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Klopp deja contra las cuerdas a Guardiola con un 3-0 en Anfield Road

  06/04/2018

ANÁLISIS TÁCTICO

El emplazamiento inicial de los jugadores de Jurgën Klopp fue en 1-4-3-3, sin variar en fase defensiva, aunque con la variante 1-4-5-1 en determinadas situaciones del encuentro. Para este encuentro el entrenador alemán dio un principal protagonismo a Oxlade-Chamberlain, Salah y Mané para desordenar al equipo rival. En zona de inicio del Manchester City, su objetivo principal fue anular a Ederson para obligarle a jugar directo, teniendo preparado un dispositivo defensivo para neutralizar este tipo de balones. Si el portero brasileño decidía jugar en corto, evitaban la participación de Fernandinho, Gündogan y De Bruyne en campo propio a través de vigilancias sobre el eje central. Para ello, Firmino, acosaba a la primera línea de construcción de juego “Citizens”, mientras Salah, Mané y Chamberlain vigilaban a los tres medios centros. En zona de creación y durante la primera mitad desconectaron a Silva, evitando de esta manera que el balón llegara con criterio a la siguiente zona. El dispositivo defensivo en esta zona reforzaba el carril central con Henderson, Milner y Chamberlanin, obligando al rival a redirigir los pases hacia jugadores de líneas anteriores. En esta zona del campo destacar a Henderson y Milner, los cuales y a través de sus acertadas conductas defensivas, evitaron comprometer a su última línea defensiva. En zona de finalización rival su última línea defensiva no se desajustó, siendo ayudada por los tres medios centros a la hora de realizar desdoblamientos defensivos para ello. Arnold y Robertson fueron ganadores en sus duelos con los extremos rivales. En zonas de remate, Van Dijk y Lovren controlaron a G.Jesús direccionándolo hacia zonas favorables para recuperar el balón. En la segunda mitad y tras la lesión de Salah, se resguardó en bloque bajo empleando una profundidad defensiva adecuada.

Los goles de encuentro vinieron en transición ofensiva, siendo esta la más determinante y el arma letal de los “Reds”. La verticalidad y rapidez en sus acciones posteriores al robo del balón, desordenaba al City, afrontando así su primera oleada del contraataque con máximas garantías. En campo propio y tras acciones a balón parado acumulaban jugadores a la misma altura que el poseedor del balón, facilitándoles de esta manera el robo y líneas de pase rápidas posteriores. En campo rival y durante la primera mitad, incidían sobre el eje central tras el robo del balón, a sabiendas de la movilización anterior de Fernandinho.

En fase ofensiva el juego empleado fue combinado, alternado pases en corto para atraer a los defensores “Citizens” a campo rival con pases intermedios para superar sus líneas de presión. Karius, que dio garantías con balón, detectaba la ubicación de la primera línea de acoso rival para pedir el apoyo en corto a Van Djink, o buscar a sus laterales en posición avanzada mediante balones diagonales. De esta manera, su primera línea de construcción sorprendía y superaba a la primera de acoso visitante. A partir de ahí, su intención era encontrar al jugador mejor situado a espalda de la línea medular rival. En zona de creación, en todo momento fue un equipo vertical en sus acciones de ataque, evitando la pérdida del mismo sin ralentizar el ritmo de juego. La intención era movilizar a Fernandinho hacia la zona activa, para incidir con rapidez a en el intervalo que se generaba a su espalda. Chamberlain fue el jugador que mejor lo interpretó. Para ello, y tras discernir el intervalo relevante por donde penetrar, se relacionaba con los extremos y Firmino. A nivel colectivo fue un equipo que ubicando distintos jugadores de manera escalonada, logró desajustar el dispositivo defensivo rival. En zona de finalización logró generar constante incertidumbre sobre la última línea defensiva rival. Salah, Mané y Firmino penetraban sobre la espalda de Laporte y Walker, consiguiendo desajustar de esta manera al central mas cercano y aprovechando para el remate posterior el espacio generado.

En transición defensiva su reorganización fue de una manera rápida y ordenada tras la pérdida del balón. En la primera mitad, realizando acoso inmediato sobre el poseedor del balón en campo propio y en la segunda, replegando hacia campo propio sin dejar de evitar que el poseedor del balón lograra relacionarse con comodidad. En todo momento evitó las situaciones de igualdad e inferioridad numérica en esta fase del juego, minimizando así el peligroso contraataque rival.

