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Argentina 1 - 0 Nigeria

JJ.00 Beijing 2008 (Final)


Competicion
23-Agosto-2008

Argentina

Jugadores:
  • 18 Sergio Romero
  • 2 Ezequiel Garay
  • 3 Luciano Monzon   
  • 4 Pablo Zabaleta
  • 5 Fernando Gago
  • 12 Nicolas Pareja
  • 11 Angel Di Maria   
  • 14 Javier Mascherano
  • 10 Juan Román Riquelme   
  • 15 Lionel Messi
  • 16 Sergio Agüero

Suplentes:
  • 22 Nicolas Castro Navarro
  • 6 Federico Fazio
  • 7 Jose Ernesto Sosa
  • 8 Ever Banega
  • 9 Ezequiel Lavezzi
  • 13 Lautaro Acosta
  • 17 Diego Buonanotte
  •  

Entrenador:
Entrenador
Sergio Batista

Cambios:
    min 79
    Sosa por Sergio Agüero
    min 88
    Banega por Di Maria
    min 93
    Lavezzi por Messi

Goles:
    1-0 Di Maria (58)

Campo
Imagen del Estadio  
Fecha: 23-Agosto-2008
Estadio: Olímpico de Beijing (Pekín)
Espectadores: 89.102

Árbitro: Viktor Kassai (HUN)

Nigeria

Jugadores:
  • 1 Ambruse Vanzekin
  • 2 Chibuzor Okonkwo
  • 4 Onyekachi Apam   
  • 5 Dele Adeleye
  • 8 Sani Kaita
  • 10 Isaac Promise
  • 11 Solomon Okoronkwo
  • 12 Ajilore Oluwafemi
  • 13 Adefemi Olubayo
  • 14 Peter Odemwingie
  • 9 Victor Obinna   

Suplentes:
  • 18 Ikechukwu Ezenwa
  • 6 James Monday
  • 15 Efe Ambrose
  • 7 Chinedu Ogbuke
  • 17 Emmanuel Ekpo
  • 19 Oladapo Olufemi
  • 16 Victor Anichebe
  •  

Entrenador:
Entrenador
Samson Siasia

Cambios:
    min 64
    Anichebe por Okoronkwo
    min 70
    Ekpo por Isaac

Goles:


Analisis del Partido por Juan Jose Vila

La calidad técnica de Argentina se impuso al juego físico de Nigeria.


 
La Final de fútbol de los Juegos Olímpicos estuvo marcada por el fuerte calor reinante durante todo el encuentro. Un factor que a la postre sería definitivo en el desenlace final.
Este partido suponía la repetición de los Juegos que se disputaron en Atlanta en 1996 y que había dado el triunfo a la selección de Nigeria tras una gran remontada ante una Argentina que partía como clara favorita.
En esta ocasión los argentinos volvían a ser los claros favoritos. Para ello la albiceleste dirigida por Sergio Batista dispuso su formación habitual. Un claro 1-4-3-1-2, con un rombo en mediocampo donde tres centrocampistas (Gago-Mascherano-Di María) arropaban a un Riquelme, que era el autentico canalizador de todo su poderío ofensivo. A esta distribución se le sumaba una línea de cuatro en defensa y en la parte más avanzada del ataque, dos auténticos magos para desequilibrar a los defensas rivales: Messi y Agüero.
Nigeria, busco la disciplina táctica mediante un 1-4-4-2, donde pretendía neutralizar y combatir a los argentinos a base de dejarles pocos espacios de juego. Su planteamiento era bien simple, que el balón lo manejase la selección favorita y aprovechar su poderío físico basado en un juego de contraataque.
Y a buena fe que lo hizo bien durante muchos minutos, incluso llego a ser superior a la hora de plantarse delante de la portería rival en la primera parte, solo la falta de definición le privo de ello. La línea de defensa anulaba a dos jugadores (Messi-Agüero) que no encontraron su sitio en todo el partido debido a las continuas ayudas defensivas que realizaban cuando alguno de ellos entraba en contacto con el balón. La línea posterior de medio campo jugo muy próxima a la línea de defensores con lo que el espacio de Riquelme quedaba anulado.
Pero Argentina encontró dos aliados para obtener la victoria. El primero de ellos fue el fuerte calor que hizo que la presión del juego físico de Nigeria bajase en el segundo tiempo. Este factor favorecía al equipo que mejor supiese administrar la posesión del balón, con lo que era evidente que los de Batista cobrarían ventaja en el juego debido a su mayor calidad técnica.
Pero para ganar había que marcar, y el vencedor lo hizo de la manera que mejor podía sorprender a su oponente. Fijados Riquelme, Messi y Agüero, la aparición de jugadores de las líneas posteriores se encargaría de causar la sorpresa en el entramado defensivo de Nigeria. Zabaleta por la derecha y Di Maria por la izquierda otorgarían la profundidad que los argentinos necesitaban para ganar la final. El joven jugador del Benfica sorprendió a su rivales con el 1-0, una acción que repitió incluso en repetidas veces del partido y que sirvieron para ganar la medalla de oro.

