Leyendas del Fútbol

LEV YASHIN: La "Araña Negra".

En una época donde el fútbol no estaba globalizado, un ruso cambiaría la concepción que se tenía del puesto de guardameta. Innovó con naturalidad para marcar el camino de lo que son los actuales porteros. Usó guantes, ejerció de "libre" abandonando la seguridad de los tres palos y se ganó a pulso el único Balón de Oro que ha logrado un guardameta en la historia futbolística. Adelantado a su tiempo y fiel a su Dinamo, se convirtió en un mito sin abandonar su humildad. Lev Yashin sigue siendo el mejor portero de todos los tiempos.

  12/02/2016

El Futbolista

Lev Ivanovich Yashin fue un futbolista ruso conocido internacionalmente como la Araña Negra debido a la vestimenta negra que lucía por el hecho de que, vestido de negro, pasaba inadvertido al ser el color que más engaña a la vista humana, sumado a la enorme longitud de sus brazos. Respecto a sus características físicas, era un guardameta que reunía multitud de cualidades: de una gran envergadura con sus 189 centímetros, sobrio, muy ágil y flexible, seguro bajo palos, con impresionantes reflejos, con una gran elegancia en las acciones, un gran salto, un enorme sentido de anticipación, y un dominio del juego aéreo espectacular. Se dice que solía estudiar a sus rivales y que fue un verdadero innovador en su tiempo, de hecho fue el primer arquero en utilizar guantes en el Mundial de Suecia de 1958. Fue un precursor en un novedoso estilo de juego para un portero de la época. Yashin sabía anticipar y participar en el juego, estudiaba los rivales, actuaba como "hombre libre" cubriendo las espaldas de su defensa saliendo de debajo de los palos, era un maestro en el bloqueo y lanzaba el contraataque iniciando el pase con las manos. Siempre defendió que el portero tenía que ser capaz de ser dueño no sólo de su área, sinó que debía imponerse dentro del área grande ya que tenía la ventaja de poder utilizar sus manos. Nadie como él lo hizo mejor, y le valió para hacerse con un respeto que fue su mejor aliado cuando había que imponerse a los delanteros rivales. En el uno contra uno, decían sus oponentes, lo mejor era “quedarse quietos, dejar que recogiese el balón tranquilamente, y volver a tu posición”, ya que resultaba casi imposible ganarle una sola acción. Bajo palos, pese a su corpachón, Yashin fue un portero felino, de enormes reflejos, que sacaba balones imposibles cuando todo el estadio cantaba ya el gol. Apenas daba opciones a sus rivales con ningún rechace, ya que una de sus mayores virtudes era que blocaba cualquier disparo, por potente que fuese. Fue igualmente de los primeros porteros que se atrevieron a jugar el balón con los pies, fuese dentro o fuera de su área. Uno de sus compañeros en el Dinamo, Valeri Máslov, asegura que Yashin sabía leer el juego. “Hay muchos porteros que saltan muy bien, con buena técnica y una increíble reacción. Todo esto también lo tiene él, por lo menos cuando está libre de lesiones. Pero además de eso, Yashin sabía cómo anticipar una situación de juego. Nunca jugó para el público. Prefería ocupar un buena posición bajo los tres palos y gracias a eso atrapaba balones que a simple vista parecían difíciles. Podía avisar a tiempo a los defensores hacia dónde correr, a quién cubrir y a quién dar el pase. No lo pensábamos ni un segundo, hacíamos todo lo que él nos decía. En el campo era como un entrenador que juega”, contaba Máslov. Ejerció un perfecto dominio sobre los movimientos de su defensa, lo que junto a su arrolladora personalidad le convirtió en el mejor portero de todos los tiempos, el único, según la leyenda, que era capaz de desviar el balón con la mirada. La historia dice que paró 150 penalties y que preparaba los minutos antes de disputar un encuentro fumando un cigarro para calmar los nervios y tomándose una copa de vodka para tonificar los músculos. 