El emplazamiento inicial de los jugadores de Pep Guardiola fue 1-4-3-3, pasando en fase defensiva a 1-4-1-4-1. El entrenador español sorprendió con la presencia de Laporte como falso lateral izquierdo y con Gündogan en detrimento de Sterling. Su inicio de presión no dificultó las relaciones del Liverpool en su propio campo, debido a la excesiva distancia entre jugadores de distinta línea. Gabriel Jesús y Silva, que saltaban de línea, no eran seguidos consecuentemente por sus compañeros de líneas anteriores, generando espacios libres a sus espaldas que fueron aprovechados por los medios locales. En la zona de creación y en la primera mitad, los jugadores del Manchester City no lograban ajustar la velocidad de aproximación adecuada para realizar un efectivo acoso sobre el poseedor del balón, lo que dificultaba la recuperación del balón sobre esta zona. Fernandinho, que se veía obligado a movilizarse sobre la zona activa de juego, generaba un espacios que era aprovechado por Chamberlain o Firmino. Éstos, ganaban la espalda al brasileño y a Gündogan o De Bruyne respectivamente. Justo ahí, era donde la evidencia de desorden más afloraba, ocasionándoles desajustes posteriores en su última línea defensiva. En la primera mitad, la línea de cuatro medios era penetrada con facilidad, no consiguiendo agruparse para combatir de manera efectiva la verticalidad rival. En zona de finalización, su línea defensiva con un gran desconcierto, generaba espacio libres sobre los carriles exteriores, posteriormente y tras desordenarse, aparecían espacios significativos de remate que los atacantes “ Reds ” aprovecharon. La ubicación de Laporte no ofrecía seguridad a sus compañeros, unido a los mínimos y erróneos desdoblamientos defensivos realizados por los medios centros a su última línea defensiva, facilitaban las acciones de peligro a los efectivos atacantes locales. Ederson se encontraba con atacantes locales en situaciones de ventaja y en cercanía, dificultando así sus intervenciones. En la segunda mitad con Salah lesionado y el Liverpool replegado no pasaron apuros.

En transición defensiva evidenció una mala reorganización en la activación del acoso tras pérdida en campo rival. Los jugadores más cercanos a la zona de pérdida cerraban las líneas de pase al poseedor del balón, siendo superados a través de pases verticales. Tras acciones a balón parado y sin realizar unas vigilancias idóneas, sufrieron continuas situaciones de incertidumbre a espalda de los jugadores más alejados, estando éstos lejos de su área.

En la fase ofensiva, el dominio con el que siempre afronta los encuentros desapareció, igualando durante la primera mitad la posesión del balón. Silva, Gündogan y De Bruyne no consiguieron relacionarse entre sí, no logrando penetrar a través del balón por el organizado dispositivo que les tenía preparado Jüguen Klopp. En zona de inicio y durante la primera mitad, Ederson no se sintió cómodo al no conseguir asegurar la posesión de su equipo desde su posición tanto en corto como en largo. Kompany y Otamendi se veían forzados y cometían errores en las entregas, decantándose por buscar a los alejados aun perdiendo precisión. En zona de creación, De Bruyne de agrupaba con Gündogan y Fernandinho para intentar hacer llegar el balón a Silva con mas facilidad, pero el acoso de los tres medios rivales se lo impedía. Fernandinho y Gündogan se ubicaban en la misma línea, favoreciendo los robos e interceptaciones rivales. Silva, un jugador determinante para este equipo, no encontró espacios libres significativos donde intervenir. En zona de finalización el jugador más destacado fue Sané por banda izquierda, pero sus internadas se desvanecían debido a las ayudas defensivas del rival. En la primera mitad, el ataque colectivo pasaba a ser individual y el juego de posición se difuminaba. Gabriel Jesús no consiguió generar incertidumbre a la última línea defensiva rival. Sterling que saltó al campo en la segunda mitad no pudo con Robertson.

Para finalizar, en la transición ofensiva tras recuperación de balón, no lograron activar su contraataque a debido una mala ubicación de los posibles primeros receptores tras la recuperación del balón. Sané y G.Jesús no conseguían zafarse de su par, y Silva no era encontrado detrás de los medios centros. De Bruyne, que se encontraba en campo propio y a la misma altura que Fernandinho y Gündogan, no logró batir a la línea de acoso rival a través de sus conducciones.

LAS CLAVES

  • El plan de partido empleado por Klopp en transición ofensiva fue determinante para decantar el encuentro a su favor. Su jugadores tras el robo del balón en campo propio, se desplegaban de manera rápida y ordenada para atacar los espacios libres que generaba el City en su mitad del campo.
  • En fase defensiva y zona de creación durante la primera mitad, el orden y la velocidad defensiva empleada por el Liverpool desconectó a los jugadores más determinantes del City.
  • El Liverpool durante la primera mitad consiguió que la posesión se igualara, evitando de esta manera ser dominados por los de Guardiola. Esto fue debió a las constante ayudas y a su alto ritmo de juego tanto en fase ofensiva como defensiva.
  • El Liverpool en fase defensiva y zona de finalización rival se vio desajustada. Su última línea defensiva con tres centrales se vio desconcertada en todo momento, debido a los intervalos generados entre jugadores de su misma línea y la falta de desdoblamientos defensivos por parte de Fernandinho.
  • La falta de soluciones ofensivas en campo rival por parte de Guardiola. La escasa profundidad  por parte de Walker y Laporte, la desconexión de jugadores como Silva sobre el eje central. Esto les ocasionó el no generar desequilibrios defensivos sobre la última línea defensiva rival.

