Actualidad Deportiva

España evoluciona en el juego y sufre en el resultado

  28/03/2019

ANÁLISIS TÁCTICO

El emplazamiento inicial de los jugadores de Luis Enrique Martínez en el despliegue ofensivo fue mediante un 1-3-4-3, pasando a 1-4-1-4-1 en fase defensiva. En el inicio de juego de Noruega, su dispositivo defensivo se agrupaba sobre la zona de creación rival, para tener las máximas opciones de recuperar el balón. Esto se debía a que el portero rival iniciaba mediante golpeos en largo sobre los flancos españoles. Busquets, era el encargado de ir a esa primera disputa, estando cubierto por los centrales en su espalda, y los interiores a los costados. De esta manera recuperaban el balón rápidamente de manera directa o indirecta. En la zona de creación, los jugadores españoles, durante la primera mitad del encuentro, ajustaron de manera efectiva la velocidad defensiva para realizar acosos pertinentes sobre poseedor del balón, recuperando con prontitud la posesión. Ya en la segunda mitad, y debido al cansancio de los interiores Ceballos y Parejo, aumentaron las distancias intersectoriales, generando así, intervalos relevantes por donde los atacantes rivales penetraban dentro del dispositivo defensivo. En líneas generales, el equilibrio defensivo y los espacios de intervención fueron aceptables para la recuperación del balón. El tipo de marcaje que se realizó fue zonal y con clara orientación interior. En zona de finalización rival, su última línea defensiva se mantuvo de manera ordenada y proactiva ante cualquier balón directo sobre sus delanteros. Busquets, con sus desdoblamientos defensivos, fue determínate en esta zona, ya que aminoraba de esta manera las funciones defensivas de sus laterales.

En transición defensiva, dado su alto dominio de balón en campo rival, acumulaba muchos efectivos alrededor de él. Su reorganización tras la pérdida del balón en campo rival, tenia como principal objetivo dificultar al recuperador del balón la relación con jugadores cercanos y lejanos. De esta manera, evitaban que los jugadores alejados rivales aprovecharan los espacios libres, detrás de la última línea defensiva propia. Durante la primera mitad, el primer acoso tras pérdida del balón por parte de los cercanos, y las vigilancias sobre los principales receptores alejados, se realizaron de manera productiva. En la segunda mitad los atacantes visitantes aprovecharon el desorden español generado, para hacer llegar el balón a campo contrario con más criterio.

En fase ofensiva, los de Luis Enrique se desplegaban en 1-3-4-3 sobre campo rival de una manera clara, para llevar la iniciativa en el juego. La amplitud se ganaba a través de los laterales Jordi Alba y Navas, profundidad con Morata, y juego interior con Busquets, Ceballos (Canales), Parejo (Rodrigo), y los desmarques interiores de Rodrigo Moreno y Asensio. En el inicio de juego, De Gea tenía como primera opción relacionarse en corto con su primera línea de construcción, con la intención de atraer a las líneas defensivas noruegas, y rebasarlas mediante combinaciones, si eran seducidas, como puntualmente eran, aunque su opción principal era agruparse en posiciones intermedias y ralentizar las acciones de avance españolas. En zona de creación, y ya con Busquets entre centrales, trataban de generar superioridades numéricas y posicionales en torno al balón y en campo contrario. El objetivo principal era penetrar el dispositivo rival por dentro, para sorprender por fuera con los laterales en profundidad. También, como opción secundaria, se realizaban triangulaciones exteriores con la ayuda de Morata para decantar la igualdad a favor española, junto al lateral y extremo. En zona de finalización, la movilidad ofensiva aportada por Morata le facilitaba espacios posteriores de remate, a él y a sus compañeros de ataque. Fruto de ello, y la superioridad de Asensio y Jordi Alba por el carril izquierdo, viene el primer gol de Rodrigo Moreno. Además del penalti provocado que les dio la victoria.

Por último, decir que en la transición ofensiva y tras la recuperación del balón, buscaba asegurar la pelota de manera rápida, redirigiéndolo hacia la zona débil rival y, a partir de ahí, valorar las opciones del contraataque si aparecían desequilibrios en la estructura defensiva Noruega.

En acciones a balón parado cabe destacar el acierto en encontrar espacios, y generar situaciones de primer remate para Morata y Sergio Ramos, pero la falta de claridad en la toma de decisión del tipo de golpeo, les penalizó de cara a gol.

