Leyendas del Fútbol

GARRINCHA, la alegría del pueblo.

Repasamos la carrera del mejor driblador en la historia del fútbol. Garrincha fue la 'mano de O 'Rei' Pelé, con quien ganó dos Mundiales. Mágico en el campo, su historia acabó un 20 de enero de 1983 tras una vida llena de desorden fuera de él.

  15/05/2014

FICHA:

  • Manuel Francisco dos Santos (Pau Grande, 28 de octubre de 1933- Rio de Janeiro, 20 de enero 1983)

Equipos:

  • Botafogo (Brasil), Corinthians (Brasil), Junior (Colombia), Flamengo (Brasil), Red Star París (Francia), Olaria (Brasil)

60 partidos internacionales

Palmarés:

  • 1957: Campeonato Carioca

  • 1958: Campeón del mundo con Brasil 

  • 1961: Campeonato Carioca

  • 1962: Campeón del mundo con Brasil/ Campeonato Carioca

‘Aquí descansa en paz el hombre que fue la alegría del pueblo: Mané Garricha’. Es el epitafio que se escribe sobre la vieja y deteriorada tumba del mejor extremo derecho en la historia del fútbol. El tiempo se ha llevado gran parte de los recuerdos de un jugador mágico, driblador de defensas una y otra. Garrincha era pausa, arranque, amago y, finalmente, salida. Nadie hasta ahora ha regateado como él. Los 8.000 habitantes de Pau Grande, el pueblo que le vio nacer, se han autoimpuesto una misión: guardar su legado. Un trabajo que se ha visto recompensado en los últimos años; uno de los estadios del Mundial llevará su nombre. Muchos de los vecinos de Pau Grande todavía recuerdan cuando Mané se ganaba la vida cosiendo en la fábrica textil del pueblo con apenas 14 años. Era zambo (tenía los pies girados 80 centímetros hacia dentro), con las piernas torcidas y una de ellas, la derecha, seis centímetros más corta que la otra. Un físico demasiado frágil como para jugar al fútbol, tal y como le aconsejaron los médicos. Pero Mané, como hizo sobre el campo toda su vida, también regateó los pronósticos médicos. Su manera de jugar y moverse le valió el apodo de ‘Garrincha’, un ave brasileña de extrema velocidad. Se lo puso uno de sus doce hermanos.

‘Es un partido del Mundial’

‘Garrincha’, por encima de todo, entendió el fútbol como pura diversión. Sólo así se explica que con 17 años, cuando todo Brasil estaba pendiente de la final del Mundial ante Uruguay en 1950, él estuviera pescando en un río cercano a su casa. Ya como profesional, cuentan que un día de partido se sorprendió al ver tanta gente en las gradas. No sabía lo que pasaba. ‘Es un partido del Mundial’, le avisó un compañero. Así era el brasileño, un futbolista capaz de regatear a un defensa y volver sobres sus pasos para repetir la finta.

Tras comenzar en el equipo de la fábrica textil de su pueblo, Garrincha llegó al Botafogo. Su principal valedor fue Nílton Santos, veterano del equipo y al que Garrincha burló una y otra vez en un entrenamiento. Lejos de molestarse, Nílton Santos dio la bendición para que el deslavazado extremo derecho diera el salto al primer equipo. En total fueron trece años en Botafogo, el equipo de su vida: jugó 609 partidos, con 252 goles.

Dos Mundiales

Pero la historia de Mané Garrincha se hace gigante con Brasil, donde fue la ‘mano de O´Rei’. Entre ambos llevaron a la canarinha a ganar dos mundiales consecutivos (Suecia 1958 y Chile 1962), creando una sociedad invencible: jugó 60 partidos con Brasil, perdiendo sólo uno de ellos, eso sí, sin Pelé. Pero la historia bien pudo ser diferente. Garrincha, quien apenas pisó la escuela de pequeño, estuvo a punto de no ir a Suecia porque un el test de inteligencia rutinario que le realizó su federación obtuvo 38 puntos (eran necesarios 123). Un registro que incluso le podía hacer dejar del fútbol, pero en su camino se volvió a cruzar Nílton Santos, quien inició una exitosa campaña a su favor. Y Garrincha no falló. Fue el complemento perfecto para una delantero mágica: Didí, Vavá, Pelé y Zagallo. Entre los cinco llevaron a Brasil a ganar su primer Mundial. Sin embargo, para Garrincha no fue gran cosa, nada más que “un torneo sin segunda vuelta”.

