Leyendas del Fútbol

PAOLO MALDINI, Il Capitano del AC Milan.

Muchos le consideran el mejor defensor en la historia del fútbol. Paolo Maldini consiguió ganar cinco Copas de Europa, solo una menos que Gento. 902 partidos con la camiseta del Milan y su mítico número 3 retirado como señal de homenaje. Así fue la carrera de Paolo Maldini.

  02/10/2014

FICHA:

  • Paolo Cesare Maldini (Milán, 26 de junio de 1968)

PALMARÉS:

  • Campeón de la Serie A (1988, 1992, 1993, 1994, 1996, 1999 y 2004)
  • Campeón de la Superocopa de Italia (1988, 1992, 1993, 1994 y 2004)
  • Campeón de la Copa de Europa (1989, 1990, 1994, 2003 y 2007)
  • Campeón de la Copa Intercontinental (1989)
  • Campeón de la Copa de Italia (2003)
  • Mundial de Clubes (2007)

Desde que dejara el fútbol, Paolo Maldini no ha dado muchas entrevistas. Prefiere vivir al margen, sabiendo que cada comentario suyo sobre el Milan puede provocar reacciones. Algo que ocurrió el pasado mes de marzo, cuando el milanista habló para la Gazzetta dello Sport sobre la situación de  su ex equipo. "Dentro de mí hay una mezcla de rabia y decepción. No tanto por los resultados, sino porque tengo la impresión de que están tirando lo que fue construido con mucho esfuerzo durante los últimos 10 años. Eso me hace sentir horrible. Sé cuánto trabajo había detrás de todas esas glorias, lo que se tardó en construir una historia tan bonito. Me pone loco de ver todo destruido”. Es el dolor que siente un jugador que forma de parte de ese escudo. Maldini creció, se formó, jugó y se retiró en el cuadro milanista. Fueron más de treinta años en el club. En definitiva, una vida en rossoneri.

Cesare, su padre, fue el último en enterarse

Una historia que comenzó un 12 de septiembre de 1978. Paolino era uno de los seis hijos que Marina y Cesare criaron en Milán. El pequeño supo desde bien pronto lo que significa el AC Milan. Allí jugaba su padre, desde 1954 hasta 1966, símbolo del club italiano. Tras finalizar su carrera como jugador, Cesare comenzó su periplo en los banquillos y como ojeador, lo que le imposibilitó seguir de cerca la carrera de su hijo. “Me pasaba la vida de un continente a otro”, ha afirmado en alguna ocasión Cesare, quien fue el último en enterarse de las virtudes de su hijo. “Tenía la zancada ideal para correr los 200 metros, pero le iba el fútbol". Fue su madre la que acompañó a Paolo, la seguidora más incondicional de un chico que llamó muy pronto la atención por su elegancia como defensor y quien tenía como ídolo a un jugador del gran rival del Milan, la Juventus. Su nombre era Roberto Bettega.

Sus espectaculares condiciones le llevaron muy pronto al Milanello, donde Fabio Capello fue el primer técnico en darle una oportunidad, debutando con el equipo Primavera. Como no podía ser de otra manera, la prensa italiana se hizo eco de la llegada de un nuevo Maldini al equipo rossoneri. Las comparaciones fueron inevitables. “¿Mejor? Paolino tiene solo 16 años. A su edad, yo era mucho, pero mucho peor que él”, intentó zanjar Cesare. El pequeño también tuvo que aguantar las acusaciones que decían que estaba en el equipo por la influencia de su padre. Lejos de afectarle, Paolo Maldini trabajó con seriedad y disciplina para hacerse un hueco en el primer equipo. Debutó en un partido amistoso de verano en 1984, con apenas 16 años. Sin embargo, su debut en un partido oficial llegaría mucho después, el 20 de enero de 1985, ante el Udinese y con Nils Liedholm en el banquillo. A pesar de su tremenda juventud, Maldini sorprendió por jugar como un veterano, con un tremendo desparpajo, habilidad con ambas piernas y una espectacular seguridad defensiva. Una seguridad que le valió el elogio de todos. “Siempre he encontrado muy difícil jugar contra Paolo Maldini. Sin duda que ha sido el mejor defensa contra el que he jugado, y creo que debería haber ganando el título a mejor jugador del mundo alguna vez”, señaló Ronaldo, uno de muchos a los que Il Belo paró. No obstante, y a pesar de las peticiones de compañeros y rivales, Maldini, injustamente, nunca ganó un Balón de Oro. Fue tercero en 1994 y 2003 y Segundo jugador FIFA en 1995.

