Leyendas del Fútbol

Adiós a ALFREDO DI STÉFANO, 'El primero de los más grandes'.

Alfredo Di Stéfano siempre habló de la pelota como la vieja. Era su compañera inseparable, a la que siempre agradeció haberla descubierto en su barrio de Buenos Aires. ‘Gracias, vieja’ es uno de los títulos que repasan la vida del hispano-argentino. En la memoria de todos deja recuerdos imborrables, especialmente en el Real Madrid, un club al que unió para siempre su leyenda. Di Stéfano fue el comienzo del mejor club del siglo XX, gracias a las cinco Copas de Europa, entre otros títulos. Situado entre los cinco grandes del fútbol (junto a Pelé, Cruyff, Maradona y Beckenbauer) Di Stéfano fue el primero de todos, el mejor para Pelé. “La gente discute si Pelé o Maradona. Di Stéfano es para mí el mejor, era mucho más completo. Maradona es un gran jugador pero no pateaba bien con la derecha y no hacía gol de cabeza. El único gol de cabeza importante que marcó fue con la mano". Di Stéfano fue la corona del Real Madrid, el jugador franquicia. Un ‘Galáctico’ que apadrinó ‘galácticos’ como presidente de honor del club de Chamartín. Solo queda decir… ‘Gracias, viejo’. Descanse en paz.

  04/07/2014

FICHA:

  • Alfredo Di Stéfano ((Buenos Aires, Argentina, 4 de julio de 1926- Madrid, 7 de julio de 2014)

EQUIPOS:

  • River Plate (Argentina), Millonario (Colombia), Real Madrid (España), Espanyol (España)

Intenacional con Argentina y España

PALMARÉS:

  • Campeón de Liga con River Plate: 1945 y 1947
  • Campeón de Liga con Millonarios: 1949, 1951 y 1952
  • Campeón de Copa con Millonarios: 1953
  • Campeón de Liga con el Real Madrid: 1954, 1955, 1957, 1958, 1961, 1962, 1963 y 1964
  • Campeón de Copa: 1962
  • Campeón de la Copa de Europa copn el Real Madrid: 1956, 1957, 1958, 1959 y 1960
  • Campeón de la Copa Intercontinental con el Real Madrid: 1960
  • Campeón de la Copa América con Argentina: 1947

“Ningún jugador es tan bueno como todos juntos”. Una frase que resume cien por cien lo que era Alfredo Di Stéfano sobre el césped. El hispano-argentino jugó de todo, un futbolista total, capaz de recoger el balón en su defensa, subirlo al medio del campo y rematar él mismo la jugada que había comenzado cien metros atrás. No cabe duda de que Alfredo Di Stéfano es uno de los cinco grandes. El mejor para Pelé: “La gente discute si Pelé o Maradona. Di Stéfano es para mí el mejor, era mucho más completo. Maradona es un gran jugador pero no pateaba bien con la derecha y no hacía gol de cabeza. El único gol de cabeza importante que marcó fue con la mano".

"Socorro, socorro, que viene la Saeta..."

Alfredo Di Stéfano nació un frío invierno en el barrio de Barracas en Buenos Aires, en una familia de origen italiano por parte de su padre, y mitad irlandesa, mitad francesa por parte de madre. De esa mezcla salió un chico avispado, con suficientes recursos para vivir en la Argentina de la época. Con tan sólo 19 años debutó en River Plate, equipo con el acabó conquistando la liga esa misma temporada. En sus años en River, al margen de ganar títulos, Di Stéfano fue bautizado como ‘La Saeta Rubia’, un apodo que le acompañaría el resto de su carrera. ¿El motivo? Su endiablada velocidad, que incluso fue motivo de cantico por la afición de los ‘millonarios’: “Socorro, socorro, que viene la Saeta Rubia con su propulsión a chorro...".

Tras debutar con River, el argentino fue cedido un año a Huracán, donde explotó su gran fútbol. Marcó 10 goles en 25 partidos. Huracán intentó quedarse con él en propiedad, pero River se desmarcó pidiendo una millonada, una cifra imposible para un club modesto. Retornó a equipo capitalino, con el que sumó un nuevo título de Liga y se consagró máximo goleador del campeonato: 27 tantos en 30 partidos. Su éxito le llevó a la selección argentina, siendo pieza clave del equipo en la Copa América de 1947. La albiceleste acabó conquistando el título con la ayuda de los seis goles de la ‘Saeta Rubia’ en seis partidos.

