Leyendas del Fútbol

Pacho MATURANA, el Profesor del fútbol colombiano.

Repasamos la carrera del técnico colombiano más influyente: Pacho Maturana. El cafetero llevó a Colombia a un Mundial, fue el primer técnico colombiano en entrenar en España y, sobre todo, marcó el camino.

  06/03/2018

“Hay una persona muy especial para mí, que me nutre después de cada partido, es con la que hablo, la que me orienta, la que desde su sabiduría y su experiencia me ayuda a poder encontrar el mejor mensaje: es el profesor ‘Pacho’ Maturana”. Así habla Rafael Dudamel del entrenador colombiano. Y como Dudamel, son muchos más. Pacho Maturana no solo es un símbolo del fútbol cafetero. También es la persona que lo cambió todo. 

La selección colombiana estará presente en el próximo Mundial de Rusia 2018. No sorprende viendo los nombres y la calidad de sus jugadores. Falcao, James, Jerry Mina… El gran presente que vive el fútbol cafetero tiene sus raíces en el pasado, a finales de la década de los ochenta, y en un equipo: Atlético Nacional. Hasta entonces el fútbol colombiano combinaba la calidad de sus jugadores con la desorganización deportiva. Una crisis reflejada en la selección: Colombia llevaba 28 años sin jugar un Mundial, todo un desastre para un país que vive el fútbol como una religión. Salían grandes jugadores, pero ningún equipo había sido capaz de ganar la Copa Libertadores. Un escenario que empezó a cambiar de la mano de Pacho Maturana y Atlético Nacional. El entrenador cafetero apostó por conformar un equipo puro criollo, con todos sus integrantes colombianos: Leonel Álvarez, Luis Carlos Perea, Gildardo Gómez, René Higuita, John Jairo Trellez, Jaime Arango, Albeiro 'el Palomo' Usuriaga, Luis 'el Bendito' Fajardo, Jairo Carmona, Andrés Escobar (fallecido) y Alexis García, entre otros. Una identidad para crecer.

NACIONAL 

Habla Pacho Maturana: “En el 88 trajimos cuatro jugadores, un campeonato que nos fortaleció en nuestra idea de juego, y en el 89 fue la explosión porque era la primera vez en la historia que un equipo del Pacifico, ni siquiera de Colombia, ganaba una Copa Libertadores. El tema no es ganar, sino cómo la ganamos, que fue la parte importante. A nivel internacional la gente, te hablo de Argentina, Uruguay, Ecuador, le gustaba ese Nacional. Hace poco leí en una entrevista que Arrigo Sacchi hablaba de ese Nacional del 89”.

También lo hace la afición de Nacional, que no olvida. Hace unos años recibieron un homenaje sobre el césped. “¿Quién no se acuerda a los campeones de 1989?", preguntaba el speaker a los aficionados. Todos fueron recibidos con una gran ovación, aunque hubo una que resonó con más fuerza. "Con ustedes, el más grande de Colombia. René Higuita, la gente se emocionó. El "olé, olé, olé, olé, Reneeee" sonó más que los cánticos y la música de ambiente. En la cancha del Atanasio Girardot se reencontraron viejos conocidos para la afición. Pacho Maturana, Luis Fernando Suárez y Hernán Darío Gómez. La dirigencia pidió a los héroes del 89 dar una vuelta olímpica. 

Maturana sobre la Libertadores: "El tema no es ganar, sino cómo la ganamos, que fue la parte importante. A nivel internacional la gente, te hablo de Argentina, Uruguay, Ecuador, le gustaba ese Nacional"

Francisco Maturana tuvo presencia como futbolista en la selección colombiana y diversos equipos del país. Llegó al Atlético Nacional que dirigía Osvaldo Zubeldia en el que fue zaguero central titular al lado del Zurdo López o del Polaco Semenewickz. Su inteligencia táctica y visión de juego hicieron que Osvaldo le convirtiera en uno de los mimados en las jugadas de laboratorio donde llegaba al remate final después de que Peláez, Herrera o Sarmiento la peinaran al segundo palo. Todos la sabían, todos se la seguían “comiendo” e inclusive hoy algunos equipos todavía van a sacarla de la red.

En mitad de su carrera cerró sus estudios de odontología. Allí hablaba de sus pacientes sobre fútbol mientras les atendía. En el momento del adiós a la carrera de jugador, tras un efímero paso por el Bucaramanga, empezó su formación como entrenador. Siempre entre libros, aprediendo de sus maestros colombianos o de entrenadores como Menotti. De ahí nació la frase que resume su filosofía: "La táctica es el alma del juego". Con esa idea creó un equipo mítico, el Atlético Nacional de los Criollos.