El nacimiento de un mito

Pero volvamos a sus comienzos en Milanello. A pesar de las grandes expectativas que había levantado, Maldini no volvió a jugar ningún partido más con el primer equipo esa temporada. Tuvo que esperar al año siguiente para encontrar su sitio en la zaga, donde comenzaría como lateral derecho. Una posición en la que duró poco. Su versatilidad y habilidad llevaron a Arrigo Sacchi a colocarlo en la banda izquierda, con su número tres a la espalda. A partir de ese momento los acontecimientos empezaron a precipitarse. El 4 de enero de 1987 llegó su primer gol en la serie A, ante el Como. El primero de los 29 que hizo con la camiseta del Milan. Fue una gran temporada, que se cerró con el títuli Liga para el Milan. Luego llegarían seis más para Maldini.

El defensa italiano fue pieza clave de una de las mejores defensas en la historia del fútbol, junto a Filipo Galli, Franco Baresi y Mauro Tassotti. Todo bajo la batuta de Arrigo Sacchi, quien construyó una máquina perfecta, que solo encajó 14 goles en la temporada 1987-88. “Mark Hughes me preguntó un día que cómo podía haber surgido un equipo como el nuestro en Italia. Le comenté que porque existían los presupuestos y existían las ideas. La idea es lo importante y también saber llevarla a cabo a través de la didáctica. Sigo pensando que la inteligencia es lo más importante, porque el juego lo tenía yo en la cabeza. Yo me consideraba el director y autor del equipo, porque decidía qué ejercicio se hacía mal o bien, si algo se tenía que hacer un segundo antes o después, pasar la bola atrás cuando es mejor mantenerla, mantenerla cuando es mejor pasar adelante… Todo esto hace que una decisión sea buena, buenísima o pésima. Muchos entrenadores (Rafa Benítez, Gérard Houllier, entre otros) venían a ver mis entrenamientos. Berlusconi recuerdo que no le gustaba, pero yo siempre le decía lo mismo: ‘ellos pueden copiar el ejercicio, pero la sensibilidad es mía’”, me comentó una vez el técnico italiano sobre ese equipo.

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El nombre del Milan volvió a estar en lo más alto gracias a jugadores como Paolo Maldini, capital en los triunfos del equipo rossoneri. Las Copas de Europa de 1989 y 1990 encumbraron a Sacchi y sus pupilos. Nada ni nadie podía con esos jugadores, forjados en Milanello bajo las revolucionarias ideas del técnico italiano. Para entonces el nombre de Paolo Maldini ya era más grande que el de su padre, que colgó las botas con una Copa de Europa. Paolino, con solo 22 años, ya tenía dos. Un palmarés al que añadiría tres Copas de Europa más, ganando un total de cinco, tan solo una menos que el mítico Paco Gento, el jugador con más entorchados europeos.

