Leyendas del Fútbol

Johan NEESKENS, un soldado de vanguardia.

Patillas pobladas, físico imponente y una mirada que lo convertían en una figura intimidante para los rivales de la época. Así fue Johan Neeskens, el acompañante perfecto de Johan Cruyff. Recordamos al jugador holandés.

  07/04/2017

Un genio al servicio de un extraterreste. Johan Neeskens ha pasado a la historia del fútbol como el lugarteniente de Johan Cruyff. Dos futbolistas que unieron sus carreras en el Ajax. Neeskens ganó la Copa de Europa con apenas 19 años. La pareja perfecta del fútbol holandés fue también el motor de la Naranja Mecánica, un rey sin corona. “¡Tampoco hubo para tanto! Antes de empezar el Mundial, decían que nos volveríamos a casa después de jugar los tres primeros partidos, pero fuimos creciendo durante la competición y casi ganamos el torneo. En los partidos de preparación nos ganó hasta Austria y llegamos a empatar e incluso a perder algunos amistosos con equipos alemanes de Segunda División. Pero había muy buenos equipos en aquella época, como Polonia o Brasil. Nosotros no éramos tan buenos. Incluso nos clasificamos para el Mundial porque le metimos nueve goles a Islandia y ocho más a Noruega y superamos en el goal-average a Bélgica, a la que no le ganamos ni un partido”, recordaba Neeskens en una entrevista para El País antes de un partido de Holanda en el Mundial de 2006 en Alemania, donde ejercía de segundo de Guus Hiddink. Para Neeskens, el secreto de esa selección estaba en que todo venía "de abajo. Desde divisiones menores. Nosotros trabajábamos ‘pressing’. Marcábamos, retrocedíamos y atacábamos. Yo empecé jugando de lateral, pero entendí todas las posiciones y hacia coberturas. Además, Cruyff era único. A los 22 años pateó un penal para Holanda en la final del Mundial de Alemania 1974. Eso no lo hace cualquiera. Fue algo muy bonito jugar un Mundial con esa edad. Casi lo ganamos, recuerdo que el penal a Breitner no fue tal. La prensa local nos llamó ‘borrachos’ y en la final solo le dieron cinco mil entradas a Holanda".

¿Quién es el mejor? "El fútbol es de épocas. El mejor en los 60 fue Pelé, en los 70 fue Cruyff, en los 80 Maradona, y hoy es Lionel Messi"

En la misma entrevista, le preguntaron lo siguiente:  ¿Es necesario preguntar quién mandaba en aquella selección o, estando Cruyff, resulta una obviedad? “Si está Johan, manda Johan. En el Ajax, en Holanda, en el Barça y, si estuviera, aquí también”, respondió el holandés. El año pasado perdió a su gran amigo, a su otro ‘yo’. "Para mí fue el mejor jugador que existió en mi época. Lo demostró en el Ajax, con la selección de Holanda y en el Barça". eeskens, a sus 64 años, recordó también con cariño la tozudez que exhibía Cruyff: "Siempre fue un hombre que creía en sus ideas y, cuando decía algo, creía que tenía razón el 99 por ciento de las veces". "No siempre fue fácil dialogar con él", añadió. 

Bobby Haarns, el ayudante de Michels en el Ajax, describió al holandés como "un piloto kamikaze, un soldado de vanguardia”.

Johan Neeskens reunía dos tipos de futbolista en uno. Destacaba por sus carrera incansables y capacidad para robar en el centro del campo. En la faceta ofensiva resaltaba por su claridad para ver el pase definitivo y un certero instinto para hacer gol. En el libro de David Winner Brilliant Orange, Bobby Haarns, el ayudante de Michels en el Ajax, describe al mediocampista como "un piloto kamikaze, un soldado de vanguardia”."Siempre me ha gustado jugar con estilo, y ganar", declaraba sobre su juego el holandés Su llegada en 1970 fue decisiva para la formación del equipo del Ajax que se proclamaría campeón de tres Copas de Europa consecutivas. Una década después, ayudó al Barcelona a levantar la Recopa de Europa. 

Los Mundiales

En el Mundial de 1974 se vio sin duda al mejor Neeskens, a un futbolista con estilo y resolución a partes iguales. "Aquella competición fue un sueño", recordaría años después. "Tenía 22 años y ya era una pieza decisiva para el equipo". A pesar de ser un hombre de contención en el centro del campo, que también se convirtió, con cinco tantos, en el goleador más prolífico de Holanda y en el segundo máximo realizador de aquella fase final. El más memorable de aquellos goles fue el magnífico sombrero con el que batió la puerta de Brasil, defensora del título, en la victoria de la segunda ronda que puso a los holandeses en la final. Fue un partido en el que Neeskens dejó claro que podía soportar, además de ejecutar, las entradas más duras. 