Imprescindible junto a Pelé, el jugador brasileño tuvo que asumir todos los galones en el Mundial de Chile 1962 tras la lesión de su amigo. Su figura se hizo enorme a partir de los cuartos de final, donde anotó dos goles en la victoria ante Inglaterra (3-1). Garrincha repitió ‘doblete’ y exhibición en las semifinales ante Chile (4-2). En la final ante Checoslovaquia no marcó, pero volvió a ser clave desde su eterna banda derecha. Vavá, Amarildo y Zito se repartieron los goles en la victoria por 3-1.

A pesar de la edad, Garrincha aún tuvo tiempo para jugar un Mundial más: Inglaterra 1966. Lo hizo con 33 años, lastrado por las duras patadas que recibió durante su carrera y los excesos fuera del campo. En Inglaterra conoció su primera derrota con la camiseta de Brasil. Fue en los cuartos de final ante Hungría, sin su amigo Pelé, que estaba lesionado, a su lado.  

La derrota en el Mundial se unió a su adiós al Botagofo. Demasiados golpes a la vez para un futbolista que fue incapaz de encontrar un nuevo hogar. Pasó de Corinthians al Junior colombiano, para volver más tarde al Flamengo… Un equipo cada año. Cansado de todo, Garrincha incluso cruzó el charco para volar al Red Star París. Pero Francia tampoco fue lo esperado. Unos pocos meses más tarde retornó a Brasil, para poner punto y final a su carrera en el Olaria.

Una vida demasiado desordenada

El adiós al fútbol precipitó su calvario. Garrincha fue capaz de regatear a cualquier defensa, pero no a sus pecados. Adicto al alcohol y el tabaco, su vida siempre fue desordenada. Fue padre de 14 hijos, uno de ellos sueco, Ulf Lindberg, fruto de un encuentro amoroso con una camarera tras fugarse de una concentración en el Mundial de 1958. “La diferencia con Pelé es que yo apenas supe driblar los problemas con los pies”, llegó a sentenciar Garrincha sobre Pelé, con el que se reencontró en 1982 gracias a la revista Placar. Desesperado, Garrincha pidió ayuda a su amigo: “Rey, no tienes algunas monedas para prestarme, sé que estás llenos de verdes”. Ambos quedaron en volver a verse meses después...

Un 20 de enero de enero de 1983 se conoció la noticia. "Congestión pulmonar, pancreatitis y pericarditis, todo dentro del cuadro clínico de alcoholismo crónico”, rezaba el comunicado médico. De repente, Brasil se volvió a acordar de su ídolo, del futbolista que disputó el cetro de mejor jugador del mundo a Pelé. En el olvido desde su adiós como jugador, Garrincha sí tuvo una despedida a la altura de sus regates: fue en Maracaná y con la bandera de su amado Botafogo sobre su féretro.

Su relación con Pelé

Grandes amigos durante su etapa juntos en Brasil, la relación pareció romperse en los años más oscuros de Garrincha. Algo que nadie sabía hasta 2012, cuando salió a la luz una entrevista inédita del extremo brasileño. Se la concedió al periodista argentino Carlos E. Bikic en 1981, año y medio antes de morir. En ella, al ser preguntado si el 'rey' del fútbol lo visitaba, Garrincha respondió: "¡Qué nada! Él (Pelé) es un desvergonzado, se convirtió en estrella ahora". En esa misma entrevista el brasileño también contó cómo fueron sus últimos años: "De cuando yo estaba en auge, todo el mundo hablaba: '¿Qué necesita?, ¿Qué quiere?' Pero ahora…”

Texto: Héctor García