El Valencia se aprovecha de un Barça deprimido

FC BARCELONA 1-2 VALENCIA CF. Final. Copa del Rey 2019

  27/05/2019

ANÁLISIS TÁCTICO

En fase de ataque, Marcelino García Toral empleó un sistema 1-4-2-3-1 en esta fase, dando total libertada a Gameiro y Rodrigo para realizar permutas constantes que desajustaran a los Piqué y Lenglet. El juego vertical empleado, fue a un ritmo alto y donde las acciones más decisivas se dieron sobre los carriles exteriores. Parejo y Coquelin, eran los encargados de superar a la segunda línea defensiva rival a través de su juego interior. Posteriormente y ya en campo contrario, dirigían sus acciones sobre los carriles exteriores, donde los laterales y extremos habían generado situaciones de igualdad numérica, pero con superioridad posicional para llegar a zona de finalización. Su movilidad ofensiva con demarques de apoyo y ruptura, disuadía a los oponentes directos quedándoles en evidencia. Ya en zona de finalización, Gameiro y Rodrigo se mostraron de manera determínate de cara a gol, reforzando así, el proceso ofensivo planteado por su entrenador.

En transición defensiva y tras la pérdida del balón, optaron por ralentizar el primer pase del poseedor del balón, para replegar con rapidez a campo propio y evitar generar espacios libres a espalda de su última línea defensiva.

En fase defensiva, se emplazaron en un 1-4-4-2 ubicado en bloque bajo, realizando un marcaje zonal con acoso sobre el poseedor del balón sobre los carriles exteriores. Además, el entrenador asturiano reforzó su profundidad defensiva sobre Messi en el carril central, cerrándole los espacios de participación más necesarios.

En transición ofensiva se mostró cómodo a la hora de buscar la verticalidad en sus acciones posteriores al robo del balón, en las zonas medias del campo. La velocidad empleada a la hora de activar la primera oleada del contraataque, evitaba el acoso tras pérdida que realizaba el Barça. El objetivo era aprovechar los espacios generados por los laterales rivales en la fase previa.

Ernesto Valverde utilizó como variante ofensiva un sistema 1-3-4-3, con Messi como delantero centro, Busquets entre centrales para intentar aclarar las primeras relaciones en campo rival, y con Alba y Semedo intentando agrandar los intervalos de la línea medular rival. Su juego combinativo no logró desorganizar el dispositivo defensivo rival durante la primera mitad. Esto fue debido a la falta de cambios de ritmo e intensidades en las acciones, por parte de Messi, Alba, o Sergi Roberto. En la segunda mitad la entrada de Arturo Vidal y Malcom dio más dinamismo ofensivo y por consiguiente, generó desajustes rivales y espacios de remate dentro del área de J. Doménech.

En transición defensiva realizó una presión parcial tras la pérdida del balón, que expuso a su última línea defensiva a situaciones comprometidas con demasiados espacios a su espalda. Además, al fragmentarse, generaba espacios interlineales que aprovecharon los atacantes rivales para activar su 1º oleada del contraataque.

En fase defensiva situaron su 1-4-1-4 -1 en bloque medio durante la primera mitad, adelantando su posición prioritariamente a campo rival en la segunda mitad. Busquets y Rakitic perdían fiabilidad a la hora de ejercer la presión sobre Parejo y Coquelín, siendo superados en todo momento. Sobre los carriles exteriores, sus laterales y extremos no neutralizaron las situaciones de igualdad sobre sus oponentes directos al ser movilizados, quedando inhabilitados en zona de finalización. En esta zona, y a pesar de generar superioridades numéricas dentro del área de Cillesen, su errónea orientación defensiva y la desajustada ocupación de los espacios potencialmente aprovechables de remate, les hizo conceder situaciones de gol y de incertidumbre.

Tras la recuperación del balón, sus primeras acciones no eran lo suficientemente rápidas y verticales como para llegar al campo rival, con las opciones necesarias para desajustar el repliegue que realizaba el equipo rival. De esta manera, Messi no aparecía lo suficiente, en las zonas donde más determinante es. En la segunda mitad y con la entrada de Malcom, sí lograron superar al dispositivo rival en su reorganización por el flanco derecho.

