Actualidad Deportiva

El Liverpool se embarca rumbo a Kiev, a pesar de los errores defensivos

  14/06/2018

ANÁLISIS TÁCTICO

El emplazamiento inicial de los jugadores de Eusebio Di Francesco fue un 1-4-1-4-1, sin variar en fase defensiva. En la segunda mitad y ya después del minuto setenta y cinco, su sistema dinámico ofensivo pasó a 1-2-2-3-3, mostrándose como un equipo demasiado largo y con un juego muy previsible. El Shaarawuy y Schick partían como extremos y Nainggolan y Pellegrini como interiores, resguardados por De Rossi como pivote defensivo. En el inicio de juego del Liverpool, Dzeko y los dos extremos que saltaban de línea, dificultaron el inicio de juego del Liverpool, obligando a Karius y a su primera línea de construcción de juego a jugar directo. El objetivo era recuperar el balón los más rápido posible, impidiéndoles que hicieran llegar el balón a sus tres delanteros mediante combinaciones verticales. Este planteamiento obtuvo los resultados deseados durante todo el encuentro, garantizándoles una alta posesión de balón. En zona de creación y al estar en superioridad numérica, cerraron cualquier conexión vertical en fase de ataque entre los tres medios centros, impidiéndoles así tener una continuidad en su juego de ataque. Hasta el minuto veintiséis, la Roma apostó por la presión sobre los centrales en avanzado y con posesión de balón. De Rossi evitaba ir a realizar acosos sobre el campo rival, y Pellegrini y Nainggolan eran los encargados de cerrar las líneas de pases interiores. Tras el 0-1 su profundidad defensiva les hizo conceder demasiados espacios entre jugadores de la misma línea y de distinta. En la segunda mitad, Firmino a través de sus desmarques de apoyo sobre la zona de creación, les hacia desajustarse, sacando de su espacio de responsabilidad defensiva a De Rossi. En zona de finalización del Liverpool, Di Francesco apostó por Manolas y Fazio que se mostraron solventes y sin desajustes por el carril central. Sus dos laterales trataron de fijar la posición, evitando ir al encuentro de Salah y Mané cerca del campo rival y con balón de cara. Su objetivo era no desajustar a su línea defensiva y evitar de esta manera que se generaran espacio a su espalda. Destacar en esta zona a Fazio, que realizó continuas y acertadas ayudas defensivas tanto a Manolas como a Kolarov, evitando de esta manera que Alisson participase con muchas ocasiones.

En transición defensiva, su reorganización tras la pérdida del balón fue realizada de manera ordenada y con el objetivo de ocupara con rapidez los espacios que se generaban a la espalda de los centrales. Su dispositivo se fracturaba, realizando los jugadores cercanos a la zona de pérdida acoso inmediato o falta táctica sobre el poseedor, y su última línea defensiva repliegue. Solo cabe destacar la posición de los dos laterales en la acción previa al 0-1, que repercutieron negativamente a la hora de afrontar el dicho repliegue a los dos centrales, estando estos en inferioridad numérica.

En fase ofensiva, el juego empleado por los jugadores de Di Francesco fue combinado, el objetivo era llegar a campo rival con el balón controlado y posicionando jugadores a diferentes alturas, para generar distintas líneas de pase sobre el poseedor que dividieran el dispositivo defensivo rival. En líneas genérales le funcionó, solo destacar el error de Nainggolan que ocasionó el 0-1. En el inicio de juego, Alisson y su línea defensiva se relacionaban mediante pases en corto par atraer a Salah, Firmino y Mané y generar espacio a su espalda. Cuando lo conseguían, aumentaban el ritmo y hacían llegar el balón a Kolarov sobre el carril exterior para llegar al campo rival. En zona de creación, a pesar de estar en superioridad por el eje central no consiguieron dominar el ataque a través de su juego interior. Su principal objetivo era hacer llegar el balón a los extremos o laterales para que incidieran los primeros mediante conducciones y los segundos mediante centros laterales sin profundidad, sobre el la última línea defensiva rival. En zona de finalización, Dzeko fue el jugador más destacado del encuentro, dando claridad de juego y remates a su equipo. Su presencia en el área no fue aprovechada por su compañeros, no acompañándole en las llegadas al área de meta con opciones. De esta manera, se minimizaron las opciones de sorprender del equipo italiano, limitándose a los centros laterales y 1x1 de El Shaarawuy.

En transición ofensiva y tras recuperación de balón, no activaron con velocidad su contraataque, no aprovechando los espacios libres que el Liverpool generaba sobre su sector derecho.

