Leyendas del Fútbol

GEORGE WEAH, la 'Pantera Negra'.

Único jugador africano en ganar el Balón de Oro. Repasamos la carrera de George Weah, un delantero al que Arsene Wenger descubrió para Europa.Estrella en el Mónaco, PSG o Milan, el delantero africano se pasó a la política tras su retirada.

  05/09/2014

FICHA:

  • George Weah (Monrovia, Liberia, 1 de octubre de 1966)

EQUIPOS:

  • Mighty Barolle (Liberia), Invincible Eleven (Liberia), Mónaco (Francia), PSG (Francia), AC Milan (Italia), Chelsea (Inglaterra), Manchester City (Inglaterra), Olympique de Marsella (Francia), Al Jazira (Emiratos Árabes Unidos)

PALMARÉS:

Como jugador:

  • Campeón de la Liga de Liberia con Mighty Barolle (1986)
  • Campeón de la Copa de Liberia con Mighty Barolle (1986)
  • Campeón de la Liga de Liberia con el Invicible Eleven (1987)
  • Campeón de la Copa de Francia con el Mónaco (1991)
  • Campeón de Liga con el PSG (1993)
  • Campeón de la Copa de Francia con el PSG (1993 y 1995)
  • Campeón de la Copa de la Liga con el PSG (1995)
  • Campeón de la Liga italiana con el Milan (1996 y 1998)
  • Campeón de la FA Cup con el Chelsea (2000)

He querido comenzar el repaso a la trayectoria de George Weah con ese tanto que le marcó al Hellas Verona en la temporada 1996-1997. Un gol que resume a la perfección lo que era el delantero africano sobre el campo: pura potencia. Sus movimientos y velocidad le valieron el sobrenombre de la ‘Pantera Negra’. El que lo ideó dio en el clavo. No podía haber mejores palabras para un delantero que brilló en la Liga francesa, pero alcanzó su cenit en el AC Milan. Los ecos de la Serie A, entonces la competición más importante de Europa, le ayudaron a conseguir el Balón de Oro en 1995. El único jugador africano en conseguirlo hasta ahora. Después de él han pasado delantero como Samuel Eto’o o Didier Drogba, pero ninguno ha conseguido ganar el ansiado balón dorado. Weah sí lo hizo, y lo consiguió tras brillar en su primera temporada en el Milan. Los ‘rossoneri’ buscaban un sitio para Marco Van Basten, al que las lesiones no le permitieron seguir más en el césped. Y pasó de la elegancia del jugador holandés a la potencia de Weah. Un fichaje que costó 7,5 millones de euros, todo un ‘galáctico’ de la época.

Wenger: "No he visto a ningún otro jugador eclosionar como lo hizo él"

Al contrario de lo que ocurre con otros futbolistas africanos, Weah, de origen liberiano, sí tuvo una importante carrera en el continente negro. Primero en el Mighty Barolle, donde completó una gran temporada a pesar de su juventud. Su buena actuación le llevó al grande de Liberia, el Invincible Eleven. 24 goles en 23 partidos fue su tarjeta de presentación. Pero Liberia se quedaba pequeña para un futbolista con tanto talento y gol. El siguiente paso fue Camerún, en el Tonnerre Yaoundé. Allí cambió su vida para siempre. Claude Le Roy, seleccionador de Camerún, llamó a Arsene Wenger para hablarle del delantero africano. El entrenador francés, entonces en el Mónaco, fue permeable a los consejos de su amigo, llevándose al delantero africano a Francia tras quedarse enamorado de su juego. “Fue una sorpresa. Igual que cuando un niño encuentra un huevo de chocolate el domingo de Pascua. No he visto a ningún otro jugador eclosionar como lo hizo él» dijo Wenger sobre George Weah, quien aterrizó en el fútbol europeo con 22 años.

