Hctor Garca Salido

Editorial de la Edición  54

- Héctor García Salido / Redactor del diario Qué!

La importancia de los jugadores silenciosos

No acaparan portadas. Tampoco grandes titulares. Y menos premios. Son futbolistas que pasan desapercibidos, menos para los entrenadores. Uno de ellos es Xabi Alonso. El motor y cerebro del Real Madrid de Mourinho. Muchos pensaban que ambos no mezclarían bien. El luso siempre ha apostado por jugadores de músculo y mucho recorrido en el medio del campo. El estereotipo de Xabi Alonso parece alejado de este libreto. ¿Verdad? No. El futbolista de Tolosa corrió más que ningún jugador del Real Madrid en el partido de Champions League ante el Ajax. Casi 12 kilómetros en noventa minutos. Khedira se quedó por detrás.

La transformación de Alonso ha sido espectacular. En su etapa en la Real Sociedad apareció como un futbolista con mucha clase para el medio del campo. Buen disparo y con capacidad para mover un equipo. Sin embargo, a veces se quedaba corto en el aspecto físico. Su paso por el Liverpool con Benítez le dio todo lo que faltaba. Xabi Alonso se adaptó a la perfección al vertiginoso ritmo de la Premier League. Su marcha, junto con la de Mascherano (otro enorme jugador silencioso), ha dejado huérfano el medio del campo ‘red’. Los aficionados del Liverpool todavía sueñan con la vuelta del tolosarra a Anfield. Esta temporada, el jugador blanco ha disputado todos los minutos.

Sólo Casillas le iguala en números. A la espera de Sahin, Xabi Alonso es el hombre imprescindible de Mourinho. El Madrid ha ganado sin Ronaldo, sin Özil, sin Higuaín, sin Benzema, pero sufre mucho cuando Alonso no está en el campo. Sólo basta con echar un vistazo dos años atrás. El Madrid, con Pellegrini en el banquillo, se quedó fuera de la Champions en los octavos de final tras empatar uno a uno en el Bernabéu. Las primeras conclusiones fue que el Madrid no estaba preparado para las grandes aventuras en Europa. Con el paso del tiempo, la conclusión fue otra: el Madrid se diluyó en el medio del campo, donde, precisamente, no estuvo Xabi Alonso.

Busquets es otro ejemplo. Xavi, hasta hace poco, también lo era. Su brillante actuación con España en la Eurocopa y Mundial (por fin) ha puesto el foco y los premios sobre él (siempre consideraré injusto que no ganará el Balón de Oro. Sergio lo tiene todo. Guardiola ha encontrado en el ‘pulpo’ (así le apodaron sus compañeros en el Mundial) el pilar sobre el que se sustenta este Barcelona. Busquets incluso fue capaz de sacar del equipo a Toure, uno de los mejores ‘todoterrenos’ del fútbol mundial. El de Costa de Marfil, salarios al margen, se negó a admitir el papel de secundario ante un estelar Busquets. Precisamente el City, donde ahora juega Toure, se ha fijado ahora en Busquets para que sea su manija y brújula en el medio del campo. Vicente Del Bosque, en una decisión muy criticada, juntó a los dos en el medio del campo en el Mundial de Sudáfrica. La derrota ante Suiza hizo temblar todos los cimientos. Se pedía la entrada de Cesc por Xabi Alonso. Del Bosque no cambió. Él tenía claro que el Mundial se ganaba con un medio del campo fuerte. El resultado final es de sobra conocido. Villa brilló. Xavi se encumbró. Iniesta se convirtió en héroe y luego en leyenda. Entre medias, Xabi Alonso y Busquets volvieron a casa con la sensación del deber cumplido. Ambos, eso sí, recibieron el calor de sus vecinos.

Respecto a la actualidad, hay un tema del que no me quiero olvidar. En el partido Atlético de Madrid-Sevilla se vivió una pesadilla. Algunos aficionados (si es que lo son) gritaron ‘ea, ea, ea, Puerta se marea’. Vomitivo. Esta gente, sin duda, debe salir del fútbol ya. La Liga española tiene un verdadero cáncer que no algunos se atreven a extirpar. Eto’o amagó con marcharse del campo hace varios años cuando parte de la grada de La Romareda le llamó mono. Ese capítulo, sin embargo, no cambió nada. Jugadores como Marcelo o Alves soportan cada fin de semana gritos racistas. La UEFA sí se muestra dura ante este tipo de comportamientos. Todo lo contrario a la Liga. Nadie pone fin a un suceso que mancha la imagen de nuestro fútbol y de nuestro país. No podemos seguir así.