Hector Garca Salido

Editorial de la Edición  51

- Hector García Salido / Redactor del Diario Qué!

La que se avecina…

No será como el famoso vecindario, pero casi. Se intuyen hasta ochos ‘clásicos’ para el año que viene. Si acabamos mal con cuatro, imagínense si doblamos esa cifra. Los dos primeros partidos llegarán en el mes de agosto. El primero, el día 14. El segundo, el día 17 a las ¡¡23:00 horas!! La vuelta de la Supercopa puede durar dos días. Todo un hito o ¿un desastre? Ese mismo día hay Champions League y la UEFA no quiere que nadie les ‘moleste’ en su horario. El problema se podría haber solucionado de manera muy sencilla: partido único y en campo neutral. Eso hubiera movilizado a ambas aficiones una vez más, pero la Federación se empeña en cargar el calendario. Lo mismo ocurre con la Copa del Rey. Pero ese no es el único problema que tienen y tendrán Madrid y Barcelona. Las relaciones entre ambos equipos están más tensas que nunca. Y ahora llega el caso Neymar. Madrid y Barcelona parecen pelearse por la nueva perla del fútbol brasileño.

¿Pero vale el jugador del Santos 45 millones de euros? Tal vez no, tal vez sí. Me explico. Neymar tiene miles de virtudes, entre ellas 19 años, es decir, va para ‘crack’ mundial. Pero hay un problema, y también son sus 19 años. Es un jugador ‘rebelde’ y muy joven. Queda la duda de sí ya está preparado para el fútbol europeo. Las comparaciones dicen que es como Robinho, pero en una versión mejorada. Yo, sin embargo, no encuentro diferencias. Es más, Robinho parecía mucho más virtuoso. Su segunda parte en Cádiz nada más ponerse la camiseta del Madrid quedó para la historia. No obstante, también fue su cruz. Parecía que Pelé había vuelto, pero era imposible mantener ese nivel. Pero Robinho, sin duda, pudo ser mucho más en el Real Madrid. Su juventud lo evitó. Ahora Robinho, tras un frustrado paso por el Manchester City, se muestra como un jugador de equipo en el Milan. Más fuerte en el apartado físico, Robinho ya no sólo hace bicicletas. El brasileño ha comprendido que para triunfar en Europa debes contar con los demás. Y si no miren a Messi en Argentina. El Balón de Oro, ante la falta de un Xavi o un Iniesta en la albiceleste, lo intenta hacer todo sólo. Imposible, incluso para el mejor jugador del mundo.

Pero no todo es Barcelona y Real Madrid en este verano tan aburrido. Hay pocos movimientos, y lo que se mueve es muy barato. Algo que imposibilita el llamado efecto dominó. Menos mal que nos queda el ‘jeque’. El Málaga se ha propuesto llegar a la Champions League. Los fichajes pintan muy bien. Joaquín, Van Nistelrooy, Toulalan, Sergio Sánchez… A ellos se unen Baptista y Demichelis. Pero me quedo con el banquillo. En medio de la locura, nadie mejor que tener a Pellegrini para poner cordura. El chileno ya salvó al equipo andaluz la temporada pasada. Le costó cogerle el tono, pero cuando lo hizo el Málaga fue una apisonadora: cinco victorias seguidas en la recta final. La sensación es que si la Liga hubiera durado un poco más el Málaga hubiera llegado la Europa League. Ese es el objetivo este año. Nada de hablar de ir paso a paso o luchar primero por la salvación. Los andaluces se han propuesto ser algo parecido al ‘SuperDepor’ de finales de los noventa. Pellegrini tendrá que encajar todas las piezas. Si lo consigue, no descarten nada. Por supuesto, no estoy hablando de pelearle la Liga al Barcelona y Real Madrid, pero sí de ser el tercer equipo de la Liga. Un papel que, por cierto, ha perdido el Atlético de Madrid en los últimos años. Ahora ha llegado el ‘profesor’ Manzano. No faltarán ganas ni trabajo, pero el técnico rojiblanco tiene poco tiempo. Muy poco. Ha firmado por una temporada. No obstante, ese no es el tiempo que tiene Manzano. La afición le demandará resultados desde el principio. Será una temporada dura para el técnico jienense. Cada partido será un examen. ‘A vida o muerte’. Manzano tiene la dura tarea de conseguir que el Atlético vuelva a ser el tercer equipo de España. Sin Agüero, De Gea y con la duda de Forlán, parece una misión imposible. La temporada se promete movida.