Final Mundial 1978: Argentina 3-1 Holanda

La selección argentina de César Luis Menotti se proclamaría campeona del mundo tras derrotar a una Holanda que repetía final por segunda vez consecutiva.

  28/05/2019

Estadio Monumental de River Plate. 25 junio de 1978. 71.500 espectadores.

ALINEACIONES:

HOLANDA: Jongbloed; Jansen, (Suurbier 72’), Brandts, Krol, Poortvliet; Willy Van de Kerkhof, Neeskens, Haan; René Van de Kerkhof, Rep (Nanninga 59’), Rensenbrink. Entrenador: Ernst Happel.

ARGENTINA: Fillol, Olguín, Galván, Passarella, Tarantini; Ardiles, (Larrosa 66’) Gallego, Kempes; Bertoni, Luque, Ortiz (Houseman 75’). Entrenador: César Luis Menotti.

ÁRBITRO: Sergio Gonella (Italia)

CRÓNICA:

1º TIEMPO

6’. Libre indirecto lateral sacado por Haan que remata de cabeza libre de marca Rensenbrink rozando el palo derecho de la portería de Fillol.

15’. Tiro libre directo que realiza Passarella, sorteando la barrera con tiro raso que para con apuros Jongbloed.

19’. Internada de Bertoni por el flanco derecho, centro sobre Luque con el portero neerlandés fuera de su marco y el delantero argentino no logra impactar el balón hacia la portería.

20’. Tiro libre directo que realiza Mario Kempes desde la frontal del área que sale desviado a la derecha del marco de Jongbloed.

25’. Centro de Olguín desde el flanco derecho y llegada sorpresiva desde atrás de Passarella que remata de zurda por encima del larguero de la portería neerlandesa.

27’. Incursión por el flanco derecho de René Van de Kerkhof, centro que llega al área, el balón suelto ante la pasividad de la defensa argentina y Rep remata, desviando a córner Fillol.

30’. Error de la defensa neerlandesa, Bertoni recibe el balón de un jugador adversario y rompe la línea defensiva desde los tres cuartos de campo rival y llega ante la portería de Jongbloed finalizando la acción con tiro cruzado que sale fuera.

35’. Saque de esquina argentino, remate muy forzado de Passarella que sorprende a Jongbloed, quien manda el balón nuevamente a córner con apuros.

37’. GOL DE KEMPES. Combinación entre Ardiles, Luque y Kempes quien se interna en el área y remata en posición forzada, batiendo de tiro raso a un Jongbloed que no logra tapar, quedando a media salida.

42’. Tiro libre indirecto a favor de Argentina, envío al área desde tres cuartos del campo holandés y remate sorpresivo llegando desde atrás de Passarella, quedando el balón en las manos de Jongbloed.

44’. Centro de Willy Van de Kerkhof pase de cabeza en el segundo palo de Neeskens y entrando desde atrás Resenbrink culmina un remate de cabeza que saca con muchos apuros Fillol.

2º TIEMPO

48’. Penetración por la banda derecha de René Van de Kerkhof que termina con un tiro cruzado desde la frontal del área por parte de Ari Haan que desvía a córner Ubaldo Fillol.

52’. Luke supera la última línea de defensa neerlandesa pero su penetración la desbarata el arquero Jongbloed con los pies.

54’. Tiro lejano espectacular de Ari Haan que sorprende a Fillol, quien logra atrapar en dos tiempos ante el acoso inmediato de René Van de Kerkhof.

57’. Bertoni penetra, desborda a la defensa neerlandesa por la banda derecha y deja solo a Luque ante el portero rival pero no acierta a dirigir el balón correctamente hacia la portería.

67’. Tiro desviado desde la frontal del área por parte de Mario Kempes que sale por la izquierda de la portería de Jongbloed.

73’. Robo de Neeskens que rompe la última línea defensiva argentina y es derribado por Passarella.

81’. GOL DE NANINGA. Centro lateral de René Van de Kerkhof y remate de cabeza de Nanninga empatando el partido en un momento crítico.

90’. Centro desde posiciones alejadas sobre el área argentina, despiste defensivo y Rensenbrink remata al palo derecho de la portería de Fillol.

