Leyendas del Fútbol

El Profesor ZAGALLO.

Mito del fútbol brasileño y mundial. Ha participado en cuatro de los cinco títulos de Brasil en la Copa del Mundo. El primero en ganar el campeonato como jugador (Suecia 1958) y entrenador (México 1970). Le igualaría en 1990 otro gigante, Franz Beckenbauer. Zagallo es la unión entre el pasado y presente del fútbol brasileño. "Es un honor haber trabajado con él", destaca Ronaldo sobre El Profesor Zagallo.

  01/12/2016

Redacción: Héctor García

La camiseta ‘Seleção’ luce orgullosa sus cinco estrellas. Cada una de ellas representa los Mundiales ganados por la canarinha: Suecia 1958, Chile 1962, México 1970, Estados Unidos 1994 y Japón y Corea 2002. En cuatro de esas cinco estrellas está inscrito el nombre de Mario Lobo Zagallo, El Profesor. Ganó dos como jugador (Suecia 58 y Chile 62), uno como seleccionador (70) y otro como ayudante del seleccionador (94). Un icono del país y del fútbol mundial, gran protagonista de la competición más importante del mundo. Zagallo es uno de los pocos elegidos que ha conseguido ganar el Mundial como jugador y entrenador. Solo le acompaña en ese Olimpo otro gigante: Franz Beckenbauer (campeón como jugador en Alemania 1974 y como entrenador en Italia 1990).

De Zagallo tiene más presencia su recuerdo como un brillante entrenador. No obstante, antes que Profesor Zagallo fue jugador, y de los buenos. A inicios de los años 50 jugó como amateur con el Club de Fútbol América para firmar después por el entonces conocido como Clube de Regatas de Flamengo, donde brilló como extremo izquierdo. Zagallo era un futbolista bajito, de físico aparentemente frágil, pero lo compensaba con todas las habilidades de un extremo puro, repleto de una técnica exquisita. Virtudes a las que añadía un ejemplo de sacrifico: siempre era el primer hombre en bajar a defender si su equipo perdía el balón.

Su explosión como un futbolista brillante llegó en el Flamengo, donde hizo las delicias de todos los aficionados jugando en la banda. Los éxitos los cosechó en el Botafogo, ganando cinco títulos cariocos y alcanzados desde ahí su proyección a la selección, con la debutó el 4 de mayo de 1958, meses antes del campeonato mundial de Suecia. Finalizó su etapa en la canarinha el 7 de junio de 1964. En el país nórdico desembarcó un equipo único, con jugadores como Pelé, Garrincha , Didí, Vavá o Gilmar. Desconocidos para el público europeo (por entonces era imposible conocer lo que ocurría al otro lado del globo) todos ellos, junto a Zagallo, demostraron que en Brasil se había fraguado lentamente una generación única de jugadores taras el Maracanazo. A Zagallo nada le satisfacía tanto como subir al ataque, y sus incursiones desde el campo brasileño a menudo creaban mucho peligro en el área rival. Junto a Garrincha, él era la clave para permitir que Brasil rompiera el cerrojo de la defensa, y marcó el cuarto gol contra Suecia en la final, antes de habilitar a Pelé para que hiciese el quinto.

Para el Mundial de Chile de 1962 Zagallo había  mutado de extremo a delantero, papel que desempeñó a la perfección en el campeonato. Su gol durante el partido a vida o muerte contra México en la primera fase fue vital para llevar a  Brasil a cuartos de final, donde sus actuaciones fueron aún más decisivas, al tener que compensar la ausencia de Pelé por lesión. Su despedida como jugador llegó en 1964, pero en su cabeza ya rondaba la idea de convertirse en entrenador. Solo tardó dos años en hacerlo.

