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Diario del Mundial

Jugadores mundialistas con más de una bandera

¿Se imaginan a Diego Costa jugando el Mundial con España el próximo verano y cuatro años después hacerlo con Brasil? Hoy en día este supuesto sería imposible, dado que la FIFA determinó en 2004 que un jugador que juegue un partido internacional con una selección no puede cambiar posteriormente de combinado nacional. Muy distinto, sin embargo, a lo ocurrido con anterioridad. Y es que en la historia de los mundiales hay futbolistas que lo jugaron con camisetas diferentes.

‘Comandante de Hungría’

Uno de ellos fue el mítico Ferenc Puskas, o mejor dicho, ‘Cañoncito Puskas’. Su historia, sin lugar a dudas, fue singular. Para entenderlo todo debemos meternos de lleno en el contexto político-social que vivía Hungría a mitad de siglo. La finalización de la Segunda Guerra cambió las fronteras, especialmente en Europa Oriental, dominada por el régimen comunista. Puskas había jugado toda su vida en el Kispest, el equipo de su pueblo. En 1949, el Ministerio de Defensa húngaro tomó la ciudad y estableció que el Kispest sería el equipo del pueblo, cambiando incluso su nombre por el de Budapest Honvéd. El nuevo escenario también influyó a los jugadores, obligados a formar parte del Ejército. El paso de los años hizo que Puskas se convirtiera en Comandante, lo que hizo valerse el apodo del ‘Comandante Gapolante’ dentro del campo. Al mismo tiempo, el régimen comunista fue reclutando a los mejores jugadores del país para el Honvéd, con el fin de construir un equipo imbatible. Y lo consiguieron, también a nivel de selecciones. Hungría arrasaba por donde pasaba, imparable ante las mejores selecciones del mundo (la victoria más conocida fue el 3-6 ante Inglaterra en 1953). Así acudió al Mundial de 1954 en Suiza, con el papel de clara favorita. Pocas veces una selección ha partido antes del pitido inicial del campeonato con tantas papeletas para ganarlo. La muestra fueron los dos primeros partidos de la fase inicial, que finalizaron con un saldo de 17 goles a favor y tres en contras tras ganar 9-0 a Corea del Sur y 8-3 a Alemania Occidental. Un goleada que, a pesar de todo, no se pudo celebrar, ya que Puskas finalizó el encuentro con una fractura en el tobillo tras una dura entrada de Werner Liebrich. Mermado desde entonces, el pequeño extremo sólo pudo volver en la final, donde esperaba una de las mayores sorpresas de la historia del fútbol.

Un equipo imbatible… hasta la final

El rival fue de nuevo Alemania Occidental. Las cosas comenzaron de manera brillante para los magiares, con un 2-0 a favor en los primeros minutos. La final olía a una nueva goleada de un equipo imbatible, pero el guion varió hacia lo inesperado: Alemania logró empatar el partido a dos y a falta de seis minutos marcó el definitivo 3-2. La Hungría imbatible había sido derrotada.

Ocho años después del varapalo con Hungría, Puskas reapareció en un Mundial. Entre medias había vivido un auténtico calvario. El estallido de la revolución húngara en 1956 afectó de lleno al fútbol, provocando la escapada de la mayoría de sus jugadores a Europa Occidental. Puskas estuvo entre ellos. Una decisión que le costó cara: fue tachado de ‘traidor de la patria’ por régimen comunista y no pudo volver a su país hasta 1981. La sanción también afectó a su carrera  deportiva. La FIFA le prohibió jugar en Europa por haberse negado a regresar a Budapest. Un veto que no se levantó hasta el 11 de agosto de 1958. El húngaro, tras varios intentos de fichajes frustrados en Italia y el Manchester United (la reglas de la Federación inglesa complicaban mucho la llegada de extranjeros), acabó en el Real Madrid. El ‘Comandante’, agradecido por el trato que había recibido en España, solicitó la nacionalidad y pudo llevar a la selección española hasta el Mundial de Chile 62’, en la que ‘La Roja’ no pudo pasar de la primera fase tras caer ante Brasil.

Dejan Stankovic, un caso único

La FIFA reguló en 2004 las nacionalidades de los jugadores para evitar que se volvieran a repetir casos como el de Puskas. Sin embargo, lo que el máximo organismo mundial no puede regular son los cambios políticos. Dejan Stankovic es el único futbolista del mundo que ha jugado tres Mundiales con tres países distintos. El primero de ellos fue en Francia 98’, vistiendo la elástica de Yugoslavia. Cuatro años después, el escenario geopolítico volvió a cambiar, con el nacimiento de Serbia y Montenegro, que logró clasificarse para el Mundial de Alemania 2006’. El último Mundial del ‘Dragon’ fue Sudáfrica 2010, con la camiseta de Serbia.En total jugó 80 partidos internacionales bajo tres banderas distintas.

Por Héctor García



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