Actualidad Deportiva

Luis Suárez devora al Real Madrid.

  28/10/2018

Sin Messi y sin Cristiano Ronaldo, Luis Suárez reclamó su papel en el Clásico. Una manita azulgrana que pasará a la historia. Como ya lo es también para el Real Madrid Julen Lopetegui. Su carrera en el Real Madrid apenas ha pasado de los cien días, con una caída libre en el mes de octubre que ha tenido su final más triste en el Camp Nou.

Su ejecutor ha sido Luis Suárez, quien ha puesto todo: fútbol, goles y pasión. Mucho de lo que le falta al Real Madrid, que solo tuvo unos momentos de lucidez al comienzo de la segunda mitad, cuando varió el sistema para reforzar el medio del campo y dar libertad a Modric e Isco. Pudo el Madrid empatar el 2-0 que arrastró de la primera mitad, pero la falta de colmillo le volvió a condenar. Otra vez. El Barcelona, con serias lagunas, un problema que tendrá que solucionar en el futuro, encontró a Luis Suárez para volver a girar el partido. Un cabezazo mortal al corazón del Madrid.

"Somos un desastre"

La presencia de Messi y Cristiano Ronaldo en los clásicos de los últimos once años había hecho que no se repara en otros jugadores de gran altura. Como Luis Suárez. El charrúa hizo otro gol más para encarrilar la manita del Barcelona, un resultado que hace mucho daño en la Casa Blanca. Casemiro, tras el partido y a mil pulsaciones, se paró para analizar el partido y el momento del club. No lo dudó. “Somos un desastre, todos”. Acierta en su análisis, sin ningún tipo de excusa. Intentó liberar a su entrenador, pero cuando un equipo como el Madrid está fuera de Europa a estas alturas también es culpa del entrenador.

Y es que este Madrid presenta problemas donde se define el fútbol: en las dos áreas. En ataque es un equipo laminado. Y en defensa es un gigante de barro. Falló Varane en la primera mitad y Ramos en la segunda. Suárez, que huele la sangre como nadie, devoró a ambos. Messi, mientras, celebraba cada gol de su compañero y amigo. No obstante, el Barcelona no debe caer en la tentación de pensar que se puede jugar sin Messi. Tampoco obviar sus problemas defensivos. El Madrid, cuando fue valiente, encontró muchas vías para hacer gol. Un problema que ya pagó caro Valverde en la Champions League del año pasado y al que no consigue poner remedio.

Un problema menor comparado con el que tiene el Real Madrid. Hace un solo un mes, el equipo blanco firmaba su mejor partido en años ante la Roma. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? Se ha conjugado todo lo que podía salir mal. Lesiones, errores en defensa, dudas en el medio del campo y una tremenda falta de gol. Son seis derrotas en los últimos siete partidos. Síntoma de que ya no es algo casual, sino una enfermedad. Una enfermedad que ya avisó la pasada temporada con Zidane en el banquillo. La Champions League dibujó otra realidad, pero mentirosa. Y cuando hay dudas, Luis Suárez no perdona. Su oficio es el gol.

Redacción: Héctor García