Leyendas del Fútbol

FRANZ BECKENBAUER, el Gran 'Kaiser'.

Su manera de entender el juego le valió el apodo del 'Kaiser' (El Emperador). Beckenabuer dio vida a la posición de líbero, desde la que completó un palmarés envidiable. Repasamos la carrera del mito alemán, el único junto a Zagallo en ganar un Mundial como entrenador y jugador.

  27/06/2014

FICHA: 

  • Franz Anton Beckenbauer (Múnich, Alemania, 11 de septiembre de 1945)

EQUIPOS:

  • Bayern de Múnich (Alemania), New York Cosmos (Estados Unidos) y Hamburgo

103 veces internacional con Alemania 

PALMARÉS:

Jugador: 

  • Campeón de la Recopa con el Bayern de Múnich (1967)
  • Campeón del mundo en 1974
  • Campeón de la Eurocopa en 1972
  • Campeón de la Bundesliga con el Bayern de Múnich (1969, 1972, 193 y 1974)
  • Campeón de la Copa de Europa con el Bayern de Múnich (1974, 1975 y 1976)
  • Campeón de la Copa Intercontinental con el Bayern de Múnich (1976)
  • Campeón de la Copa Alemana (1966, 1967, 1969 y 1971)
  • Campeón de la NASL con el Cosmos (1977, 1978 y 1980)
  • Campeón de la Bundesliga con el Hamburgo (1982)

Entrenador:

  • Campeón del mundo con Alemania en Italia 1990
  • Campeón de la Bundeslisga con el Bayern (1994)
  • Campeón de la UEFA con el Bayern (1996)

La Segunda Guerra acababa de terminar. Apenas habían pasado cuatro meses desde la rendición del Gobierno Nazi cuando en Múnich, una ciudad casi reducida a cenizas, nació el Kaiser del fútbol alemán. Franz Beckenbauer fue un niño de la guerra. Creció jugando al fútbol en su barrio de Giesing, entre los los escombros provocados por los bombardeos aliados. Como todos los chavales de su edad, hubo un momento que cambió su vida: la victoria de Alemania ante la imparable Hungría en el Mundial de 1954. Un hito que le inspiró para ser futbolista, a pesar de la oposición por parte su padre, director en una oficina de correos. Sin embargo, nada pudo contenerlo.

Beckenbauer, que en sus comienzos jugaba de delantero, despuntó muy pronto, fichando por el Múnich 1860, el gran equipo de la ciudad. Giros del destino, cambió de bando a los 14 años, llegando al Bayern de Múnich. Hasta entonces, el Bayern sólo había ganando una Copa de Alemania en 1957 y un campeonato de Liga, en la temporada 1931-1932, cuando aún no existía la Bundesliga. La unión ‘Kaiser-Bayern’ lo cambió todo. El segundo equipo de la ciudad alemana se convirtió en el primero, para luego pasar a ser el más grande de Alemania y terminar siendo uno de los gigantes del fútbol europeo. En sus trece años en el club, el Bayern levantó cuatro ligas, cuatro Copas alemanas, una Recopa, una Intercontinental y tres Copas de Europa. Nada ni nadie pudo con el Bayern de Múnich del Kaiser y un puñado de enormes futbolistas. 

El mundo le conoció en Inglaterra 1966

En la temporada 1964/65, y tras cinco años en la cantera del club bávaro, el centrocampista alemán dio el salto al primer equipo de la mano del técnico yugoslavo Zlatko Cajkovski. Con tan sólo 19 años, Beckenbauer fue una de las piezas fundamentales del ascenso del club a la recién creada Bundesliga. En la siguiente temporada conquistó su primer gran título, la Copa Alemana, pero el gran premio fue ir a la Copa del Mundo de 1966. A pesar de sus 20 años, Beckenbauer no fue para foguearse en un gran campeonato. El ‘Kaiser’ fue pieza básica en el esquema del seleccionador alemán, Helmut Schön, marcando cuatro tantos y siendo elegido mejor joven del campeonato, además de estar en el once ideal del campeonato. No obstante, el ‘4’ no pudo ayudar a su selección a conquistar la Copa del Mundo, que cayó de lado de los locales tras el gol más polémico en la historia de los Mundiales.

Campeón en el Bayern y en la selección alemana

Rodeado de jugadores como Sepp Maier, Gerd Müller o Franz Roth, el Bayern alcanzó en su primer título europeo, la Recopa de Europa. Cajkovski decidió abandonar el club. Su sucesor fue Branko Zebec, quien encontró una nueva posición para ese centrocampista imparable: la de líbero. A partir de ahí nació un nuevo futbolista. Distinto a los demás, con la pose de un general sobre el campo. Siempre con la cabeza levantada, siempre sabiendo qué hacer en cada momento. No había nervios en ese chaval que apenas superaba la veintena. Su forma de jugar le valió el apelativo Der Kaiser (‘El Emperador’). Los títulos fueron cayendo al mismo ritmo que Beckenbauer y su Bayern copaban las portadas de los grandes diarios alemanes. Pero lo que realmente engrandeció la figura de Beckenbauer fue el Mundial de México 1970. Imborrable es su imagen en las semifinales ante Italia con el brazo en cabestrillo tras una dura entrada de Facchetti. El jugador alemán se negó a salir del campo a pesar de los tremendos dolores. Su gesta fue épica. El ‘Kaiser’, con un brazo menos, siguió jugando a un nivel increíble, aunque no le alcanzó para llevar a su selección a la final de la Copa del Mundo.

