Leyendas del Fútbol

Uwe SEELER, el primer cañonero de la Bundesliga.

Un delantero distinto, único. Seeler jugó cuatro mundiales con Alemania y marcó más de 600 goles con el Hamburgo. Pero el alemán también es uno de los futbolista más queridos por su "normalidad" dentro y fuera del césped. Repasamos la carrera de Uwe Seeler.

  02/03/2017

One Club Man. Son las palabras que los ingleses utilizan para referirse a los jugadores que han hecho toda su carrera en el mismo equipo, casi siempre el equipo en el que soñaron jugar cuando apenas despertaban sus sueños futbolísticos. Uwe Seeler soñó con jugar en el Hamburgo. Y lo consiguió, convirtiéndose en mito de un club del que también fue presidente. Ahora sufre como aficionado la constante agonía de sus colores (el único de la Bundesliga que no ha descendido), que en los dos últimos años se ha salvado del descenso en los partidos de promoción.

La historia de Seeler es diferente, como lo es su recuerdo entre los aficionados del Hamburgo. Todos los grandes mitos del fútbol mundial tienen una estatua suya en su estadio. Seeler no. A Seeler se le recuerda con una réplica de su pie derecho de más de tres metros. Es el particular homenaje que la afición le ha querido rendir a su ‘escudo’.

Anotó en más de 600 ocasiones para el Hamburgo, con el cual una vez fue campeón en 1960 y ganó la copa en 1963. Con 30 goles, fue el primer campeón goleador individual en la Bundesliga.

Los debut

Con sólo nueve años, Seeler entró a formar parte del histórico Hamburgo SV. El debut con el primer equipo llegó con solo 16 años. “Fui un futbolista precoz: tenía sólo 16 años cuando jugué mi primer partido en la máxima división. Fue una auténtica sorpresa. Jugamos en Rothenbaum contra el Göttingen 05 y el hombre que me marcaba era el doble de alto y fuerte que yo. Pese a todo, lo hice muy bien, especialmente en el juego aéreo", comenta Seeler, cuya carrera a partir de entonces fue imparable. Sólo un año después de ese debut recibió la llamada del entonces seleccionador nacional, SeppHerberger. UnsUwe, es decir 'nuestro Uwe', el sobrenombre con que fue bautizado el simpático ex delantero, recuerda aquella ocasión como si fuera ayer: "La selección había sido víctima de una epidemia de ictericia, y muchos jugadores estaban de baja. SeppHerberger me conocía del campeonato juvenil de la FIFA disputado el año anterior y llegó a considerar incluso llevarme al Mundial de 1954 en Suiza, pero, como la lista oficial ya estaba enviada, no pudo incluirme. Tras el triunfo en aquel Mundial, la selección disputó su primer partido en Hanóver, contra Francia. A los 15 minutos de juego, Herberger se me acercó, me agarró del brazo y me dijo: ‘Sal y haz lo que tú sabes hacer, exactamente por lo que te he llamado'. Prácticamente sin tiempo para pensarlo, me encontré en el terreno de juego".

"En mi debut ante Francia, Herberger se me acercó, me agarró del brazo y me dijo: ‘Sal y haz lo que tú sabes hacer, exactamente por lo que te he llamado'.

Seeler era un delantero camuflado. Con un físico robusto y solo 1,69 de altura se convertía sobre el césped en un rematador certero, también de cabeza, una de sus grandes facetas. "Somos gente muy normal, y eso es maravilloso”, dice el exatacante. "Siempre me ha ido bien así”. Todo eso le llevó a jugar un total de 72 partidos con la camiseta de Alemania y cuatro mundiales, una gesta de la que también pueden presumir, entre otros, Pelé, Diego Armando Maradona, Ronaldo y Oliver Kahn.

Seeler conserva de manera nítida recuerdos muy especiales de algunos de aquellos encuentros. “A menudo pienso en el primer partido que jugué en un Mundial. Fue en Suecia, en 1958. Resulta que yo era delantero suplente, pero Herberger me llamó aparte en un entrenamiento y me dijo que saldría de titular contra Argentina. Ganamos, y yo marqué mi primer gol en una Copa Mundial. Otros dos partidos que nunca olvidaré son la final del Mundial de 1966 contra Inglaterra y la semifinal de 1970 contra Italia, explica el primer máximo goleador de la historia de la Bundesliga.

