Leyendas del Fútbol

BRIAN CLOUGH, diez años de la muerte de una leyenda del fútbol inglés.

“Yo no diría que era el mejor entrenador, pero siempre ocupé el primer puesto”. Arrogante, con un marcado punto de ironía y, por encima de todo, ganador. Brian Clough obró uno de los milagros más grandes en la historia del fútbol europeo: convertir al Nottingham Forest en doble campeón de Europa. El pasado 20 de septiembre se cumplieron 10 años de su muerte. Repasamos su figura.

  25/09/2014

FICHA:

  • Brian Howard Clough (Middlesbrough, Inglaterra, 21 de marzo de 1935- Derby, 20 de septiembre de 2004)

PALMARÉS:

  • Campeón de la Liga Inglesa con el Derby County (1972)
  • Campeón de la Liga Inglesa con el Nottingham Forest (1978)
  • Campeón de la Copa de la Liga con el Nottingham Forest (1978, 1979, 1989 y 1990)
  • Campeón de la Community Shield con el Nottingham Forest (1978)
  • Campeón de la Copa de Europa con el Nottingham Forest (1979 y 1980)
  • Campeón de la Supercopa de Europa con el Nottingham Forest (1980)

La ciudad de Nottingham se precia de tener dos grandes simbolos: Robin Hood y Brian Clough. Como no podía ser de otra manera, ambos, leyendas en la cultura británica (cada uno a su manera, eso sí) tienen su estatua en la ciudad. El pasado 20 de septiembre se cumplieron diez años de la muerte de Brian Clough, un entrenador diferente, irreverente en ocasiones, irónico en su mayoría, pero increíble cuando hacía su trabajo. Muchos dicen que fue el entrenador más grande que Inglaterra nunca ha tenido. Y es cierto, Clough se fue del fútbol sin poder dirigir a la selección inglesa. Sir Bobby Robson (del que prometo escribir pronto en esta sección), estando de seleccionador, llegó a sentenciar en su momento que Clough debía ser el elegido para su puesto, ya que así no habría discusión ninguna. Sin embargo, nunca se dieron las circunstancias para que Old Big ‘Ead, como le conocían, se sentara en el banquillo de los ‘pross’. También influyeron sus críticas a los directivos de la Federación.Estoy seguro de que los encargados de elegir al seleccionador inglés pensaron que si me daban el cargo, hubiera querido manejar el cotarro. Fueron perspicaces, porque es exactamente lo que hubiera hecho”, dijo el inglés.

Diez años después de su muerte, la figura de Clough, lejos de desvanecerse, se ha hecho enorme en la ciudad de Nottingham. En 2008, y gracias a la colaboración de la gente, su estatua se colocó en el centro de la ciudad. Hoy en día es uno de los principales destinos turísticos de esta ciudad donde el gris del cielo lo domina todo. Y allí también se le rindió un homenaje hace unos días.  En la memoria de todos quedan los días de gloria que el entrenador británico brindó a esta ciudad. Construyó un doble campeón de Europa de la nada. Fueron tres años de locura: el campeonato de Primera en el 78, la primera Copa de Europa en el 79 y el doble entorchado europeo en 1980. De repente, uno de los modestos de Inglaterra se había colocado en el mapa de Europa. Veinticuatro años después, la historia del Nottingham es otra. Ahora pelea en la Championship, tras pasar años muy oscuros, en los que llegó a estar incluso en la cuarta división. Ninguno equipo que ha sido campeón de Europa llegó tan abajo.

"Siempre ocupé el primer puesto"

Brian Clough fue el primero de todos. Entendió el fútbol desde otro punto de vista, sabiendo manejar a sus jugadores y a los medios de comunicación a su antojo. Todo con un único fin: ganar. Una figura en la que se tal vez se puede reflejar en la actualidad José Mourinho. Ambos, además, comparten un cierto punto egocéntrico. “Yo no diría que era el mejor entrenador, pero siempre ocupé el primer puesto”. ¿Les suena? Lo dijo Clough en una de sus miles polémicas ruedas de prensa. Mourinho, casi treinta años después, se presentó a sí mismo en el Chelsea como ‘The Special One’. En definitiva, dos tipos bastante parecidos, de esos que necesita el fútbol y los medios de comunicación.

