Actualidad Deportiva

Anfield y Kloop paralizan al Barça y logran llegar al Metropolitano

  10/05/2019

ANÁLISIS TÁCTICO

El emplazamiento inicial de los jugadores de Jürgen Kloop fue 1-4-3-3, pasando a 1-2-3-5 en fase de ataque. El entrenador alemán, ubicó a Origi como punta referencial, Shaqiri como extremo, y a Henderson como interior derecha por la ausencia de Salah, Firmino y Keita. Los jugadores que saltaron al terreno de juego fueron fieles a su estilo, llevando el partido a intensidades elevadas, ritmos altos de juego, y evitar ser sometidos con balón. En esta fase, su prioridad táctica colectiva fue defender achicando espacios (hacia adelante). En el inicio de juego del Barça, la primera línea de presión del Liverpool intimidaba al rival mediante mecanismos colectivos sobre el poseedor del balón, y los posibles receptores potenciales (Busquets y Rakitic) en campo propio. Además, orientaba mediante disuasión las acciones ofensivas culés hacia los carriles exteriores. Justo ahí les obligaban a desprenderse del balón de manera imprecisa, de esta manera, recuperaban el balón con prontitud, o en su defecto, incomodar lo necesario para una pérdida de balón posterior. En zona de creación sus jugadores mostraron predisposición continua a realizar acosos sobre el poseedor del balón, además de generar superioridades numéricas entorno a él. Su objetivo era tener un absoluto control de juego defensivo del partido, dominando con autoridad sobre el equipo rival. El orden táctico de Milner, Fabinho y Henderson fue el preciso, para ir minimizando las opciones ofensivas rivales en su zona de estabilidad ofensiva. Su profundidad defensiva sobre espacios y balón les hacia aumentar la densidad de defensores sobre la zona activa, desactivado de esta manera a Messi y Suárez. En zona de finalización las vigilancias por parte de Van Dijk y Matip evitaban la aparición de los dos puntas en zonas peligrosas. Además, las basculaciones y escalonamientos entorpecían a los posibles rematadores. A pesar de ello, Alisson tuvo que aparecer para evitar encajar gol, en situaciones donde Suárez y Alba ganaron la espalda a Van Dijk.

La transición defensiva aplicada fue determinante para recuperar el balón de manera directa o indirecta, y disuadir la activación de los contraataques rivales desde campo propio. La velocidad defensiva ejercida por parte de los jugadores cercanos a la zona activa, les facilitaba la posterior anticipación sobre el primer receptor rival, a través de un balance defensivo espacial y numérico ejemplar. De esta manera neutralizaron e intimidaron de manera grupal y colectiva al Barça.

En fase ofensiva el juego mostrado fue vertiginoso, con acciones verticales que dificultaban en todo momento el dispositivo defensivo rival, y les generaban desajustes en la última y decisiva zona de juego. En zona de inicio, Alisson, priorizaba la salida por el flanco izquierdo rival, a sabiendas de las indecisiones para ejercer la presión de Coutinho. De esta manera, no tuvieron problemas para encontrar al hombre libre mejor situado en campo propio. En zona de creación, realizaron un juego vertical orientado hacia los carriles exteriores del Barça. Su amplitud ofensiva tenía como objetivo aprovechar los espacios que generaba en la fase anterior J. Alba, y afrontar situaciones de 1x1 o 2x1 contra S. Roberto, si Robertson optaba por realizar desdoblamientos ofensivos compuestos. En el caso de encontrar a un rival replegado, hacerle bascular para llevar el balón al lado débil, mediante cambios de orientación dobles. En zona de finalización, los centros laterales fueron el medio táctico con el cual lograron hacer daño a la última línea defensiva rival. La movilidad y la profundidad ofensiva de Origi generaba espacios, que eran aprovechados por Wijnaldum, tras su entrada al campo, o de él mismo sobre el carril interior derecho rival. Wijnaldum con dos goles tras centro lateral, interpretó a la perfección los mecanismos tácticos para revertir una inferioridad numérica, en superioridad posicional.

