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Entrevista a Aitor Karanka: "Independientemente de que vengas a un fútbol con unas características determinadas, uno debe tener su idea de lo que quiere hacer”

  30/12/2016

Entrevista: Héctor García

En el diccionario de los entrenadores no aparece la palabra adaptación. Aitor Karanka llegó hace tres años a Middlesbrough con el equipo cerca de hundirse hacia la League One, tercera categoría del fútbol inglés. No quedaba rastro de ese equipo que siete años antes se había plantado en la final de la Europa League y rivalizado contra los más grandes de la Premier League de tú a tú. Lejos de construir un futuro prometedor a partir de ese punto, el Boro acabó descendiendo en 2009 a la Championship. Una competición que es un maratón (son 24 equipos y cuarenta y cuatro partidos) y con el aroma puro del fútbol inglés: ahí aún sigue teniendo cabida jugar con el clásico delantero gigantón para buscar la segunda jugada. A priori, un escenario nada cómodo para empezar una carrera como entrenador, pero Karanka, el primer técnico extranjero en la historia del club inglés, había decidido dar ese paso. “Tenía muy claro que quería entrenar en Inglaterra después de mi etapa en el Real Madrid y en el Boro encontré todo lo que buscaba. Un equipo con campo propio, con unas instalaciones de entrenamiento muy buenas y un presidente de fútbol (Steve Gibson)”. Para sorpresa de todos, en la presentación como entrenador del Boro Karanka prometió regresar a la Premier League. “La gente dijo que estaba loco. Ahora, tres años después, estamos en el sitio en el que merecemos estar. Sabíamos que iba a ser difícil, pero todo ha ido bien”, señala.

Un camino que, por supuesto, no ha sido nada fácil. A las dificultades de un nuevo fútbol y una cultura diferente, se añadió la barrera del idioma. “Me río recordando la anécdota en los primeros partidos cuando les señalaba a mis jugadores ‘wait’ (esperar) y ellos entendían ‘white’ (blanco). Pero era un paso importante para ellos que les hablara en inglés, mi forma de demostrarles que formaba parte del grupo, dándoles toda la confianza posible”. También apareció en ese primer tramo la derrota. Tres de manera consecutiva. Sin duda un mal comienzo que hizo que Karanka sintiera que podía salir fuera del equipo, pero encontró el “respaldo del presidente. Es un hombre clave en todo lo que se ha conseguido en el equipo, donde lleva más de treinta años”.

Tampoco aparece en el diccionario de los entrenadores la palabra “sueño”. Al menos en el de Aitor Karanka, pragmático: “Como jugador sí puedes tener el sueño de ganar algún día la Champions League o cualquier otro título, pero como entrenador solo piensas en el partido siguiente, porque si lo pierdes te complicas. Y si no consigues ganar el siguiente, ni el otro, pues te marchas para casa”. Así entiende la profesión de entrenador Karanka. Un trabajo que ha vivido muy de cerca. En casa: su padre era entrenador. “Es curioso la evolución que ha tenido, porque cuando era jugador (Athletic, Real Madrid) era muy crítico con mi rendimiento. Siempre quería que diera más de mí, pero ahora que soy entrenador es distinto. Cuando yo soy el más crítico él me tranquiliza, busca darme otro punto de vista, el emocional”.

Aitor Karanka, como ocurre con todos los técnicos, conjuga su concepto sobre el fútbol con los conocimientos adquiridos de los entrenadores que han pasado por su vida. “Cuando Jupp Heynckes llegó al Athletic de Bilbao lo cambió todo. La metodología, el estilo de juego, la organización… Luego también lo llevó a su etapa en el Real Madrid. Yo tuve la oportunidad de coincidir con él hasta en tres etapas diferentes.  Es un entrenador top y tengo una relación muy especial con él. A Vicente del Bosque lo tuve en el Real Madrid y aprendí cómo saber manejar equipos y grupos en momentos complicados. Y los tres años con José (Mourinho) me gustaba su forma de entrenar, de preparar los partidos, las herramientas que utilizaba para prepararlos y la forma de trabajar con el futbolista. Me hubiera gustado mucho haberle tenido en mi etapa de jugador”. Ahora es él que se encarga de dirigir todas esas funciones en el Boro. Un equipo donde el objetivo “es la salvación. El fútbol tiene poca memoria. Hace tres años estábamos cerca de irnos a la League One, y ahora hemos conseguido instalarnos en la Premier. Toca hacer todo lo posible por mantenernos”.

