Suso Surez Lourido

Editorial de la Edición  20

- Suso Suárez Lourido / Licenciado en Periodismo y Ciencias de la Información. Máster en Comunicación Empresarial. Corresponsal en España de la Revista WORLD SOCCER DIGEST (Japón). Entrenador de Fútbol Nivel II (RFEF).

¿Qué es el fútbol?

Hace años me contaron la historia de que en un examen en la Facultad de Derecho de la Complutense de Madrid, el viejo profesor –alcalde de Madrid- Enrique Tierno Galván, hizo una sola pregunta de examen: ¿Qué es la vida?.

Me la contaron como cierta y auténtica. Puede incluso que fuese mentira. Jamás pude comprobarlo y aunque pudiera, no lo hubiese hecho. Hay historias que como dios, si no existiera habría que inventarlas. La de la pregunta de examen: ¿Qué es la vida?, sino fuera cierta habría que inventarla.

Las historias, las leyendas, incluso las anécdotas no tienen por que ser ciertas. Lo que creo es que deben ser es bellas. Somos historia, leyenda y estamos aquí como una anécdota más pero los que leemos esta web y esta página, hemos elegido algo que no sabemos si es verdad o es mentira, pero por favor, todos creemos que es bello. ¿O no?, pregunto.

Tengo mi propia opinión de lo que es el fútbol. No tengo ninguna duda sobre mi certera opinión y además estoy total y absolutamente seguro de que estoy en lo cierto de lo que es el fútbol. Cuantos más años vivo –camino del medio siglo- y cuantos más partidos veo y más jugadores conozco y recuerdo, más me reafirmo –no solo en mis convicciones- sino en la certeza de mis criterios.

Mis recuerdos vienen de lejos. Vienen de tan lejos como de haber visto jugar –aunque no lo recuerde- al padre de Forlán. Pasa por años y años y jugadores y jugadores.

Solo mencionare a algunos ya desaparecidos. Muertos. Por ejemplo, Benítez. Un uruguayo morocho que jugó en el Barca de Marcial y Rexach, Sadurni, Gallego, Torres y Eladio –alguien se acordará de este hombre por algo bueno-, Benítez vino para frenar a Gento –el jugador que más copas de Europa ha ganado –junto con Seedorf- en la historia del fútbol, cinco. Benítez murió en Vigo, la víspera de un partido contra el Celta por una intoxicación de mejillones. Su puesto lo ocupó Rifé. Que bajo del extremo derecho al lateral derecho. Para que vean que todo o casi todo ya esta inventado. Rifé fue quien le hizo, un metro y medio fuera del área, la falta a Velázquez y que –el también fallecido Guruceta, convirtió en penalti-.

Recuerdo a Best, perfectamente. Algo indescriptible. Su talento no tiene ningún parecido con el de Cristiano Ronaldo, por más que quieran compararlos. Todo el mundo sabe como murió.

No me olvido de Billy Bremner. A Bremner, cuya piel es definida como "azul y negra" (por los moratones) en el himno del Leeds, le cayó en 1975 una inhabilitación de por vida por los disturbios ocasionados en un bar de Copenhague durante una borrachera. Murió en 1997, a los 55 años, de un ataque al corazón. En la entrada de Ellan Road, "uno de los estadios más intimidantes de Europa" según Alex Ferguson, una estatua honra para siempre la memoria de Bremner. Los hooligans del Leeds, que la policía británica sigue catalogando entre los más peligrosos, suelen darse cita ante la estatua de Billy Bremner. Les inspira.

Que mala leche tenía siempre en el campo. Pero en el juego era un medio organizador. Mandón. Líder. Y el mejor. Su Leeds, ahora juega en tercera y es el mismo Leeds que años después recibió a Cantona y éste ganó la última liga inglesa por el método antiguo, perdió –el de Bremner- más que ganó ligas y copas de Europa. Recuerdo una final contra el Bayern –ganó, por supuesto, el Bayern. Como siempre gana el Bayern, siendo el peor a un partido-. Si sabrán de lo que estoy hablando el Atlético de Madrid y Luis Aragonés y Reina, el padre del portero del Liverpool. O el Saint Etienne de Piazza y Rochetau.