TIEMPO EXTRA

93’. Centro al segundo palo de Suurbier, Nanninga se impone a la defensa y al portero, pero no logra dirigir el remate hacia la portería.

98’. Contragolpe de Kempes partiendo de su propio campo que logra culminar hasta tres cuartos de campo rival donde es derribado por Poortvliet. El tiro libre directo lo realiza Passarella de tiro raso que no logra sorprender a Jongbloed.

102’. Passarella logra robar en el centro del campo anticipándose al jugador holandés y en pase en profundidad deja solo a Houseman quien en desmarque de ruptura se impone a la defensa neerlandesa y en mano a mano con Jongbloed no logra romper la paridad en el marcador.

104’. GOL DE KEMPES. Kempes parte desde la frontal del área, rompe la defensa holandesa y se topa con Jongbloed quien logra rechazar el esférico, el balón le beneficia a Kempes quien se rehace y logra orientarse hacia la portería para impactar el balón y lograr el gol que adelantaba a Argentina en un momento crítico del partido.

111’. Cabalgada de Houseman por el flanco derecho desbordando a Poorvliet para acabar finalizando la acción de tiro cruzado que se va al lateral de la red del palo izquierdo de la meta de Jongbloed.

112’. Despeje de la defensa argentina y Luque rompe la última línea holandesa para plantarse en un uno contra uno con Jongbloed que desvía a córner.

114’. GOL DE BERTONI. Kempes rompe desde la frontal y en combinación con Bertoni desequilibran la defensa, siendo Bertoni finalmente quien bate a Jongbloed.

Menotti lleva a la albiceleste a conseguir el título mundial

Partido tenso, con ritmo vivo y juego alterno entre una Argentina que buscó dominar desde el control del juego y una Holanda que trató de contener los ataques argentinos desde una posición replegada para sorprender con rápidas salidas al contraataque. Ambos equipos desarrollando un juego lleno de nerviosismo y alejado de los principios fundamentales que los caracterizan, mostraron un fútbol con muchos errores producto de la tensión y de la velocidad del juego, tratando de sorprender con verticalidad ofensiva y cerrando espacios con velocidad, haciendo uso de la fuerza de intervención, que por momentos se salió de los preceptos reglamentarios. Argentina llevó el peso del juego, dominando en combinaciones y conducción desde el medio del campo, con un Ardiles muy participativo tratando de llevar la manija del equipo y un Passarella que sorprendió con sus incorporaciones al ataque. Juego preferentemente desarrollado por el flanco derecho del ataque argentino en el que Olguín y Haan mantuvieron un duro duelo y llegadas poco claras que no certificaron la capacidad ofensiva de ambos conjuntos.

Holanda nadó y guardó la ropa en un principio para ir soltándose a medida que pasaban los minutos, mostrando peligrosidad en las acciones directas y utilizando pocos efectivos en la gestación de las acciones ofensivas. Duelos muy significativos a nivel defensivo, con dominio de la defensa sobre espacios, emparejando a jugadores con misiones tácticas similares. Tras el gol de Kempes, en un momento psicológicamente importante del partido, Holanda tomó las riendas y buscó con ahínco la portería de Fillol.

Un primer tiempo igualado, con un juego contagiado por la intensa emotividad de la grada y con ambiente de final jugada a no hacer prisioneros. Ari Haan y René Van de Kerkhof fueron los jugadores más incisivos en el bando holandés, Ardiles y Passarella, con el aporte solidario de Gallego y las subidas sorpresivas de Olguín fueron los baluartes ofensivos de una Argentina muy compacta en defensa, pero desorganizada ofensivamente.

En la segunda parte Holanda reacciona desde el inicio, tomando el control de la pelota y obligando a Argentina a asumir posiciones más reactivas. El juego sigue siendo vertical y directo, tratando de sorprender a las espaldas de la línea defensiva argentina y además se fuerzan las acciones por las bandas buscando sacar el máximo partido al espacio disponible. Mayor participación ofensiva de la línea de mediocampistas, con especial relevancia de Neeskens y Haan. La entrada de Nanninga ofrece más y mejores alternativas en el juego directo, logrando el empate gracias al juego amplio por bandas y al dominio aéreo del jugador neerlandés. En las acciones iniciadas desde la defensa, Krol toma el mando en la gestión de la jugada, asumiendo posiciones avanzadas que facilitan la circulación del balón y la superioridad posicional en las zonas de creación.