En 1948 siguió ganando títulos con River, esta vez la Copa de Campeones de Sudamérica, precursora de la actual Copa Libertadores. Sin embargo, todo cambió un año después. La huelga de futbolistas en Argentina lo llevo del club de los ‘millonarios’ al Millonarios de Bogotá, en Colombia, refugio de los mejores jugadores argentinos del momento. Fueron cuatro años magníficos en un equipo bautizado por la prensa como el ‘Ballet azul’, en referencia a los colores de su camiseta. Ganó dos ligas y fue máximo goleador del campeonato en dos ocasiones. En 1952 el gran éxito del club colombiano le valió para ser invitado en el torneo internacional del Real Madrid, que celebraba sus cincuenta años de historia. Allí fue conocido por Santiago Bernabéu, quien tuvo claro desde ese momento que tenía que fichar a ese futbolista de cabello rubio y omnipresente en el campo. A pesar de los deseos del presidente del club blanco, su fichaje por el Real Madrid más complicado de lo esperado.

Madrid y Barcelona se pelean por él

Resulta que al interés del equipo blanco se unió el del FC Barcelona. Ambos dibujaron su estratagema particular para el fichaje del argentino, quien se encontraba por entonces en un limbo federativo, ya que a pesar de jugar en Millonarios, sus derechos aún seguían perteneciendo a River Plate. El Barcelona negoció primero con los argentinos, llegando incluso a pagar la mitad de lo que pedía por Di Stéfano. No obstante, había que llegar a un acuerdo también con la otra parte, Millonarios, que pidió 27.000 dólares por su fichaje, algo a lo que se negó en rotundo el Barça, pero el Madrid. La situación se complicó todavía más, ya que ni Madrid ni Barcelona tenían al cien por cien los derechos del jugador. Ante esta situación, la FIFA tuvo que intervenir, situando como mediador a Armando Muñoz Calero, ex-presidente de la Federación Española de Fútbol y que tanto había hecho para que Kubala jugase en el Barcelona. Calero tomó una decisión salomónica: Di Stéfano jugaría en el Real Madrid las temporadas 1953-54 y 1955-56, y en el Barcelona las 1954-55 y 1956-57, tras esto, ambos equipos deberían ponerse de acuerdo en decidir el futuro del jugador.

Barcelona y Madrid acataron la decisión e incluso el argentino llegó a jugar con la camiseta del azulgrana algunos partidos, junto a su amigo Kubala. Pero la situación era insostenible. Uno de los dos tenía que ceder, y lo hizo el Barcelona, que manifestó que era un club demasiado importante como para compartir un jugador con su rival. De este modo, el definitivo traspado de Di Stéfano al Madrid se hizo efectivo un 25 de octubre de 1953, justo en las horas previas a un Real Madrid-Barcelona en el Santiago Bernabéu. A partir de ahí comenzó a cambiar la historia del equipo blanco, quien ganó ese partido 5-0 con dos goles de Di Stéfano.

Marcó en las cinco Copas de Europa

En los años siguientes llegó las cascada de títulos del Real Madrid, que hasta ese momento había ganando dos Ligas, nueve Copas y una Supercopa de España. Con Di Stéfano cambió todo, especialmente en la Copa de Europa. El club de Chamartín completó una hegemonía única hasta ahora, con cinco títulos seguidos, desde 1956 hasta 1960. En todos ellos el argentino fue clave. En la primera, contra el Stade de Reims francés, hizo el primer gol del 4-3 definitivo. Un año después, en la final contra la Fiorentina, marcó el segundo tanto del 2-0. En la tercera, ante AC Milan, hizo el primer tanto de los blancos en la victoria por 3-2. Repitió en la cuarta ante Stade de Reims, cerrando el marcador con el definitivo 2-0, y en la última ante el Eintraicht de Frankfurt alemán, en la mejor final de la historia, donde hizo doblete en la victoria por 7-3. Los goles de Di Stéfano con el Madrid (307 en partidos oficiales) también ayudaron a que el club blanco ganara ocho de las diez ligas en las que jugó, además de una Copa Intercontinental.

