Leyendas del Fútbol

Antonin penalti PANENKA.

¿Se puede resumir la carrera de un futbolista en un momento? Sí, en el caso de Antonin Panenka. El futbolista checó creó el penalti más bello de la historia. Una obra repetida desde su creación por miles de jugadores. Lo hizo en la final de la Eurocopa de 1976 ante Alemania, con Maier delante. Así fue la carrera de este artista.

  17/11/2016

Redacción: Héctor García/

Panenka. Una apellido que bautiza una acción. Brillante, sublime, original. También de locos. Es el penalti 'a lo Panenka'. Lo inventó el particular jugador checo, nada más y nada menos que en la final de la Eurocopa de 1976 ante Alemania. Ambas selecciones llegaron a la tanda de penaltis tras el 2-2 en los 120 minutos. Allí recogió el balón Panenka, con una idea clara en la cabeza. Delante estaba Sepp Maier, icónico portero alemán, temible para cualquier lanzador. Eso no laminó a Panenka, quien tenía en la cabeza lanzar de una manera particular. Sin embargo, no era la primera vez que Antonin se disponía a ejecutar el que pasaría a ser el penalti más conocido de la historia. Su locura o genialidad, depende de la óptica con la que se mira, tenía un trabajo de meses detrás. 

Cuando militaba en el Bohemians Panenka solía quedarse con su compañero Zdeněk Hruška -uno de los porteros del equipo- después de los entrenamientos para practicar los lanzamientos desde los once metros. Para hacerlo más interesante comenzaron apostar. Un día fue chocolate, para pasar después a la típicas cervezas. Panenka, harto de que Zdeněk le adivinara sus intenciones, ideó una forma nueva de lanzar los penaltis para no arruinarse invitado a su compañero y rival desde los once metros. Había observado que los porteros solían tirarse justo un instante antes del golpeo para tener tiempo de detener el lanzamiento, y pensó que si picaba el balón por el centro de la portería podría engañar a su oponente. Sencillo, sí, pero no se le había ocurrido a nadie antes, o al menos no estaba documentada esa manera de lanzar un penalti.

Empezó de menos a más. Primero en partidos amistosos, donde vio que su fórmula tenía éxito. Testado unas cuantas veces, consideró que estaba preparado para hacerlo en un partido oficial, así que lanzó con éxito dos penaltis en la liga y decidió que emplearía esa misma técnica si se presentaba la oportunidad durante el Campeonato Europeo de Fútbol. Y así fue. Picó el balón suavemente para dibujar una parábola perfecta cayendo el balón dentro de la portería de Maier acunado. “Lancé 30 penaltis de esta manera y sólo fallé una vez. Tuve éxito en un 99,9 %", dice en tono risueño sin desvelar el nombre del portero que le paró el penalti”, contaba Panenka a EFE en el treinta aniversario de su obra.Sobre Maier, Antonin reconoce que no se lo tomó muy bien, pero que en ningún caso pretendía humillarle. "Siempre que en una entrevista le preguntaban por mi gol, se lo tomaba un poco mal. Creo que yo soy una espina para él. Después vi que esta reacción era por culpa de lo que decían los periodistas occidentales. Decían que, Panenka, un don nadie, le había dejado en evidencia. Yo no le ridiculicé", clarifica.

"SI HUBIERA FALLADO AQUEL PENALTI NO ME HABRÍAN DEJADO SEGUIR EN EL FÚTBOL"

Panenka es consciente de que esos pocos segundos cambiaron para siempre su vida. ¿Qué sería de Antonin si no hubiera transformado ese penalti a Sepp Maier? "Supongo que hubiera acabado trabajando en una fábrica. Sería un buen operario", añadía en tono jocoso. “Si hubiera fallado aquel penalti, no me habrían dejado seguir en el fútbol. Incluso supe que el régimen comunista me habría acusado de deshonra a la patria. Y ahora sería tornero”, respondió en tono más serio en una entrevista con la revista Panenka, publicación que lleva su nombre por él. Pero él tenía claro que no lo iba a fallar. Se lo jugaba todo a la ruleta rusa. Un fallo le hubiera condenado para siempre. “No se me pasó por la cabeza fallar porque estaba convencido al mil por ciento. Después del partido, cuando la gente me preguntaba qué habría pasado si no hubiera marcado, dije que me hubiera metido a tornero, que es mi profesión de formación, porque no creo que hubiera podido continuar jugando al fútbol. Y luego me llegaron rumores de que si no hubiera acertado podría haberse interpretado como una deshonra al régimen y a la patria y podría haber padecido represalias más fuertes. Sobre las palabras de Pelé, no me considero ni loco ni genio. Mucha gente me comenta que soy conocido en todo el mundo por haber inventado un penalti pero bueno, también Thomas Alva Edison es famoso por haber inventado la bombilla”, añadía en esa entrevista.