Argentina busca sacarse de encima la presión y la insistencia ofensiva holandesa defendiendo cerca de su área y tratando de sorprender con acciones de contragolpe a base de envíos largos, principalmente hacia la banda derecha en la que Bertoni busca desequilibrar a la defensa neerlandesa, manteniendo un duelo cara a cara con Poortvliet.

Los minutos finales del segundo tiempo son tremendamente dramáticos para la defensa argentina dado que, tras el empate de Nanninga se produce un intento de reacción argentino pero en la última jugada del partido Resenbrink se encuentra con un jugador inesperado que impide que Holanda acabe proclamándose campeona del mundo, el palo derecho de la meta de Ubaldo Fillol tuvo un protagonismo determinante que provocó que la final se alargase por treinta minutos más, incrementando todavía más la tensión, la emotividad y la épica de una final jugada bajo un manto de sensibilidad nunca antes conocido.

Holanda mantiene un dominio territorial en el primer tiempo de la prórroga, pero es Argentina quien logra manifestar las acciones ofensivas más relevantes. Con dos extremos muy abiertos, Bertoni en la izquierda y Houseman en la derecha, posibilitan mucho espacio en el centro para que Luque y sobre todo Kempes puedan moverse con más libertad. El problema argentino es que parten de posiciones muy retrasadas que les limitan las posibilidades de contraataque. Holanda manifiesta un dominio infructuoso con gran protagonismo de Willy Van de Kerkhof en el centro del campo, pero el partido se rompe en un momento psicológico trascendente cuando a falta de un minuto para el final del primer tiempo Kempes logra batir al equipo neerlandés y provoca el delirio en el estadio.

El segundo tiempo de la prórroga fue corazón y lucha a partes iguales, con un fútbol rudimentario de envíos largos y una defensa numantina del equipo argentino. Holanda buscó constantemente impactar sobre la defensa argentina con centros sobre Nanninga y el aporte de los jugadores que se volcaron sobre el área de Fillol. Argentina se dedicó a despejar los envíos y a dejar descolgados a efectivos suficientes para reorganizar el contraataque. Luque y Kempes tras acciones de despeje se fajaron en la recuperación de la pelota para el contragolpe con Houseman y Bertoni abiertos para provocar el quebranto defensivo holandés. El tercer gol argentino rompió el dique de las emociones del estadio y bloqueó más si cabe las intenciones primitivas de un ataque holandés que no supo encajar el gol de Kempes al finalizar el primer tiempo del alargue.

Gonella pitaría el final y el estadio estallaría en un grito de campeón mientras era cuestión de tiempo que se produjese el abrazo del alma. Un país convulso, una sociedad rota, reprimida y doliente pudo gritar ¡Argentina Campeón! y sentirse por fin campeones del mundo. Mientras las madres, hoy abuelas, de Plaza de Mayo sostenían su lucha de esperanza, como tantos otros.

ANÁLISIS

ESTRUCTURA DEFENSIVA:

FORMACION: 1-4-3-3

TIPO DE DEFENSA: Zona 

POSICIONAMIENTO: Plegado tendente a Replegado

OBJETIVO DEFENSIVO: Robar el balón en espacios plegados y en caso contrario ceder terreno hasta posiciones defensivas replegadas

DESARROLLO:

En el juego defensivo argentino prevalece la consideración de la zona con respecto al individuo pero cuando el individuo invade la zona asignada, se convierte en el objetivo. Los duelos que se manifiestan vienen marcados por la ocupación de espacios comunes entre atacantes y defensores por lo que se hace evidente la consolidación de duelos específicos en cada zona del terreno de juego pero en especial en los espacios defensivos.