Entre medias, el argentino se convirtió en una icono de una España que vivía en blanco y negro tras la dura Guerra Civil. Llegó a protagonizarse a sí mismo en la película ‘La Saeta Rubia’ grabada en 1956, además de ser imagen de algunos marcas publicitarias, como la de una marca de pantys. Uno de los capítulos más duros de su vida fue en 1963, en Caracas, donde el Madrid fue a disputar la Pequeña Copa del Mundo de clubes. Allí fue secuestrado por miembros del Frente de Liberación Nacional de Venezuela. Dos supuestos policías se presentaron en el hotel del Real Madrid e invitaron a Alfredo a acompañarlos a la comisaría acusándole de tráfico de drogas. En el coche le confirmaron: "Esto es un secuestro. No le va a pasar nada. Somos revolucionarios que no estamos de acuerdo con el régimen de nuestro país. Le soltaremos enseguida". A los dos días le dejaron en libertad. A pesar del tremendo susto, Di Stéfano siguió jugando, obligado en gran parte por Santiago Bernabéu. Para entonces, la relación entre ambos ya no era tan cordial como antes. Hablamos de dos tipos recios, con un carácter en ocasiones demasiado malhumorado. Nunca ninguno se doblegó ante el otro.

De entrenador a embajador de los 'Galácticos'

En 1965 el argentino acabó saliendo del club. Su destino fue el Espanyol de Barcelona. Jugó apenas dos temporadas más, lejos de su mejor nivel. Su despedida del fútbol fue en un encuentro entre el Real Madrid y el Celtic escocés el 7 de junio de 1967 en el Santiago Bernabéu. En el minuto 13 de partido, el argentino se quitó la cinta de capitán para dársela a Ramón Grosso. Era el adiós de la ‘Saeta Rubia’ al fútbol. Un jugador que cambió todos los parámetros tácticos de la época. Jugaba de delantero, pero aparecía en todas partes. Era un futbolista total, querido por todos y también reclamado por todos, como Diego Armando Maradona, quien afirmó hace unos años que “Di Stéfano es argentino”. Hoy en día, la historia del Real Madrid no se entiende sin él. Sólo basta con pasear por el museo del equipo. 

Pero Di Stéfano no fue sólo jugador. También probó en los banquillos, donde dirigió al Elche, Boca Juniors, Valencia, Real Madrid, Sporting de Lisboa, Rayo Vallecano, Castellón y River Plate. Ganó una Liga con River y otra con Boca, además de la Recopa de Europa con el Valencia. También entrenó al Real Madrid, pero sin fortuna: su único título fue una Supercopa de España. Tras el fútbol, Di Stéfano fue nombrado en el año 2000 presidente de honor del Real Madrid, un cargo desde el que ha vivido en primera persona la llegada de todos los ‘Galácticos’. Ahora su frágil salud lo tiene alejado de la ‘vieja’, como así llama a la pelota. A la que tiene un respeto casi reverencial. “El balón está hecho de cuero, el cuero viene de la vaca, la vaca come pasto, así que hay que echar el balón al pasto”, es una de sus grandes frases. 

No jugó ningún Mundial

Una parte del mérito de Di Stéfano es que ha construido su leyenda sin jugar ningún Mundial. El destino, claramente, quiso que nunca lo jugara, ni con España ni Argentina. En 1950 la albiceleste se negó a jugar el Mundial de Brasil por disconformidades con la Confederación Brasileña de Fútbol y en 1954 Argentina no logró clasificarse, al igual que le ocurrió con España, con la que se nacionalizó en 1956. La ‘Saeta’ tuvo que ver el Mundial desde la televisión. Sí acudió a Chile 1962 con España, pero no pudo disputar ni un solo minuto por una lesión que arrastraba desde un mes antes. De este modo, el argentino se fue del fútbol sin poder jugar en la fiesta del fútbol mundial. 

LUTO EN EL FÚTBOL MUNDIAL POR LA MUERTE DE DI STÉFANO

Texto: Héctor García