Jess Suarez Lourido

Editorial de la Edición  18

- Jesús Suarez Lourido / Licenciado en Periodismo y Ciencias de la Información. Máster en Comunicación Empresarial. Corresponsal en España de la Revista WORLD SOCCER DIGEST (Japón). Entrenador de Fútbol Nivel II (RFEF).

¡¡¡HAGAN JUEGO, SEÑORES!!!

Si estuviéramos en el casino jugando a la ruleta, esto es lo que nos diría el crupier: ¡Hagan juego, señores¡ Lo mismo que podemos decir de las ligas europeas.
Este juego acaba de empezar. En Inglaterra, Italia, Alemania, Francia y Portugal, por ser los que nos rodean o más seguidos son los que nos fijamos con más atención e interés.

Aunque solo vayan transcurridas siete jornadas en casi todas las ligas, salvo en Portugal que se han jugado cinco, en una liga que tiene 16 equipos, se puede sacar alguna conclusión de esta primera mirada.
La primera conclusión evidente es que esto no ha hecho más que empezar. Sin duda.

La segunda, desde mi punto de vista, es la diferencia que existe entre los primeros de la clasificación y los últimos. Entre la cabeza y la cola de la clasificación.
En la Premier, siete jornadas disputadas, Chelsea y Liverpool van igualados a 17 puntos, seguidos del Hull (14 puntos) un recién ascendido que supera en un punto al nunca suficiente bien valorado Arsenal (13 puntos). Están el Tottenham, último, con dos puntos y le sigue, antepenúltimo el Stoke City (4 puntos) y tan solo un escalón por encima esta el Newcastle con cinco puntos.
El Calcio, es un poco más de lo mismo, en cuanto a la diferencia de puntos.

Lazio, Udinese e Inter, con trece puntos en siete partidos de liga, son primero, segundo y tercero, respectivamente. Los tres últimos son por orden descendente: Bolonia (3 puntos), Reggina (2 puntos) y cierra el Cagliari (1).

Si nos damos una vuelta por la Germania, Hamburgo es primero con 16 puntos, le sigue una de las más alegres sorpresas que esta dando el fútbol esta temporada, el TSG Hoffenheim, recién ascendido de la segunda división, le sigue segundo con 13 puntos. Por abajo el Eintracht Frankfurt, es penúltimo con un partido menos (6) y el farolillo rojo lo tiene el Borussia MG –en otras equipos líder y campeón de la mano de Weisweiller y en el jugaron Netzer, Heynkes o Stielike por citar solo a tres.

Aquí al lado, espalda con espalda, el Oporto –un año más- es primero con once puntos, seguido del Nacional de Madeira –el equipo de Cristiano Ronaldo- que tiene diez. Los mismos diez puntos que tienen Amadora e Leixoes. Apagan la luz de la clasificación Os Belenenses, dos puntos, Pazos de Ferreira, un punto, y el Trofense con cero puntos en cinco jornadas de la liga Sagres.

Siempre o casi siempre, desde los últimos años oigo por activa y por pasiva que cada día hay más igualdad en el fútbol. Particularmente, nunca me lo he creído. Al contrario, creo que cada día hay más desigualdad.
No pretendo tener siempre razón –lo cual sería para volverse loco- pero parece, y digo parece, serena y sensatamente, que las clasificaciones me dan la razón
Cada día y ya desde las primeras jornadas hay más diferencia de puntos entre los primeros y los últimos. En nuestra liga el Valencia le “saca” catorce puntos al Betis, en seis jornadas.

Por eso digo, año tras año, puede que personas interesadas, sin duda, repitan una y mil veces que cada día hay más igualdad en el fútbol, la clasificación dice lo contrario. Lo dicen las clasificaciones, no yo.
En lo que si creo y estoy dispuesto a argumentarlo es que todas las ligas se parecen más en la toma de decisiones.

Elegiré la Premier como prueba evidente. La primera decisión fue el desembarco de dinero de los millonarios árabes que entrenaron a saco en el Manchester City y pagaron a toca-teja cuarenta millones de euros al Real Madrid por Robinho.