Y que les puedo contar de Deyna. Háganme caso búsquenlo en Internet. Ha sido uno de los más grandes del fútbol mundial pero, como siempre, tendemos a mirarnos solo el ombligo, no supimos apreciar aquella selección polaca que primero fue campeona olímpica y luego busco el cetro mundial en Alemania del 74.

Si los magnates de los regimenes comunistas tuviesen algo de inteligencia y no estuviesen hechos de las peores y más bajas cualidades humanas, Deyna hubiese podido salir de su Polonia e instalar su “cátedra” de fútbol en Madrid, en Milán o en Munich. Pero no le dejaron. Que se podía esperar de tipos de la calaña del estilo de Putin.

En 1978 fichó en el Manchester City, pero ni le gustó el fútbol británico, ni tampoco era el jugador del mundial del 74. Se fue a jugar a Estados Unidos, a San Diego en el 1981 porque lo convenció un compatriota polaco. Allí murió en un accidente de tráfico, después de jugar seis temporadas. Aún recuerdo lo que me impactó la noticia.

Cuanto más hayas visto, no es que sepas más, es que tienes el ojo y por lo tanto el cerebro más acostumbrado a ver. A distinguir. A definir. A concretar. O a dejarte ir. A dejarlo correr.
De ahí mis certezas, mi historias. Mis verdades. Y solo he hablado de los cuatro que han fallecido, por cierto, me he olvidado de Spencer. Un precursor de Cruyff en el Peñarol del 66 que le ganó al Madrid ye-ye la intercontinental. Dos cero en Montevideo y cero-dos, la vuelta en el Bernabéu, otra vez para Peñarol. Yo estaba en Montevideo.

Pues con esto y con todo, pese a erigirme absoluto convencido de lo que es el fútbol, también estoy absolutamente convencido de que en mi, gran certeza y seguridad, puedo estar equivocado. No mucho, eso si, para que voy a ocultarlo. Pero puedo estar equivocado. Y en ocasiones muy equivocado.
Y sé que lo estoy cuando escucho y me cuentan, o mejor dicho me han contado, cosas que no puedo reproducir.

Una: por falta de pruebas. Dos: Por que eran una confidencia de amigos. Y tres: por que se respetar el off the record y sería el colmo que, un periodista, precisamente, ya no respetase el off the record. En un país que va camino de despertarse –un día si y otro también- con expedientes abiertos por la fiscalia por injurias a la Corona, como si no existiese la libertad de expresión y el pensamiento fuese delito. Y no los hechos.

Y cada día dudo más. O tengo más dudas, que no es lo mismo aunque lo parezca.

Ustedes leen estas páginas porque están cargadas de métodos, videos, análisis e historias. Puede que se comprenda mejor el fútbol leyendo y estudiando los que dicen saber como se hace esto o aquello y porque se hace esto o aquello. Defender en zona, utilizar el sistema 1-4-3-3 o el 1-4-4-2. O por qué el portero falla en las salidas o no presionan en el medio campo. Puede que todo esto ayude a saber lo que es el fútbol y que ninguna de las historias que les vengo contando no son más que milongas, que diría un porteño, y no les sirvan para nada, ni para nadie.

Pero por una vez, sin que sirva de precedente, estarán de acuerdo conmigo que para saber lo que es el fútbol –al menos el profesional- no hay nada más claro, nada mejor y nada más definitivo que si lo cuentan y explican expertos como el futbolista Iñaki Descarga, o el directivo Julio Romero, capaces de explicar con claridad meridiana por qué y para qué el Athletic ganó al Levante el año pasado. Y saber, por boca de Jesuli, por qué el Tenerife perdió con el Málaga.

Incluso te dan las tarifas que percibe quien te deja ganar. Como bien dijo mi admirado periodista, Enric González,: “En nombre de la información, que alguien les contrate”.

Y en nombre del fútbol también. Que alguien los inhabiliten, por qué no la Fiscalía. Para que sepamos lo que es el fútbol. Y si somos idénticos en escándalos a Italia, Francia, o Portugal o somos la pureza personificada, y no hacemos otra cosa que contar leyendas que a fuer de ser falsas tienen algo dentro que todo lo pudre: Que no son bellas.

Le preguntaron a Puskas en una ocasión si para él el fútbol era la vida y, el gran “Pancho” Puskas, les contestó: “El fútbol es más que la vida”.