Leyendas del Fútbol

César Luis MENOTTI, bandera de una idea.

Repasamos la figura de César Luis Menotti, el Flaco. Un entrenador que representó una revolución en Argentina, creando una corriente futbolística propia y seguida por miles de fieles. Menotti dejó también miles de frases para reflexionar sobre el fútbol. En su palmarés brilla de manera especial el Mundial de 1978.

  20/01/2017

Redacción: Héctor García

"Se puede perder un partido, pero lo que no se puede perder es la dignidad por jugar bien al futbol”. Es la idea de fútbol de César Luis Menotti, quien ha encontrado su sitio en la historia de un deporte marcado por los vencedores. El Flaco es un estadista del buen juego como modelo de vida. Bandera de una idea que a veces muchos quieren enterrar para poner como excusa los resultados. Argentina, sin ir más lejos, sigue dividida en esa dicotomía representadas por dos figuras casi míticas: Menotti el buen juego y Bilardo el otro fútbol.  "El fútbol es tan generoso que evitó que Bilardo se dedicara a la medicina", llegó a decir Menotti.

Sobre los jugadores Menotti reflexiona de la siguiente manera: "De un futbolista talentoso, trabajando, puedes hacer un atleta; de un atleta sólo se puede hacer un atleta mejor”. Menotti encajó como un pintor renacentista futbolista y fútbol en una misma idea. Sobre la táctica advierte que “es programática. Por lo tanto, todo lo que sea programático en el mundo de la acción, donde aparece lo inesperado, no tiene mucho sentido. Vos elaboras una táctica para tu día, pero te aparece algo imprevisto y a la mierda la táctica". Tener la mente abierta y estar sobre el césped 90 minutos pensando. Eso es lo más importante. "Se puede dejar de correr, o dejar de entrar en juego durante largos minutos; lo único que no se puede dejar de hacer es de pensar". También tiene su particular reflexión sobre los entrenadores y su desempeño: “"Hay una confusión de los entrenadores denominados ‘trabajadores’. ¿Qué significa trabajar para un técnico? ¿Estar dos horas en la cancha con un silbato dirigiendo el entrenamiento? Pues no, para mí los jugadores trabajan mejor o peor, no más o menos. El exceso de repeticiones, como pasa en la música, hace que los futbolistas terminen por confundirse y no entender el entrenamiento. Me sorprenden esos técnicos que llenan cuadernos de notas durante los partidos. Pagaría millones por leerlos. ¿Qué anotarán? La hora del dentista de la hija, qué programa de televisión deben ver durante la semana…. ¿Qué sé yo? No lo entiendo, la verdad".

"Un entrenador genera una idea, luego tiene que convencer de que esa idea es la que lo va a acompañar a buscar la eficacia, después tiene que encontrar en el jugador el compromiso de que cuando venga la adversidad no traicionemos la idea. Son las tres premisas que tiene un entrenador. Napoleón no era un táctico, sino un estratega. Si tenía que cambiar, cambiaba. Eso vale para el fútbol también"

Desde sus inicios en la estrategia, Menotti priorizó el fútbol de ataque por sobre las especulaciones del resultado. Y pese a reconocer que "todos juegan para ganar", siempre se sintió orgulloso de utilizar armas leales para conseguirlo. Sus equipos pregonaron el fútbol asociado, con jugadores de buen pie en el mediocampo y delanteros dotados técnicamente. Su principal aporte táctico representó, paradójicamente, lo más criticado: sus defensas utilizaron la trampa del fuera de juego como sistema, lo que le ha costado más de un dolor de cabeza. Sin embargo, el Flaco se niega a emparentar ese recurso con la trampa. "Siempre es mejor adelantarse y jugar al achique para recuperar la posesión del balón lo más adelante posible", se defiende. En cuanto al dibujo táctico, Menotti prefería utilizar cuatro defensores, un volante de contención y otros mediocampistas con soltura ofensiva para abastecer a sus delanteros

"El gol debe ser un pase a la red"

Así es César Luis Menotti, un oráculo para muchos entrenadores. Su palabra es dogma de fe para sus seguidores. De sus palabras se podría escribir una enciclopedia del fútbol. El fútbol visto como un arte para conseguir sensaciones inimaginables. Pero Menotti no solo propugnó y propugna alcanzar la belleza mediante el juego. También ganó títulos, el más importante. Fue campeón del mundo con Argentina en el Mundial de 1978. En su papel de profesor, conquistó también el Mundial Juvenil de la FIFA. Menotti representó una nueva línea en el fútbol argentino. Previo a su llegada al frente del conjunto nacional, Argentina se caracterizaba por cambiar sus entrenadores constantemente, mientras que muchos de sus jugadores se negaban a viajar para participar en los compromisos internacionales. Tras su nombramiento como seleccionador, no sólo se consiguieron títulos y prestigio internacional, sino que todos los entrenadores finalizaron sus contratos. Y actualmente, todos los futbolistas aguardan expectantes el honor de ser citados. “El gol debe ser un pase a la red”. Una frase que resume todo su ideario de juego.