En transición ofensiva, aprovechó los espacios libres generados por el rival Tanto en campo propio como en campo rival. Tras recuperar el balón, activaba su primera oleada del contraataque con Origi por el carril central, y Shaqiri y Mané por los carriles exteriores. El objetivo era hacer llegar el balón con rapidez al carril lateral izquierdo, y a partir de ahí, tras aprovechar los espacios, desequilibrar a la última línea defensiva rival con jugadores de segunda línea. De esta manera llegó el primer gol del encuentro.

Por último, decir que aprovecharon las acciones a balón parado para realizar acciones de remate de manera directa. Además, consiguieron el último y definitivo gol del encuentro que les dio el pase a la gran final, tras sorprender en un córner al desorganizado dispositivo defensivo rival con tan sólo, la participación de A. Arnold (sacador no habitual), y Origi (rematador libre de marca).

El emplazamiento inicial de los jugadores de Ernesto Valverde fue 1-4-4-2 en fase defensiva, con la variante ofensiva puntual 1-4-3-3. El entrenador extremeño, volvió a optar por Arturo Vidal y un superado Coutinho, para organizar una defensa simétrica que reforzara los carriles exteriores. El chileno fue el jugador más destacado en el juego sin balón culé, poniendo a disposición de su equipo todo sus potencial defensivo. En el inicio de juego del Liverpool, la primera línea de presión formada por Messi y Suárez optaba por disuadir las de líneas de pase sobre jugadores cercanos al pasillo central, y orientarlas sobre los pasillos laterales con una actitud temporizadora. A partir de ahí, empezaba los problemas, ya que Coutinho no saltaba a la presión del central o lateral de su sector, habilitándoles como libres, para sus posteriores acciones. En zona de creación, fue un equipo demasiado conservador, que priorizaba el contener y aguantar la progresión del rival, a realizar acoso sobre el poseedor del balón. Valverde formaba dos líneas de cuatro jugadores compactas y quedaba descolgados a Messi y Suárez, de esta manera el dispositivo defensivo quedaba fragmentado, desconectando de manera evidente a los dos atacantes visitantes. Su profundidad defensiva se vio perjudicada por ello, achicando demasiado los espacios cerca del área, pero ampliando los intermedios fuera. Así, condecían el peso ofensivo del encuentro a los Reds, y eran sometidos a situaciones defensivas con incertidumbre. La velocidad defensiva en las acciones disminuía con el transcurso del encuentro, y las incisiones aparecían en los carriles laterales. Coutinho era desbordado continuamente, y Rakitic era movilizado a espacios donde no se sentía cómodo defensivamente. Arturo Vidal intentaba dar estabilidad a un dispositivo fragmentado, hasta que fue sustituido con 3-0. Su actitud conservadora en esta zona de juego, les otorgaba espacio y tiempo a los poseedores del balón en los carriles exteriores, penalizándoles posteriormente para hacer llegar el balón a zonas de remate. En zona de finalización la no supieron interpretar los mecanismos tácticos manifestados numéricamente en zonas de remate. Debido a ello, su última línea defensiva se encontraba en numerosas ocasiones en inferioridad oposicional (2-0 y 3-0). Piqué y Lenglet, dudaban entre ocupar espacios de remate, o fijar a los posibles rematadores, no siendo solventado durante todo el encuentro. Busquets no realizaba los desdoblamientos defensivos compuestos necesarios, para equilibrar la zona de conflicto. Tras la entrada de Semedo, ya demasiado tarde, el equilibrio defensivo necesario apareció.

En transición defensiva realizaron un repliegue más temporización tras la pérdida del balón en zona de creación. Sin embargo, cuando la pérdida del mismo era cerca de la zona de finalización rival, tuvieron dificultades a la hora de reorganizarse, debido a la distancia entre los jugadores de la misma línea y el reparto posterior de espacios, marcas y entradas. De esta manera generaban desequilibrios entre jugadores de la misma línea, que no evitaban ser rebasados, a pesar de estar en superioridad numérica como en el 1-0.