Argentina, al igual que en Atenas 2004, se subió a lo más alto del podio producto de una campaña impresionante: 6 victorias consecutivas -12 si se agregan las de hace cuatro años, todo un récord en la competencia-, 11 goles a favor y apenas 2 en contra.

Samson Siasia, seleccionador de Nigeria, declaro: "Queríamos ganar la medalla de oro, pero Argentina tiene un equipo muy bueno. Aguantaron muy bien atrás, y delante tenían a dos figuras de la talla de Messi y Agüero. Cuando nos topamos con Argentina en un gran torneo, normalmente quedamos subcampeones. Lógicamente, estoy apenado. Creo que hemos jugado bien, pero no hemos metido ningún gol. Y en este partido se trataba de eso, de meter goles. Ha sido un torneo fantástico, magnífico. Mis muchachos han jugado realmente bien aquí en China. Hemos ido creciendo de partido en partido y podemos regresar a Nigeria y a África con la cabeza bien alta".

Sergio Batista, entrenador campeón olimpico dijo: "La medalla de oro de hoy es muy importante para nosotros, y se suma a las dos victorias en las Copas Mundiales Sub-20 de la FIFA de 2005 y 2007. Nuestros jóvenes futbolistas jugaron bien hoy y defendieron la medalla de oro conquistada en Atenas. Es un gran día para todos los argentinos y el crecimiento del fútbol en nuestro país. Fue un partido difícil, porque sabíamos que Nigeria tiene atacantes muy buenos. Queríamos afrontar el partido con inteligencia, con un juego de creación; hacer que corriera el balón y no nosotros. Ha triunfado el trabajo en equipo. Este es mi primer éxito como entrenador y me produce una alegría inmensa, porque trabajamos muchísimo para conseguirlo. Doy las gracias a toda la gente que confió en mí para esta misión".

Samson Siasia, seleccionador de Nigeria, había aleccionado a sus jugadores para neutralizar la capacidad ofensiva de Lionel Messi. Mediante una defensa de constantes ayudas defensivas en las que las superioridades numéricas eran manifiestas anulo el espacio del jugador argentino. Ante la posibilidad de cualquier maniobra de desborde por parte de Messi, uno o varios jugadores realizaban coberturas simultáneas para impedir su progresión.
 
El rombo en mediocampo fue la figura escogida por los argentinos en su posicionamiento defensivo. Gago actuaba por delante de la defensa, flanqueado por Mascherano a su derecha y Di Maria a la izquierda. Riquelme era el jugador más avanzado en dicho dibujo táctico. La imagen nos muestra como ante cualquier situación de desorganización, cualquier jugador tomaba el relevo de su compañero para mantener la estructura del rombo. Riquelme intercambia su puesto con Mascherano.
 