EL CAMINO AL ÉXITO

Nacional se enfrentó en la primera ronda de la Libertadores con Millonarios(Colombia) y los ecuatorianos Emelec y Deportivo Quito. Tres empates en condición de visitantes (1-1 en Bogotá, 1-1 ante Emelec y 1-1 ante Deportivo Quito) le daban a Nacional la posibilidad de llegar a la segunda fase si conseguía al menos la mitad de sus puntos en casa, cosa que lograría al ganarle sus partidos a los ecuatorianos: 2-1 a deportivo Quito y 3-1 a Emelec). No importó perder 0-2 ante Millonarios. En ese momento pasaban los dos primeros equipos del cuadrangular y los verdes, como segundos, se enfrentaron con un ex campeón de la Libertadores en segunda ronda: Racing Club de Avellaneda en Argentina.

Un 2-0 en el Atanasio (goles de Tréllez y Villa), permitieron ir al Cilindro Juan Domingo Perón de Avellaneda a manejar el partido. Sin embargo, no fue tan fácil porque los dirigidos por Alfio “El Coco” Basile, con los goles de Raúl Iglesias y Rubén Paz, igualaron una eliminatoria que parecía destinada a los penaltis. El gol Felipe Pérez lo evitó y llevó a Nacional a los cuartos. Basile lo tuvo claro tras el partido: “Nos ganó el campeón”. En ese momento, la Conmebol no permitía que dos equipos de un mismo se citarán en semifinales, por eso Nacional tuvo que volver a jugar otra vez contra Millonarios.

El primer duelo en el Atanasio Girardot terminó con un cerrado 1-0 en favor de Nacional gracias a un tanto marcado por Albeiro Usuriaga. Y cuando toda la prensa del país decía que en Bogotá Millonarios iba a triturar a Nacional por el demoledor ataque tenía (Iguarán, Juárez, Hernández y estrada), un 1-1 final les entregó el pase a semifinales al cuadro verdolaga. Esa noche capitalina, Estrada hizo el 1-0 a favor de Millonarios en la primera mitad. Nacional se calmó, manejó los hilos del partido y empató por medio de Tréllez. 1-1, eliminado Millonarios y las semifinales ante Danubio. En la ida fue un 0-0, en un partido controlado por los de Maturana. La vuelta fue una fiesta, con un espectacular 6-0. “Palomo” Usuriaga fue el gran protagonista del partido con cuatro goles. El sueño de Nacional llegaba hasta la final, donde esperaba el mejor equipo del continente: Olimpia de Paraguay.

LA REMONTADA ANTE OLIMPIA

El primer partido en el estadio Defensores del Chaco acabó con un 2-0 en favor de los paraguayos. Todo el continente daba como campeón a Olimpia. Nacional no podía jugar la final en el Atanasio Girardot porque el estadio en ese entonces no contaba con la capacidad suficiente para albergar una Libertadores. Así las cosas, la escuadra verdolaga se decidió por la capital de Colombia para ser la casa verde del último partido de la Libertadores de 1989.

Vimos el partido de ida y no era para un 2-0. Tuvimos ocasiones claras que no concretamos y ellos sí. Pero en todo caso ese 2-0 no obedecía a lo que había ocurrido. Si pensamos que podamos darle la vuelta o por lo menos ganarles en casa. En ese transcurrir empiezan las presiones en la directiva. ¿Por qué? Medellín se había convertido en un fortín para Nacional. Aquí era imposible que Nacional perdiera un partido, pero el estadio no tenía capacidad. En eso se apoya los paraguayos para tratar de sacarnos de aquí, y tomó eso como punto de reflexión y de motivación. Nos quiere sacar de aquí porque piensa que vamos a ir a jugar a Cali y a ellos les cuesta la altura. A todos los del cono sur les cuesta la altura, seguramente a nosotros también. Pero pensé que no podía ser más lindo que jugar en Bogotá, donde habíamos tenido tanta descalificación, que ahora nos tuvieran que aplaudir. Toda la semana estuvimos machacando en el mismo mensaje: ‘A nosotros nos va a doler la altura, pero a ellos más’. Ese fue el mensaje durante toda la semana. Fuimos para Bogotá, pero no solos. Medio Medellín se vino con nosotros y alguno en Bogotá se dio cuenta de que ese partido no lo jugaba solo Nacional, sino que era Colombia. Generamos un gran ambiente en un partido que nos costó ganar, porque había un rival muy difícil”, recuerda Pacho. 

Se movieron 30.000 aficionados, el desplazamiento más grande de la historia del fútbol colombiano. Un viaje con recompensa. Después la ventaja de 2-0 que había conseguido el conjunto paraguayo en Asunción (con goles de Bobadilla y Sanabria) la historia no parecía sencilla para los colombianos. Pero tras no poder quebrar la resistencia de Olimpia en el primer tiempo, lo mejor de los de Medellín salió en el complemento. Al minuto un gol en contra de Guasch alimentaba la ilusión de todos los que reventaban el Campín. Los minutos pasaban y faltaba el gol que llevara la definición a los penales. Y apareció el enorme Palomo Usuriaga para igualar las cosas en el minuto 65 y acercara a su equipo a la consagración.

