Leyendas del Fútbol

OMAR SIVORI: El "Maradona de River"

Omar Sívori fue uno de los precursores llegados desde la lejana Argentina para hacer grande al fútbol italiano. Con tremendas similitudes con la que, con el paso del tiempo, sería otra gran estrella, Diego Armando Maradona, el "cabezón" sentaría catedra por su calidad en dos paises tan distintos como su Argentina natal y su país de adopción, Italia. Balón de Oro y pichichi del Calcio, este menudo y aguerrido delantero se granjeó el cariño de todas las aficiones allá por donde pasó.

  14/12/2015

El fútbol argentino está plagado de enormes futbolistas, acogiendo, a lo largo de la historia a algunos de los mejores jugadores de todos los tiempos. Uno de ellos, Omar Sívori, con permiso de Alfredo Di Stéfano, al que se ha considerado español a todos los efectos, Diego Armando Maradona y en la actualidad, Leo Messi, se disputan el lugar de honor de ser el mejor de todos los tiempos. Omar Sívori nació el segundo día de Octubre de 1935, en San Nicolás de los Arroyos, en la provincia de Buenos Aires. De orígenes humildes, peleó desde la niñez para alcanzar las cotas de éxito a las que llegó. El goleador ha sido incluido en la lista FIFA 100, donde se engloba a los cien mejores futbolistas de la historia. Además ocupa el decimosexto lugar en el ranking del Mejor jugador sudamericano del siglo, publicada por la IFFHS en el año 2004, y entra dentro de la lista de los 50 Mejores Jugadores del Siglo XX, elaborada por expertos e historiadores de la FIFA.

EL FUTBOLISTA

Enrique Omar Sívori fue un jugador pícaro como buen potrero que era. Futbolista intuitivo, inteligente, agresivo, encarador, goleador y con una gran entrega en el terreno de juego. Sus formidables características lo llevaron a convertirse en un futbolista de elite internacional. Era un zurdo atrevido, con una gambeta endiablada, con una facilidad pasmosa para perforar las redes rivales y un espíritu libre y creador de espectáculo. Sus escasos 1.70 metros nada tenían que ver con su inconmensurable talla de jugador. Driblador nato, siempre escapaba a las entradas de los contrarios con un gran virtuosismo para el amague y la gambeta, con una personalidad arrolladora y una clase excepcional. De fuerte personalidad, su carácter luchador le originó algunos problemas con las expulsiones, llegando a cumplir treinta y tres partidos de sanción durante sus catorce años como futbolista. "El Cabezón", como fue conocido en Argentina en su mejor época fue, aunque treinta años antes, era lo más parecido al mejor Maradona que se haya conocido. Si hablamos de un goleador arremetedor, impulsivo, ingenioso, hábil, que tenga remate potente, gambeta demoledora y cuya mera presencia haga temblar al adversario, parecería que hablamos de Diego Armando, aunque también nos referimos con los mismos términos a Sívori. Con sus medias caídas y una extraña mezcla de alfeñique desgarbado pero con un desparpajo a prueba del más recio de los marcadores, Sívori dejó una marca indeleble en la historia del fútbol argentino. El argentino jugaba en la posición de mediapunta o segundo delantero, y se ganó cierta fama de polémico ya que se mofaba de los contrarios con regates de fantasía. 