El emplazamiento inicial de los jugadores de Jurgën Klopp fue en 1-4-3-3, sin variar en fase defensiva. Para este partido, el entrenador alemán dio entrada a Wijnaldum por el lesionado Chamberlain, ubicándole como interior derecho. Sus tres delanteros se posicionaban detrás de la línea medular rival, con el objetivo de estar en línea de pase y así pudieran ser los principales receptores tras el robo del balón en campo propio, en vigilancia, y reactivos para buscar situaciones de igualdad con los tres centrales rivales. En zona de inicio de la Roma, su objetivo principal fue evitar que su tres delanteros fueran rebasados lejos de su propio campo, por ello evitaban realizar acoso y sí orientaciones y temporizaciones defensivas para ralentizar los ataques romanos. En zona de creación a pesar de estar en inferioridad numérica ( 3x4 ) dificultaron el juego interior local, evitando pases verticales que quebraran sus dispositivo defensivo construido por el eje central. Debido a esa incomodidad, Nainggolan cometió el error del 0-1, forzándole a realizar un pase horizontal que fue cortado por Firmino tras el acoso de Wijnaldum. Los tres medios centros Henderson, Milner y Wijnaldum, trataban de equilibrar a su última línea defensiva evitando que su profundidad fuera excesiva. Wijnaldum y Milner ayudaban a Robertson y Arnold, ya que se veían superados por los jugadores exteriores rivales. Salah y Mané minimizaron las ayudas, por lo que los recorridos de los tres medios centros aumentaban y les desajustaron en muchos momentos. En zona de finalización rival, su última línea defensiva  volvió a cometer fallos impropios de un finalista de Champions. Arnold y Lovren en su toma de decisiones a la hora de afrontar duelos se equivocaban, forzando a Van Dijk y Karius a sufrir situaciones con mucho peligro y dentro del área de meta. La fragilidad era evidente y los errores se acumulaban, Henderson no realizaba los desdoblamientos oportunos para ayudar a los centrales, mientras Mané y Salah no ayudaban a sus laterales. Esto sirvió apara conceder a la Roma las ocasiones de gol necesarias como para llegar a los últimos minutos del encuentro con demasiada incertidumbre.

En transición ofensiva y tras forzar errores del rival en zona de creación, consiguió aprovechar el desorden del rival para llegar al área de meta y no fallar ante Alisson. Tras el robo del balón, Firmino se ofrecía entre líneas y en apoyo para activar la primera oleada del contraataque con máximas garantías. Posteriormente Salah y Mané desde la amplitud, dividían a la última línea defensiva rival, generando así dudas entre jugadores de la última línea defensiva rival. Como variante, Klopp daba libertad para sumarse a la finalización, a uno de los interiores.

En fase ofensiva el juego empleado por el Liverpool fue directo. Su principal objetivo era evitar pérdidas de balón en campo propio y en la zona de creación. Para ello en el inicio de juego, Karius decidió prioritariamente buscar en campo rival a Firmino por el eje central y a Mané emparejado con Florenzi sobre el carril exterior izquierdo. Además, cuando su primera línea recuperaba el balón y desestimaban el contraataque, retrasaban el pase hacia él para que repitiera el proceso. De esta manera, no comprometía a ningún compañero ante un acoso organizado rival. En zona de creación, fue un equipo que evitó el juego asociativo interior como medio de progresar. Buscaba superar líneas de acoso a través de pases verticales a espalda de la línea medular rival y con la ayuda de Firmino. Su ritmo de juego no fue alto, desaprovechando así posibles desajustes rivales a espalda de los dos interiores. Su intención era no desorganizarse y sorprender con la profundidad de Robertson por el carril izquierdo. De esta manera aclaraban el juego y les permitía el avance a zonas de remate. En zona de finalización y tras el tempranero 0-1, su presencia en el área se limitaba a llegadas de Mané tras desmarques de ruptura. Firmino era el encargado de intentar dar continuidad y orden al ataque y Salah no lograba distinguir los espacios para aprovecharlos.

En transición defensiva, priorizó la temporización y el repliegue a campo propio como manera de reorganizarse. En todo momento y debido al orden en la fase anterior, no se desorganizó. En este aspecto cabe destacar las ayudas defensivas por parte de Henderson, que permitieron siempre no conceder espacios libres relevantes que pudieran ser aprovechados por los atacantes romanos.

