Leyendas del Fútbol

Raymond KOPA, el 'Napoleón' del fútbol francés.

Kopa es uno de los tres grandes del fútbol francés. Un futbolista pionero, reivindicativo y, por supuesto, enorme sobre el césped. Su leyenda perdurará para siempre.

  06/06/2017

Michel Platini, Zinedine Zidane y Raymond Kopa. Es la SantísimaTrinidad del fútbol francés. Kopa fue el primer gran rey galo. También fue el primer futbolista francés de la historia en ser traspasado a un club extranjero (1956). Una decisión inédita que le atormentó durante mucho tiempo. “En aquella época, muchas personas pensaron que era un traidor por marcharme del país, pero en realidad solo cometí el error de ser un precursor”, declaró en 2013 en una publicación de la FIFA. Pero su sueño era jugar con Di Stéfano. "Jugar con él era como llevar paracaídas cuando viajas en avión", señaló Kopa sobre un futbolista al que siempre veneró.

Lo de Napoleón llegó tras un partido ante España en el Bernabéu, con 125.000 espectadores en la grada, el 17 de marzo de 1955. Un periodista inglés, Desmond Hackett, le llamó así por su manera de gobernar el juego a pesar de ser bajito (medía 1,68). “Raymond tenía mucho carácter en el terreno de juego y también fuera. Éramos una pareja mágica. Para mí era como un hermano mayor. Él regateaba y yo marcaba los goles”, recuerda Fontaine, autor con Francia de 13 tantos en el Mundial de 1958, una marca que todavía no ha sido superada. Inmenso de talento, este regateador incorregible desempeñó un papel decisivo en tres de las cinco primeras campañas europeas victoriosas del Real Madrid. Sobre todo, Kopa permanecerá en los anales como el mejor jugador de la Copa Mundial de la FIFA Suecia 1958 junto con su compatriota Just Fontaine, precisamente en la fase final donde se dio a conocer Pelé. Pero antes de los días de gloria, Kopa se forjó en Francia en una historia de humildad.

El accidente en la mina

François, padre de Raymond, llegó a Francia en 1919, con 13 años. Toda su familia se dedicaba a la minería, al igual que la de Helene, su madre, que descendía de tres generaciones de mineros. Por eso se instalaron en Noeux-les-Mines, la ciudad minera por excelencia del norte galo. Hijo de inmigrantes polacos, el joven Kopaszewski, que era como se llamaba en realidad Kopa, se forjó un carácter de ganador empujando pesados carros de carbón en las minas de los 14 a los 18 años. En octubre de 1947, en un accidente en la mina, perdió el dedo índice de su mano izquierda. Curiosamente el accidente en el que perdió un dedo lo incitó a probar fortuna en el fútbol. En el club de su localidad natal, Nœux-les-Mines, situada al norte del país, desde los diez años exhibió sus notables cualidades con el balón en los pies pese a lo fatigoso de su trabajo. Luego de su accidente en la mina, en mayo de 1949 tomó parte en el Concurso del Joven Futbolista, una prueba para jóvenes aspirantes a profesionales del fútbol supervisada por entrenadores expertos. Ocupó el segundo puesto nacional e inmediatamente firmó un contrato con el Angers. Dos años más tarde, en un partido amistoso, conoció a Albert Batteux, mítico entrenador del Stade de Reims y propulsor del futbolista en ciernes. "Tenía un don especial para colocar a los hombres en función de sus posibilidades. Sin él, las cualidades de los unos y de los otros nunca habrían podido manifestarse. Empezando por las mías", señala Raymond Kopa sobre Batteux.

Batteux lo situó por detrás de los delanteros, en un papel de número diez inédito en aquella época. "Me encantaba driblar. A veces me lo han reprochado diciendo que me guardaba demasiado el balón y que ralentizaba el juego. Pero mis entrenadores siempre me han pedido que no cambiara nada de mi estilo", se justificaba Kopa. Enseguida, Kopa se erigió en el patrón de un equipo rutilante que acaparaba títulos en Francia y perdió por la mínima frente al Real Madrid la primera final de la Copa de Europa de Clubes Campeones en 1956 (3-4). Semanas después firmó por los blancos para construir un equipo de época. Junto con Alfredo Di Stéfano y Ferenc Puskas, Kopa empezó a gobernar Europa en el Real Madrid.