"Siempre tuvo la frase justa para motivar a sus jugadores. Y siempre fue muy tranquilo. Lo vimos furioso una sola vez: antes del alargue en la final contra Holanda. Nos miró y nos dijo: 'Vean a su alrededor. Somos 80,000 contra once. ¿Lo vamos a perder?'. Fue el shock que necesitaba el equipo. Salimos convencidos y ganamos el título". Daniel Passarella, capitán argentino en 1978

Su máximo logro como entrenador consistió en llevar al seleccionado argentino a ganar su primera Copa Mundial de la FIFA en 1978. Y si bien la competencia se organizó en casa, Menotti contó con un acierto todavía recordado: convocó a Mario Kempes en lugar de un tal Diego Maradona, joven prometedor de Argentinos Juniors. Esa decisión desató una gran polémica, pero los hechos le darían la razón al Flaco: Kempes fue líder, figura y goleador del equipo campeón. Un año más tarde, Menotti conseguiría el primer Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA en Japón y allí sí, con Maradona como símbolo. "Recuerdo una práctica de la selección en que anduve bien. Era 1977, y Menotti me llamó aparte para hablarme especialmente a mí y decirme que posiblemente me iba a hacer debutar en un amistoso contra Hungría. Cada palabra del Flaco era un silencio dentro mío, sepulcral... Porque el Flaco era, ¡era Dios!", señala el Dios del fútbol, Maradona, sobre Menotti.

"Quien no sabe lo que busca nunca podrá encontrar nada"

Antes que entrenador fue futbolista, centrocampista, por supuesto, y con presencia en los grandes equipos argentinos. Comenzó su carrera en la corazón futbolístico de Argentina, Rosario Central. En 1960, y tras solo seis partidos con el equipo filial, debutó en la liga argentina un 3 de julio de 1960 ante Boca Juniors. Siguió cuatro temporadas más en Rosario, pasando a Racing en 1964. Allí solo estuvo un año, ya que fichó en la temporada siguiente por Boca Juniors, equipo con el ganó una liga en su primera temporada. Necesitado de nuevos conocimientos y experiencias, en 1967 apostó por irse a Estados Unidos para jugar en el equipo neoyorquino de The Generals. Luego el Santos en Brasil y finalmente Club Atlético Juventus de San Pablo, donde se retiró en 1970. 

Tras colgar las botas, Menotti se volcó a la carrera de entrenador. Y en 1973, con sólo dos años de experiencia, conseguiría el único título argentino en la historia del modesto Huracán. La institución oriunda de Parque Patricios presentó un equipo que pasó a la historia como uno de los más vistosos de la liga de ese país, gracias al inconfundible toque del Flaco y la presencia de jugadores como René Houseman, Miguel Brindisi y Carlos Babington. Menotti había enamorado a un país enamorado del fútbol. Se podía ganar jugando muy buen al fútbol. Eso hizo que, en 1974, tras la eliminación argentina en la Copa Mundial de la FIFA Alemania 1974, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) le ofreciera el cargo de seleccionador absoluto. El reto que afrontaba El Flaco era mayúsculo, ya que el horizonte estaba el Mundial de 1978 en suelo albiceleste. En la conformación del equipo, Menotti eligió a jugadores experimentados como Ubaldo Fillol, Daniel Passarella y Mario Kempes, quien ocupó con éxito el lugar del excluido Maradona. "Nuestro criterio de búsqueda estaba condicionado por la claridad que teníamos respecto a lo que estábamos buscando. Quien no sabe lo que busca nunca podrá encontrar nada", reflexionaría luego el entrenador.