LAS CLAVES

  • Los errores cometidos por la Roma en los dos goles recibidos le penalizaron lo suficiente como para no poder llegar a la final de la Champions 2018. En el 0-1 Nainggolan en un pase horizontal impropio; y en el 1-2 en un mal achique defensivo y pérdidas de marcas ante un balón dividido dentro del área de Alisson.
  • Las aportaciones ofensivas de Dzeko en campo rival. El delantero clarificaba cualquier situación a sus compañeros, garantizaba la continuidad en el juego y desequilibraba en zona de remate.
  • La variante ofensiva que mostró Di Francesco a partir del minuto 70. Desplegó su sistema ofensivo dinámico en un 1-2-2-3-3, que le garantizó continuas llegadas al área rival tanto por los carriles exteriores como por el eje central.
  • La efectividad en la transición ofensiva del Liverpool tras pérdidas de balón de la Roma en zona de creación. Los tres delanteros gestionaron de una manera adecuada las acciones técnico tácticas grupales para aprovechar los espacios libres dentro del área de meta.
  • La fragilidad de la última línea defensiva del Liverpool. Lovren y Arnold mostraron comportamientos inadecuados en el último tercio del terreno de juego. Aspecto que tendrá que reforzar Klopp con desdoblamientos y coberturas cercanas para la final.

El emplazamiento inicial de los jugadores de Eusebio Di Francesco fue en 1-4-1-4-1, sin modificarse en fase defensiva. Sus dos laterales perdieron profundidad con respecto al partido de ida, dando así más protagonismo a los extremos. Su juego interior no fue el adecuado, a pesar de tener superioridad numérica, por ello pasaban a zona de finalización a través de los carriles laterales.

En fase de ataque y zona de inicio, la Roma priorizó las relaciones entre jugadores cercanos para sobrepasar a la primera línea de acoso rival. El objetivo, era hacer llegar el balón a Kolarov prioritariamente a través de comportamientos de atracción que generaran el espacio libre, que pudiera aprovechar el lateral para avanzar a la siguiente zona de juego.

En fase de ataque y zona de creación, la Roma trató de sorprender al Liverpool a través de juego directo buscando el intervalo entre Arnold y Lovren como vía de penetración para aprovechar el espacio libre a sus espaldas. Además, el movimiento hacia el interior de El Shaarawuy, generaba un espacio libre y una posible línea de pase directa a Kolarov que dividía a Arnold.

En la segunda mitad, fase de ataque y zona de creación, la Roma aprovecho el desorden en el trivote defensivo rival para hacer llegar el balón a los extremos. De Rossi detectaba al jugador libre a espalda de los interiores, que provocaba la movilidad desajustada de Henderson. Posteriormente y tras hacer llegar el balón a El Shaarawuy para que desequilibrara a su par, conseguían a marcar Dzeko libre de marca.

Ya en la segunda mitad y después del minuto 70, Di Francesco modificó su sistema ofensivo dinámico para intentar seguir vivo en la eliminatoria. Su despliegue en campo rival era 1-2-2-3-3, con jugadores escalonados en el interior y los dos laterales ganando la máxima amplitud y la profundidad necesaria, como para hacer llegar el balón a los tres rematadores con rapidez a espalda de la última línea defensiva rival.

El emplazamiento ofensivo de Jurgën Klopp fue 1-4-3-3, sin variar en fase defensiva. La ubicación de los tres delanteros en campo propio y detrás de la línea de medios del rival, tenia como objetivo el hacerles que fueran los principales receptores del balón tras el robo de este. Además, con ello provocaba que los laterales rivales perdieran profundidad ofensiva en todo momento.

En transición ofensiva y tras aprovechar los fallos del rival en zona de creación, supo aprovechar el desorden en la última línea defensiva rival. Vemos como Firmino detecta el pase horizontal de Nainggolan y lo corta, posteriormente y mediante una conducción por el eje central, divide a los centrales para liberar a Mané. El delantero aprovecha el espacio para marca el 0-1.

En fase de ataque y zona de creación, las aportaciones ofensivas de Firmino, fueron decisivas para dar claridad al juego del Liverpool.

El brasileño, ya fuera mediante el aprovechamiento de espacios libres detectados previamente a espalda de los interiores, o como tercer hombre para enlazar pases entre los tres medios cuando estos no lo podían hacer de manera directa.

En fase ofensiva, el Liverpool sorprendió a la Roma mediante el aprovechamiento de espacios libres en la zona débil y a través de Robertson. Salah, que en sus desmarques de apoyo era marcado por Kolarov, y a sabiendas de su fragilidad de espaldas a portería rival, jugaba de cara con un medio. Posteriormente y de manera rápida, éste buscaba el desmarque de ruptura del lateral izquierdo “red” sobre campo rival.

En transición ofensiva y tras el robo del balón en campo propio, trataba de aprovechar los espacios que generaba Kolarov en su ímpetu de acosar en campo del Liverpool. Vemos como Milner atrae al lateral romano para sorprenderle y rebasarles. Posteriormente y en comunión con Salah, aprovechaban los espacios generados en la última línea defensiva rival para desequilibrarles en zona de finalización.

ANÁLISIS ESTADÍSTICO