“LO MÁS DIFÍCIL DE GESTIONAR ES EL TEMPO DEL PARTIDO, NO VOLVERSE LOCO NUNCA EN EL RITMO QUE PUEDE MARCA LA GRADA. Y LUEGO LO QUE MÁS ESTÁ PENALIZANDO SON LOS PEQUEÑOS ERRORES. EN LA PREMIER LEAGUE HAY JUGADORES DE ENORME CALIDAD Y CUALQUIER FALLO PEQUEÑO TE CUESTA UN GOL”

¿Cómo es la Premier League desde el punto de vista de un entrenador? ¿Destila también por dentro esa pasión que parece desde fuera?

“Creo que todo el mundo lo puede ver como aficionado, así que como entrenador imagínate, Si tuviera que encontrar una palabra para definirla sería apasionante. Es un privilegio poder formar parte de ella. Es una competición muy diferente a la Championship, una liga que a pesar de ser Segunda es bastante más potente que muchas primeras de Europa, pero la Premier League es mucho más mediática. Quitando dos o tres jugadores, aquí están los mejores del mundo. Sin duda creo que es la liga del momento”

En la Championship el juego es mucho más directo, más inglés, con partidos de ida y vuelta. ¿Hay mucha diferencia, desde el punto de vista táctico y técnico, entre la Championship y la Premier League? ¿Tal vez más calidad?

“En la Segunda inglesa está claro que hay muchos entrenadores y jugadores ingleses, con lo que se hace un fútbol mucho más directo que en la Premier League, donde cada vez más entrenadores son de fuera, hay muchos jugadores de mayor calidad que llegan de otros países con otros conceptos futbolísticos y eso acaba sumando. Y respecto a la calidad, la diferencia entre la Premier League y la Championship es abismal. Nosotros lo estamos comprobando esta temporada. No estoy cien por cien seguro, pero creo que el año pasado no perdimos ningún partido en el que nos adelantamos, y este año lo hemos hecho en cuatro partidos y solo hemos podido ganar uno. Es la diferencia de calidad, esa en la que el Everton te remonta un partido en apenas quince minutos o Payet (West Ham) hace una genialidad para empatar un partido que tenías controlado. Pero nosotros vamos sumando experiencia y confianza con el paso de los partidos para poder trabajar ese aspecto y conseguir lo que buscamos”

Pero en la Premier League, y a pesar de que están llegando muchos entrenadores de fuera con otros conceptos, sí sigue manteniendo esa filosofía en los partidos de transiciones defensa-ataque y ataque-defensa constantes. ¿Le cuesta a un entrenador adaptarse a ese escenario, y más si viene de un fútbol con mucho más control como es el español?

“No es fácil porque va incrustado en el ADN de este fútbol. Muchas veces el ritmo del partido lo marca lo que se vive en las gradas. En España todo es más tranquilo, pero aquí la gente aprieta más y los equipos entran en esa dinámica, de manera inconsciente, de querer marcar un gol, seguir el ritmo que marca la pasión por el fútbol que se vive aquí. Y a nosotros nos ha ocurrido, como por ejemplo el día de la derrota por 3-1 ante el Everton en Goodison Park. De manera general, sí hemos conseguido tranquilizar ese ritmo de ida y vuelta. En Championship lo logramos, y eso que al principio la gente no entendía muy bien nuestra idea de elaborar la jugada para llegar a la portería contraria. Pedían un juego más directo, pero cuando vieron que al equipo le venía bien ese estilo y se conseguían los resultados, controlando siempre la dinámica de los partidos, lo acabaron entendiendo. Ahora el objetivo es poder hacer lo mismo en la Premier, sabiendo todas las dificultades que eso implica”

Al llegar a Inglaterra y ver ese estilo de juego en la Championship, ¿qué es lo primero que se pasó por la cabeza? Todos los entrenadores hablan al llegar a un sitio nuevo de adaptación. No se trata de cambiar cosas, sino adaptarse. ¿En su caso fue igual?