Pero hay un antes del Brian Clough entrenador, su papel de delantero. El inglés tuvo una brillante carrera como ariete. “Era un goleador nato. Entre sus cualidades destacaba por un chut con la zurda muy potente, aunque también era hábil con los dos pies y voleaba muy bien. Pero sobretodo era un goleador, no le gustaba mucho bajar a recibir el balón o caer a las bandas, él quería estar en la posición de delantero centro finalizando. Sus estadísticas fueron increíbles. Nadie en todo el país ha llegado a 250 goles más rápido que él”, me comentó Jonathan Wilson, autor de la biografía de Brian Clough, ‘Nobody Ever Says Thank You’, en el reportaje que hicimos sobre el entrenador inglés hace unos meses en Magazine Fútbol Táctico. Estrella en el Middlesbrough (marcó 204 goles en 244 partidos) Clough no dudó en fichar por uno de sus grandes enemigos: el Sunderland. Lo entendió sencillamente como un paso más en su carrera, algo que también han acabado comprendiendo los aficionados del ‘Boro’ con el paso del tiempo. Por supuesto, Clough tiene allí otra estatua.

Pero su prometedora carrera se acabó de golpe en 1962, en un partido ante el Bury en el Boxing Day. El delantero del Sunderland se destrozó la rodilla tras chocar con el portero. Volvió a los terrenos de juego, aunque no su rodilla, imposibilitada por una rotura de ligamento. A sus 29 años, Clough anunció su adiós a los terrenos de juego. Una lesión que, golpes del destino, cambió su vida. El entonces manager del Sunderland, George Hardwick, le ofreció hacerse cargo de unos de los equipos de las categorías inferiores. Clough no lo dudó y aceptó al instante. Era la oportunidad de comenzar un nuevo camino, desde la banda, pero ligado al fútbol, el espacio donde mejor sabía moverse. Clough también aprovechó para sacarse el carné de entrenador, estrenándose como tal en el Hartlepools, un modesto club de la cuarta inglesa. Una aventura en la que se reencontró con Peter Taylor, su excompañero en el vestuario del Middlesbrough. Clough le convirtió en su ayudante y en la persona de máxima confianza. Tras varios años en el club, el carácter del entrenador inglés chocó con la directiva del club. Una constante que se repetiría a lo largo de toda su carrera.

Llevó al County a lo más alto

A los pocos meses acabó encontrando un nuevo equipo. Fue el Derby County, un club que llevaba viviendo diez años en la Segunda. El inglés sólo necesitó dos para subirlo a la First Division (entonces la Primera inglesa).  Luego llegó el éxito, construyendo un equipo sólido a espaldas de la directiva, que nunca supo de los movimientos de su entrenador para fichar a nuevos jugadores. Clough generó una grave deuda económica, que sí importó a los directivos, pero no a los aficionados del Derby, que vieron como su equipo levantó el título de Liga en la temporada 1971-1972. Un éxito que, por supuesto, también le ha valido una estatua en este rincón inglés.

Un año después llegó el estreno del inglés en la Copa de Europa, en la que llevó a los ingleses hasta las semifinales, donde cayeron en una eliminatoria llena de polémica ante la Juventus. Una eliminatoria que tensó las relaciones entre Italia e Inglaterra. Clough, muy molesto por el arbitraje, se negó a hablar ante los medios italianos. “No voy a hablar para esos bastardos tramposos”, al mismo tiempo que recordaba la supuesta falta de valor de los italianos en la Segunda Guerra Mundial. Una salida de tono que acabó con su etapa en el Derby.

