Leyendas del Fútbol

Gordon BANKS, el portero de Inglaterra.

Campeón del mundo con Inglaterra en 1966 y segundo mejor portero del siglo XX. Pero Gordon Banks es recordado, por encima de todo, por la 'Parada del Siglo'. Fue a Pelé en el Mundial de México 1970. Su carrera fue única, frustrada por el accidente de tráfico en 1972 donde perdió el ojo derecho.

  24/03/2017

“No imaginé que pudiera parar aquel balón ni siquiera cuando le di con el pulgar. Creía que había entrado hasta que oí los aplausos de Bobby Moore”. Son los recuerdos de Gordon Banks sobre su parada al Rei. A Pelé. Los ingleses presumen orgullosos de la Reina, la cerveza y Gordon Banks. El portero de la selección inglesa campeona del mundo en 1966 y el segundo mejor portero del siglo XX, por delante de Dino Zoff, Sepp Maier y Ricardo Zamora, y sólo superado por Lev Yashin. Su carrera quedó marcada para siempre por esa espectacular parada a Pelé. Incluso por delante del título de campeón del mundo en 1966 “La gente no se acordará de mi porque gané un Mundial, solo me recordará por la parada a Pelé. Así de grande fue, la gente no me habla de otra cosa”. El astro brasileño ahondó en la magnitud de aquella intervención: “Desde el preciso instante en el que rematé, estaba seguro de que era gol”, recordó tiempo después Pelé, “ya había empezado a saltar celebrándolo cuando miré para atrás y comprendí que el balón no había entrado. No podía creérmelo”.

De albañil al Leicester

Pero antes de llegar a ese momento hubo muchos años bajo los palos. Banks nació en Sheffield, una ciudad industrial, el 30 de diciembre de 1937. "Mi padre me sacó de la escuela a los 15 años después de que no me seleccionaran para el equipo escolar en Sheffield. Él decía que la escuela no era buena para mí si no estaba en su equipo de fútbol y me hizo conseguir un trabajo”, señala en una entrevista con el Daily Mail. Ese trabajo fue el de albañil, compaginándolo con la portería del modesto Chesterfield FC de la tercera división inglesa. Su paso por el servicio militar paralizó su progresión. No abandonó la albañilería hasta que firmó por el Leicester City, con 22 años, por un contrato de 7.000 libras como suplente Dave McLaren. Un papel que apenas desempeñó unas jornadas, dejando al portero escocés en el banquillo. Banks destacaba, por encima de todo, por unos espectaculares reflejos y una lectura perfecta de su posición entre los tres palos. Estuvo años en el Leicester, evitando descensos y luciéndose en partidos cumbres, como la final Copa de Liga de 1964. También hubo tardes malas, con la derrota, en la misma competición, en la final ante el Manchester United en 1963. 

El seleccionador Alf Ramsey le hizo debutar con Inglaterra en 1963 en un partido frente a Escocia, Banks resultó capital para levantar la copa Jules Rimet en el estadio de Wembley, en 1966. El guardameta de Sheffild se mantuvo 442 minutos imbatido en aquel Mundial, o lo que es lo mismo siete partidos, hasta semifinales. El honor de romper aquel récord recayó en uno de los mejores jugadores del momento. El portugués Eusébio, la pantera negra, marcó a Inglaterra al transformar un penalti, pero la marca de Banks no se ha vuelto a igualar por otro cancerbero inglés. En la final, su actuación no resultó tan decisiva ante el carrusel de goles (4-2) en que se terminó convirtiendo el partido.

Banks mantuvo su puerta a cero en 35 de los 73 partidos internacionales que disputó

Como muchos compañeros de aquella selección, Banks no tiene la medalla de campeón del Mundial. La vendió en Christie's, por más de £ 120,000, para ayudar a sus tres hijos a comprar sus primeras casas. "Me entristece mucho, pero fue una decisión práctica", dijo. "Algunos de los otros jugadores lo han hecho. No sé adónde fue, tristemente. No tenía otra forma de apoyar a los niños. Al margen de la medalla, Banks tiene una particular disputa sobre que todo el mérito, nombrándole caballero, de ese triunfo recayera en el último goleador: Geoff Hurst. “Siempre me ha parecido injusto escoger a un hombre de un equipo porque obviamente sin el resto de los jugadores no habría sido capaz de hacer lo que hizo”, señala

