Actualidad Deportiva

Klopp arma la eliminatoria para que Salah la decida

  12/06/2018

ANÁLISIS TÁCTICO

El emplazamiento inicial de los jugadores de Jurgën Klopp fue en 1-4-3-3, sin variar en fase defensiva. Para este partido, el entrenador alemán ubicó a Salah, Mané y Firmino detrás de la línea medular rival, en vigilancia y reactivos para buscar situaciones de igualdad con los tres centrales rivales. En zona de inicio de la Roma, su objetivo principal fue obligar a Alisson a relacionarse de manera directa con Dzeko, ya que ahí tenía preparado una dispositivo con Van Dijk y Lovren para neutralizar este tipo de balones. Si por otra parte el portero brasileño decidía jugar en corto, intentaban disuadir las relaciones de su primera línea de construcción con los tres medios centros por el carril central, fijando prioritariamente a Nainggolan, como principal receptor posterior en campo rival. En zona de creación lograron impedir que el juego interior romano fuera determínate, evitando así que De Rossi hiciera llegar el balón con comodidad a Nainggolan, estando éste a espalda de los tres medios. El dispositivo defensivo en esta zona reforzaba el carril central con Henderson, Milner y Chamberlanin( Wijnaldum), obligando al rival a redirigir los pases hacia jugadores de líneas anteriores, o Kolarov y Florenzi estando a la misma altura que el poseedor. Destacando en esta labor la solidaridad y rigor táctico defensivo de Henderson y Milner, los cuales y a través de su acertada actitud y posicionamiento, evitaron comprometer a su última línea defensiva. En zona de finalización rival su última línea defensiva se mantuvo de manera ordena y activa hasta los últimos diez minutos del encuentro, donde bajó su ritmo defensivo debido al amplio marcador, y se desajustó. Esto sirvió apara conceder al rival la oportunidad de enchufarse a la eliminatoria al encajar dos goles. En zonas de remate, Van Dijk y Lovren controlaron los intentos de remate de Dzeko y Under en zonas peligrosas.

Su vertiginosa transición ofensiva, sigue siendo determínate para decantar los marcadores a su favor en esta Champions. Aprovechan la desorganización del rival tras el robo en campo propio y rival, llevando a cabo así su primera oleada del contraataque con máximas garantías. Además en zona de finalización, aprovechan la cercanía de jugadores para finalizar las jugadas con rapidez tras asociarse. Firmino, en esta fase, es el jugador que clarifica las situaciones a Mané y Salah.

En fase ofensiva el juego fue directo, evitando prioritariamente la zona de creación y el juego interior para evolucionar hacia campo rival, y superar líneas de presión de la Roma. Karius, que supo diferenciar las distintas variables que se dieron en el inicio de juego, conseguía hacer llegar de manera directa el balón a los carriles exteriores, o de manera indirecta a través de sus centrales y laterales. De esta manera, su primera línea de construcción sorprendía a las dos líneas principales de acoso visitante, y llegaba a campo rival con opciones de invadir zonas de remate en clara ventaja. En zona de creación, fue un equipo que evitó el juego interior como medio de progresar. Su ritmo de juego fue intenso, moviendo el balón con rapidez y precisión de manera vertical. Su intención era acumular un número alto de jugadores en campo rival de manera rápida, para tener muchos de efectivos en caso de pérdida de balón. Las vías de penetración se buscaban a espalda de Kolarov y Florenzi, una vez eran atraídos por el poseedor del balón. De esta manera desahogaban el juego y les permitió el avance y el despliegue de jugadores a posiciones más cercanas a portería. En zona de finalización logró generar constante incertidumbre sobre los tres centrales rivales. Firmino habilitaba de manera permanente a Salah y Mané a través de sus desmarques de apoyo sobre la zona de creación (sin balón), y filtraba pases en profundidad a espalda del par de cada uno (con balón), consiguiendo desajustar de esta manera las situaciones de igualdad numérica.

En transición defensiva avanzó hacia la zona de pérdida en todo momento, impidiendo así que la Roma pudiera organizarse de manera ordenada e inminente para desplegar su contraataque. En este aspecto cabe destacar las recuperaciones en campo propio y rival que permitieron tener siempre organizada a su ultima línea defensiva. Sus medios centros acosaban a su par y evitaban ser superados, recuperando numerosos balones en segundas pérdidas.