RIVER PLATE

Omar Sívori comenzó a jugar en las calles de su barrio hasta que fue visto por el técnico de River Plate, Renato Cesarini, cuando volvía de una prueba de juveniles en Rosario, y tan sólo quince minutos de un partido barrial, desordenado y sin reglas, le habían sobrado para descifrar que detrás de ese pelo revuelto y esas zapatillas desgajadas se escondía una mina de oro. Así, a los 16 años ingresa en la cantera de River jugando en la cuarta división y haciendo 14 goles en 12 partidos. En tercera hizo 6 goles en 11 encuentros, allá por 1952. De ahí, lo pasaron al equipo reserva, para jugar 21 partidos y conseguir 11 tantos. Debutó en primera en 1954 ante Lanús, conjunto que era por entonces el campeón vigente de la liga argentina. Omar Sívori entró en juego aquella tarde con el partido ya avanzado, sustituyendo a un ídolo local, Angel Labruna, legendario delantero de River que años antes había compuesto la mítica “Máquina”, nombre con el que se conocía a la línea atacante del equipo de la franja roja, junto a Muñoz, Moreno, Pedernera y Lostau. El partido concluyó con una cómoda victoria de River, por 5-2, con cuatro goles de Walter Gómez y uno de Omar Sívori. La primera gran actuación de “El Cabezón” no tardó en llegar y no pudo elegir mejor rival, Boca en La Bombonera. Sívori fue imparable para la defensa rival y lideró a River a una victoria por la mínima. Finalizó la campaña con ocho tantos aunque el título fue a parar a Boca Juniors. Sin embargo en las tres siguientes campañas se abrió una etapa de gran dominio de River Plate. Con Minella en el banquillo y con jugadores de la talla de Carrizo, Rossi, Labruna  y el propio Sívori se obtuvo el triunfo en los Campeonatos de 1955, 1956 y 1957, convirtiéndose en el ídolo local sin discusión. El mediapunta contribuyó al éxito con 21 goles, aunque en el tercer título apenas jugó un encuentro liguero porque había recibido una excelente oferta del calcio italiano y más concretamente de la Juventus de Turín, que aceptó. River obtenía por su traspaso 10 millones de pesos que destinó a la finalización de su estadio el Monumental. En las filas de River jugó un total de 63 partidos, en los cuales anotó 28 goles.

JUVENTUS DE TURIN

Tras las exitosas y fulgurantes temporadas en River, la Juventus de Turín, que había estado observando a la joven estrella, hizo a River una oferta irresistible el jugador, 160 millones de liras (unos 80.000 euros) pagó el club de la saga Agnelli por Omar Sívori. La totalidad de aquel traspaso fue empeñada por River Plate en la construcción de la tribuna norte del Estadio Monumental, alcanzando el graderío del coliseo capacidad para 100.000 espectadores. El jugador llegó a tierras italianas en el verano de 1957, con veintiún años, Sívori tenía por delante una prodigiosa carrera en el Calcio, al servicio de uno de los clubes más potentes del continente. Su primera temporada en el Calcio se saldó con la consecución de su primer Scudetto, contribuyendo de forma activa a la consucución de un título que se les resistía a los “bianconeri” desde 1952. La tripleta atacante de la “Vecchia Signora” con Sívori al frente, pasaría a la Historia de la Serie A al conseguir 282 goles en tres años. Al año siguiente la Juve conseguiría la Copa, que no ganaba desde 1942. La temporada de 1960 sería histórica para el club turinés. Nunca antes había logrado ganar los dos torneos más importantes de Italia, Liga y Copa, en una misma temporada. Para Sívori la temporada concluyó con la consecución de su primer y único galardón de “Capo Cannonieri”, es decir, de máximo goleador de la liga de ese país, con 28 tantos anotados. Tras tres temporadas en Italia, Omar Sívori había conseguido un trofeo de máximo goleador, dos ligas, dos copas, y el reconocimiento de la hinchada juventina. Esa temporada, la 1961-1962, iba a ser relevante en la trayectoria deportiva y personal de Sívori. Con la Juve de nuevo repitió título de Liga, y en el partido cumbre del Calcio, Juve Vs Inter, se saldó con un 9-1 a favor de los turineses. Omar Sívori hizo seis goles aquella tarde, un hecho jamás repetido por ningún jugador en el país italiano. Poco después, Sívori obtuvo la doble nacionalidad, convirtiéndose en ciudadano italiano, hecho que le permitió conseguir el “Balón de Oro”. En aquella época, sólo los jugadores europeos podían acceder al galardón. Sívori ya era italiano, y sucedió al español Luis Suárez en el palmarés del trofeo. En la campaña siguiente comenzaría el declive de Sívori en la Juventus. Los problemas de conducta con los sucesivos entrenadores se zanjarían sólo con la tolerancia de la familia Agnelli, que presidían a los juventinos, que no querían dejarlo salir hacia ningún otro equipo italiano. Cuando regresó del Mundial permaneció tres temporadas más en la Juventus, aunque no consiguió títulos y su nivel decayó. En la campaña 1962-1963 anotó 20 goles en 38 partidos, en la 1963-1964 hizo 14 en 34, y en la 1964-1965 marcó 6 en 19. Ya con 30 años, Sívori creyó que había llegado la hora del cambio. En el último año en la Juve, el Ferencvaros húngaro privó a los “bianconeri” de conseguir su primer título internacional. En la final de la Copa de Ferias, jugada en el Comunale a partido único, los magiares se impusieron contra todo pronóstico por 0-1. Ocho años después de su llegada a Turín, una oferta del Nápoles hizo que Sívori cambiase el norte de Italia por el sur. Con la Juventus jugó 257 partidos, en los que marcó 171 goles.