“Lo principal es tener tu idea, y tu idea es indiferente del lugar donde estés. Sí que es verdad que hay que adaptarse a lo que te vas a encontrar, pero yo tenía una idea clara de lo que quería, un concepto que había aprendido en la Federación Española y en el Real Madrid. Lo mejor posible siempre dentro de una estructura táctica es estar bien organizado, tener a tu equipo perfectamente distribuido por líneas sobre el césped. Y eso fue lo primero que hicimos cuando llegamos aquí, organizar al equipo. Solo con organización ese primer año, en el que estábamos en puestos de descenso, conseguimos salvarnos holgadamente, estando al final más cerca de los puestos de playoff que del descenso. Y luego con esa idea fuimos sumando otros conceptos. Entre ellos, mejorar la calidad de nuestros jugadores, nuestra principal herramienta, lo que nos ha permitido seguir poniendo en práctica nuestra idea de juego, hasta llegar al punto de conseguir el ansiado ascenso a la Premier League. Desde mi punto de vista, creo que independientemente de que vengas a un fútbol con unas características determinadas, uno debe tener su idea de lo que quiere hacer”

                                                                                                                                                                                               “CUANDO JUPP HEYNCKES LLEGÓ AL ATHLETIC DE BILBAO LO CAMBIÓ TODO. LA METODOLOGÍA, EL ESTILO DE JUEGO, LA ORGANIZACIÓN… LUEGO TAMBIÉN LO LLEVÓ A SU ETAPA EN EL REAL MADRID. YO TUVE LA OPORTUNIDAD DE COINCIDIR CON ÉL HASTA EN TRES ETAPAS DIFERENTES.  ES UN ENTRENADOR TOP Y TENGO UNA RELACIÓN MUY ESPECIAL CON ÉL. A VICENTE DEL BOSQUE LO TUVE EN EL REAL MADRID Y APRENDÍ CÓMO SABER MANEJAR EQUIPOS Y GRUPOS EN MOMENTOS COMPLICADOS. Y EN LOS TRES AÑOS CON JOSÉ (MOURINHO) ME GUSTABA SU FORMA DE ENTRENAR, DE PREPARAR LOS PARTIDOS, LAS HERRAMIENTAS QUE UTILIZABA PARA PREPARARLOS Y LA FORMA DE TRABAJAR CON EL FUTBOLISTA”

Usted acaba de decir que fueron mejorando la calidad de plantilla, pero es curioso que en el once titular del día del ascenso ante el Brighton se mantuvieran en el equipo seis jugadores de cuando usted llegó al Middlesbrough. ¿En qué crecieron estos jugadores junto al técnico y cómo se adaptaron a una nueva idea de juego?

“Siempre he creído que una de las virtudes que debe tener un técnico es la de mejorar a los jugadores de que dispone. En mi etapa de jugador, todos los entrenadores que tuve me enseñaron algo, unos mucho y otros menos, pero lo que sí le puedo asegurar es que todos me hicieron crecer como futbolista y persona. Una muestra de esa mejora ocurrió en la primera temporada cuando pasamos de coquetear con el descenso a pelear por entrar en los play-off de ascenso a Premier League. Es indudable que, si  no trabajas en la mejora del jugador a nivel individual, difícilmente conseguirás que el funcionamiento colectivo sea el idóneo. Creo firmemente que el principio de individualización en el entrenamiento es vital para esa mejora en favor del grupo, pero en todos los aspectos y no me refiero solo a la preparación física, técnica o táctica, la psicológica es muy importante y el entrenador, en la mayor medida posible, debe saber qué pasa por la cabeza de sus jugadores. No olvides que el buen funcionamiento de un equipo muchas veces es un estado de ánimo, y el entrenador debe sacarles el mayor rendimiento, sino difícilmente creerán en tu idea de juego. La prueba de ello es el crecimiento de jugadores años anteriores como Forshaw o George Friend, o de jugadores que hemos incorporado y que han recobrado su nivel mediante este tipo de trabajo, como Adama Traore, Víctor Valdés o Álvaro Negredo”