Pero la alegría no pudo ser total para él. Mientras compartía delantera en el Mónaco con el inglés Glenn Hoddle, estalló la Guerra Civil en su país. Weah invirtió casi todo su sueldo en buscar refugio a amigos y familiares, peleó contra el Gobierno de su país y estableció a su familia en Nueva York, lejos de las garras de la Guerra. El africano, siempre que tenía tiempo, viajaba de Francia a Nueva York en Concorde para poder estar cerca de los suyos. Weah estuvo cuatro temporadas en el Principado, con una buena media de goles, especialmente en su última temporada, la 1991-1992, donde hizo 18 goles. Tantos que llevaron al equipo del Principado hasta la final de la Recopa de esa temporada, que acabó en manos del Werder Bremen alemán. Días después de la derrota, Weah anunciaba su fichaje por el PSG, un equipo que buscaba (como ahora) mandar en Francia y Europa con jugadores como Bernard Lama, Ginola, el brillante Raí y el propio Weah. Sin embargo, el PSG no pudo alcanzar su sueño. Cayó en tres semifinales de forma consecutiva. Primera la de la UEFA, un años después la de la Recopa y finalmente la de la Liga de Campeones, donde el Milan se cruzó en el camino de los galos. Precisamente su buena actuación en ambos partidos le valió el billete a Milán. En el equipo ‘rossoneri’ consiguió dos ligas en sus cuatro temporadas y media, además de compartir delantera con Roberto Baggio, Simone o Bierhoff, entre otros. Su rendimiento fue espectacular, aunque nunca fue un delantero de grandes cifras goleadoras:

Temporada 1995-1996: 11 goles en 26 partidos

Temporada 1996-1997: 13 goles en 28 partidos

Temporada 1997-1998: 10 goles en 24 partidos

Temporada 1998-1999: 8 goles en 26 partidos

Temporada 1999-2000: 4 goles en 10 partidos

Como a todos, el tiempo y la irrupción de nuevos jugadores le atraparon. Shevchencko, un delantero que había brillado con el Dinamo de Kiev en la Liga de Campeones, mandó al banquillo al africano, que a sus 33 años decidió emprender un nuevo camino: la Premier League. Sin minutos, el club italiano lo cedió al Chelsea, donde Weah fue jugador capital en la consecución de la FA Cup para los ‘blues’. Terminada la temporada y finalizada su relación con el Milan, Weah, actuando de ‘agente libre’, se marchó al Manchester City, un club recién ascendido a la Premier que buscaba su sitio entre los grandes de las islas. La aventura se agotó en tan solo siete partidos, donde hizo un gol. Weah decidió volver a Francia, para jugar en el Olympique de Marsella, el tercer grande de la liga francesa. Como hiciera años antes, el africano siguió marcando goles en su 19 partidos con la camiseta del equipo galo. Pero Weah ya tenía otro gran objetivo para entonces: llevar a su selección a un Mundial por primera vez. Con 34 años, el africano lo intentó todo. Sobre el césped y fuera de él, actuando como patrocinador de la selección y ayudando al seleccionador Phillippe Redon. Liberia rozó el milagro, pero finalmente acabaron segundos de grupo por detrás de Nigeria. Un duro golpe para la moral del país y la de George Weah, que se retiró del fútbol sin poder jugar un Mundial.

El africano apuró sus últimos años de fútbol en el Al-Jazira, con dos temporadas a gran nivel en las que alcanzó los 15 goles. Tras la aventura en Oriente Medio, Weah se retiró en 2003 para dar un giro radical a su vida. Cruzó el mapa para irse a vivir a Florida, donde comenzó a forjar su posterior carrera política. Estudió Administración de Empresas y Criminología, al mismo tiempo que veía como sus hijos formaban parte de las categorías inferiores de la selección de Estados Unidos.

Intento a la presidencia de su país

Siempre solidario (colabora con Unicef desde 1994 y es Embajador de Buena Voluntad desde 2004.), George Weah nunca se olvidó de los problemas de su país. Durante su etapa como futbolista participó desde la distancia, pero en 2005 quiso actuar de manera directa, presentándose como candidato a Presidente del país, que acababa de salir de su Segunda Guerra Civil. Weah creó el partido Congreso para el Cambio Democrático (CDC), con apoyo de las clases más desfavorecidas y afectadas por el conflicto armado. A pesar de ser la figura más grande del país por su pasado deportivo, distintos sectores del país le achacaron su falta de formación y su escasa experiencia política para dirigir un país. Un hándicap que le hizo perder las elecciones ante Ellen Johnson Sirleaf, candidata del Partido de la Unidad (UP) y con formación académica en la Universidad de Harvard. En 2011, ya como vicepresidente de su partido, Weah volvió a perder los comicios ante Ellen Jhonson. Aparcada su carrera política, Weah sigue actualmente implicado en cualquier proyecto solidario que pueda ayudar a los demás. Su última pelea es contra el Ébola, grabando una canción. “Estoy seguro: si no lo tomamos en serio tendrá consecuencias para Africa", afirmó en un concierto el delantero africano.

 

Texto: Héctor García