NAPOLES

A orillas del mar Tirreno y con el Vesubio como testigo, Omar Sívori se convirtió en el "Rey de Nápoles" 20 años antes de que volviese a hacerlo otro argentino inimitable, Diego Armando Maradona. En aquel entonces, el club napolitano era un modesto del fútbol italiano. Acababa de ascender de la Serie B, en la que había permanecido tres temporadas de las cinco últimas. Cuando Sívori estuvo presente con la Juve en la inauguración del estadio San Paolo de Nápoles el 6 de Diciembre de 1959, no imaginaba que seis años después aquel campo sería el suyo. Nápoles disfrutó del juego de Sívori y llegó a idolatrarle casi tanto como a Maradona. De hecho, suele decirse, sobre todo en Italia, que Sívori fue “el Maradona de antes de Maradona”. Contribuyó con sus goles y su técnica a que el club se asentase en la Serie A. Con el club napolitano jugó tan sólo un total de 65 partidos debido a las contínuas lesiones, en los que anotó 12 goles. El fenómeno de Sívori, que había costado 500 millones de liras, pronto empezó a rendir sus dividendos en las boleterías. Las tribunas del San Paolo se llenaban a rebosar para seguir las gambetas del Cabezón y la cara de la ilusión era la estampa de una ciudad entera que acompañaba al equipo en la Serie A. Con mayor o menor participación, Sívori, severamente aquejado por las lesiones en su rodilla derecha, fue clave en el tercer puesto conseguido en 1966 y del subcampeonato logrado en 1968, bajo la dirección técnica del argentino Bruno Pesaola. Nunca el Napoli había llegado tan lejos y Sívori se convirtió en el "Dios del fútbol" en la ciudad napolitana. Con la rodilla destrozada, Sívori apuró sus últimas gambetas en diciembre de 1968 cuando se recuperó a medias de una seria operación de meniscos. El destino lo cruzó en Turín con la Juventus y el Cabezón jugó más con la fuerza del espíritu que con el empuje de su cuerpo maltrecho. Sin embargo, en una pelota dividida chocó con el defensor Erminio Favalli, reaccionó y fue expulsado. Las seis fechas de suspensión que le impusieron poco le importaron, porque ya había decidido que la función estaba terminada. Ese melancólico cierre marcó el final de una carrera plagada de éxitos y alegrías. Sívori tenía 33 años, hacía once que jugaba en Europa e Italia despedía a su ídolo adoptado después de once años perforando las porterías del Calcio.

