Leyendas del Fútbol

LOTHAR MATTHÄUS, el 'Panzer' alemán.

150 internacionalidades con Alemania y el jugador con más partidos en la historia de los Mundiales: 25. Repasamos la carrera de Loddar, como le conocen los medios germanos. Un auténtico 'pura sangre' que dejó huella en el Bayern de Múnich e Inter de Milán.

  16/10/2014

FICHA:

  • Lothar Herbert Matthäus (Erlangen, Alemania, 21 de marzo de 1961)

EQUIPOS: 

  • Borussia Mönchengladbach, Bayern de Múnich, Inter de Milán y Metro Stars New York

PALMARÉS:

  • Campeón de la Liga alemana con el Bayern de Múnich (1985, 1986, 1987, 1994, 1997 y 2000)
  • Campeón de la Copa alemana con el Bayern de Múnich (1986 y 1998)
  • Copa de la UEFA con el Inter: 1991
  • Copa de la UEFA con el Bayern de Múnich: 1996
  • Campeón de la Liga de Italia: 1989
  • Campeón del Mundo con Alemania: 1990
  • Campeón de Europa con Alemana: 1980

1, 74 de estatura y una voluntad de hierro. Loddar, como así le llaman los periódicos alemanes, firmó unas de las carreras más brillantes en la historia del fútbol y, de paso, acabó con uno de los tópicos del fútbol alemán: cualquier futbolista, sin importar su físico y potencia, podía brillar. Solo bastaba con desearlo, y Matthäus sin duda que lo quería.

"Muchacho está muy bien que no temas a nadie, pero la carrera de un futbolista es larga"

Antes de meternos de lleno en su carrera, me gustaría descubrir una curiosa anécdota que no muchos conocen del alemán, y es su buen gusto para la decoración. Sin ir más lejos, logró terminar sus estudios de decoración de interiores. Loddar nació en marzo de 1961 en Erlangen, una pequeña ciudad alemana enclavada en la Baveria. De niño soñaba con ser como Gunther Netzer, su gran ídolo. Pero había un inconveniente que nunca le dejaría ser como él: su estatura. Su obsesión llegó a ser tal que cada mañana le pedía a su madre que le midiera, esperando una buena noticia que nunca llegó. Un debilidad que el alemán acabó supliendo con un físico espectacular. Varios estudios médicos durante su etapa en el Bayern revelaron que Matthäus tenía 43 pulsaciones por minuto, las mismas que el mítico ciclista italiano, Fausto Coppi. Un 'pura sangre' que empezó su carrera en el modesto Herzogenaurach, uno de los equipos de la zona. El alemán destacó muy pronto por su capacidad para abarcar el medio del campo, sin pausa durante los noventa minutos, una virtud que le hizo ser reclutado por selección juvenil alemana, con la que debutó en el verano de 1978. La convocatoria llamó la noticia de algunos equipos de la Bundesliga, entre ellos el Borussia Mönchengladbach, dirigido entonces por Jupp Heynckes, y por el acabó fichando. No importó que fuera nuevo ni sus 18 años, el alemán se hizo un hueco en el equipo titular gracias a su intensidad. Nunca frenaba. “Muchacho, está muy bien que no temas a nadie. Pero la carrera de un futbolista es larga y vas a tener que encontrarte muchas veces con esos tipos. Baja los humos", le avisó su compañero Berti Vogts, el implacable lateral derecho del Borussia. Con él sobre el césped, los Potros llegaron hasta la final de la Copa de la UEFA, donde fueron superados por el Eintracht de Frankfurt. En total fueron 41 partidos y seis goles en su estreno en la Bundesliga. Cifras que le valieron para ser convocado por el seleccionador Jupp Derwall para la selección absoluta alemana en la Eurocopa de 1980. Sin embargo, futbolistas como Bernd Schuester, Hansi Müller y Rummenigge le taparon cualquier hueco, jugando tan solo un partido, ante Holanda, en el que Alemania ganó 3-2. No obstante, la experiencia no pudo ser mejor: Alemania acabó ganando el campeonato tras superar a Bélgica en la final.

En los años siguientes fue creciendo su protagonismo en el Mönchengladbach, pero no en la selección alemana, donde mantuvo su rol de secundario. Si en la Euro 80’ le tapó Schuster, en el Mundial de España de 1982 Matthäus fue incapaz de sacar del once a Paul Breitner, un futbolista con más experiencia y por entonces con mayor nombre en el fútbol alemán. Loddar era consciente de que debía dar un paso más en su carrera, y en 1984 fichó por el Bayern de Múnich, a las órdenes de Udo Lattek. “Udo era un personaje totalmente diferente en el fútbol. Un motivador, con palo y la zanahoria. Por la noche se iba a beber con sus jugadores y a la mañana siguiente te daba una patada en el culo. Pero eso también forma parte del fútbol y del papel del entrenador”.