Tras los sinsabores de los Mundiales, Beckenbauer siguió conquistando títulos con el Bayern de Múnich, aunque siempre a nivel local. Una historia que cambiaría en 1974. Los alemanes, dirigidos por Udo Lattek, contaban con todos los grandes futbolistas germanos del momento: Seep Maier, Paul Breitner, Franz Roth, Uli Hoeness, Gerd Müller... La generación perfecta para conquistar de una vez por todas Europa. No encontró el Bayern oposición hasta la final, donde se topó con un rocoso Atlético de Madrid. El encuentro acabó con empate a cero en el tiempo reglamentario. En la prórroga, Luis Aragonés adelantó a los madrileños con un gol de falta. La Copa de Europa se le escapaba al Bayern, pero en el último minuto apareció Schwarzenbeck. El definitivo uno obligó a ambos equipos a jugar un partido de desempate dos días después. Las horas antes del segundo partido fueron muy diferentes en ambos equipos. Mientras el Atlético lo veía como una condena, el Bayern lo celebraba como una nueva oportunidad. El 4-0 final fue un reflejo claro de ambas sensaciones. ‘El Kaiser’ por fin tenía su primera Copa de Europa. Un éxito al que añadiría el más grande de carrera: el Mundial de 1974. Beckenabuer era el capitán de la Mannschaft en el Mundial de Alemania. No podía pedir más. Aunque había una selección que podía estropearlo todo: la Holanda de Cruyff. Veinte años después, Beckenbauer se veía como sus héroes del 54, quienes fueron capaces de derrotar a Hungría cuando nadie daba nada por ellos. La final ante Holanda fue en Múnich, su casa. No importó que Holanda golpeara primero con el gol de penalti de Cruyff. La fe alemana, la misma que guió al equipo en 1954, acabó dando el triunfo en la Copa del Mundo a esa generación. El ‘Kaiser’ levantó la copa delante de todos.

Jugar junto a Pelé, su otro gran sueño cumplido

Alcanzado el éxito a nivel de selecciones, Beckenbauer fue añadiendo Copas de Europa a su palmarés. En 1975 el Bayern derrotó en la final al Leeds inglés por 2-0 y un año después al Saint Etienne francés por 1-0. El 1977, tras haberlo ganado todo con el Bayern, el ‘Kaiser’ apostó por una nueva aventura: el New York Cosmos. Un club en el que Pelé apuraba su carrera. La decisión de irse a Estados Unidos le cerró la puertas de la selección, pero Beckenbauer veía cumplido así otros de sus grandes sueños: jugar junto a Pelé, un jugador que se convirtió en su ídolo tras el Mundial de Suecia de 1958. Por supuesto, el alemán siguió ganando títulos en la Gran Manzana. El primero de ellos nada más llegar, en 1977, junto al ‘10’. Los otros dos (1978-1980) los ganó ya sin Pelé. “Seguramente debo agradecer al éxito obtenido en el Mundial de 1974 la suerte de haber vivido, a partir de 1977, cuatro años como jugador en Nueva York. Un nuevo idioma, nuevos amigos y una forma diferente de ver la vida, me abrieron allí nuevos horizontes. Desde entonces sigo siendo un alemán, pero con la intención de ser un cosmopolita", afirmó el alemán en una entrevista previa a la Copa del Mundo de 2006, donde fue el presidente del Comité Organizador. Tras cuatro años en New York, el jugador alemán regresó a su país, para militar en el Hamburgo. Un periplo de dos años en el que le dio tiempo a sumar una nueva Bundesliga. A pesar de seguir a un nivel muy alto, el ‘Kaiser’ decidió volver al Cosmos para poner punto y final a su carrera en 1983.

Hizo historia en Italia 90'

Franz Becknebauer ha sido uno de los pocos grandes mitos que triunfó en los banquillos. Tan sólo un año después de colgar las botas las botas, el alemán se hizo con el cargo de República Federal Alemana. Tras llegar a la final de la Copa del Mundo en 1986 y las semifinales de la Eurocopa en 1988, el alemán llegó a la cima como técnico en Italia 1990. Su selección se proclamó campeona del mundo, dieciséis años después que él mismo levantara la última copa en Múnich. "Lo disfruté como jugador y lo he disfrutado como entrenador. Sin embargo, ser entrenador o seleccionador nacional en un mundial es para mí una de las tareas más difíciles que uno pueda imaginarse en el mundo del fútbol. Italia 1990 fue sin duda ese momento cumbre”, explicó Beckenbauer años después. Él y Mario Zagallo son los dos únicas personas que han ganando la Copa del Mundo como entrenador y jugador. Títulos a los que anadió una Bundesliga y una Copa de la UEFA con el Bayern.

Texto: Héctor García