Oscar Cano

Editorial de la Edición  130

- Oscar Cano / Entrenador Nacional de Fútbol Nivel III

Modrik "The Best" ... News

No hay ni un solo futbolero, en su sano juicio, que desconozca quién es el mejor jugador del mundo.

Afiliados a cualquier camiseta, adeptos a cualquier estilo futbolístico, y/o fanáticos de cualquier bufanda, en sus adentros, reconocen públicamente o ante el espejo que Leo Messi es el único jugador que desayuna, almuerza y cena en una mesa que no permite compañía alguna.

Es el pasador más extraordinario; el regateador más variable y sublime; el rematador con más registros y precisión; y, como me confesó en una comida informal Xavi Hernández, el defensor con mayor intuición para arrebatar el balón que jamás había visto.

Sin embargo, la concesión del premio The Best 2018, no ha podido, bajo mi punto de vista, ser más atinada. Yo no se si ha sido el mejor, pero si que es lo mejor que le puede pasar a este deporte tan orillado hacia el negocio de las grandes multinacionales, aquellas que, precisamente, quieren introducir en nuestro cerebro que el individuo tiene valor por sí mismo.

Luka representa al futbolista que se hace comprender desde la comprensión de los procesos, del juego como unidad, desde el entendimiento del contexto y de la red de relaciones que da origen al juego. Juega haciendo jugar, simbolizando que la calidad de lo que acontece en un terreno de juego guarda una estrechísima relación con la excelencia de las interacciones.

Este premio, nos viene a decir, aunque no sea la intención de los comerciantes, que el juego es colectivo, que para poder hablar de la importancia de dominar las áreas es imprescindible explorar todo aquello que se ha organizado previamente. Modric es eso, la permanente articulación de las ideas de unos y otros, la unidad, el pegamento entre piezas y capacidades aisladas sólo en apariencia. Es el sentido de todo, el que hace capaz de jugar juntos, y muy bien, dicho sea de paso, a compañeros tan dispares. El croata nos ha conectado a la esencia del fútbol, nos ha vuelto a familiarizar, en esta época tan dada a análisis inconexos, con la naturaleza del deporte al que juega, nos ha llenado de realidad