El emplazamiento inicial de los jugadores de Jürgen Klopp fue en 1-4-3-3, sin modificarse en fase defensiva. Cuando el ataque rival lo requería, empleaban la variante 1-4-5-1, incrustando a los extremos en la línea de medios para evitar superioridades. Además, cuando un jugador de segunda línea (Gündogan) realizaba un desmarque de ruptura, se empleaba el marcaje mixto para evitar desequilibrios posteriores.

La transición ofensiva empleada por los jugadores de Klopp fue determinante para decantar el encuentro a su favor. En el 1-0 y después de recuperar el balón tras una acción a balón parado, el Liverpool se desplegó con rapidez para atacar los espacios libres que el City generaba. Sus jugadores más desequilibrantes atacaban a la última línea defensiva rival mediante acciones verticales, aprovechándose así del desconcierto rival.

En fase defensiva y campo propio, Klopp construyó un dispositivo impenetrable que evitó las combinaciones y penetraciones verticales del City durante todo el encuentro. Los medios centros Henderson y Milner, con la ayuda de sus compañeros y a través de acciones defensivas colectivas, evitaban exponer a su última línea defensiva a situaciones comprometidas cerca del área de meta.

El acoso tras pérdida y la reorganización defensiva de los jugadores de Klopp en campo rival, les garantizó situaciones de finalización ante un rival desordenado. Milner junto a Mané realizan un acoso inmediato sobre el poseedor del balón, robándoselo, posteriormente y tras percibir el desorden rival, contacta con Chamberlain en el interior del dispositivo, para que arme un potente disparo que sorprende a Ederson.

En fase ofensiva y zona de creación, el alto ritmo de juego empleado por el Liverpool generaba desorden defensivo al rival. La movilidad de jugadores desajustaba a los medios centros rivales, consiguiendo penetrar en numerosas situaciones dentro del dispositivo defensivo del City. El objetivo era atraer a la línea de cuatro medios rival, y posteriormente, movilizar a Fernandinho de su zona y jugar a la espalda del medio avanzado.

El emplazamiento defensivo de Pep Guardiola fue 1-4-1-4-1, empleando un marcaje zonal y una actitud de acoso sobre el posible receptor del balón de espaldas. Otamendi y Kompany, saltaban de línea para impedir la progresión del atacante rival entre líneas. La velocidad de aproximación y el perfil defensivo empleado les hacia ser perdedores del duelo, siendo superados y comprometiendo a los compañeros.

Guardiola quiso sorprender con el posicionamiento de Laporte como tercer central en fase ofensiva. Su objetivo era evitar situaciones de igualdad y desorden sobre el carril central en los momentos posteriores a la pérdida de balón en campo rival. Esta decisión junto a la escasa aportación de Walker en ataque, restó presencia y desequilibro a su equipo en zona de finalización, además de no lograr su objetivo.

Durante la primera mitad en fase defensiva y zona de creación, el dispositivo defensivo “Citizens”, se desajustaba constantemente. Observamos como Chamberlain y Mané movilizan a Gündogan y Fernandinho sin que sean ayudados por su última línea defensiva. Firmino, inteligentemente, se ubicaba entre líneas en el espacio generado para intervenir posteriormente y dar continuidad al ataque de su equipo.

La reorganización defensiva en campo propio del City fue realizada de manera lenta y desordenada, ocasionándoles situaciones de incertidumbre dentro del área de Ederson. Vemos como a pesar de estar en superioridad numérica, incurre en errores de acoso sobre el poseedor, fijación de marcas, escalonamiento defensivo y pérdida de contacto con adversario con opciones de remate. Fruto de ello llegó en 3-0.

Durante la primera mitad en fase ofensiva y zona de creación, los jugadores que debían dar seguridad y orden al equipo de Guardiola no lo consiguieron. Fernandinho, Gündogan, De Bruyne y Silva no lograban agruparse para realizar las combinaciones necesarias con las que dar continuidad al ataque. Sus continuas pérdidas de balón debido al rigor táctico empleado por el rival, les hizo no tener el control del encuentro.

ANÁLISIS ESTADÍSTICO