Kopa: "Para mí, el fútbol no era una seguridad. Yo era un amante del juego, de jugar como futbolista, pero no me apetecía nada la idea de enseñarlo como entrenador o gobernarlo como dirigente”

Los años fantásticos del Real Madrid

"Aquellos tres años fueron fantásticos. Durante tres temporadas lo ganamos todo. Incluso fuimos elegidos el equipo del siglo por los seguidores del Real Madrid en 2000, año del centenario del club. El ambiente durante los partidos era increíble, con 125.000 espectadores agitando al aire el pañuelo blanco. No teníamos patrocinadores ni retransmitían nuestros partidos por televisión, y teníamos que jugar amistosos por todo el mundo para promocionarnos. Realmente era otra época. Con el Madrid gané tres Copas de Europa consecutivas. En tres años no perdimos más que un partido en casa teniendo en cuenta todas las competiciones", recordaba Kopa sobre esos años mágicos. Dejó al Madrid en 1959 para volver al Reims hasta terminar su carrera en 1967. Fue una decisión sorprendente, ya que el Reims ya no era ese equipo capaz de reinar en Europa gracias a su estilo de juego deslumbrante, conocido como elfútbol champagne. Una decisión que Kopa justificó entonces por su obsesión de planificar su futuro laboral. “Para mí, el fútbol no era una seguridad. Yo era un amante del juego, de jugar como futbolista, pero no me apetecía nada la idea de enseñarlo como entrenador o gobernarlo como dirigente”, afirmó en 2015 en una entrevista a la cadena de televisión del diario L’Équipe, al mismo tiempo que recordaba su vida anterior al fútbol trabajando con su padre, François, en las minas del norte de Francia y su carrera posterior como director de las ventas de su propia empresa de negocios de ropa deportiva. Pero hubo una razón mucho más profunda para dejar Madrid. Una repentina lesión, la muerte de su hijo por un cáncer y su mujer, que como el propio Kopa reconoció, "nunca se adaptó a la vida española", hicieron que regresara a su país desechando un supercontrato de cinco temporadas con el club merengue.

"Jugar con Di Stéfano era como llevar paracaídas cuando viajas en avión"

La selección

Con el combinado de Francia hizo su debut internacional el 5 de octubre de 1952 contra Alemania (3-1), al mismo tiempo que otros cinco debutantes que más tarde protagonizarían los días de gloria de los Bleus: César Ruminski, Lazare Gianessi, Armand Penverne, Thadée Cisowki y Joseph Ujlaki. Durante diez años, Kopa sería titular indiscutible en una selección francesa que iría creciendo con la eclosión de esta nueva generación. La Copa Mundial de la FIFA 1954 llegó demasiado pronto, sin embargo, para aquel grupo y Francia se despidió de Suiza al término de la primera ronda. "Aquel torneo sirvió de hecho para preparar el Mundial de 1958. Durante la edición de Suecia, nadie esperaba que llegáramos a esa altura. Comenzamos batiendo por 7-3 a Paraguay, considerado uno de los tres favoritos de la competición. Después de hacer un brillante recorrido frente a Yugoslavia (2-3), Escocia (2-1) e Irlanda del Norte (4-0), nos topamos en semifinales con Brasil, y un principiante llamado Pelé nos hizo una tripleta (2-5)", recordaba.

"En aquella época, nuestros dos países eran los más fuertes, y la abultada diferencia en el marcador se explica por el hecho de que nosotros tuvimos que jugar con diez tras la lesión de nuestro capitán Robert Jonquet", repasaba el astro galo, puntualizando que en aquellos tiempos no estaban autorizados los cambios. Con un Kopa deslumbrante en la conducción, los Bleus se hicieron finalmente con el tercer puesto al infligir un doloroso 6-3 a Alemania. Además de haber sido un jugador excepcional, como mediapunta en el Reims o en la banda derecha en el Madrid, unánimemente reconocido por sus recortes interiores y sus infinitos regates, Kopa era también un precursor en lo sindical. Contribuyó, junto con Just Fontaine, su compañero en la selección francesa en aquel Mundial de 1958 en el que Francia cayó eliminada en semifinales ante el Brasil de Pelé, en la creación del primer sindicato de futbolistas en Francia (el llamado UNFP, algo equivalente a la AFE en España). Un organismo que lograría años después que se abandonara el contrato vitalicio que unía a los jugadores europeos a sus clubes hasta los años sesenta, sin dejarles mucha libertad para fichar por otros equipos a lo largo de su carrera.

  El mejor Kopa apareció con Francia en el Mundial de 1958, pero no pudo alcanzar la gloria con los Bleus, donde fue muy discutido por su carácter reivindicativo

"Los futbolistas somos unos esclavos”, protestó Kopa en 1963 en el semanario France Dimanche. Unas polémicas declaraciones que propiciaron su exclusión de la selección francesa durante seis meses, por la cual nunca volvió a jugar con Les Bleus. Fue un triste adiós, pero “tenía un papel que jugar, una última asistencia que dar a Just". A Kopa nunca le gustó el camino que había tomado el fútbol. "Está tan profesionalizado que da asco", respondía siempre que le preguntaban. Aunque no podía dejar de amarlo: "El fútbol cambió mi vida. Pasar del trabajo en la mina a correr por los campos transforma a cualquiera". Kopa falleció el 4 de marzo de 2017 falleció este viernes a los 85 años en un hospital de la ciudad francesa de Angers, al oeste del país, tras sucumbir a una grave enfermedad. En su lugar de origen, el sitio donde Kopa fue más feliz. El fútbol mantiene viva su memoria, también el Real Madrid, quien le rindió homenaje en Cardiff con una nueva Copa de Europa, la competición que más amó Kopa.

Redacción: Héctor García