Actualidad Deportiva

Andreas BREHME, el gran lateral alemán.

  03/05/2018

La noticia conmoció a Alemania en 2014. Andreas Brehme, uno de los grandes mitos de su fútbol, estaba limpiando baños para sobrevivir.  Lo relataba un conocido diario alemán. Tras su retirada como jugador, Brehme decidió dar el salto a los banquillos. Primero el Kaiserslautern y más tarde el Unterhaching, antes de convertirse en el asistente del famoso Giovanni Trapattoni en Stuttgart. Fue su última parada profesional antes de entrar en bancarrota y rozar la hstoria de su colega Eike Immel, exportero del Dortmund y de la selección nacional. Immel tuvo que declararse en bancarrota tras fallar en cumplir las obligaciones con sus acreedores. En busca de ganar algo de dinero el exjugador protagonizó un penoso concurso de televisión en el que los participantes son enviados a la selva sin alimentos, que solo obtienen tras superar pruebas como el comer genitales de animales, o atravesar descalzos cuevas llenas de insectos y rata.

Andreas Brehme, con una deuda por encima de los 200.000 euros, encontró la ayuda del fútbol alemán. "Tenemos la responsabilidad de ayudar a Andreas Brehme, él hizo mucho por el fútbol alemán, le dio un título, y ahora es el turno del fútbol alemán de hacer algo por él. Quizá podemos crear un fondo para proteger a los jugadores que atraviesan emergencias", expresó Franz Beckenbauer, entrenador de aquel equipo alemán que levantó la Copa del Mundo en Italia. Por su parte, el Sindicato de Futbolistas Profesionales (VDV por sus siglas en alemán) manifestó su posición ante situaciones como esta a través de su vocero, Ulf Baranowski: "Intentamos enseñarle a los futbolistas como evitar esas situaciones en las que no se sabe cómo ganar dinero fuera de la cancha. Nuestro consejo a ellos es muy claro: hay que tener un plan B, aprender otra profesión, y ahorrar para crear un puente entre el momento de la despedida del fútbol y el de empezar a vivir del contenido del plan B".

Brehme: "Volvería a hacerlo todo exactamente igual"

Uno de los ex colegas de Brehme que le ofreció ayuda públicamente fue Oliver Straube, quien le propuso un empleo que poco tiene que ver con la pelota: "Nosotros estamos dispuestos a emplear a Andreas Brehme como ayudante en nuestra firma de limpieza de canalizaciones. Allí él se enterará lo que es trabajar de verdad haciendo el aseo de los sanitarios e inodoros. Eso le servirá para enterarse de cómo es la vida y mejorar su imagen. Eso sí es ayudar a Brehme". En la actualidad, el héroe de Roma trabaja como embajador de la Asociación Alemana de Fútbol (DFB), aunque él preferiría estar más cerca de los terrenos de juego. Cuando FIFA.com le preguntó si se había planteado volver a trabajar como entrenador, Brehme, con su estilo claro y directo, respondió: "¡Sin duda alguna!".

Nacido en Hamburgo, Brehme fue un lateral con tremenda ascendencia sobre el juego del equipo. Encargado, además, de afrontar los momentos más delicados. Lo logró con el mayor de los éxitos. "Volvería a hacerlo todo exactamente igual", declara en una entrevista a FIFA.com. En Roma, durante la final de la Copa Mundial de la FIFA, cuando quedaban sólo cinco minutos de partido, Brehme anotó el penalti que dio la victoria a Alemania contra Argentina por 1-0. A pesar de ser zurdo, Brehme chutó con la pierna derecha. Cuatro años antes, en los cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA México 1986, el futbolista transformó con el pie bueno una pena máxima frente a la selección anfitriona. Un lateral marcado por la historia. Sólo hizo ocho goles en 86 partidos. Cinco de ellos en Copas Mundiales de la FIFA y Campeonatos Europeos.

El penalti a Argentina en la final: "¿Que si me acuerdo de lo que pensé en aquellos momentos decisivos? No, por supuesto que no. Creo que no pensé nada. Sólo quería que el balón entrara"

Esa frialdad tan especial fue la que permitió a este zaguero convertirse en uno de los mejores laterales zurdos de su generación. Además, la capacidad de aparecer en el momento menos pensado es la responsable de que Brehme sea considerado hoy en día una especie de leyenda en su país. Aunque queda una duda: ¿Por qué fue Brehme el encargado de tirar el penalti ante Argentina cuando estaba Lothar Matthäus en el campo? ¿Por qué fue precisamente él quien asumió la responsabilidad de lanzar las penas máximas que acabaron en el fondo de la portería contraria en las semifinales de la Copa Mundial de 1986 y 1990, contra Francia (2-0) e Inglaterra (5-4, tras la tanda de penales), a pesar de que en el equipo jugaban también dos especialistas como Félix Magath y Thomas Hässler? Lo cuenta en el siguiente video:

Andreas Brehme y el penalti ante Agentina:

Brehme era y sigue siendo un fenómeno. Una garantía de éxito. "¿Que si me acuerdo de lo que pensé en aquellos momentos decisivos? No, por supuesto que no. Creo que no pensé nada. Sólo quería que el balón entrara", asegura. Lo creemos. No hay adorno que valga para describir aquellos certeros lanzamientos. Lo pasado, pasado está: "Para mi gusto, se ha hablado demasiado sobre el penal de 1990. Merecimos la victoria en aquella final, porque la selección argentina hizo muy poco aquel día. Todo lo demás sobra". Italia se había convertido en la tierra prometida para el futbolista hanseático con anterioridad a la Copa Mundial de la FIFA 1990. Un año antes de la cita mundial, Brehme fue elegido mejor jugador del año de la liga italiana. Junto con sus paisanos Matthäus y Jürgen Klinsmann, el zaguero formaba parte entonces de la columna vertebral de un Inter de Milán que hizo época y causaba sensación dentro y fuera de Italia. A pesar de que sus dos compañeros de aventuras, de juego más espectacular por ocupar posiciones más ofensivas, están más de actualidad hoy en día, Brehme sigue siendo muy valorado por los expertos de todo el mundo. No en vano, el hanseático fue un jugador único en su puesto.

Los comienzos

Formado en las filas del Barmbeck Uhlenhorst de su Hamburgo natal y en el FC Saarbrücken recaló en el 1.FC Kaiserslautern con tan solo 21 años. Brehme tardó poco en convertirse en uno de los baluartes de la zaga del conjunto de Renania. Desde el lateral izquierdo, es temporada tras temporada uno de los motores de su equipo, una de las claves con las que superar y abrir las defensas rivales gracias a sus cabalgadas y su potente disparo de media distancia. En cinco temporadas en los ‘Die roten Teufel’, Brehme fija las miradas del combinado nacional, entrenado por Franz Beckenbauer, y del gigante alemán, el Bayern de Múnich.

Despuntó en el Kaiserlautern y brilló en el Bayern de Múnich

Al Bayern llegó un lateral polivalente y ambidiestro que convierte el flanco izquierdo en una autopista por la que abrir los partidos. Más allá de su visión ofensiva, Brehme era un magnífico defensor en la marca al hombre con un físico destacado, muy difícil de superar. Con los bávaros, un conjunto que solía arroyar a sus rivales alemanes, se destapó también como un gran asistente desde la banda que acogotan a los equipos en su propia área. Confiado en su gran disparo, tardará poco en ser un fijo en los lanzamientos de falta y penaltis con el Bayern. Ahí comienza a llamar la atención su forma de ejecutar las penas máximas. Brehme es un zurdo que en los once metros solo utiliza la diestra.

En Múnich estrena su palmarés con una Bundesliga en la temporada de su debut y una Supercopa alemana. En esa primera temporada, alcanzará la final de la Copa de Europa que los teutones disputarán ante el Porto de Paulo Futre. Udo Lattek, entrenador del Bayern, intentará aprovechar su gran aportación ofensiva y utilizará a Brehme más como carrilero por la izquierda, partiendo del centro del campo con un lateral por detrás (Helmut Winklhofer). La apuesta de Lattek con un equipo conformado por hombres como Pfaff en portería, Matthäus, Rummenigge y el propio Brehme en el centro del campo y Uli Hoeness arriba, no es suficiente para alzar la Orejona, que se marcha a orillas del Atlántico. El lateral izquierdo, no obstante, formará durante las dos temporadas que permanece en Munich una de las mejores conexiones que se recuerdan, tanto dentro como fuera del campo, con Lothar Matthäus. En su siguiente destino serán también compañeros de viaje.

Andreas Brehme,  Lothar Matthäus y Jürgen Klinsman conformaron el trío de lujo neroazurro. Aquellos duelos fueron mágicos, en los estertores de una década donde el Calcio y la Serie A eran la referencia. Brehme rayó a un nivel excelso con la camiseta del Inter, donde disputó  sus mejores temporadas bajo la tutela de Giovanni Trapattoni. La fórmula italo-germana terminaría dando sus frutos y arrebatarían una Liga al Milan de Sacchi y al Nápoles de Maradona. En 1991, ya como campeón del mundo, sumarían una Copa de la Uefa a las vitrinas neroazzurras.

La carrera de este lateral fue excepcional y emotiva. La afición alemana no olvida lo que vivió en el espacio de una semana en el verano de 1996, cuando Brehme lloró desconsoladamente el descenso de su equipo del alma, el Kaiserslautern, y, pocos días después, se proclamó campeón de Copa en Berlín. Brehme regresó el año siguiente a la máxima categoría con el equipo palatino y convirtió al Kaiserslautern en el primero y hasta la fecha único equipo alemán que gana la liga un año después de su ascenso. A continuación, colgó las botas. Así se fue un icono del fútbol alemán que volvió a renacer gracias a sus compañeros.

El Inter de los alemanes, con Trapattoni a la cabeza

La carrera de este lateral zurdo, que jugó en el Kaiserslautern y el Bayern de Múnich antes de fichar por el Inter y volvió al club palatino tras su paso por Italia, fue excepcional. La afición alemana no olvida lo que vivió en el espacio de una semana en el verano de 1996, cuando Brehme lloró desconsoladamente el descenso de su equipo del alma, el Kaiserslautern, y, pocos días después, se proclamó campeón de Copa en Berlín. Brehme regresó el año siguiente a la máxima categoría con el equipo palatino y convirtió al Kaiserslautern en el primero y hasta la fecha único equipo alemán que gana la liga un año después de su ascenso. A continuación, colgó las botas. Una vez más, Brehme logró aquello que hace que las piernas de muchos otros futbolistas tiemblen.

Redacción: Sergio Fernández