Desde el punto de penalti la figura no fue otra que René Higuita, ganando a Hugo Almeida (guardameta uruguayo de Olimpia), que hizo todo lo posible para mantener con vida a sus compañeros. Nueve tiros para cada equipo tuvieron que ejecutarse hasta poder tener campeón. 5-4 ganó Nacional la definición para convertirse en el primer equipo colombiano en celebrar con el trofeo de la Copa Libertadores en sus manos. En los pies de Leonel Álvarez estuvo la responsabilidad de cobrar el último y definitivo, que sentenció el resultado a favor de los colombianos. Francisco Maturana y sus muchachos lograban lo impensado. Higuita pasaba de ser futbolista a extraterrestre.

ASÍ GANÓ NACIONAL LA LIBERTADORES

"Medio Medellín se vino con nosotros y alguno en Bogotá se dio cuenta de que ese partido no lo jugaba solo Nacional, sino que era Colombia" 

LA INTERCONTINENTAL ANTE EL AC MILAN

Un título que llevó a Nacional a Japón meses después para jugar la Copa Libertadores ante el todopoderoso AC Milan de Arrigo Sacchi. Fue un partido igualado, equilibrado en fuerzas que llegó hasta la prórroga con el 0-0 en el marcador. Cuando todo indicaba que el desenlace volvería a ser en los penaltis, un error de la defensa de Nacional permitió el gol de Evani en el 119. “No sé si ganar, porque para mí el partido era de 0-0. Es más, tenía claro el tema de los penaltis y pensaba que con el momento que atravesaba Higuita podíamos ganar. A Higuita le había avisado sobre el penalti de Rijkaard. ‘Si tira, quédate parado, porque tumba la cabeza’. Nosotros llegamos al partido sin el ritmo de competición, porque el campeonato se había parado. Entonces fuimos buscando partidos amistosos, con rivales decentes. Así como nosotros teníamos un gran conocimiento del Milán, ellos nos conocían bien a nosotros y sobre todo había mucho respeto entre ambos equipos”, reflexiona Pacho Maturana sobre esa final. A pesar de esa derrota, Atlético Nacional había dejado una semilla en el fútbol colombiano. Con la base de los jugadores de Nacional, Colombia regresó a un Mundial 28 años después. Un campeonato donde los cafeteros se dieron a conocer al mundo con un fútbol alegre. 

"La gente habla del equipo del 94, pero a mí, personalmente, me gusta más el del 90. Eran más tácticos, más disciplinados, menos creídos. El del 94 tenía más individualidades"

COLOMBIA

Maturana conjugó su estancia en Nacional con la selección colombiana. A la que llevó al Mundial 28 años después. "En el último Mundial yo estaba en primero de bachillerato, en el Liceo, oyendo en la radio el partido de Colombia contra Rusia [En el Mundial de Chile 1962 con empate a 4 goles]. Yo me aprendí el cuarto gol del empate que narró Jaime Tobón de la Roche. Todos los niños bajamos de Robledo gritando de la dicha. Me impactó verme como parte de esa historia", destaca el cafetero en una entrevista con Libero. Colombia firmó un gran papel en Italia 90, llegando hasta octavos de final, donde cayeron contra Camerú. En Estados Unidos el papel fue muy gris. Colombia llegaba como una de las favoritas y cayó en la primera fase. "La gente habla del equipo del 94, pero a mí, personalmente, me gusta más el del 90. Eran más tácticos, más disciplinados, menos creídos. El del 94 tenía más individualidades, pero el del 90 era más colectivo. El fútbol es de tiempos y Faustino Asprilla no era el mismo, venía de una lesión; el Tren Valencia venía de estar no sé cuánto tiempo enyesado;  El Pibe se jodió contra Suecia. El 5-0 fue un gran momento y USA 94 fue un gran mal momento. ¡Ojo!, en 2002, Argentina llevó tal vez la mejor selección que yo he visto en toda mi vida. Ese equipo ganó las eliminatorias galopando y, en la primera ronda del Mundial, salió como nosotros. Todo lo que sube baja. Otra cosa que pasó es que en Colombia tenés que saber que no podés desligar al fútbol de su contexto social y ese fue un momento jodido: muerto por aquí, muerto por allá, amenaza por aquí, amenaza por allá".

Luego se convirtió en el primer entrenador colombiano en entrenar en España, al Real Valladolid. Firmó un contrato con el Real Madrid, que finalmente no se llegó a hacer efectivo. "Firmé el contrato y hasta pedí nuevos jugadores, pero tenía que esperar a que terminara la temporada. Lo que pasa es que, mientras tanto, el Madrid tuvo que llamar a Radomir Antic para salvarse del desastre. Y él sacó 19 de 20 puntos posibles. Y se quedó. Ellos fueron muy correctos y me dijeron: “Quédese como manager”. Y yo dije: “Yo no sé hacer eso”. Me ofrecieron una indemnización, y yo dije: “Pero de qué, si yo no he entrenado ni un minuto”. Es la fiolosofía del Profesor del fútbol colombiano, quien, a sus 69 años, sigue en activo. 

Redacción: Héctor García