Actualidad Deportiva

Nadie lo llora como ella

  26/11/2021

Nadie lo llora como ella

Ella supo entender el valor de sus caricias. Nadie la tocó de una manera tan siniestra como él y ambos convertidos en uno no pararon de dejar por el camino a tanto inglés.

No lo llora como una esposa, ni como una amante, ni como una madre, ni siquiera como una amiga. Lo llora como solo ellas saben llorarlo, quieta, solemne, sin mancharse nunca, sin permitir que nadie más la toque como él. Ella lo llora como lo que fue, como lo que siempre será, la extensión de una zurda empapada de neuronas que vieron lo que nunca otro ser humano supo ver en ella.

Se vistió de todos los colores para él. Blanca y radiante, con hexágonos negros, se vistió de tango, su preferida, se vistió de primavera para que con él todos sintiéramos que era verano, a pesar del barro, a pesar de la lluvia, a pesar de los pesares. Ella llora porque nunca nadie la volverá a hacer sentir lo que él le provocó y con ello nos hizo partícipes del mayor de los placeres a la vista, vivir de pie la emoción de un niño, la pasión de un momento culminante, el engaño solemne de quien sabe que haciendo su magia te emboba para siempre.

La pelota llora a su mejor y más fiel compañero de baile, a su colega, a su profeta, a su mentor. Quien anunció con un toque sutil de zurda una oda a la imaginación más desbordante del fútbol. Y con ella lloramos todos. Maradona se fue para siempre. Y justo ahora en el silencio de su infinito letargo empezamos a hacerle justicia. Ya nadie recordará sus miserias, ya nadie tratará de mirar hacia otro lado cuando interesaba, solo quedará en la retina la delicada figura de un gordito cósmico que un día quiso ser futbolista y después jugar un mundial.

El Bicho, Boca, FC Barcelona, Napoli, Sevilla, Newell’s y tantos que quisieron tenerlo y no pudieron se quedaron huérfanos de un mito que nace ahora, justo un año, porque han perdido al icono que los ha hecho sentir distintos. Pero la pelota llora como pocos porque Argentina, esa nuestra tan de ellos, se queda sin su más grande referencia futbolística. La pelota llora porque nadie la querrá así de esa manera, nadie le dará los efectos imposibles, nadie la amará como él la amó.

Se murió la persona, se elevó el mito, surge de la memoria de los hombres y las mujeres de este mundo esa sensación de vacío que completaremos mirando imágenes antiguas y recordando ese “ta, ta, ta, de qué planeta viniste…”.

Hace un año dijimos: “Adiós Diego. ¡Gracias!”

A usted señora, la dama del fútbol, el más inerte elemento que cobró vida para dar luz a tantos años de espectáculo, a usted la sigo acompañando en el sentimiento.

¡Adiós D10S que tu homónimo te reserve un lugar a su derecha, junto a tantos otros ilustres que pueblan el Olimpo futbolístico!

Autor: Alex Couto.