ZAGALLO ENTRENADOR

"Los jugadores lo apodaron 'el Profesor'. Su sola presencia en el banquillo es una muestra de solidez y muy tranquilizadora para los jugadores; una especie de nexo entre el pasado y el futuro". Son las palabras de Carlos Alberto Parreira, entrenador campeón del mundo con Brasil en 1994 y quien tuvo al Profesor como su ayudante. Zagallo hizo aún más grande su figura como entrenador. Un técnico adelantado a su tiempo, con un perfecto conocimiento del juego y los aspectos tácticos y técnicos de sus equipos. Su primer cargo como entrenador fue en el Botafogo, su antiguo club, donde ganó dos títulos cariocas y dos copas. En 1970 llegó al banquillo de la canarinha después de la dimisión de João Saldanha. Las crónicas de la época apuntan a que Saldanha decidió irse después de recibir presiones para convocar a una serie de jugadores. Zagallo fue una voz de consenso en medio del terremoto, un técnico que conocía por dentro lo que era la selección brasileña y, especialmente, a Pelé. Se conocieron en el Mundial de 1958, cuando Pelé solo era un niño de 18 años. Brasil, como en Suecia 1958, aterrizó en México con Pelé una pléyade de enormes jugadores, dotados de un talento excepcional.

“Es el mejor recuerdo de su etapa de entrenador", señala Zagallo siempre que le preguntan sobre ese título. Es fácil entender el porqué. Su equipo ganó los seis partidos que jugó, marcando 19 goles en total, pero por encima de todo sobresalió la enorme calidad de sus jugadores. Todos los expertos en fútbol suelen estar de acuerdo en que el triunfo de Brasil en esa Copa Mundial de la FIFA fue el más espectacular y el más merecido de todos. Criticado por algunos como un entrenador defensivo, Zagallo demostró una inteligencia táctica a la altura de pocos. Lejos de empeñarse en un esquema, el Profesor fue capaz de encajar en un mismo once a Jairzinho, Tostão, Gerson, Rivelino, Carlos Alberto y el incomparable Pelé, un grupo de estrellas individuales a las que Zagallo convirtió en un equipo. Venció así a todos los que dudaban de que Pelé y Tostão pudieran jugar juntos. Por si eso no fuera suficiente, la licencia para subir al ataque que concedió a los laterales Clodoaldo y Piazza fue un gran éxito. Era la primera vez que se empleaba en el fútbol una formación 5-3-2 que podía transformarse de forma impecable en un 3-5-2 y luego volver de nuevo al esquema original.

El sistema de Zagallo funcionó a las mil maravillas, dando libertad al genio individual dentro de una maquinaria bien engrasada. Todos los aspectos del juego brasileño eran eficaces y atractivos para el espectador, desde los regates y potentes disparos de Rivelino hasta las carreras explosivas de Jairzinho, desde las salidas de Gerson desde el centro del campo hasta la inspiración inigualable del propio 'O Rei'. La final contra Italia fue la máxima expresión de su magia venciando de manera brillante a Italia. Pelé abrió el marcador con un cabezazo demoledor, Gerson disparó tras cederle Jairzinho el balón, que a su vez marcó el tercero antes de que Carlos Alberto anotase el cuarto, con un Pelé decisivo en los últimos dos goles. De este modo, el 21 de junio de 1970, Zagallo se convirtió en el primer entrenador en ganar la Copa Mundial de la FIFA tras haber experimentado ese honor como jugador. En definitiva, la mejor Brasil de la historia. Una máquina perfectamente dirigida por Zagallo, quien pasó a ser el primer personaje de la historia en ganar la Copa del Mundo como jugador y entrenador.

Carlos Alberto, capitán de aquella selección mágica, destacó el papel relevante de su entrenador: "La Seleção de 1970, a la que yo considero la mejor de todos los tiempos, empezó a gestarse en 1969 con João Saldanha, que convocó a la base del FC Santos. Tras su nombramiento, Zagallo tuvo la inteligencia de no cuestionar lo ya hecho al tiempo que aportaba su toque personal, modificando especialmente el esquema táctico. Tras haber vuelto a poner orden en la Seleção, organizó una nueva fase de preparación de 10 encuentros, con un balance de 8 victorias, 2 empates, 26 goles a favor y sólo 5 en contra. La confianza había vuelto y el equipo había recuperado los automatismos. Fue fundamental en la conquista del título".