LAS SELECCIONES NACIONALES

La carrera internacional de Sívori se dividió en dos etapas. La primera con la Selección de su país de origen, Argentina, y la segunda tras nacionalizarse italiano con la escuadra "azzurra"Con la albiceleste jugó 19 encuentros en los que marcó nueve goles. Debutó en el Campeonato Sudamericano de 1956 que se celebró en Uruguay disputando cuatro partidos y que llevó a Argentina a ocupar el tercer lugar del torneo. Unos meses después fue convocado por el técnico Guillermo Stábile para los Juegos Panamericanos. Allí coincidió en el equipo con Rogelio Domínguez, Corbatta o Humberto Maschio y se erigió como el mejor goleador albiceleste con cinco dianas. Sin embargo estos tantos no fueron suficientes para dar el título a Argentina que se quedó a dos puntos del campeón Brasil. En 1957 una nueva edición del Campeonato Sudamericano tuvo lugar en Perú. El torneo que realizó Argentina fue casi inmaculado, cayendo únicamente ante los anfitriones en la última jornada cuando ya eran campeones. Anteriormente apabullaron a ecuatorianos, uruguayos, chilenos o brasileños con destacadas actuaciones de Sívori que sumó tres goles. El delantero de San Nicolás dejó la Selección argentina  tras marcharse a jugar a Italia, ya que se le prohibió seguir vistiendo la zamarra del equipo nacional. Cuatro años después obtuvo la ciudadanía transalpina y el seleccionador Giovanni Ferrari contó con sus servicios. Después de disputar varios amistosos, en dos partidos contra Israel correspondientes a la fase de clasificación para el Mundial de Chile, Italia no tuvo problemas para superar a los israelíes con el italo-argentino como gran figura tras marcar cuatro goles en Turín. De esta forma obtuvieron el billete para la Copa del Mundo donde quedarían encuadrados junto con Suiza, Chile y Alemania Occidental. En la primera jornada empataron sin goles frente a los teutones y en la segunda, en el partido ante Chile, Sívori no jugó ni un minuto. La derrota ante los anfitriones les dejó en una posición complicada para avanzar de ronda. Debían vencer a Suiza y que los chilenos les hiciesen un favor ganando a Alemania. Sívori volvió a la titularidad contra Suiza a quien se impusieron con claridad pero Alemania Occidental doblegó por 2-0 a Chile y los transalpinos quedaron eliminados. Ferrari abandonó el puesto de seleccionador y los siguientes técnicos Edmondo Fabbri y Ferrucio Valcareggi no volvieron a llamar a Sívori para el combinado nacional. En definitiva, Sívori jugó nueve encuentros con Italia,consiguiendo ocho goles.

EL ENTRENADOR

Tras abandonar la práctica activa del fútbol, Omar Sívori volvió a su Argentina natal para entrenar a Rosario Central, Rosario Central en la temporada 1969-1970 y posteriormente hizo lo propio con Estudiantes de la Plata en 1972. Fue en ese año cuando le llegó la oportunidad de tomar las riendas de la albiceleste. La misión que se le encomendó fue clasificar al equipo nacional para el Mundial de Alemania de 1974 tras la ausencia en México y lo logró. Compartieron grupo con Paraguay y Bolivia y después de sumar tres victorias y un empate obtuvo el pase. Su ciclo en la albiceleste fue el primero que incluyó una planificación coordinada y un proyecto a largo plazo, sin embargo, las constantes intromisiones de los dirigentes de una AFA que sobrevivía entre intervenciones lo alejaron del cargo. De esta manera, su siguiente destino fue River Plate en 1974 y luego a finales de la década se sentó en el banquillo de Racing y Vélez. En cualquier caso, no obtuvo el mismo éxito como entrenador que como jugador, por lo que tras desvincularse de los banquillos, ya en los años 90, la Juventus reapareció en su vida para ofrecerle el puesto de ojeador en Latinoamérica. Durante unos años ejerció el cargo, descubriendo nuevos valores al otro lado del charco. El 17 de Febrero de 2005, en San Nicolás, el mismo municipio que le vio nacer, Enrique Omar Sívori moría víctima de un cáncer de páncreas. Todo el mundo del balompié, en especial Italia y Argentina, lloró la muerte de uno de los más grandes futbolistas de la Historia. River Plate quiso homenajearle dando su nombre a la tribuna que, gracias a su traspaso a la Juventus en 1957, pudo construir en el estadio Monumental de Buenos Aires. Durante mucho tiempo el "Cabezón" fue considerado el mejor futbolista de Europa. Eslabón perdido entre Di Stéfano y Maradona, contemporáneo y rival de Pelé, cambió todo sin cambiar nada. Entre gambetas y zurdazos inatajables, y con el dorsal 10 a su espalda, su mejor legado fue haber demostrado que al fútbol se juega jugando.