Dentro de esa idea que tiene, no sé si viene influida en parte por la posición que ocupó como jugador, siendo central. Un puesto donde el fútbol se ve de cara, ordenando las líneas que están por delante. ¿Es así?

“Es cierto que como central siempre ves el fútbol desde atrás, teniendo que organizarte a ti y los que están por delante, transmitiendo las consignas del entrenador y tapando acciones tácticas de otras líneas de juego. Puede que ese aspecto sí haya influido, pero es una más de las muchas cosas que se van sumando para terminarte de forjar un concepto”

Usted ha estado en grandes vestuarios como jugador. Supongo que cambiará mucho cuando eres futbolistas y ahora entrenador, donde toca gestionar a un grupo. ¿Cómo lo hace? ¿Echa mano de la psicología deportiva u otras herramientas para el funcionamiento del vestuario?

“Es totalmente diferente el rol. Cuando eres jugador solo piensas en ti. Cuando eres entrenador tienes que pensar en un colectivo. Muchas veces te sorprenden jugadores que vienen a pedirte explicaciones por no jugar o cualquier otra cosa, y te dicen que parece mentira que tú hayas sido futbolista y ahora seas capaz de realizar ciertas acciones. Pero muchas veces les digo que en mi etapa como futbolista yo no era como ellos; en mi vida nunca fui a un entrenador a pedirle explicaciones. Al revés, entendía que éramos un grupo y tocaba sumar. Te sorprende que lo hagan, aunque en el fondo entiendes ese comportamiento de los jugadores, que tienen sus intereses. Mi objetivo es tratar de convencerlos de lo contrario y de que todos sumamos en la misma dirección, que crean en mi idea es importante, pero mucho más lo es que lo hagan dentro del espíritu de equipo, y para mí eso es… innegociable”

¿Hay que ser cien por cien sincero con los jugadores?

“Para mí es fundamental ser honestos con ellos. Cuando empecé a entrenar, incluso antes, lo que más preocupaba era el trato con los jugadores, no me veía capaz de hacer cosas que los entrenadores habían hecho conmigo. Y eso cuesta asimilarlo. Pero cuando trabajas con José (Mourinho) y ves cómo es honesto con los jugadores en su forma de tratarlos, aprendes muchísimo. Ellos deben saber para qué trabajan y que todo lo que se hace es por el bien del equipo. Y si hay alguno que no le gusta se lo vas a decir porque al final lo que se busca es el bien para todos”

Dentro de esa suma de todos para alcanzar los objetivos también está la importancia que tiene el cuerpo técnico. Este año ha aumentado el departamento de análisis para poder tener todo controlado sobre tu equipo y los rivales. ¿Es básico contar con un equipo así para sobrevivir en Premier?

