Joaquín y Setién hacen disfrutar al Villamarín con un juego muy vistoso y goles

REAL BETIS 2 - 1 DEPORTIVO DE LA CORUÑA. Liga Santander. 2017/18 (Jornada 4)

  27/10/2017

ANÁLISIS TÁCTICO

El entrenador del Betis sigue mostrando que la probabilidad de vencer aumenta cuando más y mejor manejes el balón. En fase ofensiva el sistema empleado por Setién fue un 1-4-3-3, mostrando un juego combinativo como opción principal, donde las relaciones emergentes cercanas al balón serían las protagonistas. En el inicio de juego el Betis ofrecía el pase corto como medio para relacionarse, los centrales se ubicaban en amplitud generando líneas de pases sobre Adán. Posteriormente los laterales avanzados eran los encargados de iniciar la creación de juego sobre campo contrario, con las ayudas ofensivas generadas por los tres medios. En zona de creación, el trato por generar superioridades posicionales y numéricas sobre los carriles exteriores le garantizaron la posesión. Las apariciones constantes del “hombre libre” a espalda de los defensores rivales sobre zonas intermedias fue el medio empleado. En finalización, las conductas disuasorias ofrecidas por los extremos sobre el carril central generaban grandes desequilibrios defensivos al rival. Los atacantes béticos tuvieron la capacidad para realizar las penetraciones pertinentes entre intervalos de la última línea defensiva rival, con la obtención de situaciones ventajosas.

En transición defensiva, el mecanismo empleado para generar superioridades numéricas en zona de pérdida fue el acoso sobre el poseedor de balón. Los jugadores locales, disuadían relaciones sobre espacios cercanos donde se perdió el balón, obligando al rival a realizar pases sobre los jugadores más alejados. En la segunda mitad el mecanismo empleado por el equipo fue la temporización y repliegue sobre campo propio.

En acciones a balón parado ofensivas, buscaban los desmarques de ruptura de Javi García sobre zona de primer palo, para que este realizara un posterior remate directo, no valorando la zona de segundo palo que dejaban desocupada los jugadores de Mel.

En fase defensiva el 1-4-3-3 empleado se situaba en bloque medio, con una primera línea de presión avanzada. El inicio de presión fue mediante el acoso que Guardado y León realizaban sobre los centrales. Si la primera línea era superada, el marcaje individual sobre el receptor aparecía, provocando posteriores desequilibrios defensivos. El repliegue sobre campo propio se convirtió en un recurso táctico debido al juego rival, para la posterior elaboración de la transición ofensiva directa, como queda reflejado en el 2-1 de Joaquín.

En transición ofensiva, la verticalidad ofrecida por Guardado, Joaquín y Tello desde la segunda línea sobre sus espacios naturales de intervención. Esto les proporcionaban situaciones desequilibrantes sobre la defensa visitante, generando situaciones de superioridad cuando su partida era desde campo propio. Destacar a Guardado como el jugador que mejor aportó argumentos técnico-tácticos en esta fase, con una buena lectura en sus ubicaciones previas para afrontar la transición.  

El emplazamiento inicial de los jugadores de Pepe Mel fue en 1-4-4-2 sin modificar su estructura en fase defensiva. En el inicio de juego del rival, la primera línea de presión formada por Andone y Adrián, permitió facilidades a la primera línea de construcción del equipo bético. Los dos delanteros no eran acompañados en el acoso por el resto del equipo, concediendo un espacio a su espalda que era aprovechado para la construcción de las primeras superioridades por parte de Javi García. Debido a ello se generaban posteriores desequilibrios, quedando desajustadas las dos últimas líneas por los carriles exteriores. En zona de creación del rival, trataban de impedir al poseedor de balón relacionarse con comodidad, pero sus acosos al rival no fueron constantes. La solidaridad defensiva apareció tras lograr el empate, generando situaciones de superioridad numérica respecto al poseedor y receptores potenciales próximos. En zona de finalización su organización estaba formada por dos líneas defensivas, compuestas por cuatro jugadores entre las que apenas existían espacios. Pero en el transcurso del encuentro los espacios entre líneas se ampliaban, permitiendo continuas penetraciones de los veloces atacantes locales.

La transición ofensiva mostrada por Mel fue directa. Su equipo se sintió cómodo en su elaboración, con Adrián, Cartabia y Bakkali como referentes en esta fase. Estos aprovechaban las situaciones favorables dada su calidad y velocidad para penetrar líneas de acoso rival. En zona de finalización, no alcanzaban con rapidez las situaciones correctas para finalizar, ralentizando por ello demasiado las acciones posteriores, facilitando las acciones defensivas por parte de los defensas.