Los nigerianos centraron su trabajo y planteamiento táctico defensivo en anular el espacio de juego de Juan Román Riquelme en su posible conexión con dos delanteros tan desequilibrantes como Sergio Agüero y Leo Messi. Argentina fundamentaba su ataque exterior por la derecha con Zabaleta y por la izquierda con Di Maria. La sorpresa en las incorporaciones por el flanco izquierdo del ataque argentino fue la mejor arma para combatir a su oponente.
 

ESTADÍSTICAS


ArgentinaNigeria
1Goles0
3Remates a puerta3
2Tiros Fuera7
4Faltas cometidas18
3Córners3
1Fueras de juego0
52 %Pos. Balón48 %
Las claves
La actuación de Di María, causo sorpresa en el entramado defensivo del 1-4-4-2 de la selección nigeriana.
El perfecto equilibrio defensivo del equipo de Samson Siasia se vio superado por el factor sorpresivo que causaba las apariciones ofensivas del medio argentino. Fijada la movilidad ofensiva que mostraban Messi y Agüero, mas la neutralización del espacio de juego ofensivo de Riquelme, la profundidad del joven medio argentino desequilibro las maniobras defensivas de Nigeria. En la primera parte ya había avisado con una jugada muy similar a la del gol que daría el triunfo a la selección argentina.

Nigeria fue superior en la primera parte, la falta de definición le privo de cobrar ventaja en el marcador.
Los africanos fueron ligeramente superiores a los sudamericanos. Nigeria con un futbol muy físico y vertical gozo de las mejores oportunidades para adelantarse en el marcador. Argentina jugó administrando el balón pero evidencio cierta falta de fluidez en la canalización de su juego ofensivo. El estrecho marcaje a los puntas argentinos y el alejamiento de Riquelme de la zona de conexión con Messi y Agüero garantizo la tranquilidad defensiva de las Águilas Verdes.

El ritmo lento con el que se inicio la segunda parte, beneficio al conjunto de Sergio Batista. El desgate físico producido por el excesivo calor otorgaba mayores posibilidades al equipo que mejor sabia administrar el balón. Todo ello en espera de la apar
El asfixiante calor paso factura a ambos equipo. En la primera parte como acto insólito en un partido de fútbol, el árbitro húngaro Viktor Kassai detuvo el juego para que ambos equipos pudiesen hidratarse. Es evidente que el alto ritmo de juego perjudicaría al equipo con un fútbol más físico, en este caso el de Nigeria. Argentina no quiso correr tanto en la segunda parte y mediante su exquisita calidad técnica en el manejo de la posesión del balón, la administraría esperando que llegase el momento oportuno para cobrar ventaja en la gran final. La confianza ciega en la aparición de una acción de Riquelme, Messi o Agüero, le otorgaba mayor creencia en el triunfo final. Los de Siasia siguieron con su planteamiento defensivo hasta el final. Las apariciones de Di María por la izquierda y de Zabaleta por la derecha fue un componente táctico que los desequilibro y que no supieron neutralizar.

Argentina se replegó en los minutos finales en busca del contraataque que sentenciase la final. Con lo que cedía la iniciativa a su contrincante y sintiéndose sabedor de las dificultades de Nigeria para generar ocasiones de gol.
La albiceleste vario su planteamiento táctico para intentar finiquitar a su adversario. Para ello paso de un posicionamiento ligeramente intermedio a uno más intensamente replegado. La intención era clara, el adelantamiento de la ultimas línea defensiva provocaría los espacios que durante gran parte del encuentro no tuvieron ni Messi ni Agüero y otorgaría una mayor comodidad a Riquelme para canalizar la conexión con los jugadores más avanzados. El último intento ofensivo nigeriano se limito a un juego excesivamente directo y al constante envió de centros por ambas bandas pero sin peligro.


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