Matthäus empezó en el Bayern su particular colección de títulos, dividida en dos etapas (1984-1988 y 1992-2000). Su ascendente el equipo de la capital de Baviera también se trasladó por fin a la selección alemana en el Mundial de 1986, donde, gracias a la confianza de Frank Beckenbauer, fue titular en el medio del campo junto a Felix Magath. Su actuación fue espectacular, con partidos memorables, pero como había ocurrido cuatro años en España, Alemania volvió a caer en la final, esta vez 3-2 ante Argentina. Un duelo en el que Matthäus fue el ‘perro de presa’ de Maradona, persiguiéndolo por todo el campo. Con el paso de los años, esa rivalidad siguió sobre a nivel de clubes y se trasladó más tarde a las portadas de los periódicos, con algunos choques entre ambos. Uno de los que más polvareda levantó fue en el Mundial de 2010 en Sudáfrica, con Maradona dirigiendo a la selección albiceleste. Matthäus atacó a su gran rival sin piedad: "Maradona no tiene un sistema, no tiene un concepto. Él confía en la calidad individual. Creo que eso no es suficiente frente a un equipo alemán seguro de sí mismo que juega de forma compacta, que se divierte jugando y que tiene menos presión que Argentina”. Y es que el alemán también destaca por  su lenguaje agresivo, disparando contra todos, como también ocurrió con en el pasado Mundial. “Los jugadores de Brasil están siempre llorando”, sentenció.

Fichaje por el Inter y el Mundial en 'casa'

Así es Matthäus, un tipo que no dudó en aceptar la oferta del Inter de Milán en 1988 a pesar de que era la gran estrella  del Bayern. Hubo dos grandes razones: el dinero y el brillo de la Serie A, por entonces la competición más importante del planeta. Allí Matthäus se midió al Nápoles de Maradona, el Milan de los holandeses o la Juventus de Baggio. Una dura competencia de la que el alemán salió con una Liga, una Supercopa y la Copa de la UEFA de 1991, su primer título internacional a nivel de clubes. En sus cuatro años en Milán, Loddar añadió más orden y gol a su fútbol (marcó 40 goles en 115 partidos) gracias al trabajo de Trappatoni, del que Matthäus siempre ha destacado que "era un maestro en la táctica".

Jugar en Italia, de manera indirecta, también ayudó para que Alemania acabara ganando en Mundial de 1990. Y es que tres de las grandes estrellas de la selección germana, Matthäus, Brehme y Klinsmann, jugaban en el Inter de Milán. La principal sede del combinado alemán fue San Siro, su estadio. “Parecía como si jugáramos en casa”, ha comentado en más de una ocasión. Después de caer dos veces en la final, la Alemania de Matthäus se volvió a citar en la final de Roma ante Argentina. Otra vez contra Maradona. Fue un partido áspero, muy distinto al fútbol que la Mannschaft había practicado durante todo el campeonato. Un encuentro destinado a decidirse en una jugada, y llegó de la manera más polémica: un penalti dudoso que Andreas Brehme marcó de penalti en el minuto 85.

Matthäus por fin conseguía su gran título con la selección alemana, con la que disputó un total de 150 partidos, siendo también el jugador con más encuentros en los Mundiales: 25 (le siguen Maldini 23 y Klose, con 22). Por si fuera poco, ese mismo año fue distinguido con los premios al Futbolista Alemán del Año, Futbolista Europeo del Año y Futbolista Mundial del Año. En 1991, el as teutón volvería a ser honrado con el título de Jugador Mundial de la FIFA.

Pero su suerte cambió un año después, con una grave lesión en el ligamento cruzado de la rodilla. Matthäus regresó al Bayern de Múnich, en una nueva versión de sí mismo. Debutó de nuevo con el equipo alemán en septiembre de 1992 jugando como líbero, el papel que le otorgó Frank Beckenbauer. En su segunda etapa en el Bayern añadió a su palmarés cuatro Ligas alemanas más y la Copa de la UEFA de 1996, aunque nunca consiguió la Copa de Europa, un título que siempre se le resistió a nivel de clubes.

El final de su carrera y su papel de entrenador

El paso de los años castigó con más lesiones a Matthäus, que ya nunca más pudo brillar con Alemania. En el Mundial de Estados Unidos se despidió en los cuartos de final tras la derrota ante Bulgaria, mientras que en Francia 1998, a sus 37 años, estuvo entre los convocados, pero apenas contó. Su último partido con la camiseta de la selección alemana lo jugó en la Eurocopa del año 2000, ante Portugal. En una despedida muy amarga: los germanos cayeron 3-0 en el último partido de la fase de grupos. En octubre de ese año Matthäus decidió colgar las botas para siempre. Lo hizo en las filas del NY MetroStars.

Casi sin tiempo para digerir toda su carrera como futbolista, el alemán comenzó su camino en los banquillos. En sus primeras entrevistas dejó claro que su sueño era entrenar en la Bundelisga. Sin embargo, más de trece años después, aún lo ha conseguido. Empezó en el Rapid de Viena, donde apenas duró unos meses tras una mala racha de resultados. Luego llegó un carrusel de equipos, a cada cual más variopinto: Partizán de Belgrado, la selección de Hungría, el Atlético Paranaense brasileño, Maccabi Netanya de Israel y finalmente la selección de Bulgaria, de la que salió en 2011. Todo acompañado de una ajetreada vida amorosa (se ha casado cinco veces), que le ha convertido en portada de los principales diarios sensacionalistas de Alemania. “Me da vergüenza por mis padres”, señalaba hace poco Matthäus en una entrevista a uno de estos medios. Es la nueva vida del que fuera el 'Panzer' del fútbol alemán.

Héctor García/@MagazFutbol