Roberto Baggio, la coleta divina.

Un Balón de Oro sobrado de talento y personalidad.

  26/07/2019

El fútbol de los 90 no se puede concebir sin la figura del talentoso mediapunta de Caldogno. Su clase y facilidad para ver puerta sin ser un ‘9’ puro, lo llevaron a ser el mejor del mundo. ‘Il divino codino’, (‘la coleta divina’), apodo que le viene por su característica coleta, desarrolló toda su carrera en el Calcio. Vicenza, Fiorentina, Juventus, Milán, Bolonia, Inter de Milán y Brescia, fueron los equipos de Roberto Baggio. Tristemente, si por algo es recordado, es por la final del Mundial de 1994 en Estados Unidos. Aunque “siempre lo falla el mejor”, como el propio Baggio afirmó. La selección italiana se plantaba en la final ante la todopoderosa Brasil. Tras un empate a cero durante los 90’ y la prórroga, nuestro protagonista fallaba su lanzamiento en la tanda de penaltis, que daba la Copa del Mundo a los brasileños.

En cuanto a títulos, ‘Roby’ se marchó con una extensa vitrina de reconocimientos individuales  -entre otros, Balón de Oro y FIFA World Player en 1993, e incluido en el Top-50 de los mejores jugadores del Siglo XX-, pero en lo colectivo le faltó cantidad. Dos Scudettos –con Juve y Milán-, una Coppa de Italia con la Vecchia Signora, y una UEFA con el Inter. Dejó la práctica del fútbol en 2004 en el Brescia, donde le retiraron el dorsal que utilizó durante su carrera, el 10.

El que fuera considerado mejor jugador del mundo, es budista, y muy dado a vivir en paz consigo mismo, tratando de encontrar la paz interior. Desde su retirada se deja ver poco en el panorama público, centrándose en su familia, recluido en sendos ranchos que posee en Italia y Argentina. Aficionado a la caza, mata sus horas libres en los bosques. Dedica parte de su tiempo a labores para los más necesitados. Desde 2002 es embajador de buena voluntad de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación). Entre sus cometidos, participar en campañas solidarias y defender importantes causas humanitarias alrededor de todo el mundo. En 2010, recibió el premio ’World Peace Award’, distinción entregada por la asamblea de ganadores del Premio Nobel de la Paz, por su trabajo en labores humanitarias de la ONU. La ayuda en construcción de hospitales y a la población de Haití tras el terremoto son algunos de los trabajos humanitarios realizados por Baggio.

Tras años apartado del mundo del fútbol, en el verano de 2010, Baggio aceptó el cargo de responsable del sector técnico de la Federación Italiana, que tras su debacle del Mundial de Sudáfrica, necesitaba un cambio de rumbo. Cargo en el que duraría hasta principios de 2013, cuando renunció a su puesto tras “no permitirme hacer el trabajo que quería llevar a cabo”, según el propio ex futbolista, y no haberle dado el papel que él quería.

Se ha publicado una interesante biografía de Baggio con dos capítulos, escrita por Enrico Matessini. Una porta nel cielo e Il sogno dopo, donde se relatan momento clave en la carrera del italiano, así como opiniones de gente del mundo del fútbol de la época. Para no dejar de recodar nunca al talentoso jugador italiano.

Redacción: Jaime Muñoz