Oscar Cano

Editorial de la Edición  113

- Oscar Cano / Entrenador Nacional Nivel III R.F.E.F

Entrenadores y contexto mediático

Estamos en época de medios de comunicación. Los estímulos recibidos diariamente están perfectamente dirigidos por el poder y los especialistas en información son utilizados como herramienta para hacernos llegar lo que a los que nos manipulan les interesa.

El objetivo no es otro que el de generar deseo de consumir.

Todo cuanto existe en el fútbol, en mayor o menor medida, también es objeto de venta.

Para estar de manera positiva en boca de los encargados de ofertar las noticias, la última moda es hacer cualquier cosa por tenerlos de nuestro lado.
Los hay quienes traicionan los códigos de su vestuario y anticipan exclusivas para obtener el favor de quienes sin conocer nada de nuestro trabajo nos juzgan, mientras que otros, a sabiendas de que la teatralizada originalidad vende, gastan su energía en la construcción de un horroroso personaje que les permite ser gancho noticiable a cambio de estar permanentemente en el foco mediático.

Es más importante que el entrenador le grite a sus ayudantes como un camorrista o patear un balón que sale de banda, mostrando así un indiscutible carácter ganador, que explicar conceptualmente la intención de juego implementada.

Ahora hay casi el mismo número de guiñoles que de entrenadores por una sencilla razón: sabemos que así podemos ir de club en club pasando a ser representados por las verdaderas agencias, los grupos multimedia de televisión, radio y prensa escrita.

Es tan intensa y persuasiva la propuesta, que algunos acaban haciendo de todo excepto aquello por lo que deberían ser contratados: generar contextos para ampliar las posibilidades del juego de los suyos.

Los hay de todos los colores. Los que hacen de las goleadas encajadas una oda a la valentía, los que pierden conscientemente la educación para atraer a las cámaras, y hasta quienes se responsabilizan de todo lo acontecido para ubicarse en la estantería de los mártires, muy valorados por cierto en las últimas temporadas.

Si haces cosas extravagantes en las sesiones de entrenamiento, obtendrás la categoría de genio, aunque después cueste ver esas genialidades mientras rueda la pelota. Eso es lo de menos.

Como suelo decir, cada día nos alejamos más de la esencia de este juego sencillamente porque ello no se presta a ser consumido sin previo conocimiento