44 días en el Leeds

A Brian Clough no le importó volver a empezar. Fichó por el Brighton & Hove Albion, de la Tercera inglesa. Aunque solo fue una etapa que duró unos meses. Sin esperárselo, el inglés recibió la llamada del Leeds United, un equipo al que odiaba por su estilo de juego y por su entrenador, Don Revie, quien pasó a ser seleccionador inglés. Ya siendo entrenador del Leeds, Clough siguió criticando a Don Revie, algo que molestó al núcleo duro del equipo, quien había tenido una gran amistad con su extrenador. El ambiente se hizo irrespirable, con la mayoría de los jugadores en contra. Solo le seguían John McGovern y John O'Hare, dos jugadores que había fichado. Pero fue una frase la que acabó con todo. “Hasta donde yo sé, podéis tirar todas esas medallas que habéis ganado estos años a la basura, ya que las ganasteis todas robando”, espetó el entrenador, atacando directamente a sus jugadores. La historia del Clough en el Leeds sólo duró 44 días, dejando en su última rueda de prensa una frase para el recuerdo: “Hoy es un día espantoso… para el Leeds United”. Por cierto, una historia que está contada de manera brillante en la película The Damned United, una de las mejores películas sobre fútbol que se han hecho. Aquí os dejo una de las mejores escenas de la película, donde descubre cómo era el inglés dentro del vestuario.

A mediados de 1975, pocas semanas después de haber salido de Leeds, Brian Clough sorprendió a la prensa aceptando la oferta del Nottingham Forest, entonces en la Segunda división. Era el club perfecto para su filosofía. Otro modesto al que poder moldear a su antojo. Aunque esta vez llegó más lejos que con el Derby. El entrenador inglés volvió a fichar a sus fieles para una nueva causa: John McGovern y a John O'Hare y al acabar la primera temporada recuperó a Peter Taylor, quien se había quedado entrenando en el Brighton & Hove Albion.

El Forest, de Segunda a dominar Europa

Así comenzó una historia increíble, tal vez la mayor gesta en la historia del fútbol mundial. Tras ascender el equipo y ganar Liga y Copa al año siguiente, Clough ganó la Copa de Europa con el Nottingham en la final ante el Malmö. Pero no fue una casualidad: el siguiente año Clough repitió la machada, derrotando por 1-0 al Hamburgo de Kevin Keegan en el Santiago Bernabéu.  

No fue hasta la temporada 1988-1989 cuando el Forest volvió a levantar un título. El equipo rozó el triplete, pero al final tuvo que conformarse con la Copa de la Liga, derrotando al Luton Twon en la final. Su adiós al equipo llegó en 1993, con problemas en el equipo (se vendieron varios jugadores importantes) y a nivel personal. El alcohol consumía poco a poco su cuerpo. “¿Caminar sobre el agua? Supongo que mucha gente estará diciendo que en vez de caminar sobre ella, debería haberla tomado más en mis bebidas. Tienen toda la razón”, fue su reflexión sobre su alcoholismo. En 2002, en plena lucha contra su adicción, sacó una autobiografía, Cloughie: Walking on water, en la que hablaba sobre su pasado como entrenador y sus problemas con el alcohol. En 2003, con 67 años, le fue diagnosticado cáncer en un hígado gravemente dañado tras tantos años de alcoholismo, de forma que le auguraron dos meses de vida si no se sometía a un trasplante, que se realizó poco más tarde. El trasplante fue exitoso, pero casi dos años después surgió un nuevo revés: un cáncer de estómago. Una pelea que finalmente no pudo vencer, falleciendo el 20 de septiembre de 2004 en el hospital de Derby. Su funeral se había previsto en la Catedral de Derby, pero se tuvo que cambiar pocas horas antes. La gente quería decirle adiós. Finalmente el funeral se celebró en el Pride Park Stadium, con más de 14.000 personas en las gradas del estadio. Fue la despedida a uno de las grandes leyendas del fútbol inglés y a un entrenador que obró uno de los mayores milagros en la historia del fútbol. 

Héctor García/ @Hektor83GS