Las acciones a balón parado defensivas eran afrontadas mediante una defensa combinada, con Arribas como jugador potencial. Este ocupaba la zona de primer palo, evitando así los posibles remates sobre dicha zona, dejando libre la zona del segundo palo.

El ataque empleado por el equipo coruñés fue directo, generándole dicho juego grandes distancias entre sus líneas, lo que les dificultaba a sus jugadores ser ganadores de las segundas jugadas. En el inicio de juego, Pantilimon buscaba la relación directa sobre Andone, para que éste posteriormente ofreciera la continuidad en el juego a sus compañeros mediante prolongaciones. En zona de creación contemplaban la opción de poder temporizar y relacionarse, con la idea de generar un mínimo de relaciones sobre el carril central. En todo momento la verticalidad en las acciones estuvo presente y el disparo frontal le facilitaba obtener situaciones de peligro de cara a gol. En zona de finalización las malas tomas de decisiones sobre las inmediaciones del área facilitaban las ayudas defensivas béticas.

En la fase de transición defensiva fue donde el Deportivo sufrió los mayores peligros. En numerosas situaciones quedaba expuesta la última línea defensiva debido a los movimientos contrarios: línea defensiva repliegue, línea de medio temporizan y puntas acosan. El equipo rival consiguió el 2-1 en esta fase.

LAS CLAVES

  • El dinamismo mostrado por Guardado en sus acciones. Mostrando intención de desequilibrio en las conducciones superiores que realizaba, generando así desajustes defensivos en las líneas del equipo de Mel.
  • El convencimiento por parte de los jugadores del Betis de que, en la construcción, el balón debe de ser el generador de superioridades alrededor de él, facilitando así el desequilibrio en el rival.
  • Creación de espacios libres exteriores por parte de Joaquín y Tello. Estos espacios eran aprovechados posteriormente por sus laterales.
  • El deportivo encontraba con facilidad los desequilibrios rivales mediante su juego directo. Obteniendo situaciones francas de cara a gol.
  • Fragilidad en los mecanismos defensivos coruñeses. Los errores individuales aparecen con más asiduidad cuando los colectivos no están lo suficientemente fraguados.

Transición ofensiva Bética. Observamos la ofensiva guiada por Guardado, rompiendo el dispositivo defensivo gallego a través de un pase entre centrales. Joaquín se habilita alejándose de su par, para realizar posteriormente un tiro cruzado sobre la portería de Pantilimon.

Aportación de soluciones ofensivas a distintas alturas y frentes por parte de los posibles receptores cercanos a Adán. El portero bético tras la cesión y control sobre pierna hábil, obtiene desmarques de apoyo y líneas de pase cercanas para relaciones en corto con sus centrales.

Principio defensivo implantado por Setién. Orientación defensiva hacia carriles laterales para acosar a los posibles receptores perfilados hacia su portería. Construyendo posteriormente las superioridades entorno al poseedor del balón, cerrando sus líneas de pases cercanas.

Defensa combinada empleada por el Betis en córner: dos jugadores en vigilancia evitando la superioridad, Javi García en zona de primer palo, con cinco jugadores en marcaje individual sobre la zona central del área, quedando dos jugadores descolgados. 

Conducta empleada por el Betis en ataque. Tello conquista los espacios interiores en conducción, a su vez Joaquín genera un espacio sobre el carril exterior que Barragán aprovecha para posteriormente conquistar los espacios libres generados por Sergio León. 

Emplazamiento defensivo deportivista en 1-4-4-2, con marcaje zonal. Observamos el intervalo generado entre los dos puntas y los mediocampista, que posteriormente le reportaba el desequilibrio sobre la medular.

Aparición del tercer hombre como solución eficaz para romper líneas de acoso béticas. Schär no puede conectar fácilmente con Borges, por lo que éste mediante una maniobra disuasoria abre línea de pase entre Schär y Adrián, para que el punta juegue de cara con el mediocentro. 

Disposición ante córner defensivo por parte de los jugadores de Mel. Apreciamos como lo realizan todos los jugadores con un marcaje combinado: dos jugadores en zona ubicados en primer palo, tres jugadores en vigilancia de su marca y cinco jugadores en marcaje individual. 

Juego directo empleado por el equipo de Mel buscando generar desequilibrios en la defensa rival. Andone era ganador de los duelos con los centrales, Bakkali ofrecía desmarque de ruptura a la conquista de la prolongación y Adrián se ubicaba en zona de posible rechace defensivo. 

El deportivo quedaba desajustado tras pérdida en creación. Generando espacios libres que eran aprovechados por el rival. Arribas no se orientaba correctamente, perdiendo de vista al jugador que llegaba sobre su espalda.    .

 

ANÁLISIS ESTADÍSTICO