El Liverpool demuestra en Anfeild que el City no es invencible

LIVERPOOL 4 - 3 MANCHESTER CITY Premier League 2017/18 (Jornada 23)

  17/01/2018

ANÁLISIS TÁCTICO

El emplazamiento inicial de los jugadores de Pep Guardiola fue 1-4-3-3, pasando en fase defensiva a 1-4-1-4-1. Los dos centrales de inicio fueron en la derecha Stone e izquierda Otamendi, mientras Walker actuó como lateral derecho y Delph (29’Danilo) como lateral izquierdo completando así la última línea defensiva. Su inicio de presión siempre fue mediante presión alta, comenzándola Agüero con sus dos extremos Sané y Sterling que saltaban a esa presión. La intención de la primera línea de presión del City, era la de forzar a la primera línea de construcción del Liverpool a jugar directo. En la zona de creación del equipo de Klopp los jugadores del Manchester City realizaron un débil acoso al poseedor, lo que dificultaba la pronta recuperación del balón sobre esta zona. Fernandinho fue superado en esta fase, sobre todo en situaciones donde los atacantes rivales ganaban la espalda de Gündogan y De Bruyne. El mediocentro brasileño debido a la enorme distancia entre sus líneas anteriores y posteriores, no logró equilibrar a su equipo defensivamente. En esta zona del campo el equipo de Guardiola no consiguió combatir de manera efectiva la verticalidad empleada por los jugadores rivales. En zona de finalización su línea defensiva se desajustó con facilidad, generando así, espacios significativos de intervención a los atacantes Reds que lograron aprovechar. Stone y Otamendi no fueron capaces de controlar los desmarques de ruptura que Firmino ofrecía a sus compañeros, lo que generaba continuos desajustes defensivos cerca del área de Ederson. En la segunda mitad fue cuando las debilidades defensivas de los citicens afloraron.

En transición defensiva evidenció una mala reorganización en la activación del acoso tras perdida en campo rival. Los jugadores más cercanos a la zona de perdida no acosaban de manera efectiva al poseedor del balón, a pesar de conseguir construir superioridades entorno a él. Esto, facilitaba al poseedor del balón las acciones verticales posteriores de la primera oleada Red. Debido a ello, su última línea defensiva sufría continuas situaciones desequilibrante a sus espalda, al estar ubicada cerca del medio campo. 

En la fase ofensiva, su juego combinativo no fue realizado de una manera continua y eficaz. Sus opciones de relacionarse con los jugadores más cercanos en el inicio de juego, fueron desarticuladas por el férreo y organizado acoso que les tenía preparado Jüguen Klopp. Durante todo el encuentro, su primera línea de construcción no fue solvente a la hora de realizar combinaciones sobre campo propio, lo que les generó constantes perdidas de balón en zonas de peligro (como queda claro en varios goles). En zona de creación trataban de asociarse mediante cambios de orientación para conseguir superar el dispositivo defensivo formado por los locales, donde el receptor encontraba dificultades para realizar una siguiente acción de ataque exitosa. De Bruyne y Gündogan se ubicaban en la misma línea que el poseedor del balón, lo que favorecían las interceptaciones rivales. En zona de finalización sus tres jugadores más avanzados no consiguieron generar incertidumbre a la última línea defensiva rival hasta los minutos finales del encuentro, donde se aprovecharon de la pasividad defensiva empleada por los defensas locales para conseguir batir por dos veces a Karius. Estos dos últimos goles llegan tras conseguir encontrar a los jugadores de segunda línea en la zona débil (espalda de Robertson).

Para finalizar,  en la transición ofensiva tras recuperación de balón, no lograron desequilibrar a los defensas rivales debido una mala ubicación de los posibles primeros receptores tras la recuperación del balón. Fernandinho tras robar el balón, no lograba conectar con facilidad con jugadores encargados de generar desorden en la última línea defensiva del Liverpool. De Bruyne no consiguió aprovechar los espacios intermedios a la espalda de Can y Wijnaldum, sumado a la pasividad ofensiva de Mané y Sterling. 