El emplazamiento inicial de los jugadores de Eusebio Di Francesco fue un 1-3-5-2, pasando a 1-5-3-2 en fase defensiva. Kolarov y Florenzi, que actuaron como carrileros en fase ofensiva y laterales en fase defensiva, fueron los encargados de incorporarse o retroceder de línea. En punta iniciaron Dzeko y Under, teniendo siempre por detrás y con libertad de movimientos al descolgarse de los dos medios centros, a Nainggolan. En el inicio de juego del Liverpool, Dzeko y Under no realizaron un acoso intenso sobre la primera línea de construcción de juego rival, con el objetivo de ofrecerles el carril central para que progresaran y pudieran cometer fallos en las entregas de balón, o de conducciones. Este planteamiento obtuviera los resultados deseados por su entrenador. En zona de creación y hasta el minuto veintiséis, la Roma apostó por la presión sobre los centrales en avanzado y con posesión de balón. Además cerraba las conexiones con sus medios centros y vigilaba a los posible s receptores exteriores. De esta manera evitó que el tridente Red pudiera tener contacto directo con el balón. A partir del veintiséis, no se repitió esto y fueron superados. A partir de ahí, esto cambió y su profundidad defensiva les hizo conceder demasiados espacios entre jugadores de la misma línea y de distinta. De Rossi y Strootman se veían superados al tener mucho campo que defender. Su actitud sobre el poseedor fue conservadora en todo momento, concediéndole la distancia necesaria como para encontrar a jugadores detrás de las líneas de acoso. En zona de finalización del Liverpool, la apuesta de los tres centrales no fue solvente, desajustándose en numerosas situaciones y concediendo demasiado espacio a su espalda, ante jugadores rivales veloces y con un excelente 1x1. Korarov y Florenzi, saltaban siempre de línea sobre el lateral contrario sin medir la distancia, descompensando a su línea defensiva y generando espacios relevantes a su espalda que no eran ocupados. Las situaciones de igualdad numérica en posiciones adelantadas de los tres centrales provocaban llegadas constantes de Mané y Salah por los carriles exteriores. Esto fue debido a la atracción sobre la zona activa donde Firmino realizaba desmarques de apoyo, y liberara a sus compañeros. Su portero Alisson no pudo hacer nada en los goles encajados.

En transición defensiva, su reorganización tras la pérdida del balón era realizada de manera desordenada y sin un criterio común, provocándoles desajustes constantes que eran aprovechados por jugadores rivales para irrumpir dentro de su dispositivo. Su primer acoso tras pérdida del balón era superado por los atacantes visitantes con rapidez, aprovechándose del desorden en zonas de remate, que hacían llegar el balón y ponían en apuros al guardameta.

En fase ofensiva, el juego empleado por los jugadores de Di Francesco fue combinado, con el objetivo ir sobrepasando líneas de presión rival al tener jugadores a diferentes alturas, que pudieran aprovechar los intervalos que pudiera generar el Liverpool. Este planteamiento sólo obtuvo sus frutos hasta el minutos treinta del encuentro. En el inicio de juego, Alisson y su línea defensiva no consiguieron atraer lo suficiente a los defensores rivales, ya que Salah, Firmino y Mané evitaban estar detrás del balón, y priorizaba temporizar hasta la mitad del campo. En zona de creación el tribote del medio campo no consiguió sorprender ni superar a través de su juego interior al dispositivo defensivo rival. De Rossi, que fue sustituido en la segunda mitad, no encontraba a Nainggolan a espalda de Los tres medios rivales, y en sus diagonales sobre Kolarov y Florenzi, no era capaz de que el balón les llegara a situaciones ventajosas para que pudieran realizar los centro posteriores. En zona de finalización, su presencia solo se activó en los últimos diez minutos del encuentro, donde aprovecharon la bajada de intensidad defensiva del rival para encontrar las vías de penetración sobre la última línea defensiva y poder conseguir los dos goles, que le dan algo de esperanza para el partido de vuelta.

En transición ofensiva y tras recuperación de balón, no lograron activar su contraataque, debido una mala ubicación de los posibles primeros receptores tras la recuperación del balón. De Rossi y Strootman no conseguían zafarse de su par, y Nainggolan no era encontrado detrás de los medios centros. Kolarov y Florenzi al sentirse desubicados se encontraban en tierra de nadie, provocando de esta manera una escasa participación.

LAS CLAVES

  • El rápido y ordenado cambio de mentalidad tras la pérdida del balón en campo rival del Liverpool. Su presión fue exitosa, debido a la adecuada posición anterior de cada uno de los jugadores del equipo. Esta posición era compacta y estrecha, aunque realizada con pocos jugadores.
  • Los ataques relámpagos de Liverpool. Klopp posibilitó el juego exterior de su equipo, a través de balones directos desde sus laterales a Salah o Mané respectivamente. Arnold y Robertson atraían a Kolarov o Florezci, los cuales, llegaban tarde al acoso y a la vez generaban un espacio libre a la espalda de sus central colindante, que era fijado por un interior. De esta manera, liberaban a los decisivos delanteros Reds.
  • La efectividad de la transición ofensiva del Liverpool. La cual se basaba en el aprovechamiento de la desorganización rival y de la explotación de los jugadores cercanos para finalizar la jugada con rapidez.
  • La desordenada y desestructurada reorganización defensiva de la Roma tras la pérdida del balón. Esta se realizó de manera individual, sin la cohesión y equilibrio necesario como para impedir el peligroso contraataque rival. Generando de esta manera, espacios e intervalos relevantes en campo propio que fueron aprovechados por los atacantes locales.
  • La ubicación de los laterales en fase defensiva, los cuales, no tomaban buenas decisiones a la hora de emparejarse con los laterales contrarios (saltaban siempre y llegaban tarde al acoso). Desprotegiendo de esta manera su espalda y haciendo que se emparejaran los peligrosos delanteros rivales con sus tres centrales en posiciones avanzadas.