Los orígenes y el Dinamo de Moscú

Lev Ivanovich Yashin nació el 22 de octubre de 1929 en Moscú en una familia obrera. Cuando Lev tenía 7 años apareció en las pantallas la película El portero, basada en la obra El portero de la república del escritor soviético Lev Kassil, y ahí comenzó su pasión por un fútbol que él concibió como un juego heroico, romántico y muy atractivo. El trabajar desde muy joven en una fábrica de herramientas durante la Segunda Guerra Mundial le dio una fuerza impresionante y empezó siendo portero de hockey sobre hielo. La velocidad del stick acrecentó sus reflejos y le hizo aprender a decidir en un par de segundos. Ya con 17 años le picó el gusanillo del fútbol cuando tuvo que reemplazar a un compañero en la portería. En 1949 ingresó en el Dinamo de Moscú, equipo fundado por el ejército Soviético, club en el que desarrolló toda su carrera, llegando a ganar 5 Ligas rusas y tres Copas. Sus inicios no fueron demasiado afortunados. Ese mismo año, el Dinamo disputaba un encuentro amistoso frente al Tráktor de Stalingrado. El portero del Tráktor rechazó un balón que llegó hasta el área contraria y cuando Yashin se disponía a atraparlo chocó con su propio defensor. La pelota rebasó la línea de gol, despertando la risa de sus compañeros. Un año después ante el Spartak, Yashin tuvo que sustituir al portero titular que no podía jugar por una lesión. El mítico meta volvió a chocar con otro defensor y un jugador del Spartak, lo que posibilitó el empate de los rojiblancos, por lo que, el que sería mejor portero de la historia, estuvo sentado en el banquillo hasta 1953 cuando le dieron otra oportunidad. Tampoco salió bien y el guardameta retornó al hockey sobre hielo pudiendo haber conquistado con el Dinamo la Copa de la URSS. Muchos de los cronistas de esa época le atribuyen los errores cometidos en sus inicios bajo los tres palos a su falta de experiencia. Esta fue una de las causas determinantes para que cometiera esas pifias de principiante que pusieron en duda sus cualidades como portero. Estos primeros tropiezos lo hicieron cuestionarse si debía seguir en este deporte o incursionar en otro, y después de un tiempo fuera de los terrenos de juego decide quedarse porque quería demostrarse a si mismo que era capaz de asumir ese rol dentro del Dinamo de Moscú.  De esta manera, a mediados de los años 50 se hace con la titularidad de la portería del Dinamo, a la que defendería durante más de 20 años disputando 326 partidos y manteniendo su puerta a cero en 270 de éstos, algo increible en la época ya que los sistemas tenían más delanteros que defensas, es decir, se jugaba a un fútbol mucho más ofensivo y donde el gol estaba a la orden del dia. Nunca salió del fútbol soviético ya que en aquel entonces nada estaba tan globalizado como hoy. Por todo esto, Yashin se convirtió en uno de los jugadores más populares y respetados por su dedicación al deporte. Era admirado dentro y fuera del vestuario por todas las personas que lo rodeaban, tanto por sus compañeros como por los entrenadores y aficionados.

La Selección Rusa

Para Yashin la recompensa a sus excelentes y sorprendentes actuaciones con su club llegó con la llamada para formar parte de la selección nacional en 1954. Ya con Lev Yashin guardando el arco, la URSS conquistó el oro en los Juegos Olímpicos de Melbourne de 1956 y la primera Copa Europea de Naciones en 1960. Su paso por la Selección de la Unión Soviética también fue destacado, sobre todo porque pudo disputar un total de cuatro mundiales vistiendo 78 veces la elástica roja. Su primera Copa del Mundo fue la de Suecia 1958, donde llegaron a los cuartos de final siendo una de las estrellas del campeonato y lo incluyeron en el equipo ideal, y donde además, se "calzó" por primera vez en la historia del fútbol unos guantes. Después vino el Mundial de Chile de 1962, donde repiten cuartos. Este mundial fue especialmente duro para Yashin que recibió multitud de críticas por su actuación durante el torneo. En el partido de la primera fase ante Colombia tras ir venciendo por 4-1, los cafeteros le dieron la vuelta al marcador, empatando a cuatro, y donde el colombiano Marcos Coll, consiguió el primer y único gol olímpico de la historia de los Mundiales. Lo peor llegó en cuartos de final. La URSS quedó eliminada tras perder 2-1 ante Chile y Yashin quedó marcado como uno de los responsables del fracaso soviético. Entonces el diario deportivo L’Equipe fue más allá y predijo que la carrera futbolista de Yashin había llegado a su fin a sus 32 años. El periódico francés se equivocó por completo, ya que al año siguiente, en 1963, Yashin se convirtió en el único portero de la historia en conquistar el Balón de Oro tras recibir 6 goles en 27 encuentros, todo esto, después de retirarse y decidir regresar esa misma temporada. Respecto al Balón de Oro, Yashin, con toda la sencillez del mundo comentó: "No soy el mejor portero del mundo, el mejor es Vladimir Beara". Posteriormente disputó el Campeonato del Mundo de Inglaterra.en 1966, donde alcanzaron las semifinales y también fue incluido en el equipo ideal del torneo. Por último, acudió al de México 1970 en el que ya no llegó a jugar ningún partido. Fue elegido mejor portero de los Mundiales 58, 62 y 66, de las Eurocopas 60 y 64, además de las Olimpiadas del 56, 60 y 64. También defendió tres veces la portería de la Selección de la FIFA, la última, un 6 de Noviembre de de 1968, ya con 39 años, en un partido contra Brasil. Sería este su último partido internacional, y su despedida futbolística a los ojos de todo el mundo. 