Ídolo fuera del campo y líder dentro de él, Robinho “hizo” de Maradona en la victoria 6 a 0 del City contra el Portsmouth. Marcó, dio asistencias de gol, hizo virguerías dentro del área rival y dirigía el tráfico, con deliciosa soltura, en todos lados, todo el tiempo. Su entrenador, Mark Hughes, lo quitó unos minutos antes del final para que la afición del City le diera la ovación más grande desde tiempos de Francis Lee
Habrá que ver, si mantiene el nivel. Si el derroche de amor que recibirá del estadio de Eastlands, infinitamente más sediento de talento que el Bernabéu, le dará alas para demostrar lo mejor de sí a lo largo de toda la temporada. La prueba llegará en los partidos fuera de casa, en Bolton y Sunderland, en el frío, el viento, y la lluvia de diciembre, enero y febrero.
Otra decisión que se parece en todas las ligas tiene que ver con Juande Ramos.

El español tomó las riendas del histórico club londinense hace poco menos de un año y en cuestión de tres meses se convirtió en héroe y redentor, en la promesa de un glorioso futuro. El primer reto fue salir de la zona de descenso y lo logró con facilidad. El segundo, clasificarse para la Copa UEFA: también.
A partir de ahí –concretamente esta temporada- se sucedieron hechos que cambiaron las cosas.
Hoy el Tottenham ocupa el último puesto de la tabla y, tras una trabajada victoria en casa en la UEFA contra un equipo polaco, vislumbra la posibilidad de abandonar la competición B europea a la primera. Ramos, admirado casi tanto en la primavera por la prensa deportiva inglesa como por la encandilada afición del estadio de White Hart Lane, corre el riesgo hoy, como dice la expresión inglesa, de ir from hero to zero; de héroe a don nadie. Hace seis meses decía Juande: "Tengo cuatro años de contrato. En el fútbol nunca se sabe, pero quisiera cumplirlos, y quizá muchos más. Estamos muy contentos en este país". Y los periodistas ingleses tampoco se reprimían en los elogios: ("líder con autoridad"; "clara visión del juego"; "respeto automático"; "asombrosa transformación"). Como para no estar contento.

Pero durante el verano pasaron cosas que desequilibraron la frágil composición química del equipo, minando de manera sutil pero innegable su autoridad. El mejor jugador, el búlgaro Dimitar Berbatov, se fue al Manchester United; el más aguerrido, Robbie Keane, al Liverpool. Los nuevos, como el ruso Roman Pavlyuchenko, no dan señales todavía de adaptarse al frenético juego inglés. Y como consecuencia, la confianza del equipo, el elixir mágico del fútbol, está por los suelos.

Ramos tiene que recuperarla, y rápido. Le han dado un ultimátum. Seis partidos para levantar cabeza y salir del fondo del pozo de la clasificación. En eso consiste la primera misión de todo entrenador, en recuperar confianza e ilusión del grupo. Si no, en vez de comer pudding, está Navidad, comerá turrón.

A otros les va mucho mejor: Mourinho en el Inter, Quique Florez en Portugal o Valverde en Grecia. Fichajes al más puro estilo de estrellas del fútbol en sus respectivos equipos y ligas. (Por supuesto, no me olvido de Luis Aragonés. Pero en su caso pintan de parecido o igual color que en el caso de Juande Ramos).
Y a otros les va peor, por ejemplo a Ronaldinho en Milan.

Ya lo sabemos, todo es fútbol, pero hay cosas que cuesta entender a la primera y que sin embargo suelen ser ciertas hasta casi la verdad absoluta: en ocasiones lo mejor que puede hacer un club es traspasar a un jugador, por muy brillante que sea, Torres y Riquelme serían dos ejemplos perfectos, para que todo salga bien. Para los jugadores, para el equipo que dejan y para todos.

Hay dos excepciones a lo que digo, en cuanto a la toma de decisiones: Arsenal y Villarreal. Pero estos equipos merecen un capitulo propio y aparte.
Mientras tanto: Hagan juego señores. Esto no ha hecho más que empezar y ya se notan las diferencias en la clasificación y en las decisiones tomadas.