“Está claro, por eso este año hemos aumentado nuestro Departamento de Análisis con personal más especializado, el salto que hemos dado ha sido fundamental. Si antes el jugador podía tener pocas excusas de lo que se iba a encontrar en el campo respecto al adversario, ahora es imposible. Eso sí, luego hay determinadas acciones que no se pueden controlar, como nos ocurrió con Payet. A mí durante mi etapa de jugador me hubiera gustado llegar a todos los partidos con la información que ahora tienen ellos, información que, además, llega de una manera diferente, mucho más amena para que no se les haga aburrido como era antes. Y este año también contamos con una diferencia respecto a Championship. El ritmo ahí es de martes-sábado, con lo que casi no queda tiempo para poder analizar, ahora de sábado a sábado tenemos mucho más tiempo para poder trabajar. Intentamos no dejar nada al azar, nuestro análisis propio, el rival, el análisis individual, etc. La Premier League exige muchísimo, pero no solo a los jugadores, también a nosotros los técnicos, lo que te obliga a una mejora constante para que el día del partido puedas tener mayores garantías de una buena escenificación del plan táctico-estratégico a la hora de combatir y neutralizar a tu rival”

Dentro de esos análisis tiene una gran importancia las acciones a balón parado. Y más en la Premier, una competición donde este apartado del juego decide muchos partidos. ¿Cómo trabaja el Boro este campo?

“Es cierto que aquí, a diferencia de otras ligas, muchos partidos se deciden en acciones a balón parado. Nosotros contamos con jugadas que el año pasado trabajamos en Championship, y que cuando te dan resultado las sigue trabajando. Todas las semanas repetimos este tipo de acciones y luego sumamos otras dependiendo del rival al que nos enfrentamos el fin de semana. Hacemos una o dos para ir aumentado nuestra base de datos, pero luego tenemos dos o tres que sí se pueden utilizar al partido siguiente. Son unas cuantas que tenemos desde hace años y que se las recordamos a los futbolistas nuevos que van llegando. Pero el análisis del rival en este aspecto es fundamental, te debes obligar a encontrar sus puntos débiles. Por eso el diseño de jugadas requiere de la creatividad de los técnicos para sacar el mayor partido a este tipo de acciones”

“EN NUESTRA IDEA DE JUEGO, NADA ESTÁ PROHIBIDO Y TODO ESTÁ PERMITIDO, SIEMPRE RESPETANDO LAS NORMAS DE SEGURIDAD DEL EQUIPO. AUNQUE A VECES LOS ERRORES SURGEN Y ES DONDE TÚ DEBES TENER PREPARADO A TU EQUIPO PARA QUE ESE FACTOR SORPRESA NO TE CASTIGUE, ES EL TIEMPO EL FACTOR MÁS IMPORTANTE EN EL FUTBOL DE HOY EN DÍA, LAS TRANSICIONES”

En relación al control de todo lo que se hace, hace poco hablaba con Paolo Montero, un entrenador con un perfil parecido al suyo. Defensa central de un grande, en su caso la Juventus, y me señalaba que le generaba ansiedad trabajar durante toda la semana un concepto y que luego los jugadores no fueran capaces de plasmar su idea. ¿Le ocurre a usted también lo mismo? ¿Puede que sea lo más complicado para un entrenador gestionar esta situación?

“Es complicado porque toda la semana estamos preparando el partido, con toda la información posible y cuidando los detalles dentro de nuestra estrategia operativa. Yo soy de los que piensa que,  después de un análisis profundo de mi equipo y del rival, toca diseñar al entrenador el Plan Táctico-Estratégico de cada partido. Luego dentro de esa Estrategia Operativa está el diseño de tareas para reforzar nuestra idea de juego, las tareas que nos ayuden a desarrollar nuestro modelo de juego contra nuestro oponente, las tareas de adaptación a cómo combatir y neutralizar al oponente, y evidentemente las tareas individualizadas para mejora del jugador, con todo tipo de entrenamientos, en campo, vídeo, gimnasio, etc. Pero es lo que toca en el papel de los entrenadores.  No obstante, como entrenador hay que ser consciente de que al final solo acabas controlando dos horas de su día. Lo que sí buscamos es que respecto a la preparación del partido tengamos la sensación de que hemos hecho todo lo posible para conseguir el resultado. Luego en el juego influyen variables, el oponente al igual que tú, también prepara su partido. Pero en mi conciencia tiene que quedar la sensación de que por nuestra parte no se podía hacer más, cuidar hasta el mínimo detalle te hace mejor como técnico y obviamente como equipo. Por último, dejar constancia de mi creencia en que todo lo que he explicado anteriormente es imposible sin un buen grupo técnico, tus ayudantes son muy importantes para desarrollar todo este trabajo y el entrenador moderno, cada vez más, debe saber compartir y delegar el trabajo”