El emplazamiento inicial de los jugadores de Jurgën Klopp fue en 1-4-3-3, pasando a 1-4-5-1 en fase defensiva. Para este encuentro el entrenado alemán optó por reforzar el centro del campo. Emre Can fue el mediocentro posicional, escoltado por Wijnaldul y Chamberlain con Mané y Salah en los extremos. En zona de inicio del Manchester City, su objetivo principal era obligar a Ederson a buscar las relaciones directas con sus tres jugadores más adelantados, donde su última línea defensiva tenia preparado un dispositivo que les hizo controlar este tipo de balones. Además, si su portero decidía jugar en corto con sus centrales, éstos eran acosados y  orientados hacia el eje central, donde pretendían dificultar las relaciones de su eje ofensivo Fernandinho. Para ello, Firmino fue la pieza clave, al ser el jugador encargado de anticiparse defensivamente para desconectar al mediocentro brasileño del juego cititen. En zona de creación rival trataron de impedir la conexión entre  los mediocampistas y los delanteros del City, redirigiendo los pases hacia jugadores de anteriores líneas que pudieran ser acosados con éxito posteriormente. En esta zona del campo destacar a Can y Wijnaldum, los cuales fueron los encargados de dirigir y organizar el dispositivo defensivo que evitó el dominio rival durante todo el encuentro. En zona de finalización rival su última línea defensiva no se desajustó en líneas generales, construyendo una estructura sólida que direccionaba a los atacantes visitantes hacia zonas favorables para recuperar el balón. En los minutos finales del encuentro debido a una excesiva relajación, permitieron al poseedor del balón relacionarse con los atacantes de segunda línea que llegaban sobre la espalda de Robertson, como podemos ver en los dos últimos goles encajados .

En transición ofensiva fue un equipo letal, sintiéndose cómodo a la hora de buscar la verticalidad en sus acciones posteriores al robo del balón. La velocidad empleada a la hora de ejecutar la primera oleada del contraataque propuesto por su entrenador, evitaba el acoso tras perdida que realizaba el City. Para ello acumulaba jugadores por delante del poseedor del balón, ubicándose éstos a la espalda de la línea de acoso rival, lo que facilitaban líneas de pase rápidas al jugador que conseguía robar el balón. Destacar en esta fase del juego a Chamberlain, el cual, supo interpretar el cuando y donde atacar los espacios libres tanto con balón como sin balón en esta fase del juego.

El juego empleado en fase ofensiva fue combinado, alternando el juego directo en el inicio de juego con el ataque con el combinativo a partir de éste. En el inicio de juego, Karius, busco llevar el balón lo más rápidamente posible al campo contrario. Su primera línea de construcción evitó que el balón pasara por la zona de creación, con la clara intención de evitar su robo durante el primer acoso ejercido por los jugadores de Guardiola. En zona de creación fue un equipo vertical en sus acciones de ataque, buscando en todo momento aprovechar los intervalos relevante que el city generaba detrás de su línea de mediocampistas. Para ello Chamberlain supo interpreta con éxito los espacios interiores, facilitando de esta manera a sus compañeros la evolución vertical del ataque. Justo ahí, trataban de generar superioridades numéricas en torno a Fernandinho. A nivel colectivo fue un equipo equilibrado, ubicando a distintos jugadores de manera escalonada en campo contrario. En zona de finalización logró encontrar a los jugadores más desequilibrantes en posiciones óptimas, lo cual, les hizo generar constante incertidumbre a la última línea defensiva rival. Salah, Mané y Firmino encontraron con asiduidad los intervalos significativos de remate, consiguiendo aprovechar los desequilibrios generados entre los centrales y sus laterales colindantes.

En transición defensiva se reorganizaron de una manera rápida y efectiva tras la perdida del balón. Su objetivo fue evitar que el poseedor del balón lograra relacionarse con los jugadores cercanos e intermedios, para ello, se agrupaban sobre el poseedor con Wijnaldum o Can ubicados en posiciones intermedia en vigilancia sobre el posible recepto interlineal. En todo momento evitó las situaciones de igualdad e inferioridad numérica en esta fase del juego, minimizando así el peligroso contraataque rival. 

LAS CLAVES

  • El plan de partido preparado por Jürguen Klopp hizo que su equipo fuera el auténtico dominador del espacio y del tiempo en la fase ofensiva. Para ello el entrenador alemán supo aprovechar los intervalos defensivos que el city generaba detrás de su línea de medios. Siendo Chamberlain fue el jugador que mejor los interpretó.
  • En transición ofensiva los jugadores del Liverpool desplegaron sus mejores virtudes tras el robo del balón: verticalidad, atacar los espacios libres a la espalda de la última línea defensiva rival y finalización rápida.
  • En fase defensiva y zona de inicio del City, el Liverpool obligó a la primera línea de construcción rival a relacionarse con sus jugadores más alejados. Para ello, Klopp ganó los espacios intermedios relevantes mediante la ubicación de sus extremos y mediocentro. 
  • El City evidenció una mala reorganización defensiva para la activación de la presión tras perdida sobre el campo rival, debido a ello, se producían continuos desequilibrios defensivos en su última línea, estando ésta situada cerca del capo rival.
  • En fase defensiva, Fernandinho fue superado por los atacantes del Liverpool. El mediocentro brasileño no pudo combatir la superioridad numérica y posicional generada en sus espacios de intervención. Los atacantes reds ganaban asiduamente la espalda a los interiores Gündogan y De Bruyne, lo que producían los desequilibrios defensivos por los cuales Fernandinho era superado.