La retirada y los honores

A sus 41 años, Lev Yashin dice adiós al fútbol en un  partido de despedida, el número 813, que se disputa el 27 de mayo de 1971, entre la selección de la sociedad soviética deportiva del Dinamo y el equipo del “Resto del Mundo” ante 100.000 espectadores que llenaron Luzhnikí, donde destacó la figura del portugués Eusébio da Silva Ferreira, el inglés Robert Charlton o el alemán Gerhard Müller, quien a pesar de sus constantes intentos de marcar a Yashin, nunca pudo batirle. Al finalizar el partido, el meta ruso se quitó los guantes y se los entregó al arquero de la selección uruguaya y del Peñarol de Montevideo, Ladislao Mazurkiewicz, que entonces era considerado como mejor arquero del continente americano, a quien Yashin le dijo: “Tú serás mi sucesor”. Luego se dirigió a las abarrotadas tribunas del estadio donde solo pudo decir una corta frase: “Gracias, público”. Yashin colgó los guantes como un héroe nacional. En el paseo de la fama del estadio Luzhnikí se encuentra un monumento dedicado al gran futbolista. A partir de su retirada y como único portero que cuenta en su haber con un Balón de Oro, Yashin obtuvo innumerables galardones individuales: En Rusia alcanzó el grado de coronel en el Ejercito soviético y fue condecorado con las Órdenes Bandera Roja y Lenin. Fue nombrado miembro del Comité de Estado del Deporte de la URSS, y obtuvo el diploma de la escuela superior del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. Fue nombrado el mejor portero soviético en once ocasiones, ha sido incluido en el equipo de todos los tiempos de los Mundiales por la FIFA, al igual que en el equipo mundial del Siglo XX, siendo considerado el mejor guardameta del siglo por la IFFHS. Está considerado como el mejor portero de la historia de la Copa del Mundo. El trofeo de la FIFA al mejor arquero de ese campeonato, que se entregó por primera vez en 1994, lleva su nombre. El 27 de diciembre de 1999 fue elegido como el mejor deportista ruso del siglo XX y es uno de los cincuenta mejores futbolistas de la historia para la propia UEFA. La anécdota se extiende hasta nuestros días, en el que Yashin fue personificado en el videojuego de fútbol Pro Evolution Soccer como el mejor arquero del juego. Tras abandonar el fútbol en activo, se convirtió en técnico del Dínamo y de la selección, aunque sin demasiado éxito. En definitiva, ese niño que soñaba con emular a Ricardo Zamora, influyó de forma brutal en el desarrollo de este deporte, ilustrando el camino del portero moderno, anticipando y saliendo de su área pequeña porque había entendido que con las mano, podía hacerse el amo de toda el área grande. La trayectoria de Yashin tuvo mucho de leyenda en un fútbol sin televisión. Cuando los rivales se cruzaban con Yashin veían algo nuevo y sorprendente, que fue la clave de su éxito. Su falta de academicismo, esa camiseta negra, el rostro impenetrable, y ser parte de un equipo como la URSS, desconocido y temido, le proporcionaron ese aura de misticismo en el planeta futbolístico. Fue un jugador diferente en una posición que hasta entonces había sido intrascendente. Nunca salió del Dínamo, ni de Moscú. Fiel nacionalista, tampoco buscó emigrar a otro país en busca de una mejora económica. Lev fue fiel a sus convicciones hasta el último día de su vida en marzo de 1990, cuando tras una operación finalmente falleció de cáncer en el estómago. Recibió un funeral de Estado, con todos los honores soviéticos, propios de un deportista de su altura. No se puede contar la historia de esta disciplina sin mencionar a este imprescindible del deporte de las multitudes, que primero fue portero de hockey sobre hielo antes de convertirse en el arquero más grande del fútbol mundial.