En fase ofensiva pasó desapercibido su juego colectivo, no dando la prioridad necesaria con la que se siente cómodo. El juego mostrado fue combinado, alternando el juego directo impreciso sobre Suárez (que no ganó ningún duelo con los centrales), con el combinativo a partir del 1-0 y hasta el 2-0. Su primera línea de construcción de juego, no lograba superar a la defensiva rival, ya que Busquets y Rakitic eran fijados férreamente por el rival, y Vidal no encontraba con facilidad a Messi para superar la presión grupal del Liverpool en campo propio. De esta manera, se daban continuas pérdidas innecesarias ante la presión alta y agresiva a la que el Liverpool les sometía. En zona de creación, realizaron un juego vertical e impreciso, que les penalizó a la hora de gestionar el desgaste físico al que fueron sometidos, situación aprovechada por los locales para seguir desgastando a los jugadores ubicados detrás del balón, y desconectado a Messi y Suárez del juego ofensivo .En zona de finalización, Messi logró aparecer para facilitar situaciones de remate a Suárez y Alba, pero ninguno de los dos lograron batir a Alisson. Además, aunque de manera puntual, logró la dualidad con Alba en su zona de remate preferida, pero el disparo potente que realizó fue demasiado centrado, y Alissón logro despejar a córner.

La transición ofensiva directa que Valverde tenia planificada apareció de manera puntual en un par de ocasiones, cunado encontraron a Messi en zona intermedia y tras robo en zona de creación rival. Pero la falta de velocidad ofensiva por parte de Coutinho o Suárez, para sumarse a las situaciones de ataque posteriores, les hizo no aprovechar los desequilibrios defensivos del rival en posiciones avanzadas. Suárez, que era el jugador que debía liberar a Messi, no logró anticiparse su par.

Por último, fueron sorprendidos en el córner, que a la postre fue decisivo en la eliminatoria. Tras la salida de Vidal del campo, Origi quedó libre en este tipo de acciones.

LAS CLAVES

  • El plan de partido empleado por parte de los jugadores de Jügen Kloop. El alemán utilizó a un punta referencia que generara incertidumbres contantes a los centrales (Origi); el despliegue ofensivo en 1-2-3-5; aprovechar las debilidades de los laterales rivales para generar situaciones beneficiosas, en los carriles exteriores 1x1 y 2x1; y la entrada de Wijnaldum para aprovechar la movilidad de Origi en zonas de remate.
  • La presión tras pérdida empleada por parte del Liverpool en campo rival. El balance defensivo espacial y numérico empleado por los jugadores intermedios y alejados a la zona activa, facilitaba la recuperación del balón de manera directa o indirecta, debido a una perfecta interpretación de las vigilancia ofensivas sobre Messi, Suárez y Coutinho.
  • En fase defensiva, el Liverpool achicaba espacios hacia delante de una manera ordenada e intensa. Su velocidad defensiva les facilitaba generar superioridades numéricas sobre la zona activa, impidiendo de esta manera que el Barça pudiera desgastarles en su fase ofensiva.
  • La lectura errónea del encuentro por parte de Valverde, para encontrar soluciones tácticas que frenaran el asedio rival en campo propio. La entrada de Semedo llegó tarde, y la de Arthur precipitada, por un Vidal que ofrecía garantías defensivas a su equipo.
  • La falta de juego ofensivo colectivo que mantuviera activado a Messi y Suárez. El equilibro ofensivo que el Barça había mostrado durante toda la fase quedó en contraataques puntuales, donde Messi no conseguía llegar a zonas de remate con peligro.

La disposición defensiva utilizada por Jürgen Klopp fue 1-4-3-3. El tipo de marcaje fue combinado (mixto y zonal), y una clara actitud de acoso sobre el poseedor del balón. Su dispositivo defensivo fue construido para disminuir y achicar el espacio ofensivo del Barça (profundidad defensiva). Vemos como Henderson, Fabinho y Milner reducen el espacio y las líneas de pase verticales a Rakitic. Además, su última línea defensiva acorta la distancia entre líneas, para neutralizar las apariciones de Messi sobre su zona de influencia ofensiva.

En fase de transición defensiva y tras la pérdida de balón en campo rival, la velocidad defensiva aplicada por parte de los jugadores cercanos a la zona activa, fue determinante para evitar que el rival aprovechase los posibles espacios generados en la fase anterior. El balance defensivo espacial y numérico, les facilitaba la posterior anticipación sobre el primer receptor rival. De esta manera neutralizaron e intimidaron de manera grupal y colectiva al Barça.

