Jess Suarez Lourido

Editorial de la Edición  34

- Jesús Suarez Lourido / Licenciado en Periodismo y Ciencias de la Información. Master en Comunicación Empresarial. Corresponsal en España de la revista World Soccer Digest (Japón)

Despedida.

Me voy tranquilo. No es que hasta ahora estuviera nervioso. No, no, claro que no. Me voy tranquilo porque me sentía como una voz clamando en el desierto. Clamaba diciendo que jugar al fútbol con dos medios centros no es jugar al fútbol sino a otro juego que tiene muchos parecidos con el fútbol, pero no es fútbol. (La más de las veces me recordaba al rugby, del que proviene el fútbol). Ahora estoy tranquilo porque llegó el Real Madrid a Riazor, y después de 18 años sin ganar, utilizó el rombo en el medio campo. Y en el diamante de ese rombo a Guti. Ganaron. Lo vio toda España y un taconazo genial dio la vuelta al mundo. (A partir de ahora a Guti lo han convertido en un bluf, pero este tema no nos importa).

Lo que sí importa, al menos a mí, son dos cosas. La primera que el rombo tenia un diamante en la media punta. Repito, media punta. Y con la extraordinaria actuación de un jugador de la elite mundial como es Xabi Alonso, tuvo, el rombo, otro diamante en la salida del balón. Uno y uno. No dos en paralelo y con tres por delante. No pienso explicarlo. Ustedes mismos, entrenadores. La segunda que, tras la disposición táctica del equipo de Pellegrini, por cierto, los sistemas importan y mucho, cosa indiscutible supongo- digo que tras la disposición táctica, al más puro estilo sudamericano y de fútbol clásico, si el Real Madrid persiste en la idea y logra algún triunfo, cosa esta última que no veo fácil, también por dos razones. Una que el Barca también quiere la liga. Y dos, no veo al RM, campeón de Europa. Veo al Chelsea. Pero insisto, si el Real Madrid persiste en esa idea, en ese rombo, los demás como hacen siempre, copiaran. Copiaran. Esa será mi satisfacción. Que los demás copien. Al fin, podré ver fútbol. Fútbol con mayúsculas. Mejor o peor según la calidad y cualidad de los jugadores, como siempre por supuesto. Pero será Fútbol. Y ya por último, se pondrá punto y final, aunque lentamente, a un sistema de juego que instauro un licenciado en Educación Física, llamado Carlos Parreira, en el mundial de USA 94 y que consistía, lo recuerdan, en tres medios centros: Dunga, Mauro Silva y Mazinho haciendo de tapón y guardaespaldas de dos grandiosos jugadores: Romario y Bebeto. Ganaron el mundial, es cierto. A los penaltis en la final. Fútbol cero.

Me voy más que tranquilo. Contento. Veo el cambio a la vuelta de unos meses. Una temporada. Dos. Espero que sirva para desenmascarar a los entrenadores que en su vocabulario no hacen más que repetir las palabras: “presión”, “concentración”, “trabajo” “el rival es muy difícil” y “todos los partidos son diferentes” y cuatro o cinco tópicos más que tienen que ver su pésimo conocimiento de este juego. Que la vida los puso ahí con los mejores mimbres y un cesto casi ya hecho. En pocas palabras que pese a lo que hayan hecho o hagan, los jugadores los descubrieron a ellos y no ellos a los jugadores. No creo que haya necesidad de citarlos. Despedirme también con un recordatorio para un equipo histórico de este país. La Real Sociedad de San Sebastian

Aquella Real de los 80 era un gran equipo: Ufarte, Zamora, Satrústegui, Idígoras, Cortabarría, Larrañaga, Vaquero, Alonso padre, etc. pero tenía partidos –nunca supe si por el rival o por ellos mismos- que confiaba toda su suerte al prodigio de portero que era Luis Arconada. El Sevilla de las últimas fechas me recuerda a aquella Real Sociedad, buenos jugadores, gran equipo, pero todo lo fían a las cualidades de su gran portero, Palop. (que por cierto, llevo la camiseta de Arconada en la final de la Eurocopa en Viena).

Aquella histórica Real, en la temporada 79-80 tuvo una tarde desgraciada, fue precisamente en Sevilla. Bertoni, algunos lo recordaran- engatillo un tiro a unos veinte metros de portería. Boto el balón un poco antes de la línea de gol, y el gran Luis Arconada se “trago” aquel gol. Perdió 1-0 la Real y por aquella única derrota en 34 partidos el campeón fue el Real Madrid.
Por qué les cuento esto. Muy sencillo, fíjense la disposición táctica del medio campo del Sevilla y la disposición táctica del Getafe.

Ya sé quien ganó no hace falta recordármelo. Pero yo veo el fútbol por el juego, que es el cómo. Si lo viera por el resultado bastaría con preguntarlo al final del partido y todo arreglado. Por eso y como decía Manuel Camp en el anuncio de detergente Colón: Busque, compare y se encuentra algo mejor, cómprelo. Así le ocurrirá al Sevilla, hasta que el que remate sea “Bertoni”.

Según mi criterio llevamos casi veinte años viendo el mismo partido –aparte el Barça. Sin embargo, sé que en Riazor asistí a un cambio de era. Aquella que recordaba Valdano cuando decía que lo revolucionario en fútbol esta en volver a los orígenes. Ya no sé que más añadir, ni sé que más puedo decir. Solo si acaso
que, por favor, guarden en la memoria el lugar,el día y la fecha. No el resultado.

Mil gracias por llegar hasta aquí, un millón de gracias por sí en una sola ocasión les hice reflexionar y por tener las ganas y la paciencia de leerme. Y gracias especiales a Manolo Pombo y Juanjo Vila, por creer en mi con absoluta libertad de espíritu y pensamiento. Gracias a los dos. Un abrazo fraterno. Todo cambiara. Lo sé.

PD.1- Si Real Madrid no gana ningún título esta temporada, algunos o muchos pensaran que la solución es Lass o Capello. Ustedes mismos.

PD.2.- En aquella liga de 1979-80 los máximos goleadores fueron, por este orden, Quini 24, Santillana 23, Kempes 22, Dani 21, “Pichi” Alonso 20, Fernando Morena 20, Rafa Marañón 17, Satrústegui 17, Bertoni y Scotta 16.

Que tiempos aquellos en que diez jugadores marcaban más de 15 goles por temporada. Que tiempos.

“A Juanma Lillo, la persona que más y mejor conocimiento
tiene del fútbol, de todas cuantas he conocido. A Manolo Pombo
y Juanjo Vila, por dejarme ser libre”.