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Didier Deschamps: así es el mejor entrenador del año para la FIFA.

  25/09/2018

Pragmatismo: ‘Preferencia por lo práctico o útil’. También es el concepto que define la filosofía de Didier Deschamps. Lo hizo como jugador, perfecto estratega en el medio del campo, y ahora como entrenador. El seleccionador es claro en sus formas y directo en sus palabras. “Ganar como sea” es su lema. Y eso es lo que ha conseguido Francia en Rusia 2018.

Deschamps no pretendía dejar en Rusia un estilo para el futuro, algo que sí hicieron España en 2010 o Alemania en 2014. “Qué es una identidad de juego, ¿puras palabras?”, dijo después el seleccionador de Francia tras derrota ante Suecia, en la fase clasificatoria del Mundial, en junio de 2017. La Francia campeona del mundo tiene muy claros los conceptos sobre los que se asienta. También su juego: esperar atrás y machacar arriba.

“El fútbol ha evolucionado, el colectivo es crucial, pero hay talentos individuales que han hecho la diferencia: Griezmann, Mbappé, Umtiti, Pogba. Lo importante es cómo nos hemos mantenido unidos. Han hecho todo juntos, dentro y fuera del campo. En eso consiste el fútbol. Estoy convencido de que así será en este grupo. Necesito escucharlos a todos, en grupo e individualmente”. Le preguntaron a Deschamps por cómo se recordará a una selección que no ha enamorado con su juego: “¿Cómo nos recordarán? Francia es la campeona del mundo, lo que significa que es mejor que otras selecciones. Este es un grupo muy joven; para 14 de ellos es su primer Mundial. Estoy sorprendido por la manera en que han respondido durante el torneo. Nunca se han venido abajo, han hecho todo bien. Tenemos esa cualidad mental y psicológica que nos ha hecho merecer esta copa. El equipo tiene las mejores condiciones técnicas, aunque no fue suficiente en la primera parte. Creímos siempre en que podíamos ganar. Somos campeones”.

Sin embargo, el viaje hasta conseguir la activación total de las virtudes de Francia no ha sido fácil. Los Bleus llegaron con ciertas dudas al campeonato del mundo, que se acrecentaron aún más con las tibias victorias ante Australia (2-1) y Perú (1-0). Pero a partir de octavos, la máquina Bleu fue imparable: ganó a Argentina, Uruguay, Bélgica y Croacia.

EL LARGO VIAJE

Lloris; Debuchy, Evra, Shako, Mbiwa; Mavuba, Gonalons: Ribéry, Benzema, Valbuena; Giroud. Ese fue el once inicial con el que se presentó Didier Deschamps como nuevo seleccionador de Francia. Fue en el amistoso del 15 de agosto de 2012 ante Uruguay. El resultado fue de 0-0. Seis años después solo Lloris y Giroud repetían en el once de la final del Mundial de Rusia 2018. A esos dos nombres se sumaban jugadores a los que Deschamps ha ido dando confianza en estos dos últimos años (Varane, Umtiti, Kante, Pogba, Mautidi, Griezmann) y la irrupción de grandes jóvenes talentos: Pavard, llegó a Rusia con solo 5 internacionalidades, Lucas Hernández y el espectacular Mbappé. El jugador del PSG es la guinda de un equipo ideado por Deschamps a fuego lento.

El campeonato del mundo, el segundo en la historia de Francia, responde al deseo de Deschamps esa noche de agosto de 2012. Desde entonces ha buscado elevar el nivel, algo que consiguió Francia tras ganar a Uruguay en los cuartos de final del pasado Mundial. Deschamps, radiante, lo señaló así ante la prensa.

Para conseguir llegar al máximo, la Francia de Deschamps ha jugado un total de 83 partidos, probando distintos sistemas (del 1-4-2-3-1, 1-4-4-2, 1-4-1-4-1) hasta llegar modelo que mejor se adaptaba a los jugadores de esta generación: el 1-4-4-3.  En este camino ha habido duras derrotas que cuestionaron el modo de afrontarlo, como cuando Francia cayó en cuartos de final ante Alemania en el pasado Mundial de Brasil 2014. Luego llegó la derrota ante Portugal en ‘su’ final en la Eurocopa de 2016. Todo en medio de la construcción de un equipo basada en aprovechar al máximo los recursos con los que contaba. Por eso introdujo a Pavard como titular en el equipo del Mundial a pesar de que solo había jugado cinco partidos como internacional o confió en Lucas Hernández para el lateral izquierdo. Pavard daba profundidad por su banda; Hernández máxima seguridad defensiva para equilibrar al equipo en el apartado defensivo, donde llegó a replegarse con un 1-4-4-1-1 para defender.

