Hector Garca Salido

Editorial de la Edición  60

- Hector García Salido / Redator del Diario Qué!

Los delanteros, en crisis.

¿Cuántos delanteros tenía una plantilla hace cinco años? Tres, cuatro o incluso cinco. ¿Cuántos hay ahora? No más de dos, y si hay un tercero es un futbolista comodín, capaz de jugar en la banda o de mediapunta. Los delanteros están en crisis, pagando caro los nuevos esquemas de juego, donde se piensa más en poblar el campo de mediocampitas que de cañoneros. Mourinho, por poner un ejemplo, apenas se atreve a juntar a Benzema e Higuaín en el once. Y el problema no es sólo por sus temores ofensivos. ¿Qué pasa si se lesiona uno de los dos o los dos en un mismo partido? El recambio de ambos futbolista no existe. Lo mismo pasa en el Barcelona, donde la lesión de Villa (que no estaba jugando de delantero) ha dejado a los de Guardiola sin un delantero nato. Sí, Messi vale por cinco o seis delanteros, pero no nació con la idea de ser un nueve.

Otros ejemplos con el Atlético (Falcao y Adrián) o el Valencia (Soldado). Pocos entrenadores se mueven hoy en día sobre la idea de jugar un 4-4-2. Todo un problema para los delanteros, que ahora tienen que buscarse la vida en otras áreas del campo. Hoy, tal vez, sería impensable ver a Hugo Sánchez o Santillana siendo titular en el Real Madrid. Ellos eran rematadores a un toque, algo que ahora ni se concibe. El delantero actual tiene que saber jugar y finalizar la jugada. Benzema es el ejemplo. Capaz de desenvolverse sin problemas al borde del área, el francés también ha aprendido a finalizar las jugadas. Las consecuencias de este nuevo modelo se dejan notar en la selección española, donde es más fácil encontrar mediapuntas que delanteros natos. Del Bosque tiene muy pocas opciones para elegir en esta zona del campo. Negredo, Llorente, Torres, Villa, Soldado y poco más. Precisamente Fernando Llorente puede que sea el último de esa extirpe de delanteros rematadores. ‘El Rey León’ va bien de cabeza y finaliza a la perfección al primer toque (miren el primer gol al Manchester United en San Mamés), aunque sigue teniendo ciertos problemas para formar parte de la creación del juego. Eso le complica su papel de titular en la selección española, donde el delantero no debe estar, sino aparecer.

Los nuevos modelos de juego también han traído la transformación de los extremos. Ahora parece colocar a un diestro en la banda derecha y a un zurdo en la izquierda. La línea de banda ya no se apura como antaño. El extremo actual tiene que irse hacia el centro, buscar el disparo o el pase interior. Robben es el futbolista que mejor interpreta este papel. Ex del Real Madrid, el holandés es un puñal en la banda derecha del Bayern de Múnich. Ribéry es otro de los nombres que a uno se me viene a la cabeza. El francés es otro puñal por la banda izquierda del Bayern. Ambos hacen temible al gigante alemán de cara a la Champions League. El Barcelona de Guardiola tiene los mismos caracteres. Un diestro por la izquierda, y un zurdo por la derecha. Tello ha sido el último en llegar, e interpreta su papel a la perfección. Repite una y otra vez sus movimientos: encara, se gira y para el centro. Cristiano Ronaldo también ha sido capaz de cambiar su fútbol para adaptarlo al 4-2-3-1 de Mourinho. En el Manchester United era un extremo puro, dominador total de la banda derecha de Old Trafford. Desde ahí llegaron sus goles y sus centros. El ‘7’ del Madrid se ha cambiado de banda. Su influencia también llega al área, donde es el mejor rematador del club blanco en las últimas décadas.

Al margen de estilos, esquemas y debates, el fútbol actual se mueve en terreno pantanoso. El presidente del Mallorca, resignado, no dudó en afirmar que la derrota por 0-2 ante el Barcelona en casa el pasado mes de marzo era normal. “Así está el fútbol actual, donde los pequeños estamos muy lejos de los grandes”, explicó. Unas palabras que hacen mucho daño a nuestra Liga, donde la diferencia hace que la competición doméstica esté muy lejos de ser competitiva. Barcelona y Madrid arrasan en la Liga, donde sacan ya la mayor distancia de la historia con el tercero. Ambos equipos sólo se dejan puntos por accidentes, como ocurrió con los de Mourinho ante Málaga o Villarreal. Un accidente que provocó el caos en el Madrid, y sobre todo en el luso, quien va camino de ser devorado por su personaje de tipo duro.