Capello: "Un chico al que nunca he oído quejarse"

La marcha de Arrigo Sacchi no afectó al equipo, que se encontró con Fabio Capello, alumno aventajado del entrenador italiano. El Milan siguió ganando a pesar de cambiar varios nombres en la defensa. Pero hubo uno que nunca se movía, el de Maldini, quien actuó como lateral izquierda, lateral derecho, central o en ocasiones mediocentro defensivo. Capello, quien ya había confiando en él años antes en el equipo Primavera, le hizo símbolo del club. “Había gente que decía que Maldini jugaba porque era el hijo de Cesare. ¡Ni de coña! Se lo merecía. Es un futbolista extraordinario, completo, de ésos que todos los técnicos quieren. Es la historia viva del fútbol mundial. Un chico al que nunca he oído quejarse", explicó el técnico italiano sobre Maldini en una entrevista al diario El País tras su retirada.

Maldini siguió coleccionando títulos en los años siguientes, al frente de un Milan que llegó a estar 58 partidos sin perder entre 1991 y 1992. Su tercera Copa de Europa llegó en 1994, destrozando al ‘Dream Team’ de Johan Cruyff. El Barcelona sucumbió ante un Milan poderoso: 4-0. Una temporada en la que la revista World Soccer le nombró el mejor jugador del año. “Es un gran orgullo que un defensa pueda ganar este título, y es que siempre estamos más en la sala de máquinas que tocando la gloria”, afirmó el italiano, que ese año también vivió de cerca el amargo sabor de la derrota. Ocurrió en el Mundial de Estados Unidos. Ganador de todo con el Milan, Maldini, sin embargo, se fue de vacío con la ‘Azzurra’. Estuvo muy cerca en la final ante Brasil, pero cayó en la tanda de penaltis. El capitán jugó en total cuatro Mundiales (Italia 90’, Estados Unidos 94’, Francia 98’ y Corea y Japón 02’) y tres Eurocopas, donde también perdió una final. Fue en el año 2000, en la final ante Francia, que Trezeguet sentenció con un gol de oro.

En los años siguientes hubo más títulos, aunque esta vez a cuenta gotas: solo dos Ligas desde 1994 al 99. La llegada de Carlo Ancelotti en el año 2001 reactivó al Milan y al propio Paolo Maldini, quien vivió una segunda juventud. “Hablamos de tres caracteres muy diversos pero todos ganadores. Arrigo me enseñó a defender y atacar de forma organizada. También a ser sacrificado. Fabio, por su parte, simplemente me mostró los automatismos del juego, tan fácil y complicado a la vez. Carlo es un mixto de los dos”, explicó hace tiempo el italiano sobre sus tres grandes entrenadores. El equipo se rearmó atrás con la llegada de Nesta, quien formó pareja en el centro de la zaga junto a Maldini. Se ganaron títulos de Liga y la ansiada Champions League, en una final de infarto ante la Juventus en el 2003. Dos años después  el Milan volvió a una final en Europa, ante el Liverpool. En uno de los partidos más increíbles en la historia del fútbol. Los italianos se fueron al descanso ganando 3-0, con un gol del propio Maldini nada más comenzar el encuentro. Pero el guion del encuentro cambió en la segunda parte, donde el Liverpool consiguió empatar el encuentro. Los penaltis, otra vez cruz para Paolo, acabaron dando un título increíble a los ingleses.

31 de mayo de 2009, su último partido

El golpe fue tremendo para el club, incapaz de comprender lo que había pasado en la final. Costó tiempo levantarse, pero el  Milan lo consiguió otra vez. El destino quiso que Liverpool y Milan se volvieron a citar en la final de la Champions en 2007. Fue la revancha para Maldini y los suyos, que levantaron la ‘Orejona’ tras ganar 2-1.

Un triunfo que parecía que ponía fin a su carrera, pero el club le pidió que siguiera un año más. Finalmente Maldini, tras 25 años y 902 partidos, dijo adiós al Milan el 31 de mayo de 2009, en un partido ante la Fiorentina. Su número 3, al igual que ocurrió con el 6 de Baresi, fue retirado para siempre, como homenaje a uno de los mejores defensas del mundo y mito en el fútbol mundial.

Héctor García/@HektorGS83