Argentina espera a su adversario en posiciones plegadas fundamentalmente y a partir de ahí inicia el desarrollo de los contenidos tácticos específicos, centrándose en la anticipación, la interceptación y la entrada como elementos determinantes para la recuperación de la pelota. Ante las evoluciones en contragolpe de su adversario, que parten habitualmente de campo propio por robos de balón en zonas alejadas del marco rival, Argentina tiende a acumular efectivos más que suficientes en espacios cercanos a su propia área, definiendo las marcas de los jugadores más relevantes, caso de Galván sobre Rep y en la segunda parte sobre Nanninga, jugador referente del adversario, y sobre todo, los trabajos correctores de Passarella sobre los flancos, ocupados por Olguín en la derecha que se encarga de Rensenbrink y por Tarantini en la izquierda que trabaja sobre René Van de Kerkhof. Similar trabajo corrector desarrolla Gallego en el centro del campo sobre ambos interiores.

En las acciones a balón parado prevalece el marcaje hombre a hombre. Los duelos son la marca diferencial del trabajo defensivo en este partido, tanto en acciones jugadas como en acciones de balón parado. Por momentos, como causa de la propia dinámica del juego se ve a la selección argentina partida con seis jugadores que defienden y cuatro que atacan. Esta faceta se hace muy evidente en la prórroga, dejando descolgados del proceso defensivo de primer orden a Kempes, Luque, Bertoni y Houseman, debido principalmente a la manera directa de atacar de la selección holandesa.

A lo largo del partido los extremos persiguen a sus correspondientes laterales cuando estos evolucionan ofensivamente y Luque sigue a Krol en las múltiples ocasiones en que este se proyecta en ataque.

En líneas generales Argentina no realiza una presión coordinada sino que su trabajo se centra en frenar al poseedor del balón con temporizaciones y posteriores entradas y marcar rígido a los jugadores cercanos al poseedor del balón. El ritmo de juego defensivo intenso y el constante trasvase de la posesión del balón de unos a otros hace que el proceso quede desdibujado, producto de una tensión y una emotividad extraordinaria.

ESTRUCTURA OFENSIVA

DISTRIBUCIÓN ESPACIAL: 1-4-3-3

ESTILO: Prevalece el juego combinado sobre el juego directo

DESARROLLO.

Argentina tuvo muchas dificultades para desarrollar su característico juego combinativo en la final del mundial. La seña de identidad del juego de César Luis Menotti no pudo ser expuesta al gusto del propio entrenador, entre muchas razones por las particularidades emotivas de una final plena de presión y de exigencia exacerbada. El equipo inició los ataques habitualmente por el centro, siendo Daniel Passarella el encargado de desarrollar las primeras maniobras, con Gallego y Ardiles como principales receptores en el centro del campo u Olguín como referencia en el flanco derecho. En la elaboración del juego, Osvaldo Ardiles sería el principal gestor del juego, buscando la asociación directa con Mario Kempes o la búsqueda de amplitud con Bertoni en el flanco derecho. La constante variación de posiciones entre Ortíz y Kempes hizo que por momentos el flanco izquierdo quedase sin ocupar, salvo en las evoluciones de Tarantini desde segunda línea. A medida que avanzó el partido, el juego argentino fue perdiendo cohesión y tras la marcha de Ardiles por Larrosa, la gestión del balón en el centro del campo dejó de ser prioritaria.

Argentina tuvo dificultades en la finalización, con Luque desarrollando un trabajo de desgaste pero con problemas para acceder a los espacios de finalización con probabilidad de ventaja. Serían acciones aisladas o combinaciones entre pocos efectivos la causa principal de los desequilibrios y finalmente los orígenes de los goles. En este ámbito, Houseman y Bertoni en la banda derecha y Kempes rompiendo desde tres cuartos de campo o la frontal del área serían determinantes.

Destacar el papel de Passarella entrando desde posiciones atrasadas y su incidencia en el juego del equipo en su conjunto, inclusive las acciones de libres directos en las que era el principal responsable del equipo.

UNO POR UNO:

FILLOL (5) (27 años). River Plate. Baluarte en la portería de Argentina. Sobrio y seguro en el juego aéreo y con reflejos en las acciones de intervención cercanas al adversario. Iniciador solvente de las acciones ofensivas, ejerció de líder en los momentos claves del partido.

OLGUÍN (15) (26 años). San Lorenzo de Almagro. Claro dominador del lateral derecho. Técnico y solvente en las acciones de uno contra uno, gran capacidad de evolución ofensiva. Defensivamente mantuvo un duelo directo con Rensenbrink, a quien supo contener, a pesar de ser el holandés un jugador determinante en el partido.

