Leyendas del Fútbol

BILARDO, y la victoria como el gran fin.

No hay ningún entrenador parecido a Carlos Salvador Bilardo. Campeón del mundo con Argentina y finalista en 1990. "Lo único que importa es ganar", es el principio sobre el que se asentó todo su trabajo en los banquillos. Quedan sus planteamientos tácticos y las supuestas malas artes para conseguir sus objetivos.

  09/02/2017

Redacción: Héctor García/

“Lo único que importa es ganar”. Es la frase sobre la que se asienta toda la carrera de Bilardo. El entrenador argentino llevó a la albiceleste a ganar el Mundial de 1986 y a la final de 1990 con una idea en las antípodas de Menotti. Ambos son el yin y el yang del fútbol argentino, que aún hoy duda de qué camino elegir: ¿Menottista o Bilardista? Imposible quedarse con uno, y más en un país donde debatir constantemente sobre algo mueve sus mecanismos. Bilardo era un entrenador distinto. Lo primero, por su profesión: médico. Algo que, según sus palabras, le ayudó en el desarrollo de su profesión: “Y para la vida. Cuando alguien está con problema, le digo “vení conmigo”. Lo llevo al hospital y no le digo nada. Y le pregunto “¿qué decís?”. Luego lo llevas al cementerio y caminamos, sin hablar, y le digo. “¿Y? Agradece que estás vivo, ésa es la realidad de la vida. ¿Sabés lo que es estar vivo y levantarte por las mañanas?”. Mamita… Sano, suelto y con trabajo… Suelto porque lo de la cárcel tiene que ser muy jodido…", reflexiona el 'Narigón' sobre su pasado y la vida. 

Con Bilardo el fútbol era una guerra. Importaba el fin, la victoria, sin preocuparle el camino recorrido para llegar a ella. Eso sí, siempre intentaba fuera lo más recto posible. Bilardo fue un entrenador con plantamientos tácticos sobresalientes y un arsenal de 'malas artes'. Maradona, en una entrevista en un programa de televisión, reveló a la luz pública una historia conocida en la penumbra de los vestuarios del Mundial de Italia 90 en el partido ante Brasil. El '10' contó que el masajista de Argentina dio de beber al defensa Branco, de Brasil, agua en la que se había disuelto un somnífero en el momento en que se interrumpió el juego en un partido del Mundial de Italia 90. Por supuesto, Bilardo lo niega: “Son cosas que se inventaban los jugadores, preguntadle. Hicimos cosas, como hicimos todos, pero había un programa por la noche que la tenía conmigo". Eludiendo el tema de manera brillante, porque también es un perfecto gestionador de medios, giró la conversación hacia ese programa de televisión dejando atrás el asunto de la botella: "Era los domingos por la noche. ¿Estudio Estadio? No me acuerdo. Los pibes me decían tenemos que grabarlo, pero luego por la noche me mataban. Yo tenía una cámara todo el partido en el banco”.

Pero no fue la única. Toto Juan Carlos Lorenzo, técnico del Boca Juniors, desveló que cuando fueron a disputar en Colombia la ida de la final de la Copa Libertadores frente al Deportivo Cali, hacía abrir en la mesa, delante de él, las botellas de gaseosa y agua que tomarían los jugadores en las comidas porque temía que Bilardo, entonces preparador del Cali, sobornara a los ayudantes de la cocina para que les pusieran "algo" en la bebida. En la noche previa al encuentro, cuando Boca hizo un entrenamiento a puerta cerrada para ensayar la táctica, Bilardo fue sorprendido por un reportero gráfico trepado una puerta del estadio. A la noche siguiente, el campo apareció encharcado en los sitios por los que se desplazaban los jugadores más técnicos del Boca. Y no había llovido. Algo que repitió más veces, ordenando inundar ciertos sectores del campo si consideraba, por ejemplo, que el rival remataba bien los saques de esquina.

También despertar a un jugador en la mitad de la noche para preguntarle a quién debía marcar al día siguiente o la de recomendar a las esposas que obligaran a sus maridos a hacer el amor acostados, debajo de ellas, para que no se desgastaran físicamente, formaban parte de su manual del entrenador que debía "estar en todo" porque, según explicaba, "el fútbol es para los vivos". Y en el fútbol tenía claro lo que quería: "Lo único que importa es ganar".