No obstante, como le ocurre a todo gran artista, su carrera deportiva quedó marcada para siempre por ese penalti. Un cuadro que deja algo tapada la carrera de uno de los mejores jugadores checos de la historia. “Me siento prisionero de ese penalti”, resume en la entrevista con Panenka, aunque destaca que no está harto. “La gente sigue interesada por este penalti y eso me gusta. Veo muchos niños interesados y para mí es un orgullo que pase de generación en generación".Y es que antes y después de ese momento que se incrustó de lleno en la historia de este deporte hubo un buen futbolista. De los de antes, con un físico regañado con los canones actuales del futbolista, pero con una derecha por la que hoy en día se pagaría mucho dinero.

 

Panenka nació en Praga en 1948, se formó en las categorías de base de Bohemians, club de la capital checoslovaca. No le gustaba entrenar, pero su padre le obligaba a hacerlo. Un día su padre fue a verle en un entrenamiento con el Bohemians y no lo encontró sobre el césped. Acudió a casa y allí se encontró a Antonin, que no sabía que ese día había entrenamiento. La charla de su padre le cambió para siempre la perspectiva sobre los entrenamientos.

Llegó a profesional en ese equipo en 1967 y en el que permaneció hasta 1981, año en el que fichó por el Rapid de Viena, con el que ganó dos títulos de liga y una Copa de Austria. Con treinta y seis años, en su última temporada en el Rapid, jugó y perdió (3-1) la final de la Recopa de Europa de 1985 ante el Everton. Las dos temporadas siguientes las jugó en otro equipo austríaco: el VSE St.Pölten. Panenka aún tuvo cuerda para rato y compitió  en ligas de inferior categoría jugando para el Slovan de Viena (87/89),el ASV Hohenau (89/91) y el Kleinwiesendorf (91/93), club en el que se retiró. A pesar de su dilatada carrera a nivel de clubes, fueron sus actuaciones con la selección de la extinta Checoslovaquia (59 partidos y 17 goles) las que consiguieron que su nombre permanezca indeleble en la historia del fútbol. Solo conseguiría disputar un Mundial en 1982, pero acabó fracasando en un grupo con Francia, Inglaterra y Kuwait. Aún así, marcó los dos goles de Checoslovaquia en la competición. En 1980, participó en otra Eurocopa, y marcó un gol contra Grecia, quedando finalmente en el tercer puesto. Su gran éxito con la selección fue la Eurocopa de 1976, el triunfo de un equipo en el que casi nadie creía, pero que acabó ganando de la manera más brillante y atrevida.

'IMITADORES'

Muchos han sido los futbolistas que, después de esa noche de verano del 76, han imitado al mito checo. Algunos consiguieron engañar al guardameta, otros, sin embargo, se quedaron a las puertas de la gloria. Lo más importante, según su ideólogo, es convencer al portero que se quiere lanzar un penalti de manera convencional y después tocar suavemente el balón. Todo ello sin olvidar una cláusula innegociable: la práctica. "Uno no puede llegar al punto de los once metros y decir voy a tirar un penalti al estilo Panenka, porque fallará. Debe practicarlo, y mucho", subraya. De los ‘imitadores’, el que más le ha gustado es el de Zidane en la Copa del Mundo de 2006 ante Italia, y contra Buffon, otro portero a la altura del mítico Maier. Otro penalti 'a lo Panenka' que pasó a la historia fue el de Abreu en los cuartos de final del Mundial de 2010 ante Ghana. “El día previo surgió la coincidencia de que el entrenador nos hizo patear penaltis y en los tres los fallé. Ahí un compañero pasa a mi lado y me hace el comentario: ‘Locura, vamos arriba que mañana lo necesitamos en los penaltis’. Y uno por esa forma particular de sentir este deporte, le dije, “tranquilo, que mañana clasificamos con el sello de la casa”. Y dio esa casualidad de que me toca ese último penalti. Tabárez me había nominado para ser tercero y yo le pido ser el quinto, tenía un pálpito. Él aceptó la petición y el pálpito se hizo realidad”, contó el Loco en la entrevista con Magazine Fútbol Táctico. Curiosamente, el urugayo no lo descrubrió a través de su creador, sino de otro modo: “La primera vez que lo vi entrenar fue en la Coruña, a Djalminha. Nos quedábamos después del entrenamiento a tirar penaltis y él los tiraba así.  Ahí empecé a practicarlo, pero en el año 99 en México, en la última jornada de liga, Tecos contra León, si lo convertía quedaba como goleador del campeonato. En ese partido fue cuando me animé por primera vez por lanzar así y despunté con ese tiro”.

LOS MEJORES PENALTIS A LO PANENKA

Ahora los observa desde la distancia que dan sus 64 años. Decidió instalarse con una vida tranquila en su República Checa natal ejerciendo de Presidente de honor del Bohemians 1905. También ha realizado algunos actos de prensa y publicitarios, creándose una imagen icónica sobre su figura que ha llegado a todo el mundo. Arovecha su jubilación para practicar fútbol, tenis y ping pong, mientras no pierde de vista el mundo empresarial, donde siempre se ha sentido cómodo. Del fútbol actual considera que los jugadores están "más preparados físicamente", aunque echa de menos el "buen manejo de balón" de los futbolistas de antaño. No sabemos lo que pasará por su cabeza cuando vea algunos penaltis 'a lo Panenka' que acaban en las manos de los porteros. Es un todo o nada. Panenka ganó para siempre.