El emplazamiento inicial de los jugadores de Jürgen Klopp fue en 1-4-3-3, sin modificarse en fase ofensiva. Su posicionamiento fue en campo propio y realizando un marcaje zonal. En fase ofensiva, Mané y Salah trataban de ganar la espalda de Kolarov y Florenzi, dejando a Firmino en el carril central, con el objetivo de atraer al máximo número de contrarios y de esta manera aclararles los carriles exteriores.

En transición defensiva en campo rival y tras la pérdida del balón, su aptitud de acoso era realizada de manera rápida y ordenada. Su objetivo era recuperar el balón de manera inmediata y hacérselo llegar a los tres delanteros. De esta manera, podían incidir en el desorden defensivo que el equipo rival tenia en su última línea. En zona de finalización, Salah con tiempo y espacio fue definitivo.

En transición ofensiva y después de recuperar el balón en campo propio, los tres medios centros, intentaban superar con rapidez la línea medular de acoso de la Roma. Su objetivo era hacer llegar el balón a Firmino en apoyo, para que éste buscara la profundidad de Mané y Salah mediante pases diagonales o verticales a la espalda de la última línea defensiva rival, priorizando sobre los carriles exteriores.

En fase de ataque, el Liverpool priorizaba su juego por los carriles laterales después de atraer a uno de los laterales y generar superioridades numéricas. Arnord atraía a Kolarov a campo propio, Milner fijaba a J.Jesus y Salah, que se identificaba como hombre libre, irrumpía en el espacio diáfano que generaban los dos defensores, aprovechándolo para llegar al área rival y conectar con Mané en posición franca de remate.

En córner a favor, el Liverpool aprovechó sus armas para generar incertidumbre y conseguir hacer gol. Vemos como, a pesar de estar en inferioridad numérica en dentro del área de meta, identifican la zona débil defensiva del rival, para ocuparla en superioridad y aprovecharla por acumulación de los principales receptores potenciales en este tipo de acciones. Consiguiendo de esta manera el 5-0.

El emplazamiento ofensivo de Eusebio Di Francesco fue 1-3-5-2, pasando a 1-5-3-2 en fase defensiva. En su despliegue ofensivo, Kolarov y Florenzi se despegaban de la primera línea de construcción y ganaban profundidad. Nainggolan, con libertad de movimiento en fase de creación, era el encargado de atraer a los defensores rivales para hacer llegar el balón con rapidez a los jugadores exteriores ya en campo rival.

En transición defensiva, la reorganización de la Roma se realizó de manera individual, sin la cohesión y equilibrio necesario como para impedir el peligroso contraataque rival. Tras la pérdida del balón en campo rival, Kolarov no acosa al poseedor, siendo superado. Posteriormente, J.Jesus desequilibra a su línea defensiva y De Rossi no realiza el necesario desdoblamiento, facilitando así el intervalo necesario al poseedor.

En fase de ataque y zona de creación, la Roma no evitó las pérdidas de balón en zonas peligrosas, comprometiendo de esta manera a su tres centrales. Vemos como Manolas, J.Jesus y Fazio ser ven obligados a replegar y compactarse cerca del área de Alisson, debido a las situaciones de igualdad numérica que eran sometidos en el despliegue del vertiginoso contraataque rival.

En fase defensiva, zona de creación y hasta el minuto veintiséis del encuentro, la Roma apostó por la presión sobre los centrales en avanzado y con posesión de balón. Además, cerraba las conexiones con sus medios centros y vigilaba a los posible s receptores exteriores. De esta manera evitó que el tridente Red pudiera tener contacto directo con el balón. A partir del veintiséis, no se repitió esto y fueron superados.

En los últimos minutos del encuentro y debido al decrecimiento del ritmo de juego defensivo del Liverpool, la Roma consiguió penetrar a la última línea defensiva rival y aumentar sus opciones para el partido de vuelta. Vemos como Nainggolan en posesión, con tiempo y espacio, detecta el desmarque de ruptura de Dzeko sobre la espalda del despistado Lovren y conecta con él. El delantero aprovecha la oportunidad.

ANÁLISIS ESTADÍSTICO