GALVÁN (7) (30 años). Talleres de Córdoba. Central marcador, dominante a pesar de su baja estatura. Contundente, incluso excesivo por momentos, supo medirse con Rep y tuvo serios problemas con Nanninga, principalmente por la diferencia de estatura y corpulencia. Sobrio, bien colocado, se complementó a la perfección con Passarella.

PASSARELLA (19) (25 años). River Plate. El capitán fue el verdadero cacique de la defensa argentina y uno de los líderes espirituales del equipo. Corrector contundente, dominador del juego aéreo, iniciador del juego. Tuvo llegada en ataque y protagonizó algunas de las acciones más definitorias del juego ofensivo de su equipo. Duro en el duelo individual, supo ejercer de líbero y marcó la pauta del trabajo defensivo del resto de sus compañeros.

TARANTINI (20) (22 años). Llegó libre al mundial después de su paso por Boca Juniors. Lateral izquierdo con proyección ofensiva. Tuvo problemas con René Van de Kerkhof a lo largo de todo el partido. Impulsivo en la entrada, agresivo en la defensa, muchos errores posteriormente corregidos por su impulsividad. Proyección ofensiva por el flanco izquierdo, con llegada hasta zonas finales. Passarella estuvo muy pendiente de realizar ayudas defensivas sobre su espacio.

GALLEGO (6) (23 años). Newell’s Old Boys. Mediocentro específico. Muy pendiente de su posición y de las labores correctoras sobre los interiores. Alternó el juego corto con pases en profundidad. Referencia en el repliegue de su equipo. Trabajo de desgaste combinado con un cuidado ejercicio de dominio de balón en el centro del campo.

ARDILES (2) (25 años). Huracán. Jugó con molestias esta final. Supo entender la realidad del partido, llevando la manija del juego ofensivo de su selección, combinando conducción y acciones individuales con juego combinativo corto. Inteligente e intuitivo, llevó el peso de la creación de las acciones ofensivas mientras estuvo en el terreno de juego. El metrónomo del su equipo.

KEMPES (10) (23 años). Valencia C.F. Interior izquierdo con movilidad por todo el frente de ataque. De sus botas salieron los dos primeros goles en acciones características de su estilo, arrancando desde la frontal para abordar la línea defensiva rival combinando fuerza y técnica. Fue determinante en este partido por su acierto y su capacidad para desequilibrar en los momentos decisivos. Hombre gol y máximo goleador del mundial.

BERTONI (4) (23 años). Independiente de Avellaneda. Extremo derecho, hábil en el regate y dominante en las acciones de uno contra uno, pudo con la diligencia defensiva de Poortvliet y culminó su partido con el tercer gol del encuentro. Tras la entrada de Houseman ocupó el flanco izquierdo con igual determinación.

LUQUE (14) 29 años). River Plate. Delantero centro trabajador y bregador. No estuvo afortunado en las acciones de finalización. Mucho trabajo sobre los centrales holandeses, en especial sobre Krol pero desdibujado en el juego de conjunto de su equipo. Todo pundonor, contagió entrega y compromiso al resto de sus compañeros. Culminó un mundial gestionando serias situaciones familiares y personales.

ORTIZ (16) (25 años). River Plate. Extremo izquierdo con tendencia a participar del juego creativo de su equipo, elevada técnica individual que en este partido no pudo lucir como quisiera. Poca presencia en su flanco, mucha lucha y entrega pero escasa productividad ofensiva. Con la entrada de Houseman, (9), (24 años) el equipo se equilibró mejor y tuvo mayor incidencia el jugador de Huracán que el propio jugador de River Plate en el juego. Una de las elecciones habituales de Menotti.