El emplazamiento inicial de los jugadores de Jürgen Klopp fue en 1-4-5-1, en bloque medio. Cuando el City conseguía superar a su primera línea de presión, los jugadores del Liverpool se situaban en campo propio dirigiendo las acciones de ataque rival hacia el carril lateral izquierdo. Vemos como tras orientar y bascular realizan marcaje individual en la zona activa, evitando así que los atacantes avanzaran en el ataque.  

En fase defensiva y zona de inicio del City, el Liverpool obligó a la primera línea de construcción rival a relacionarse con sus jugadores más alejados. Para ello, Klopp ganó los espacios intermedios relevantes mediante la ubicación de sus extremos y mediocentro. Vemos como Mané y Salah están en disposición de atacar a los posibles primeros receptores y Can equilibra defensivamente a los dos dispositivos construidos. 

El Liverpool cerró las vías de conexión de la primera línea de construcción del City con Fernandinho, ocasionándoles continuas perdidas de balón en la zona más utilizada por los visitantes. Vemos como la primera línea de acoso local orientaba las evoluciones del ataque rival sobre el carril central, donde Firmino mediante conductas disuasorias se anticipaba al mediocentro brasileño. 

En transición ofensiva los jugadores del Liverpool desplegaron sus mejores virtudes tras el robo del balón: verticalidad, atacar los espacios libres a la espalda de la última línea defensiva rival y finalización rápida. Chamberlain tras hacerse con el balón consigue superar el primer acoso del City, para posteriormente, habilitar a Firmino que gana la espalda de su marcador para conseguir elegantemente el 2-1.

En fase defensiva y zona de creación rival, el Liverpool construía estructuras sólidas que obligaban a los interiores del City a relacionarse con jugadores de líneas anteriores. Gündogan es cercado y direccionado para relacionarse con Otamendi, donde Salah mediante velocidad defensiva se anticipa. El egipcio, tras dividir a la última línea defensiva rival, asiste a Mané situado en el lado débil para que consiga el 3-1.

La estructura defensiva utilizada por Pep Guardiola en 1-4-1-4-1 fue obligada a situarse en campo propio en muchas fases del encuentro. Los jugadores citicens fueron superados por el Liverpool en su fase ofensiva debido a los intervalos generados sobre la espalda de su línea de medios. Chamberlain gana el espacio a la espalda de los interiores y Fernandinho no salta a su acoso, facilitando así su progresión en el ataque.

El City en zona de creación no logró desarrollar con comodidad su juego interior combinativo durante todo el encuentro. Vemos como Otamendi tiene que realizar cambios de orientación a no disponer de compañeros ubicados detrás de segunda línea defensiva rival, consiguiendo así no generar incertidumbre sobre la línea defensiva del Liverpool al estar ésta preparada para defenderse.  

En la fase de transición defensiva el City no realizó un buen acoso tras perdida en el campo del rival, a pesar de construir superioridades sobre el poseedor del balón. Vemos como Wijnaldum consigue superar a la estructura defensiva formada por los atacantes rivales tras la perdida del balón. Los jugadores “citicens” no acosas suficientemente al poseedor, dándole así las facilidades necesarias para que les superara.

El City, con Otamendi, sorprendió a los defensas Liverpool en acciones a balón parado ofensivas durante el encuentro. Se aprecia como el central argentino tras situarse sobre la frontal del área, ataca el intervalo generado entre Gómez y Firmino para lograr rematar a puerta. El cabezazo dio en el larguero y se marcho fuera ante la pasividad de Karius. 

En los minutos finales del encuentro, el City logró penetrar a la última línea defensiva rival a través de conectar con los jugadores de segunda línea que estaban situados en el lado débil. Vemos como en los dos goles, el poseedor del balón consigue con facilidad jugar a la espalda de Robertson, donde Gündogan y Bernardo ganan el espacio libre para rematar a gol.

 

ANÁLISIS ESTADÍSTICO