El triunfo en el Mundial de 1996 elevó a Banks a la categoría de héroe nacional y referente de porteros como Peter Shilton y Ray Clemence. Aunque en 1967, como resultado de la eclosión y pujanza de Shilton, el Leicester decidió vender al guardameta, por entonces de 29 años. Banks fichó por el Stoke City, con el que bordó un total de 246 partidos en los cinco años siguientes y contribuyó a la conquista del único título que ha alcanzado el club hasta la fecha: la Copa de la Liga de 1972. La carrera de Banks dibuja dos tramos muy diferentes. A nivel de clubes no destacan grandes triunfos, en otras cosas porque siempre jugó en modestos del país: Chesterfield (1958-59), Leicester City (1959-67), Stoke City (1967-72), Cleveland Stokers (1967), Fort Lauderdale Strikers (1977-78) y St Patrick’s Athletic (1977). Con ellos ganó el British Home Championship (1964 compartido, 1965, 1966, 1968, 1969, 1970 compartido, 1971 y 1972) y dos Copas de la Liga inglesa: 1963/64, 1971/72. Bien distinto es su papel con la selección, 73 partidos entre 1963 y 1972. Banks mantuvo su puerta a cero en 35 de los 73 partidos internacionales que disputó.

Gordon Banks: "Mi padre me sacó de la escuela a los 15 años después de que no me seleccionaran para el equipo escolar en Sheffield. Él decía que la escuela no era buena para mí si no estaba en su equipo de fútbol y me hizo conseguir un trabajo"

 México 1970

Gordon Banks es, curiosamente, un portero de Mundiales. Después de ganar el de 1966 brilló en México 1970. El guardameta mantuvo su puerta imbatida en dos de los tres partidos de la fase de grupos, y protagonizó la “Parada del Siglo” en la derrota por 1-0 a manos de Brasil. Una intervención recordada en su país y en México. La prensa mexicana que apodó a Banks como “El Magnífico” y acuñó la frase “tan seguro como los bancos de Inglaterra”, un juego de palabras con el apellido de Banks, para describir la regularidad del guardameta.

Sin embargo, Banks no puedo estar en el partido de cuartos de final ante la República Federal de Alemania por culpa de un botellín de cerveza en mal estado que se había tomado la víspera. La otra versión sobre el incidente señala que le envenenaron, en parte apoyada por el propio protagonista. "Lo que no entiendo es que todos nos sentamos juntos y comimos exactamente la misma comida, así que ¿cómo es que yo fui el único que tenía intoxicación alimentaria? Nunca pensando en que había algo malo, pero con el paso de los años me lo he ido preguntándolo. ¿Por qué solo a mí? Es una pena porque creo que podría haber ayudado a mis compañeros a superar a Alemania”. Una idea compartida por el Alf Ramsey: “De todos los jugadores que podíamos haber perdido, hemos tenido que quedarnos sin él”, se lamentó el seleccionador , quien se vio obligado a incluir en el once inicial al suplente Peter Bonetti. Inglaterra empezó dominando y llegó a hacerse con una ventaja de 2-0, pero un gol de Franz Beckenbauer en el minuto 68 metió al rival en el partido. Posteriormente, el Kaiser comentó que seguramente no habría marcado aquel tanto de haber estado Banks entre los palos. Los hombres de Helmut Schoen eliminaron a los ingleses con una victoria por 3-2.

Pelé: “Desde el preciso instante en el que rematé, estaba seguro de que era gol. Ya había empezado a saltar celebrándolo cuando miré para atrás y comprendí que el balón no había entrado. No podía creérmelo”

El accidente de coche

La mala suerte se empeñó en seguir atormentando a Banks. En un accidente automovilístico que sufrió en octubre de 1972, cuando todavía figuraba como titular de Inglaterra, el guardameta perdió la vista en el ojo derecho.Tras una curva, el Ford de Banks se estrelló contra una camioneta Austin A60, dejándolo con 200 puntos de sutura en la cara que le hicieron perder el ojo. "No puedo creer lo que estaba haciendo. Fue culpa mía, estúpido. La furgoneta tenía un chiquillo. Podía oírlo llorar, pero afortunadamente para mí no estaba herido. No pude ver nada, pero me sentí tan aliviado al oír eso”. No volvió a jugar jamás en la máxima categoría del fútbol inglés, aunque abandonó su retiro en 1977 para defender los colores del Strikers de Fort Lauderdale en la NASL estadounidense. Poco después colgó para siempre aquellos guantes que tanto habían atormentado a los artilleros más letales del fútbol de la época. Jimmy Greaves, una de sus víctimas, señala lo siguiente: “Cuando jugaba contra Gordon me preguntaba continuamente: ‘¿cómo me las arreglaré para batir a este hombre?’.

Ahora Banks ejerce de gran figura de la historia del Stoke City, su otro gran club, acompañado de varias leyendas del club, con los que sale todas las mañanas a pasear. "Cuando yo era joven, las personas mayores siempre se preguntaban dónde habían ido los años y yo me preguntaba de qué estaban hablando. Ahora que soy de su edad, yo soy el que se lo pregunta. Se ha ido tan rápido, es increíble. El tiempo corre”. Pero no su leyenda, imperdurable en el tiempo.

REDACCIÓN: Héctor García