ANÁLISIS

ESTRUCTURA DEFENSIVA:

FORMACIÓN: 1-4-3-3

TIPO DE DEFENSA: Zona

POSICIONAMIENTO: Replegado

OBJETIVO DEFENSIVO: Ceder terreno y forzar la pérdida en campo contrario o inducir a la pérdida por parte del rival

DESARROLLO:

Ernst Happel planteó este partido desde una perspectiva reactiva. El posicionamiento defensivo replegado, cediendo terreno provocó que Holanda se hiciese fuerte en un espacio muy definido del terreno de juego generando ventajas posicionales en las zonas elegidas, cerca de su área. Krol ejerció de hombre libre pero a partir de mediada la primera parte definió una línea junto a Brandt que le limitó en sus labores correctoras, ejerciendo coberturas principalmente a Poortvliet en el flanco izquierdo. Jansen estuvo en un espacio por momentos desocupado en el flanco derecho mientras que Poortvliet se vio sometido a un constante acoso de acciones de uno contra uno por medio de Bertoni. El centro del campo muy centrado en la destrucción del juego argentino, jugó muy en función del posicionamiento elegido, minando la construcción y muy encima de un Osvaldo Ardiles de quien sabían que no se encontraba en su mejor momento. En los primeros copases del partido, la presión sobre Ardiles fue manifiesta. Los flancos fueron bien cerrados en la derecha por René Van de Kerkhof, en la izquierda las subidas de Olguín provocaron que Rensenbrink tuviese que replegar a situaciones defensivas. Willy Van de Kerkhof ejerció una importante labor correctora en el medio campo, cuidando especialmente las subidas de Haan, con mucha proyección ofensiva en el primer tiempo.

A medida que el partido fue evolucionando, el juego se fue convirtiendo en menos previsible, más directo y ambiguo, sin control por parte de ambos equipos, lo que provocó que los duelos, las disputas y las acciones de intervención directa sobre el balón cobrasen cada vez mayor importancia.

ESTRUCTURA OFENSIVA.

DISTRIBUCIÓN ESPACIAL: 1-4-3-3

ESTILO:  Juego directo y de contraataque

DESARROLLO:

Holanda no desarrolló un juego característico, cercano al fútbol total. Como consecuencia de un proceso defensivo muy marcado, eligió el juego directo sobre la combinación corta y el contragolpe partiendo de posiciones replegadas. El juego por las bandas estuvo dominado por René Van de Kerkhof en el flanco derecho y Ari Haan en el izquierdo en los comienzos del partido, más la aportación de Rensenbrink que en el principio del partido cambiada su posición constantemente con Rep. La entrada posterior de Nanninga estableció una referencia para definir el juego directo, dadas las características especiales de este jugador. Con Argentina por delante en el marcador, Holanda empezó a definir un estilo más dominante con una gestión del balón que fue alternando el juego corto con el largo pero sin un control definido del mismo. El papel de Ari Haan junto a Neeskens en el centro del campo, con llegadas sorpresivas y tiros lejanos, compensaron la escasa aportación de Rensenbrink y Rep en el juego de conjunto. A pesar de todo, Rensenbrink tuvo el título en sus pies al impactar el balón en el palo en el último instante del partido. Happel decidió establecer un estilo en el que cedió en principio la responsabilidad de dominio al equipo rival y posteriormente, con resultado en contra buscó la paridad en el marcador con la ocupación de espacios más cercanos al área argentina. El descontrol final definió la contienda, con juego de duelos y disputas que no dejaron entrever las capacidades colectivas de una Holanda que tuvo su momento en el partido pero que no supo o no tuvo la fortuna de aprovechar para culminar. Krol en la iniciación de las jugadas, Willy Van de Kerkhof en la prórroga y su hermano como claro dominador ofensivo en el flanco derecho pusieron pinceladas de calidad individual a un juego de conjunto muy condicionado por el aspecto psicológico y emocional del partido.

UNO POR UNO.

JONGBLOED (8) (37 años). Roda JC. A pesar de no empezar de titular, jugó por lesión de Schrijvers, estuvo a la altura del evento. No se vio sometido a una gran cantidad de intervenciones pero en los goles no pudo hacer más de lo que hizo. Dominador del juego aéreo, con problemas de colocación por momentos, no mostró dudas y ayudó a consolidar un trabajo defensivo serio a lo largo del partido.

JANSEN (6) (31 años). Feyenoord. Lateral derecho con poco trabajo por la escasa presencia rival en su espacio. Proyección ofensiva y buena coordinación con su extremo, no se vio sometido a una gran exigencia defensiva y supo solventar su trabajo con eficiencia.