La carrrera de Bilardo

Como jugador destacó en Estudiantes de la Plata, equipo con el que ganó una Liga en 1967; tres Copas Libertadores de América en los años 1968, 1969 y 1970, la Copa Interamericana de 1969, además de una Copa Intercontinental de Clubes en 1968 y fue dos veces finalista de la Copa Intercontinental en 1969 y 1970. Bilardo se retiró como futbolista al finalizar la temporada de 1969/70 en Estudiantes de La Plata. De ahí saltó a los banquillos ejerciendo como segundo en Estudiantes al lado de Osvaldo Zubeldía, quien fuera su entrenador en la gloriosa época de Estudiantes. En 1971 asumió el cargo de director técnico logrando evitar un descenso que todos daban por seguro. Repitió la misma función en 1973 y en 1975 logró el subcampeonato Nacional, terminando invicto por detrás de River Plate. Cambió de país llegando a Colombia, entre los años 1976 y 1979, para hacerse cargo del Deportivo Cali. Allí consiguió el hito de clasificar por primera vez en la historia a un equipo colombiano a la final de la Copa Libertadores de América en 1978. La final la perdió ante Boca Juniors. Durante los años 1980 y 1981 dirigió la Selección de fútbol de Colombia de cara a la clasificación para la Copa Mundial de Fútbol de España de 1982. En el año 1982 volvió a Estudiantes de La Plata para ganar una la liga (Campeonato Metropolitano)  con un gran equipo y una forma de juego novedosa para la época. Un estilo que le catapultó a la selección argentina pocos meses después. En 1982, gracias a la gran campaña realizada con Estudiantes, se convirtió en el seleccionador del equipo nacional argentino.

El técnico, como señaló Jorge Valdano, llegó a la selección con muchos jugadores en su contra. Bilardo mantuvo una dura disputa con Fillol y Daniel Passarrela. "Él (Bilardo) siempre estaba muy agresivo con Passarella y conmigo, porque éramos del riñón de Menotti. Futbolísticamente no podía objetarnos, sin embargo, no aceptaba la relación con 'El Flaco'. A mí me hizo jugar todos los partidos y después me limpió. A Daniel, en cambio, lo llevó (al Mundial 86) y le dio una purguita que lo sacó del equipo. Y casi lo mata", denunció Fillol en una entrevita. Todos lo sabemos, pero nadie se anima a decirlo. Yo no tengo problema. ¿Dónde estuvo Passarella durante el Mundial de México? Internado con una diarrea infernal. ¡Preguntale a Daniel o a los que fueron a verlo! Le dieron algo para tomar. Elijo ser uno de esos pocos que lo cuentan", explicó el ex arquero de la selección.Una vez más, Bilardo salió a negarlo todo, afirmando que se contrató al "mejor infectólogo de México" para atender al Káiser. Al final las guerras internas pasaron a un segundo lugar porque Argentina ganó el Mundial con una versión estelar de Maradona. 

Para el Mundial de Italia 1990 se repitieron las mismas polémicas sobre qué jugadores debían ir al campeonato. El seleccionador expuso sus argumentos de forma brillante en esta entrevista con la televisión argentina a cincuenta días del inicio del Mundial. 

Fue un Mundial con el peor comienzo posible para la albiceleste, con una derrota ante la Camerún de Roger Milla. Sobrevivió ganando a la Unión Soviética 2-0 y empatando ante Rumanía, resultados que le valieron para meterse como la mejor tercera de grupo de la primera fase. La Argentina del Mundial de Italia fue una versión extremadamente rácana, pero ganadora a partir de los octavos de final, donde derrotó a Brasil por 1-0. En cuartos pasó por penaltis ante Yugoslavia, al igual que en semifinales ante Italia. En ambas tandas sobresalió la figura de Javier Goycochea. En la final ante Alemania, Bilardo apostó por lo mismo que en las anteriores rondas. Juego espeso, sin continuidad y si era posible llegar a otra tanda de penalti. Un error arbitral hizo que Alemania acabara ganando el partido con un tanto de penalti de Bremen. 

La imagen dada por Argentina en el Mundial, a pesar de llegar hasta la final hizo que Bilardo saliera de la selección. Intentó que frenara en su decisión el presidente de Argentina, Carlos Saúl Nemen, pero no lo consiguió. Volvió a los banquillos en la temporada 1992-93 con el Sevilla FC junto a Diego Maradona, equipo en el que ambos permanecieron sólo una temporada. En la temporada 1996-97 fue llamado con carácter urgente por la directiva del Sevilla FC a fin de mantener la permanencia del equipo en la Liga española de fútbol. Solo estuvo dos partidos. Acabó su carrera en los banquillos en los años 1999 y 2000 dirigiendo al seleccionado de Libia.

Intentonas políticas

Desde entonces Bilardo tuvo más peso como comentarista de televisión, función que compaginó con una aparicición en la política. No acabó como esperaba: "Gasté mucho plata, tengo el partido formado, pero hay que gastar mucha plata, los pasajes, las compañías, la gente que trabaja en todas las provincias; no se puede. Me habían llamado gente amiga de España por si quería tener una reunión con políticos de allá, con Javier Arenas… Yo no sabía que era del Sevilla. Pero no, si no tienes plata mejor dejarlo". También fue secretario de Deportes de la provincia de Buenos Aires, cargo que ocupó desde 2007 hasta 2008 y posteriormente secretario de Selecciones Nacionales de la AFA. Ahora ve y sigue analizando el fútbol desde los micrófonos, donde sentenció hace unos meses, tras la derrota de Argentina ante Brasil por 3-0, que él haría campeón del mundo a la albiceleste. Eso sí, con sus 'métodos': "El cómo la ganó es el lío, ahí es donde vamos presos… pero vale. ¿Vos te arriesgarías a ir detenido por ganar un partido de esto? Yo sí. Que me lleven detenido". Genio y figura.