"Nuestro criterio de búsqueda estaba condicionado por la claridad que teníamos respecto a lo que estábamos buscando. Quien no sabe lo que busca nunca podrá encontrar nada"

La Albiceleste se impuso a Hungría y Francia en primera fase, pero perdió ante Italia, lo que hizo que tuviera que dejar la capital para jugar los siguientes partidos en Rosario. Allí, el a la postre campeón derrotó a Polonia, igualó con Brasil y goleó a Perú, lo que le dio el pasaje a la final ante Holanda. Allí, el 25 de junio de aquel año, Menotti y los suyos levantaron la copa por primera vez al imponerse 3-1 en el alargue con tantos de Kempes (2) y Daniel Bertoni. La idolatría ya era propiedad del Flaco. "Cuando finalizó el partido, pocos saben que me fui a festejar con la gente al Obelisco. Le pedí al utillero que me disfrazara para que no me reconozcan, y me fui escondido en una camioneta. Era una promesa. Cuando llegué, no quedaba casi nadie, pero tuve mi festejo", confesaría después el entrenador.

"Cruyff era un enseñador que buscaba el crecimiento y la mejora del futbolista. Tenía una gran capacidad para que sus futbolistas fueran distintos. Él y Di Stéfano eran futbolistas parecidos, de toda la cancha. Pero Cruyff tuvo a Rinus Michels como formador y eso fue importante para él porque le ayudó a crecer de otra manera. El Flaco tenía un liderazgo especial dentro del campo de juego”

Un año más tarde, él mismo solicitaría entrenar al conjunto juvenil en Japón. "Tenerlo enfrente y escucharlo hablando de fútbol fue una experiencia increíble. Nos dijo que nos dirigía porque confiaba en nuestro potencial. Lo mejor que tenía el Flaco es que no le mentía al jugador, sino que ponía especial énfasis a las virtudes de cada uno. Cada futbolista salía a la cancha creyendo fervientemente en lo que debía hacer", resaltaba Gabriel Calderón, figura de aquel equipo. Aquel conjunto respetó claramente la idea de fútbol espectáculo que pregonaba Menotti y alcanzó resultados rápidamente. Con Maradona, Ramón Díaz y Calderón como abanderados, los Albicelestesobligaron a madrugar a todo un país que se deleitó con un torneo lleno de lujos. El 3-1 en la final ante la Unión Soviética rubricó uno de los recuerdos dorados del fútbol juvenil argentino. "Nunca me divertí tanto dentro de un campo de juego como con ese equipo. Eso fue producto del trabajo de Menotti", recordaría Maradona años más tarde. La Copa Mundial de la FIFA España 1982 fue un cierre opaco para la carrera del estratega al frente de los seleccionados argentinos. Con la base del conjunto campeón más la inclusión de Maradona, el equipo Albiceleste no fue capaz de superar la segunda ronda y volvió a casa tras ser derrotado por Brasil e Italia.

"Recuerdo una práctica de la selección en que anduve bien. Era 1977, y Menotti me llamó aparte para hablarme especialmente a mí y decirme que posiblemente me iba a hacer debutar en un amistoso contra Hungría. Cada palabra del Flaco era un silencio dentro mío, sepulcral... Porque el Flaco era, ¡era Dios!" Diego Maradona, debutó en la selección bajo el mando de Menotti

Entre los equipos que dirigió después destacan River Plate, Boca Juniors, Independiente de Avellaneda, Rosario Central, Peñarol de Montevideo, el Atlético de Madrid y el FC Barcelona. En el conjunto catalán consiguió los máximos logros posibles, nuevamente con Maradona como aliado, al campeonar en la Copa del Rey, la Copa de Liga y la Supercopa de España. También abrió la puerta para que llegara después Johan Cruyff. Después del FC Barcelona llegó a la selección de México. Con el Tri, en 1992, se clasificó para la segunda fase de eliminatorias y abandonó su cargo para trabajar como comentarista en varias cadenas de televisión. Tras un breve paso por el fútbol argentino y el italiano, donde condujo a la Sampdoria de Génova, Menotti se ha alejado de los campos de juego para dedicarse, ya tiempo completo, a los medios de comunicación. En 2002, presenció la Copa Mundial de la FIFA en Corea/Japón y comentó lo sucedido para la televisión mexicana, experiencia que repitió en la última Copa América disputada en julio de 2004 en Perú. En diciembre de 2004, Menotti decidió volver y asumió como entrenador del Club Atlético Independiente de Avellaneda, club en el que ya había atravesado dos ciclos como orientador táctico. Su estancia duró apenas unos meses. Volvió a la dirección técnica en 2007 en Tecos, pero tampoco pudo quedarse demasiado. Fue su última experiencia en los banquillos. Desde entonces Menotti pasó a ser un téórico, una voz más que autorizada con increíbles reflexiones. Los 'Menottistas' siguen y seguirán existiendo siempre.