En Alemania 1974, además, consolidó su reputación de magnífico lanzador de penaltis. Puntería y potencia convertían sus disparos desde los once metros en trallazos imparables, y llegó a transformar tres de ellos en el transcurso de la competición, incluido el primero en una final del Mundial. Aquel penal se produjo en el minuto dos de juego, sin que ningún jugador alemán hubiera podido ni siquiera tocar el balón. El propio Neeskens se sorprendió de disfrutar de tamaña oportunidad en los primeros compases del partido. "Fue la primera vez que me puse nervioso al lanzar un penal", comentó. "Como entrenador, siempre les digo a mis jugadores: 'no cambien de idea'. Pero yo lo hice en aquella ocasión. Estaba decidido a poner el balón por la izquierda, hasta que di el último paso y opté por el otro lado".

La final ante Argentina en el Mundial de 1978: "En Argentina fue política, en la final Passarella le habló al árbitro y este le prohibió jugar a Van De Kerkhof porque tenía un vendaje. En el camarín nos quitamos las camisetas y le dijimos al juez “nos vamos a casa”. Luego, cambiaron de idea. Todo en ese Mundial fue raro"

Resultó lo más acertado, puesto que Sepp Maier había anticipado la primera intención de Neeskens y no pudo reaccionar al cambio de última hora. No obstante, tal era la potencia con la que Neeskens golpeó la pelota que ni siquiera acertar la trayectoria del balón habría salvado al portero. “Estaba algo nervioso, apenas si había tocado el balón un par de veces. Contra Bulgaria en la fase de grupos tiré dos penales, incluso me repitieron uno. En ese tiempo ya se estudiaban a los rivales con los videos. Por lo mismo, Sepp Maier conocía cómo los disparaba y de último momento pasó por mi cabeza cambiarlo. No era como deseaba que saliera porque levanté mucha cal del manchón y entró por el centro, pero fue gol.” Tiempo después, cuando aconsejaba a los jugadores cómo afrontar una tanda de penales, el holandés recomendaba: "Si no están seguros, disparen con todas sus fuerzas. Si no saben por dónde se irá el lanzamiento, tampoco lo sabrá el portero". Fue el primer penalti marcada en una final de la Copa del mundo. Lamentablemente para Neeskens y Países Bajos, aquel penal tempranero de 1974 no contribuyó a la victoria que tanto ellos como muchos espectadores neutrales deseaban. Una derrota que se repitió en la final de 1978, donde los holandeses, en esta ocasión sin Cruyff a su lado, perdieron ante Argentina. Una final de la que el holandés no tiene muy buenos recuerdos.

“Era un ambiente muy caliente. Nos provocaron antes del partido por un vendaje que tenía Willy Van De Kerkhof. Ya estábamos en el calentamiento cuando el árbitro y algunos directivos argentinos se acercaron a decirnos que no podía jugar así. Lo raro es que la semifinal la jugó con más algodón del que llevaba esa vez. Nos regresamos al vestidor y cuando fueron por nosotros, junto a Rep preguntamos por última vez si lo dejarían jugar y al negarse, todos nos quitamos las camisetas y amenazamos con no salir al campo para que Argentina ganara sin jugar y así quedara bien su imagen. Era todo por influir en nuestros nervios porque estaba claro que teníamos muy pocas posibilidades de ganar ese partido solamente por los asuntos políticos”, recuerda Neeskens, quien añade No siempre gana el que mejor juega. En Argentina fue política, en la final Passarella le habló al árbitro y este le prohibió jugar a Van De Kerkhof porque tenía un vendaje. En el camarín nos quitamos las camisetas y le dijimos al juez “nos vamos a casa”. Luego, cambiaron de idea. Todo en ese Mundial fue raro"Muchos dicen que aquel partido contra Brasil en el Mundial, cuando acabé con la camiseta ensangrentada fue lo que me hizo famoso, pero aunque hubiera jugadores de mejor técnica, creo que en cuanto al sacrificio por el equipo, fui de los mejores.”

Penalti ante Sepp Maier: "Fue la primera vez que me puse nervioso al lanzar un penal", comentó. "Como entrenador, siempre les digo a mis jugadores: 'no cambien de idea'. Pero yo lo hice en aquella ocasión. Estaba decidido a poner el balón por la izquierda, hasta que di el último paso y opté por el otro lado"

A nivel de clubes, tras su paso por el FC Barcelona puso rumbo a Estados Unidos, donde compartió filas con su viejo rival Franz Beckenbauer en el Cosmos de Nueva York. Nunca, en toda su carrera, llegó a saciar su sed ni se extinguieron sus ganas de jugar al fútbol. Después de la desaparición de la liga nacional estadounidense, la NASL, se fue a jugar en la Major Indoor Soccer League con el Comets de Kansas City. En 1991, a los 40 años de edad, seguía calzándose las botas en Suiza. Desde que las colgó, Neeskens se ha mantenido en el candelero del fútbol. Ha entrenado en clubes de los Países Bajos y Sudáfrica, y ha asumido el cargo de segundo entrenador en el Barcelona, en el Galatasaray y en las selecciones nacionales de Holanda y Australia. En la memoria quedan sus recuerdos sobre el terreno de juego, el arquitecto de la Naranja Mecánica, al mediocampista más completo y más excelso de su generación. 

Redacción: Sergio Fernández