Hector Garca Salido

Editorial de la Edición  89

- Hector García Salido / Redactor Jefe de MínimoSport.

Las dudas del fútbol brasileño.

El Maracanazo de 1950 cambió para siempre la historia del fútbol brasileño. Las consecuencias de la derrota ante Uruguay llegaron a todos los estamentos, incluso hasta el color de la camiseta nacional, que abandonó para siempre el blanco para pasarse al amarillo. Desde entonces, Brasil fue el gran dominador en la historia de los Mundiales, ganando cinco estrellas. Una tendencia que, sin embargo, ha cambiado en la última década. El último triunfo de Brasil en una Copa del Mundo fue en 2002. Marcos; Roberto Carlos, Lucio, Roque Junior, Cafú; Edmilson, Gilberto Silva, Kléberson; Ronaldinho, Rivaldo y Ronaldo. Ese fue el once de Scolari ante los germanos.

Todos futbolistas con peso muy importante en sus respectivos equipos, pero la gran diferencia estuvo en la triple ‘R’: Rivaldo, Ronaldinho y Ronaldo. Jugadores diferentes, como nos comenta en la entrevista de esta edición Cristovao Borges. Muy distinto a lo ocurrido en el pasado Mundial. Brasil contó con un bloque sólido, pero en el que sus mejores futbolistas eran los centrales, Thiago Silva y David Luiz. Neymar era el único diferente en un grupo demasiado homogéneo, destinado primero a la destrucción antes que a la construcción. Brasil también está pagando caro la sequía de delanteros que tiene actualmente. Se criticó mucho la convocatoria de Scolari, sin embargo, el técnico tenía poco más para elegir que Jo y Fred. Casualmente, el mejor delantero brasileño jugó el Mundial con España después de que el ‘General’ decidiese en su día que no contaba con el nuevo jugador del Chelsea.

Brasil sobrevivió a duras penas hasta las semifinales, donde el gran juego alemán hizo que todo saltara por los aires. El plan de Scolari se derrumbó como un castillo de arena. Holanda, en el partido de consolación, agrandó aún más la herida. Finalmente, el Mundial de 2014 en Brasil acabó en tragedia, mucho mayor que la de 1950. El 1-7 de Alemania y el 0-3 de Holanda evidenciaron que el fútbol brasileño necesita una profunda reflexión y remodelación, como la que llevó acabó Alemania tras la derrota en el Mundial de 2002. Los germanos apostaron por una nueva vía, cambiando el físico por el juego de toque. Los resultados se han hecho esperar, especialmente porque se toparon con la mejor España, pero han acabado llegando. Ahora le toca a Brasil decidir lo que quiere: seguir por este camino o volver al pasado, es decir, al fútbol por encima del orden táctico. De momento la Confederación Brasileña de Fútbol parece que sigue apostando por la vía más conservadora. Después de Scolari llega Dunga, un técnico que ya estuvo antes. Consiguió buenos resultados (la Copa América de 2007 y la Confederaciones de 2009), pero falló en el Mundial de 2010, donde cayó ante Holanda en cuartos.

El juego, no obstante, no estuvo a la altura del esperado ‘jogo bonito’. Un término del que muchos dicen que se agotó para la ‘canarinha’ en el Mundial de España 1982. Y puede que sea cierto. Los triunfos de Brasil en 1994 y 2002 tuvieron dos principios claros: orden táctico y magia arriba. Brasil no necesitó más para sumar dos estrellas. Y en el pasado Mundial, sin duda, tuvo lo primero, pero no lo segundo. Lo difícil ahora será crear lo segundo, porque siempre será más fácil sacar un buen pivote defensivo que un jugador como Romario, Bebeto, Ronaldo, Rivaldo o el propio Neymar.