LAS CLAVES

  • La superioridad cualitativa mostrada por Parejo y Coquelin en fase de ataque. Los medios centros conseguían superar a sus oponentes en situaciones de igualdad o inferioridad, a través de acciones verticales en zona de creación, que desorganizaban al Barça en campo propio.
  • El plan de partido en fase defensiva que planteó Marcelino. El asturiano consiguió reducir los espacios de participación más determinantes de Messi en zona de finalización, comprimiendo a sus líneas defensivas sobre el carril central.
  • La movilidad ofensiva planteada por Marcelino en ataque y sobre los carriles exteriores. Sus laterales y extremos supieron interpretar a la perfección el aprovechamiento de los espacios libres, generados previamente por un compañero, a espalda del oponente directo.
  • La falta de compensación táctica del F.C Barcelona en fase de ataque y campo rival. Los jugadores de Valverde no mostraron un equilibrio ofensivo óptimo que mantuviera una configuración espacial, que les facilitara situaciones de remate aclaradas en zona de finalización.
  • La debilidad estructural mostrada por los jugadores del F.C Barcelona tras la pérdida de balón en zona de creación. El primer dispositivo de acoso sobre el poseedor del balón en los instantes posteriores a la pérdida del mismo, no impedía al poseedor del balón contactar con el jugador libre mejor situado, a la espalda de dichos defensores.

El sistema defensivo que utilizó Marcelino García Toral en fase defensiva fue 1-4-4-2 en bloque medio, con marcaje zonal, y una actitud de acoso sobre el poseedor del balón, cuando éste, era orientado hacia los carriles exteriores. En fase ofensiva, planteó la variante táctica 1-4-2-3-1, con Coquelin y Parejo como medios centros, y permutas constantes en la punta de ataque entre Rodrigo y Gamerio.

En fase defensiva y zona de finalización rival, el Valencia F.C organizó una profundidad defensiva sobre Messi por el carril central, impidiéndole participar de manera clara en una zona determínate del campo. Los defensores reducían el espacio de participación, cercando a Messi, realizando orientaciones y acosos posteriores en superioridad, de esta manera minimizaban el tiempo y el espacio al argentino.

En fase de ataque, zona de creación y siendo en todo momento un equipo vertical, aprovechó la superioridad posicional en situaciones de igualdad numérica generadas por los medios centros, para llegar a zona de finalización por los carriles exteriores. Vemos como Parejo atrae a Busquets para generar un espacio a su espalda, que es aprovechado por Coquelin, tras demarcarse de Rakitic, y contactar con Soler posteriormente.

En fase de ataque y campo rival, los laterales y extremos del Valencia C.F interpretaron a la perfección el aprovechamiento de espacios libres, previamente generados por un compañero. En el 1-0, Guedes realiza un desmarque de apoyo para atraer a Semedo, y a su vez, generar un espacio libre que posteriormente ocupa y aprovecha Gayá en su desmarque de ruptura, para superar a su oponente directo. Ya en zona de remate, Gameiro, tras realizar una temporización ofensiva sin balón, queda libre sobre la frontal del área y remata a gol, después de recibir de Gayá.

Ernesto Valverde utilizó un sistema 1-3-4-3 en fase ofensiva, donde Alba y Semedo eran los jugadores encargados de dar la máxima amplitud a su equipo. Arthur, Rakitic y Busquets, entre centrales, intentaron de manera poco fluida, dar ritmo al juego interior culé. La profundidad era ofrecida por Messi como delantero centro. En fase defensiva, Valverde pasaba a una disposición 1-4-1-4-1.

En fase de transición defensiva y tras la pérdida del balón en zona de creación, el equipo blaugrana se desorganizaba, no interpretando a su vez, el acoso tras pérdida sobre el poseedor del balón. Debido a ello, el poseedor del balón tras recuperar el mismo, superaba el primer dispositivo, exponiendo a la última línea defensiva rival a situaciones de igualdad numérica, y con espacios potencialmente aprovechables en zonas de remate libres.

Ya en la segunda mitad, en fase de ataque, zona de finalización, y tras la entrada de Malcom por Semedo, el F.C Barcelona ganó profundidad, generando, de esta manera, situaciones de incertidumbre en zonas de remate del equipo rival. El brasileño, desde la amplitud, percutía sobre el dispositivo defensivo rival desde el flanco derecho. En zona de remate, Valverde sorprendía ubicando a Piqué como delantero centro, cuando sus ataques eran posicionales.

El F.C Barcelona consiguió batir a Neto tras aprovechar Messi un rechace dentro del área de meta, en la acción posterior al córner ofensivo. Lenglet, a pesar de la densidad defensiva sobre las inmediaciones del área de meta, se anticipa a su par y consigue rematar de cabeza al palo. En el transcurso del remate, Messi es liberado por su par y aprovecha el rechace para batir a J.Doménech y conseguir el 1-2.

ANÁLISIS ESTADÍSTICO