“¿ENTRENAR EN ESPAÑA? NO, AHORA MISMO NO ME PLANTEO ENTRENAR EN ESPAÑA Y NI EN NINGÚN OTRO SITIO. ESTOY DISFRUTANDO MUCHO AQUÍ CON MI TRABAJO Y CADA VEZ LO HAGO MÁS. EN ALGUNA ENTREVISTA LO HE DICHO, MI OBJETIVO ES TRABAJAR DÍA A DÍA”

¿Cuál es la idea de juego de Karanka, o lo que mucha gente del fútbol llama modelo de juego?

“En un equipo normalmente tú tienes jugadores de diferentes niveles, pero no me refiero solo al nivel técnico, hablo de lectura del juego y de la toma de decisiones también. Eso está claro.  Pero lo que es evidente es que todos tienen que saber hacer algo. En un momento dado todos van a tener que tomar decisiones. Y no todos tienen la misma calidad que otros, unos eligen mejor que otros y otros ejecutan mejor. En nuestra idea de juego, nada está prohibido y todo está permitido, siempre respetando las normas de seguridad del equipo. Aunque a veces los errores surgen y es donde tú debes tener preparado a tu equipo para que ese factor sorpresa no te castigue, es el tiempo del factor más importante en el fútbol de hoy en día, las transiciones.  Me gusta tener el balón y tener automatismos para derribar al oponente, pero cuando el rival es superior creo que debemos saber jugar sin él. En esa idea de juego y en su posterior desarrollo me gusta la alternancia, y la adaptabilidad, el juego es muy complejo como para solo tener un plan en la escenificación del partido. Lo ideal sería hacer todo con jugadores de un altísimo nivel, pero eso solo está en la mano de muy pocos entrenadores. No se consigue un gran equipo sin jugadores de alto nivel y jugadores colectivos, pero la función del entrenador es sacar siempre el máximo rendimiento de los futbolistas de que dispone, con sus virtudes y defectos”

Por cierto, tengo una curiosidad sobre usted, como técnico le veo siempre de pie en la dirección del partido, pero no rara vez gesticulando en exceso. ¿Ha cambiado la forma de dirigir a los jugadores? Antiguamente el técnico siempre permanecía sentado.

“Ja, ja, (se ríe). Mira esa es de las cosas que aprendí como jugador, el no incomodar al jugador con órdenes constantes. El entrenador poco puede cambiar en la dirección del partido en su transcurso, solo modificaciones muy puntales. Como no hayas trabajado durante la semana, olvídate que no vas a conseguir milagros por muchas indicaciones y gritos que des durante el juego. Me gusta observar y anotar, luego comento con mis ayudantes y en el descanso tomo las decisiones que creo más convenientes para corregir lo que estamos haciendo mal o reforzar lo que hacemos bien. Como es un juego, a veces acierto y otras no. El jugador siempre nos está observando y no debemos olvidar que casi siempre el equipo refleja el carácter de su entrenador”

Oiga, ustedes los entrenadores son la cabeza visible o responsable de un gran número de profesionales, ¿no cree que vez es más difícil ser entrenador?

“Ni te imaginas la responsabilidad de un entrenador hoy en día, y la cantidad de profesionales que dependen de sus decisiones, bien sea en el apartado técnico-táctico, físico o médico, sin hablar de otros como prensa, relaciones con el club, director general, director deportivo, etc.

Por eso el entrenador se ha convertido en un gestor de recursos humanos, y eso nos obliga a estar en continua formación. El fútbol, por fin, cada día avanza más de prisa, por eso nuestro proceso de formación es constante y creo que no debe terminar nunca”lesbrough