En fase defensiva y zona de inicio rival, el ritmo de juego defensivo intenso realizado por parte de la primera y segunda línea de los de Klopp, influyó negativamente sobre las primeras relaciones rivales en campo propio. La presión realizada sobre Busquets y Rakitic evitaba las intervenciones ofensivas verticales de los mismos, generando superioridad numérica alrededor de ellos, y posicional sobre los posibles receptores posteriores. Además, les orientaban hacia los carriles exteriores, donde perdían precisión ofensiva.

El Liverpool, tanto en fase de ataque como en transición ofensiva desde campo propio, orientaba preferentemente sus acciones ofensiva sobre el espacio que generaba Jordi Alba a su espalda. Shaqiri y Mané, interpretaron a la perfección el aprovechamiento de esos espacios para realizar desmarques de ruptura sobre ellos. La velocidad ofensiva grupal en campo rival, les aumentó el éxito en la toma de decisión posterior, siendo eficaces a hora de atacar y de contraatacar.

Ya en zona de finalización, los centros laterales fueron claves para percutir sobre la última línea defensiva rival dentro del área de meta. La interpretación del concepto táctico «estar en inferioridad numérica para interpretarla, y generar superioridad posicional». Vemos como Wijnaldum y Origi, en inferioridad, consiguen la sincronía necesaria con el poseedor, los espacios y el rival, para determinar su ubicación y sus acciones ofensivas posteriores exitosas.

El emplazamiento defensivo de Ernesto Valverde fue un débil 1-4-4-2 en campo propio. La actitud conservadora mostrada en su posicionamiento en bloque bajo, les hizo frágiles a la hora de neutralizar las acciones ofensivas del Liverpool durante todo el encuentro. El objetivo era evitar ser superados, y ocupar los espacios potencialmente peligrosos del rival con rapidez. A la hora de recuperar el balón, su línea medular optaba por replegar y temporizar, habilitando, de esta manera, a los jugadores potencialmente presionables en campo rival.

En fase defensiva y campo propio, las ventajas numéricas por parte de la última línea defensiva no fueron aprovechadas de una manera efectiva, para evitar ser superados de manera individual o grupal. La aplicación de los mecanismos tácticos como la vigilancia ofensiva, la temporización, la anticipación, la entrada o el marcaje, no fueron los correctos. Esto les penalizó a la hora de estar en disposición de realizar ayudas defensivas grupales, para ir solucionando de manera ordenada y exitosa los errores del compañero cercano.

Arturo Vidal fue el jugador más destacado cuando su equipo no tenía la posesión del balón. Su interpretación de la velocidad defensiva a la hora de realizar orientaciones, anticipaciones, coberturas y desdoblamientos defensivos, evitó incisiones dentro del dispositivo defensivo blaugrana en muchos momentos del encuentro. El chileno siempre se mantuvo en disposición de ayudar a un compañero, evitar ser desbordado y disminuir los espacios y el tiempo del poseedor del balón. Su toma de decisión rápida y eficaz, anulaba las acciones ofensivas del rival.

En fase ofensiva y zona de finalización, al F.C Barcelona de faltó la claridad necesaria en los metros finales para poder batir a Alisson. Messi, apareció facilitando pases de penetración sobre la espalda de Van Dijk, ante los desmarques de ruptura de Suárez y Alba. Además, la secuencia grupal ofensiva que mejor interpreta el argentino, volvió a aparecer. Jordi Alba, le hizo llegar el balón a su zona de remate, pero un marnifico Alisson evitó el gol.

Acción a balón parado que muestra a un F.C. Barcelona superado anímicamente, desordenado, y con una actitud pasiva. En los córners previos a la salida de Vidal por Arthur, el chileno, era el encargado de fijar a Origi en todo momento, Suárez, no tardaba en ocupar la zona de primer palo, y ningún jugador perdía la conexión con el balón y el rival. Tras el cambio, Origi quedó libre, Suárez, desconectado del juego, iba en camino a su zona de responsabilidad, y los demás compañeros perdían de vista el balón o no sabían que hacer ante la falta de jugadores rivales, con lo cual desconectaron. Situación ideal para sorprender, que fue detectada por A. Arnold y Origi para marcar el cuarto y definitivo gol, que será recordado para la historia.

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