Didier Deschamps convenció a sus jugadores de que lo podían hacer. Ganar el Mundial era posible, eso sí, desde un pilar básico: fortaleza defensiva. Tenía claro que con el potencial que tenía arriba el gol iba a terminar cayendo de alguna manera. Francia impuso su juego desde la convicción y del respeto a un plan que no mostró grietas. Ni siquiera cuando se vio por detrás en el marcador, como ocurrió ante Argentina en los octavos de final. Dos latigazos levantaron el partido a su favor.

EL ‘ABC’ DE DESCHAMPS

Francia también se ha basado en la fuerza del colectivo. Las individualidades jugaron al servicio del equipo. El caso más contundente es Antoine Griezmann, decisivo en su aporte integral. Pero no el único. Mbappé, Pogba, Kanté, los centrales Varane y Umtiti, Lucas Hernández, hasta Giroud sin convertir goles, todos fueron importantes cumpliendo funciones claras y en favor de lo colectivo. Eso sí, la Individualidades fueron las que dejaron su sello. Siempre a favor del equipo, siempre respetando una idea, no hay estructura triunfante sin nombres propios que la sostengan y le den vuelo. No le faltaron a Francia, que hizo crecer a las individualidades a partir de la solidez del conjunto.

También cabe destacar la exquisita preparación de las acciones a balón parado. A partir de la pegada impecable de Griezmann llegaron al gol los dos centrales Varane y Umtiti, y hasta el croata Mandzukic convirtió en contra en la final. Este argumento fue clave para abrir partidos y controlarlos después con el contragolpe.

En cierto modo, Didier Deschamps ha seguido los conceptos que llevaron a Francia a ganar su primer Mundial en 1998, con Aimé Jacquet en el banquillo. Se trataba de encontrar un grupo de hombres más que un grupo de jugadores. La idea es que ningún elemento perturbador pueda romper la cohesión del equipo.

Precisamente, su filosofía de grupo llevó a Deschamps a apartar a Karim Benzema del conjunto, pese a que es uno de los mejores delanteros del mundo. En 2015, el aún goleador del Real Madrid se vio envuelto en un escándalo de chantaje contra su compañero Mathieu Valbuena. A unos meses de la Eurocopa 2016, Deschamps prefirió prescindir de los servicios del delantero estrella, para salvaguardar la unidad de su selección.

Tácticamente, Deschamps es un calco de su etapa como jugador: confía en un mediocampo sólido y contundente que deja poco espacio al rival, igual que Aimé Jacquet. Un equipo defensivo, que concede pocos goles y que convierte cualquier oportunidad en jugada clara de anotación. En este Mundial de Rusia apostó por sumar músculo y recuperación al medio del campo con Kante, Matuidi y Pogba, este último con libertad total para hacer sus arrancadas. Mientras, dejó a Rabiot, posiblemente el centrocampista galo de más talento, en casa.

En la defensa, el equilibrio era constante. Pavard con un perfil mucho más ofensivo que Lucas Hernández, más ordenado tácticamente que su compañero. Nunca subían al mismo tiempo los dos. Umtiti y Varane han formado la perfecta y extraña pareja. Umtiti salía más al corte, mientras que Varane era el jugador señalado para arrancar el juego desde atrás. El Laurent Blanc de 1998.

Y arriba Francia ha funcionado como una máquina perfecta, trabajando de manera escalonado. Giroud era el delantero pantalla para controlar y dar continuidad a la jugada, casi siempre a Griezmann. El delantero del Atlético de Madrid va camino de convertirse en un futbolista total, actuando en todas las zonas ofensivas del juego. Increíble la sencillez para aclarar todas las acciones. Dos jugadores que han potencia al enorme Mbappé, ofreciéndole mejor para explotar lo mejor que tiene: su velocidad.

Todo eso ha llevado a Francia a completar un campeonato del mundo perfecto: seis victorias, un empate, 14 goles a favor (Mbappé y Griezmann han sido los más goleadores con cuatro tantos) y 6 tantos en contra. Puro pragmatismo ‘Deschampliano’ que espera extender en el futuro. A la gran Francia de 1998 le dio para ganar una Eurocopa más. Esta Francia, con una media de edad que no supera los 25 años, quiere intentar alcanzar el Everest de ganar dos Mundiales consecutivos. Solo Brasil (1958 y 1962) lo ha conseguido.

Redacción: Héctor García