El emplazamiento defensivo de Lars Lagerbäck fue 1-4-4-2, sin variar en fase defensiva. En el inicio de juego de la selección española, los jugadores noruegos se ubicaban en posición intermedia, con el principal objetivo de generar espacios a la espalda de la primera línea de construcción de juego rival, que pudieran aprovechar, en caso de robo de balón. Su primera línea defensiva formada por T. Elyounoussi y King cerca del circulo central, trababa, de manera puntual, de dificultar a De Gea sus combinaciones posteriores al inicio en corto. Ya en zona de creación, su prioridad era construir una profundidad defensiva sobre espacio y balón, que estuviera reforzada sobre el carril central. El objetivo era no permitir al poseedor del balón conectar con los jugadores mejor situados a espalda de cualquier compañero, en zonas intermedias. Pero, justó ahí, los desajustes aparecían por excesivo agrupamiento de jugadores sobre la zona activa, sin una actitud de acoso eficaz sobre el poseedor. Su línea medular era sorprendida frecuentemente por los desmarques de apoyo de Rodrigo Moreno, pudiendo ser encontrado en zonas interiores, donde es determinante. En zona de finalización rival, su última línea defensiva evitó ser superada en todo momento, priorizando el repliegue ante el acoso. Nordtveit y Ajer, se veían continuamente desajustados ante la movilidad ofensiva de Morata, y la llegada por sorpresa a espacios de remate de Rodrigo Moreno y algún interior. Los centrales no fueron ayudados por sus medios colindantes, lo que producía espacios interlineales de remate dentro del área de Jarstein. La organización defensiva dentro del área no fue la adecuada, debido a una mala orientación defensiva.

En acciones a balón defensivas (córner), se mostraron como un equipo demasiado permisivo antes los rematadores rivales, a pesar de tener más presencia. Ni de manera individual ni colectiva, fueron capaces de minimizar los remates españoles en este tipo de acciones. Su marcaje combinado era demasiado pasivo y con una orientación clara al balón. Apuntar que su único gol de penalti conseguido por King, viene en una disputa antirreglamentaria de I. Martínez sobre Jonhsen.

En transición defensiva, su reorganización tras la pérdida del balón en campo rival era repliegue rápido a campo propio, mientras que el jugador más cercano a la zona de pérdida, intentaba ralentizar las acciones verticales rivales. El objetivo era estructurar las líneas con rapidez, para que ocuparan los espacios potencialmente aprovechables por el rival, sin ser desbordados. Fue la fase del encuentro donde más efectivo estuvo el equipo de Lagerbäck. Cuando la pérdida era en campo propio, su primer acoso tras pérdida del balón era con la intención clara de realizar falta táctica, para que los españoles no aprovechasen el posible desorden.

En fase ofensiva, el juego empleado por los jugadores noruegos fue vertical, sin un gran número de pases en campo propio, con el objetivo de evitar pérdidas innecesarias que les repercutieran negativamente. Su juego les hizo mostrarse como un equipo previsible durante todo el encuentro, sin grandes aportaciones ofensivas en campo rival. En el inicio de juego, Jarstein evitaba conectar con sus centrales y laterales en campo propio, jugando de manera directa sobre los carriles exteriores, donde intentaban ser ganadores de duelos aéreos. En zona de creación y durante todo el encuentro, Henriksen intentaba hacer llegar el balón con rapidez a un incisivo Odegaard, que intentaba aprovechar el avance de Jordi Alba, para incidir sobre los espacios libres en su carril. En zona de finalización, no tuvieron mucha presencia en el área rival durante esta fase, tan sólo, en el ultimo cuarto del encuentro, y a través de acciones directas o individuales sin mucho peligro para De Gea

En transición ofensiva, y ya durante la segunda mitad, lograron superar el primer dispositivo rival y decidir bien tras superarlo. El jugador que recuperaba el balón, intentaba conectar rápidamente con Henriksen. Éste, que identificaba previamente el espacio libre de participación correcta, se identificaba como jugador libre, para activar el contraataque de manera inmediata, a través de pases de penetración a la espalda de los medios españoles. A partir de ahí, la falta de compañeros de sorpresa ofensiva, facilitaban la reorganización del dispositivo defensivo rival.

LAS CLAVES

  • En fase de ataque y zona de finalización, la dupla Jordi Alba-Marco Asensio generó peligro sobre la última línea defensiva rival. La superioridad socio-afectiva que formaron sobre el carril exterior izquierdo, fue determinante en el área rival.
  • En transición defensiva y tras la pérdida de balón en campo rival, la selección española generaba superioridades numéricas en torno al poseedor del balón, sobre los carriles exteriores. Además, los centrales y Busquets interpretaron las vigilancias ofensivas previas a la pérdida con utilidad.
  • Los errores en la realización del marcaje individual por parte de algunos jugadores españoles, en acciones a balón parado. La pérdida de visión o contacto con el rival o balón, minimizan el éxito a la hora de defender a jugadores con más presencia física.
  • Los pocos recursos ofensivos mostrados por los jugadores de Lars Lagerbäck. El seleccionador noruego priorizó las acciones defensivas grupales y colectivas a las ofensivas, solo quedándole las Acciones a Balón parado (así llego su gol), y la transición ofensiva sin éxito.
  • En fase de transición defensiva los noruegos evitaban en todo momento ser superados, priorizando una profundidad defensiva sobre espacios y balón en campo propio, para ralentizar la peligrosa 1º oleada española.