LOS TÍTULOS

Después de tocar el cielo en México siguió buscando más éxitos. Los cosechó con el Fluminense y el Flamengo, aunque no pudo repetir el triunfo con la selección en el Mundial de 1974. Acabó con un meritorio cuarto puesto. En ese momento el fútbol europeo andaba varios pasos por delante del suramericano y además presentó una selección renovadísima que solo conservaba al gran Rivelino.Su siguiente destino fue el golfo Pérsico, abriendo las puertas a un nuevo fútbol. En el banquillo kuwaití ganó la Copa del Golfo, a continuación entrenó en Arabia Saudí y posteriormente logró la clasificación para Italia 90 como entrenador de Emiratos Árabes Unidos.

Cuatro años más tarde, Zagallo estaba compartiendo de nuevo su experiencia en el máximo nivel, en esta ocasión como director técnico de la Seleção en la Copa Mundial de la FIFA EE UU 1994. Junto a su protegido y seleccionador nacional Carlos Alberto Parreira, Zagallo ayudó a que Brasil lograra otro título del mundo tras una dura final contra Italia. En 1995, Zagallo tomó el relevo de Parreira y se dispuso a preparar a la selección para un hipotético quinto triunfo en la Copa Mundial de la FIFA. Con el incondicional centrocampista Dunga como su capitán, y futbolistas del talento de Ronaldo, Rivaldo y Taffarel, Zagallo logró la victoria en la Copa América en 1997 con Brasil, que llegó a Francia como máxima favorita para ganar el torneo. Zagallo logró la victoria en la Copa América en 1997 con Brasil, que llegó a Francia como máxima favorita para ganar el torneo.Sin embargo, el sueño de Zagallo de repetir triunfo como entrenador se estampó en la final ante Francia, con una dura derrota por 3-0 en una final marcada por la misteriosa enfermedad contraída por Ronaldo horas antes del inicio del partido. La decisión de Zagallo de hacer jugar a Ronaldo a pesar de sus problemas de salud causó una enorme controversia en su país, ya que había tomado la decisión de dejar fuera de la lista al polémico, pero en plena forma, Romário, antes de que siquiera hubiese empezado el torneo. Tras superar las clásicas críticas desproporcionadas que recibió en Brasil y sufrir problemas serios de arritmia cardiaca, Zagallo demostró ser indestructible, y se podría decir de él que ya forma parte del decorado de la Auriverde. Eso pareció en noviembre de 2002, cuando fue elegido automáticamente para dirigir al equipo nacional en un amistoso contra la República de Corea, después de que Luiz Felipe Scolari abandonara su cargo de entrenador tras llevar a Brasil a su quinto título mundial.

"Fue uno de los mejores jugadores brasileños de su generación. Ha conquistado cuatro títulos mundiales y ha escrito una página dorada en la historia del fútbol brasileño. Es un honor haber trabajado con él", señala sobre el Profesor Ronaldo. Una estatua de bronce de Zagallo adorna ahora la entrada principal al estadio de Maracaná. Tras convertirse en un símbolo, Zagallo sigue teniendo voz en el fútbol brasileó, donde ejerce como una especie de gurú. "La tendencia actual en el fútbol moderno es primar el poderío físico en detrimento de la técnica, lo que permite a los entrenadores de los equipos más modestos suplir la diferencia de calidad con los equipos grandes, evitando que los jugadores de talento puedan expresarse con libertad en el campo. El músculo ha superado a la habilidad, lo que explica por qué las tradicionales potencias del fútbol europeo han tenido tantos problemas últimamente", señala. "Pero aquí en Brasil, todavía seguimos amando el mismo tipo de fútbol. Mi único sistema es fijar un plan de juego y a partir de ahí dejo a los jugadores completa libertad. Yo no soy un dictador. ¿Cómo podría estar sino con jugadores a los que no hace falta decirles con qué espíritu tienen que jugar al fútbol?", insiste. Y al Profesor, por supuesto, hay que escucharle. sumó 37 internacionalidades como jugador, cosechando 30 victorias y tan sólo 4 empates y 3 derrotas. También ha entrenado al equipo nacional en 154 ocasiones, con 110 victorias, 33 empates y sólo 11 derrotas, cifras espectaculares que sirven de muestra de logros legendarios de una de la grandes figuras del fútbol internacional.