México 1970

Cuatro mundiales en los que, sin embargo, en ninguno de ellos pudo alcanzar la gloria. Curiosamente Alemania sí lo consiguió en la edición del 74, con Seeler viviéndolo ya por televisión: "México 1970 fue mi mejor experiencia en un Mundial. Por entonces tenía casi 35 años y no eran pocos los que se preguntaban qué hacía un viejo como yo en medio del calor de México. Sin embargo, como es lógico, me preparé de forma especial para aquella competición. Además, todo era más fácil cuando Gerd Müller andaba cerca. Resulta difícil describir con palabras lo que sentimos entonces, pero se puede decir que pudimos palpar el cariño de la gente. El ambiente era increíble, e incluso los jugadores que fueron campeones del mundo en 1974 han reconocido posteriormente que el certamen de México fue el más bonito. Estábamos muy lejos, en pueblos pequeños, donde repartíamos regalos entre una gente que nos trataba con extrema amabilidad. Todo era muy emocionante", rememora. Entre todas, Seeler señala un momento del campeonato con especial cariño. “Fue después del partido contra Inglaterra, en el que ganamos 3-2 tras ir perdiendo por 2-0, nuestra cena tuvo que posponerse porque el cocinero de nuestro hotel estaba tan emocionado y contento que tuvo que tomarse un descanso. En cualquier caso, el retraso no era un problema demasiado grave, porque sobre todo teníamos mucha sed. ¡Los partidos se disputaban a mediodía y parecía hacer como 55 grados!".

"Paré con 61 años. Los médicos me prohibieron jugar porque ya llevaba muchas lesiones y operaciones. Una vez le pregunté a Fritz Walter cómo se puede estar tan loco para jugar a los 50 años... ¡y yo acabé jugando hasta los 61! 

En Brasil 1970 también llegó su gol más célebre con la selección alemana, un espectacular cabezazo con la nuca en el 2-2 poco antes del final del tiempo reglamentario en los Cuartos de Final del Mundial de 1970, también contra Inglaterra (que al final ganaron los alemanes 3-2 en tiempo extra). Con el Hamburgo anotó más de 600 goles, ganando la Bundesliga en 1960 y la copa en 1963. Con 30 goles, fue el primer campeón goleador individual en la Bundesliga, en 1964. Nunca salió de su casa, ni siquiera cuando recibió en 1961 la entonces increíble oferta para jugar en el Inter de Milán, primero por 90.000 y luego por 1.500.000 de marcos alemanes. Pero él rechazó la propuesta tras consultarlo con su mujer. Seeler, al margen de jugar al fútbol, trabajaba para una reconocida marca deportiva, siendo ese otro de los grandes motivos por el que dijo no al Inter de Milán.

La retirada

Colgó las botas en 1972. Un partido de homenaje entre el Hamburgo y un combinado mundial puso el broche de oro a su memorable carrera. No obstante, seis años después, Seeler protagonizó un inesperado y efímero regreso a los terrenos de juego, en las filas del Cork Celtic FC irlandés. ¿Por qué a esa edad y por qué en Irlanda? "Aquello tuvo que ver con mi trabajo. La oficina de adidas en Irlanda me pidió que participara en un partido como jugador invitado. Lo que yo no sabía era que en ese país estaba permitido inscribir a jugadores invitados, y que éstos podían disputar luego partidos de liga. Total que jugué un partido en la liga irlandesa. Aunque perdimos por un amplio margen, marqué dos goles. El club quería contratarme, pero yo era demasiado viejo. En cualquier caso, fue una buena experiencia", ríe Seeler al recordar su única aparición en un partido del campeonato nacional de Irlanda.

Después de participar en muchos partidos benéficos, UweSeeler decidió que no volvería a calzarse la botas. "Paré con 61 años. Los médicos me prohibieron jugar porque ya llevaba muchas lesiones y operaciones. Una vez le pregunté a Fritz Walter cómo se puede estar tan loco para jugar a los 50 años... ¡y yo acabé jugando hasta los 61! Es fácil hacerse una idea de lo sensato que era", bromea Seeler, padre de tres hijas, y quien ha cambiado el fútbol por jugar al golf, montar en bicicleta o pasear.Aficiones a las que suma su amor al Hamburgo. "Soy del Hamburgo y llevo los colores de este club en el corazón. Soy un seguidor entusiasta"