El emplazamiento inicial ofensivo de los jugadores de Luis Enrique Martínez fue en 1-3-4-3 , pasando a 1-4-1-4-1 en fase defensiva. Cuando la selección española estaba en posesión del balón, Busquets se ubicaba entre los centrales, estando éstos en amplitud. Navas y Jordi Alba saltaban de línea ganando la máxima amplitud. Rodrigo Moreno y Asensio ocupaban los carriles interiores para aclarar los espacios la los dos laterales.

En fase defensiva y campo propio, la selección española generaba superioridades numéricas en torno al poseedor del balón, sobre los carriles exteriores. Vemos como esta estructura grupal evitaba cualquier penetración detrás de su última línea defensiva. Tras recuperar el balón y debido a su ubicación, conectaban con Busquets, para que éste, diluyera la posible presión del oponente, haciendo llegar el balón al lado débil rival.

En fase de ataque y zona de finalización, la dupla Jordi Alba-Marco Asensio ganó la profundidad necesaria como para hacer llegar el balón a zonas de remate con garantías. La superioridad socio-afectiva evidenciada en el carril exterior izquierdo, conseguía, a través de paredes, aprovechar los espacios libres a las espadas de sus oponentes. Ya en zonas de remate, los espacios interlineales aparecían con facilidad.

En fase de ataque y zona de finalización, Álvaro Morata fue el jugador más destacado del encuentro. El delantero español se mostró como un jugador facilitador de espacios para los compañeros. Además, y debido a su movilidad ofensiva sobre los costados de los laterales, sorprendía posteriormente en zonas potencialmente aprovechables de remate a los dos centrales. La última toma de decisión en el remate le penalizó, a la hora de conseguir un marcador más amplio para su equipo.

La selección española afrontaba los córners en contra realizando un marcaje combinado, como podemos apreciar. Morata realizaba marcaje zonal cerca del primer palo, Ceballos acudía al posible saque en corto, Asensio y Navas realizaban vigilancia sobre los jugadores rivales ubicados en la frontal, (eran los que activaban la 1º oleada del contraataque español) y los demás, al hombre. En este último tipo de marcaje fue donde más sufrió, debido a un mal perfil defensivo de algunos jugadores (contacto con jugador y visualización del balón).

El emplazamiento defensivo de Lars Lagerbäck fue 1-4-4-2, sin variar en fase de ataque. Su posicionamiento prioritario fue en bloque intermedio (con el transcurso del encuentro más cerca de su área), realizando un marcaje zonal y una actitud de acoso sobre el poseedor del balón. Su primera línea de acoso, cuando el rival conseguía llegar a zona de creación, intentaba evitar irrupciones interiores dentro de su dispositivo defensivo. Por esta motivo, su rival incidió por los carriles exteriores, justo donde comenzaban sus problemas defensivos.

En fase de transición defensiva los noruegos optaban por replegar con rapidez a campo propio tras la pérdida del balón. Como podemos observar, evitaban en todo momento ser superados, priorizando una profundidad defensiva sobre espacios y balón en campo propio. De esta manera, ralentizaba las acciones de ataque de los peligrosos jugadores españoles, que formaban la 1º oleada del contraataque.

La selección noruega evidenció problemas defensivos a la hora de afrontar córners en contra, a pesar de tener una mayor presencia física y numérica. El marcaje combinado que realizaron fue ineficiente, debido a su disposición. Vemos como disponían una línea de 5 jugadores en zona rodeando el área de meta, realizando un marcaje zonal pasivo. Además, los jugadores débiles en el marcaje individual eran los encargados de realízalos. Esto, viabilizaba las opciones de remate de 1º y segunda línea del rival.

En transición ofensiva y tras recuperar el balón en campo propio, los de Lagerbäck activaban rápidamente su primera oleada del contraataque por medio de sus medios centros, principalmente Henriksen, debido a su acierto en la toma de decisión. Encontraba el espacio libre para ser encontrado y superar a la primera línea de acoso rival, a través de pases a la espalda de los defensores. En la primera mitad fueron pases profundos; y en la segunda, interiores.

En fase defensiva y campo propio, la selección noruega generó intervalos significativos a espalda y costado de los medios, que su rival supo aprovechar. Su primera línea de acoso se desordenaba cuando Rodrigo Moreno realizaba desmarques de apoyo por sorpresa, sobre los interiores. A consecuencia de ello, y a pesar de estar en superioridad numérica, la línea medular era rebasada al estar en inferioridad posicional y con una actitud conservadora, por parte de los centrales. Odegaard desconectaba de sus funciones defensivas con asiduidad.

ANÁLISIS ESTADÍSTICO