BRANDTS (22) (22 años). PSV Eindhoven. Central marcador, muy encima de Luque en todo el partido. En su espacio vital se generaron los tres goles argentinos. Dificultades para coordinar el trabajo de basculación e intervención con Krol, tuvo dificultades con las llegadas lanzadas de Kempes.

KROL (5) (29 años). Ajax Amsterdam. No ejerció su labor habitual de líbero sino que actuó como central en su zona izquierda. Se incorporó con criterio al ataque, siendo el principal iniciador del juego de su equipo. Junto con Brandts tuvo problemas para contener las llegadas lanzadas de jugadores argentinos y con las ayudas defensivas a sus cercanos.

POORTVLIET (2) (22 años). PSV Eindhoven. Lateral izquierdo que tuvo que vérselas con dos de los jugadores más incisivos del equipo argentino: Bertoni y Houseman. Supo intervenir a tiempo pero por momentos se vio superado por la habilidad individual de sus adversarios. El lado débil de la defensa holandesa más por méritos del rival que por deméritos propios. Escasa proyección en ataque.

WILLY VAN DE KERKHOF (11) (26 años). PSV Einhoven. Centrocampista de mucho trabajo, muchas tareas correctoras y protagonismo ofensivo principalmente en la prórroga. Supo ocupar su posición, propiciar ayudas y dar continuidad al juego sin ser excesivamente protagonista salvo en el tiempo extra en el que se echó el equipo a sus espaldas.

NEESKENS (13) (26 años). FC Barcelona. No estuvo especialmente acertado en la final, con poco protagonismo ofensivo. Pero a pesar de las dificultades, alcanzó a ofrecer llegadas sorpresivas desde segunda línea y a ocupar espacios relevantes en los ataques de su equipo. Fajador y combativo en los duelos, se contagió del juego deslavazado y desordenado de ambos conjuntos.

HAAN (9) (29 años). Anderlecht. El centrocampista más creativo e incisivo de su equipo. Al principio se proyectó desde el flanco izquierdo con éxito y posteriormente tomó las riendas del equipo en posiciones más centradas. Tuvo dificultades para crear por la incidencia del adversario pero en todo momento mostró su liderazgo en sus zonas de influencia. Defensivamente mantuvo el tono en un partido de constantes disputas.

RENÉ VAN DE KERKHOF (10) (26 años). PSV Eindhoven. Como extremo derecho, mantuvo en vilo todo el partido a su par, siendo el flanco derecho el lugar por donde más y mejor llegó la selección neerlandesa. Supo confrontar las acciones de uno para uno y tuvo llegadas claras y dominantes sobre su par. Repliegues para ayudar defensivamente a su equipo y clara vocación de servicio.

REP (16)  (26 años). Bastia. Ocupó una posición centrada en contraste con su habitual posición de extremo derecho. Desdibujado y sin incidencia en el ataque del equipo, cambió por momentos su posición con Rensenbrink sin tener excesiva influencia en el juego holandés. Su cambio por Nanninga (18), (29 años), jugador del Roda JC, provocó una mejora en las prestaciones del juego directo del equipo. Nanninga supo entender su función y aportó un gol que dio vida a una selección que peleó por el cetro mundial hasta el final.

RENSENBRINK (12) (30 años). Anderlecht. Ocupó el flanco izquierdo sin gran incidencia en el juego de su equipo. Tuvo la victoria en sus botas al impactar un balón en el poste derecho de la portería de Fillol en el último minuto del partido. Desdibujado no logró superar a su par en las acciones de uno contra uno. Se proyectó con velocidad en los contragolpes pero no tuvo el acierto ni la capacidad de desequilibrio habitual. Desgaste defensivo considerable en sus repliegues para cerrar las subidas de Olguín.

VIDEO DEL PARTIDO

Daniel Passarella como capitan de la selección argentina levanta la Copa del Mundo FIFA 1978  en el Monumental de Buenos Aires.

EL ABRAZO DEL ALMA. Foto icónica del final de ese partido protagonizada por Fillol y Tarantini abrazados de rodillas en el suelo y Víctor Dell’Aquila, sin brazos, compartiendo el momento.